Ahora el juego químico. Una vez que comenzamos a liberar en gran cantidad las feromonas, lo cual sucede en la pubertad, ya somos capaces de sentir atracción sexual. Entonces surge el enamoramiento. Lo cual podemos sintetizar en el momento en que se produce en el cerebro la FENILETILAMINA, compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas como respuesta a la presencia de FEROMONAS en el ambiente.
Al inundarse el cerebro de FENILETILAMINA, comenzamos a secretar DOPAMINA que es un neurotransmisor responsable de los mecanismos de refuerzo del cerebro, es decir, de la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que proporciona placer. Estamos dopados, totalmente.
También se produce NOREPINEFRINA Estimula las contracciones uterinas para el parto. Esta es la causa por las que muchas mujeres creen que cuando ven a un tipo que les reencanta increíblemente, pueden tener un orgasmo sólo de verlo. En realidad no están teniendo un orgasmo sino que ésta sustancia es secretada en una cantidad considerable y provoca contracciones en su útero.
Y no olvidemos a la OXITOCINA responsable de la lactancia, de los lazos emocionales y además un mensajero químico del deseo sexual.
Y así comienza el trabajo de los neurotransmisores que dan lugar a los arrebatos sentimentales, en síntesis: que se está enamorado, apendejado o como le gusten llamar. La actividad perdura de 3 a 4 años, pues las hormonas que intervienen en este proceso tardan ese tiempo en llegar a una meseta, y luego, si no se fomentan (OJO SI NO SE FOMENTAN) con gran regularidad, sus niveles empiezan a bajar y se va perdiendo la sensación de atracción. Para algunos empieza el ‘Amor real’, basado en la verdadera convivencia, para otros el momento en que el amor se les acaba.
posted Miércoles, Julio 1st, 2009 at 14:00 en Investigaciones/Estudios. Commentarios RSS 2.0.
You can leave a response, or trackback from your own site.








