Todos los domingos en 'Crisis Modelo para Armar' en el Foro Shakespeare (Zamora 7 Col.Condesa) a las 12:30 y...
Lunes y miércoles 10:30 y 11:30 sección 'Sexo' en 'De Poca' canal 4. No se lo pierdan.
Nuevamente tocamos el tema del squirt. Ya lo hicimos en este post y en este otro y en algunos podcasts. Supongo que los habrán leído pero pues, siguen algunas preguntas. De plano anoche me encontré un mail desesperado. Un chavo me pidió encarecidamente que le explicara paso a paso cómo lograr que su novia tuviera uno. Ya que hoy viernes es cumpleaños de ella (btw, feliz cumpleaños novia de desperate boyfriend) y le había jurado que su regalo iba a ser provocarle una eyaculación femenina. Y claro, en el mail el hombre me dice ‘Te lo suplico, explícame, prometo no revelar tu secreto’. ¡Como si fuera MI secreto! ¡Vaya promesa! Para empezar ni siquiera podemos saber si ella es o no propensa a ello, eso dependerá mucho de su morfología porque que todas seamos -en teoría- potencialmente capaces no significa que a todas pueda suceder. En fin. La cosa no necesariamente puede estar en sus manos, literal.
Pero digamos que no pierde nada en intentarlo. Claro, mucho dependerá de ella en sentido emocional. Tiene que estar muy relajada, muy exctada y sin la caneza enfocada en sentirlo o sentirlo, es decir debe tratar de dejar fluir las sensaciones. La gran mayoría de las veces sucede por accidente, cuando todos los factores se conjuntan. La cosa es, como ya han leído en los posts anetriores, provocar una presión suficiente en el tejido esponjoso y que las glándulas uretrales o lo que llaman la próstata femenina, expelan el mentado líquido con fuerza. ¿Cómo? Bueno, una de las técnicas más utilizadas consiste en introducir un par de dedos, el anular y cordial dentro de la vagina de una mujer acostada boca arriba quien deberá presionar su penvis hacia arriba apretando como si estuviera haciendo ejercicios para fortalecer los glúteos y quien estimula, al tiempo que presiona con ambas yemas de los dedos y masajea constantemente, con el dedo pulgar (que está de fuera) o con la otra mano presiona y estimula el clítoris. De esa forma se hace una doble presión y la parte interna queda ‘apachurrada’ entre ambos estímulos. Pero, pero, pero no es garantía señores míos.Aquí un mini mapa
Por otro lado, la sensación en la mujer no crean que es extra maravillosa, no promueve necesariamente un orgasmo más intenso. Cada orgasmo es distinto y hasta ahora no hay quien haya descubierto una técnica patentada para que siempre sean extremos y profundos. Creo, en lo personal, que un orgasmo puede ser muy intenso si se estimula doblemente, aunque no haya squirt. El que haya chisguete o no, no es indicativo de que haya sido brutalmente rico e intensísimo.
Yo le recomiendo al amigo en problemas que pruebe con algo más simple y efectivo. Explico aunque no es ningún descubrimiento del hilo negro pero sí de los favoritos.
Ella, montada encima de él, obviamente mediante un coito. Es decir, hay penetración, debe arquear su espalda hacia atrás dejando perfectamente libre su zona clitorial. La penetración no debe entrar y salir, sólo deben promover que haya un vaivén, enfocado a un roce interno de las cavidades vaginales. Se trata de sólo deslizar un poco la cadera femenina hacia adelante y atrás. Y luego él debe estimularla manualmente y simultáneamente al vaivén, con mucho lubricamente, el clítoris. Claro, si ella quiere puede autoestimularse. El orgasmo que se puede lograr es potencialemente más intenso que si ambas acciones se hicieran por separado. Y ya tiene el regalo sin comprometer tanto el asunto gráfico.
En realidad esto no es obsesión nada más de unos cuantos. Aquí les dejo un libro por si quieren aprender más sobre la eyaculación femenina. En una de esas ¿no? Espero léan inglés porque aún no hay traducción. Honestamente, no encontré nada que no supiera pero pueden intentarlo. Yo lo compré pro Internet, pero pueden checar en librerías.
Female Ejaculation: Unleash the Ultimate G-Spot Orgasm de Somraj Pokras, Jeffre TallTrees
En Amazon pueden encontrar varias opciones como éstas
Ahora el juego químico. Una vez que comenzamos a liberar en gran cantidad las feromonas, lo cual sucede en la pubertad, ya somos capaces de sentir atracción sexual. Entonces surge el enamoramiento. Lo cual podemos sintetizar en el momento en que se produce en el cerebro la FENILETILAMINA, compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas como respuesta a la presencia de FEROMONAS en el ambiente.
