Estudios recientes que nos comparte la UNAM, la Facultad de Psicología, analizan el hecho de que las mujeres nos sintamos apegadas a un hombre que ha eyaculado dentro de nosotras. Así es. Como ya es sabido desde mucho tiempo atrás, durante las relaciones sexuales se liberan endorfinas -hormonas que producen sensación de euforia y de bienestar-, que desencadenan la sensación de gusto por estar con el otro individuo. Ahora dichos estudios han demostrado que los espermatozoides humanos tienen gran cantidad de testosterona, la cual al entrar en contacto con la vagina producen una sensación de apego. A-pe-go. Así como lo escuchan. Evidentemente esto en términos antropológicos le garantiza al varón fidelidad y lo provee de posibilidades de continuar su especie.
Quizás ya encontramos la causa científica/química que nos explique el por qué de todas esas mujeres que quedaron supuestamente enamoradas tras un coito. Además del lazo emocional que creamos –casi siempre las mujeres llevamos la delantera en esto- parece que nuestro cuerpo contribuye al apendejamiento. Y a la necesidad de pertenencia. Hagan favor.
Y ya que hablamos de ellos, un buen chiste sobre lo que deben sentir los pobres espermatozoides cuando son depositados vía oral en territorios que les resultan poco conocidos. Jaja
posted Tuesday, June 30th, 2009 at 13:21 en Investigaciones/Estudios. Commentarios RSS 2.0.
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