¿Cómo están? El fin de semana me fui a Peña de Bernal con mi grupo de meditación. No saben qué maravilla, ya les subiré unas fotos del lugar, está hermoso. Pero bueno, la cosa es que ayer de regreso en la carretera, mientras íbamos trepados en la camioneta me llamó un amigo. No saben qué risa y no porque el asunto de su llamada sea motivo de comicidad sino porque evidentemente tuve que darle las instrucciones del caso ante los oídos de mis amigos, que no podían dejar de reírse y al tiempo preocuparse.
De pronto suena mi celular, contesto, no me fijé quién era, entonces escucho una voz jadeante y angustiada que grita:
‘Se le quedó el condón adentro, ¿qué coño hacemos?’
Yo : ¿Bueno?, ¿quién habla?
Él: ¡Soy yo!, ¡no sé cómo se me salió el condón y está adentro, ya lo buscamos por las sábanas y no está. Debe estar adentro.
Yo: ¿Dentro de la vagina?
Él: Sí, ¿cómo se lo saco?
Yo ¿Dentro de la vagina de quién?
Él: No la conoces
Yo: Ok, tranquilo. Primero pídele que se relaje. Ahora lávate muy bien las manos. ¿Tienes lubricante, soft lub, uno de esos sin sabor ni nada?
Él: Creo que sí.
Yo: Búscalo.
Pasan dos, tres minutos, mientars él me explicaba cómo creía que el condón se había zafado y en segundo término se oía la voz de la chava diciendo ‘¡llévame al doctor!’ y mil cosas más.
Él: Ya, aquí lo tengo.
Yo: Ok, ahora pídele que se ponga en cuclillas, como si estuviera haciendo pipí de aguilita. ¿Ya?
Él: ¿Que se quite los calzones?
Yo: ¡Obvio, que se quite los calzones!, ahora pídele que puje un poco como si fuera a hacer pipí. ¿Ves la entrada de su vagina? Ponte bastante lubricante en los dedos y mete el índice y el anular con mucho cuidado.
(Ella grita ‘¡Espérate!, me duele!’)
Yo: Eso quiere decir que está tensa, que respire. ¡Pídele que se relaje! Ahora mete los dedos con mucho cuidado, con las yemas de tus dedos viendo hacia arriba, poco a poco. ¿Ya? Ten cuidado de no empujarlo más hacia atrás. Sólo mételos al primer tercio de la vagina, no más allá. Debe estar ahí, casi siempre ahí se queda.
Él: Pérame, tengo que soltar el celular.
Yo: Ok, mete los dedos, que ella puje y trata de encontrarlo. Cuando lo sientas jálalo con mucho, mucho cuidado. Te espero
(Pasan unos dos minutos durantes los cuales yo escuchaba, ‘¡No!, ¿ya lo sentiste?, ¿te duele? ¿Ya lo sentiste?, ¡sácamelo ya!’. Imaginen.)
Yo: (gritando porque él ya no tenía el ceular en la oreja) ¡Guey! si no lo encuentras fácilmente es que ya se fue muy atrás y entonces sí es mejor ir al hospital a que se lo saquen, ¡no la vayas a lastimar!’
Él: (ya en angustia disparatada) ¡No está! ¡No está Elsy! ¡Ven, ayúdanos!
Yo: Estoy en la carretera. Vayan al doctor. A ver inténtalo de nuevo. ¡Pídele que se trate de relajar! Te espero
Él: Ok
Pasan otros dos minutos.
Él: ¡Ya! ¡Ya lo sentí!
Yo: Jálalo con mucho cuidado, no se vaya a romper.
Él: ¡Ya lo saqué! ¡No mames! ¡Qué horror!
Yo: ¿Está completo? ¿No se rompió?
Él: No, no se rompió.
Yo: Ahora que se acueste un ratito, se le duele que se ponga un paño con agua tibia para que se relaje toda su vulva.
Y así la historia, ahora lean sólo lo mío, en negritas, para que imaginen la cara de mis amigos mientras escuchaban la llamada. By the way, ya saben qué hacer cuando por pérdida de erección o porque el condón es muy grande, se les llegue a quedar adentro. ¡Feliz inicio de semana!
posted Monday, March 23rd, 2009 at 11:24 en Anticoncepción y condones. Commentarios RSS 2.0.
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