Al inundarse el cerebro de FENILETILAMINA, comenzamos a secretar DOPAMINA que es un neurotransmisor responsable de los mecanismos de refuerzo del cerebro, es decir, de la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que proporciona placer. Estamos dopados, totalmente.
También se produce NOREPINEFRINA Estimula las contracciones uterinas para el parto. Esta es la causa por las que muchas mujeres creen que cuando ven a un tipo que les reencanta increíblemente, pueden tener un orgasmo sólo de verlo. En realidad no están teniendo un orgasmo sino que ésta sustancia es secretada en una cantidad considerable y provoca contracciones en su útero.
Y no olvidemos a la OXITOCINA responsable de la lactancia, de los lazos emocionales y además un mensajero químico del deseo sexual.
Y así comienza el trabajo de los neurotransmisores que dan lugar a los arrebatos sentimentales, en síntesis: que se está enamorado, apendejado o como le gusten llamar. La actividad perdura de 3 a 4 años, pues las hormonas que intervienen en este proceso tardan ese tiempo en llegar a una meseta, y luego, si no se fomentan (OJO SI NO SE FOMENTAN) con gran regularidad, sus niveles empiezan a bajar y se va perdiendo la sensación de atracción. Para algunos empieza el ‘Amor real’, basado en la verdadera convivencia, para otros el momento en que el amor se les acaba.
Cuando se aparece ante nuestros ojos una persona a la que nunca antes habíamos visto pero que de la nada simplemente nos provoca toda clase de emociones y sensaciones físicas que nos promueven al acercamiento, en realidad estamos experimentando todo un juego químico.
Pero por qué nos enamoramos de una persona y no de otra. A esto se le llama ‘La Teoría de la Correspondencia’. Es decir, antes de que una persona se fije en otra ya ha construido un mapa mental, un molde completo de circuitos cerebrales que determinan lo que le hará enamorarse de una persona y no de otra. El sexólogo John Money considera que los niños desarrollan esos mapas entre los 5 y 8 años de edad como resultado de asociaciones con miembros de su familia, con amigos, con experiencias y hechos fortuitos.
Sumado a lo anterior, surge el juego químico. Estamos literalmente ‘under attack’ de nuestras propias sustancias, hormonas y descargas neuronales. Incluso puede sucedernos aunque esa persona de primera vista no nos guste o no sea ‘nuestro tipo’. De pronto, de la nada queremos acercarnos, involucrarnos y las fantasías se disparan. Esto sucede debido a las feromonas.
Las feromonas son hormonas del tipo esteroideo y son volátiles. Se liberan al ambiente a través de las glándulas sudoríparas, y también se encuentran en los folículos capilares, en la orina y en los fluidos vaginales y en el esmegma (sustancia lubricante con consistencia aceitosa) del pene. Por las mañanas estamos llenos de ellas. Es así que aunque traigamos cara de zombie o las greñas despeinadas somos potencialmente seductores al menos para el órgano vomeronasal del sexo opuesto. Sí este órgano que se encuentra a unos siete centímetros al interior de nuestra nariz. Aunque no sucede concientemente. No podemos decir ‘huele a feromonas’ porque en realidad nadie sabe a qué huelen.
Pero las percibimos y comienza la crónica de la atracción sexual. Somos en realidad los mamíferos que buscan el apareamiento de la manera más peculiar. La mayoría de las especies se deja llevar por ‘el amor a primer olfato’ pero nuestra ‘ceremonia de apareamiento’ de acuerdo a Rolando Díaz Loving, profesor investigador de la Facultad de Sicología de la UNAM, intercambio de favores y de seguridades. Sin embargo, esto no quita que los aspectos bioquímicos dejen de intervenir en el proceso. Lo que nos hace aún más peculiares es que parece que nos proponemos disfrazar o suprimir esta maravillosa capacidad que tenemos. Tapamos nuestras propias feromonas con el baño diario, las cremas, perfumes, etc. Con esto no quiero decir que dejen de bañarse. Pero a veces podemos ser más atractivos sin ponernos la loción que nos promete ligarnos hasta al del micro.
Las feromonas aunque no huelen, afectan a los circuitos cerebrales relacionados con el comportamiento. Asimismo, además de que son exclusivas de cada especie, también parece existir una especificidad de género para ellas, pues los machos no responden a las feromonas producidas por su género, que sí afectan a las hembras, y a la inversa.
De ellas las más estudiadas son la androsterona, producida por el hombre, y la androsteneriona, liberada por la mujer. Ambas tienen una estructura química muy similar, y no sólo actúan como atrayentes sexuales, sino que durante el coito producen excitación. Pero se sabe que también intervienen para generar mayor afabilidad en las comuniones humanas, pues influyen en el carácter y en la tendencia a ser amable.
Bueno, ahora vamos al proceso cerebral. En el siguiente post ¿sale?
Ahí les dejo a las Pussycat dolls para que babeen un rato y las mujeres se inspiren (a mí me provoca ir al gimnasio jaja) ya que se están desvelando, quizás trabajando. Son exactamente la 1:45 de la mañana hora de México D.F. y para los que están en pleno día, estírense un poco y continúen. Besos
Estudios recientes que nos comparte la UNAM, la Facultad de Psicología, analizan el hecho de que las mujeres nos sintamos apegadas a un hombre que ha eyaculado dentro de nosotras. Así es. Como ya es sabido desde mucho tiempo atrás, durante las relaciones sexuales se liberan endorfinas -hormonas que producen sensación de euforia y de bienestar-, que desencadenan la sensación de gusto por estar con el otro individuo. Ahora dichos estudios han demostrado que los espermatozoides humanos tienen gran cantidad de testosterona, la cual al entrar en contacto con la vagina producen una sensación de apego. A-pe-go. Así como lo escuchan. Evidentemente esto en términos antropológicos le garantiza al varón fidelidad y lo provee de posibilidades de continuar su especie.
Quizás ya encontramos la causa científica/química que nos explique el por qué de todas esas mujeres que quedaron supuestamente enamoradas tras un coito. Además del lazo emocional que creamos –casi siempre las mujeres llevamos la delantera en esto- parece que nuestro cuerpo contribuye al apendejamiento. Y a la necesidad de pertenencia. Hagan favor.
Y ya que hablamos de ellos, un buen chiste sobre lo que deben sentir los pobres espermatozoides cuando son depositados vía oral en territorios que les resultan poco conocidos. Jaja
Sí, compilemos todas sus opiniones (hasta las de los que nunca comentan), ¿Qué experimentan físicamente y/o emocionalmente cuando alguien les atrae sexualmente? ¿Cómo es? Pregúntenselo y cuéntenme con su palabras y palabrotas. Sea cual sea su orientación.
Venga, anímense. No importa si este post se hace ‘viejo’, seguiremos consultándolo y repostéandolo.
Hay mujeres cansadas y hartas de haber buscado todo tipo de lubricantes, posturas sexuales y hasta remedios de la bruja del mercado que no dejan de sentir dolor durante las relaciones sexuales, en ese vaivén del pene dentro de su vagina que les prometieron desde adolescentes que sería un delicioso festín y que ven como el momento del horror. Dichas mujeres se excitan tranquilamente, sienten deseo, realmente quieren que su hombre entre en su cuerpo pero por más que tratan, el dolor termina por robarles las ganas.
Y no se imaginan la cantidad de chicas, señoras y señoronas que lo viven. Algunas de plano ya se acostumbraron, dicen que se enfocan a disfrutar de los escarceos, de los estímulos manuales u orales al clítoris, logran el orgasmo y que ya cuando llega el momento de la penetración se auto promueven un black out. Y ‘regalan’ ese momento a su pareja para que él disfrute una vez que ellas ya gozaron. Esta dinámica, evidentemente le carcome a cualquiera el corazón. Y no debe ser.
A esto se le denomina dispareunia. Antes de explicarles, le pido a nuestras lectoras recién estrenadas en las artes amatorias que no confundan. Una mujer que tiene poco tiempo, digamos no más de diez relaciones sexuales completas (coitales) en su haber y aún sienten dolor al momento de que el buen pene llega a su hermosa vagina, es poco posible que sufra de dispareunia. Su asunto es que -como ya les he dicho antes- los músculos de una virgen están atrofiados, por eso se perciben tensos, más con la práctica y los ejercicios Kegel, por ejemplo, poco a poco se va ejercitando el suelo pélvico y los músculos pubococcígeos; y el dolor desaparece.
No obstante hay mujeres que ya llevan una lagra ‘carrera’ y que el dolor sigue siendo su pan de cada noche. Si el dolor aparece al principio de la penetración, esta dispareunia se llama superficial. Si el dolor sólo viene durante una penetración profunda, se dice de la dispareunia que es profunda. Una dispareunia profunda es más veces de origen orgánico, que una dispareunia superficial.
Las causas pueden ser lesiones vulvo-vaginales, infecciosas, traumáticas o tróficas, o afecciones del perineo y de la pelvis.
Ya que sería fastidioso enumerar con todos los detalles las causas de las dispareunias, me limitaré a indicar las causas más frecuentes :
- Las micosis vaginales de repetición.
- Las infecciones del cuello uterino.
- La atrofia vulvo-vaginal post menopausia.
- Los desgarramientos del perineo (muy pocas veces las episiotomías) después del parto.
- Los quistes de ovario.
- La endometriosis.
- La retroversión del útero es también muchas veces resposable de una dispareunia profunda, pero sólo en ciertas posturas sexuales.
-Por fin, a veces, el punto de partida de la dispareunia es de origen psicológico, expresión somática de un conflicto con la pareja.
Y ahí es donde se pone la cosa complicadona. Hay tratamiento, sí pero debe estar debidamente enfocado hacia la parte psicológica. Claro, una vez que la situación médica (si es que la hubo) está resuleta. No obstante, después del tratamiento médico de la causa de la dispareunia, puede permanecer un fenómeno de condicionamiento al dolor. Tal cual si fuéramos ratones de Pavlov. Ya tenemos muy arraigado en el cerebro que sexo=dolor.
Este condicionamiento al dolor, durante cada acto sexual, hace que la mujer tema la penetración, lo que provoca una contracción involuntaria de los músculos que rodean la vagina, y entonces la penetración se vuelve dolorosa. Entonces la mujer entra en una espiral de fracaso que acarrea un dolor ¡que deja de ser orgánico para ser psicológico ! El ejemplo más frecuente encontrado es el de mujeres que, tras tener micosis vaginales de repetición (infecciones responsables de dolores durante la penetración), siguen sintiendo dolor, aunque estén curadas al nivel médico.
Como ven lo primero es descartar cualquier asunto ginecológico y luego echarnos el clavado hacia las emociones.
¿Dudas sobre relaciones con dolor? ¿Ocasional, persistente? ¿A qué otras cosas se puede atribuir? Échenlas, que yo vuelvo
Por muchos siglos a las mujeres se no prohibió socialmente hablar de sexo, se consideraba inapropiado, pecaminoso, muestra de una mala reputación, una pésima educación y poca clase. Y aunque siempre nos las arreglamos aún en las épocas más remotas, es hasta ahora que realmente nos sentimos en completa libertad de relatar nuestras experiencias ya sean de una noche o de una relación de años y en ocasiones con tantos puntos y señas que todas conocemos a la perfección el tamaño de pene, desempeño sexual, gustos y aficiones de cada uno de los hombres con los que andan nuestras amigas (o con los que se han encamado).
Por obvias razones a mí me llega más información, sobre todo de manera privada ya que entre amigas aunque estemos en la tertulia más íntima y platicando a ‘calzón quitado’, pocas serán las que destapen lo que ellas consideran una disfunción o problema importante en sus genitales y los de su pareja, así como en el desempeño de ambos. Es así que estoy tan acostumbrada que ya no me causa el menor empacho y donde obviamente trato de dar una opinión más que de amiga, de profesional.
No obstante, eso me ha llevado obviamente a tener pláticas igualmente explícitas con hombres y les juro que les cuesta más trabajo expresarse. Además, te das cuenta que entre ellos no se cuentan tan detalladamente las cosas. Tal vez digan o mientan que se acostaron con alguna chava y que si le hizo tal o tal pero las mujeres, entre mujeres, no saben cómo podemos llegar a ser detallistas con cada paso a paso de la relación. Incluso, exaltando de más algún ‘poder’ del hombre en cuestión o dejando a nivel de la caca sus genitales o sus prácticas. Y a veces, pese a dedicarme a lo que me dedico, no puedo evitar ver al chavo de alguna amiga con otra perspectiva una vez que sé sus múltiples pros y contras en la cama.
Y justo aquí es donde entra un debate “Los hombres que hablan de sus experiencias sexuales con otras mujeres por lo general se les considera patanes, ojetes… y se recalca que ‘un caballero no debe tener memoria’, debe guardar lo más posible la prudencia antes de atreverse a manchar la reputación de una dama” Pero, peeeeeeero ¿Qué hay de las mujeres que dan fe -con toda minuciosidad- de los ‘quehaceres’ de un hombre en la cama? Ellas también pueden afectar su reputación, lastimarlos en su autoestima, dejarles una huella nada grata. ¿Cómo podemos llamarlas?
No negaré que entre amigas es una plática que se disfruta, que nos da interminables horas de risas y sensación de confidencialidad pero ¿hasta qué grado podemos afectar a alguno de nuestros protagonistas de relato?
Evitar un embarazo requiere de responsabilidad, ciencia y orientación. Evita aplicar esas recetas y menjunjes de las amigas que te pueden mandar al hospital o causar problemas a la larga.
Columnista en Sexualidad y Relaciones de pareja (la vida y todos sus bemoles) para las revistas Conozca Más, Men's Health en Español y Marie Claire. Blogger y Podcaster de cabecera para todo el que quiera disfrutar una sexualidad plena y descifrar el cerebro de su pareja.
CONTACTO elsy@elsyreyes.com