Les dejo un interesante comunicado que nos envían nuestros amigos de Pfizer
Al observar a las legiones de admiradores que están de luto por la muerte de Michael Jackson, se podría pensar que la admiración por las celebridades se trata de un fenómeno moderno. Pero los psicólogos señalan que, desde los dioses del Olimpo en la antigua Grecia hasta las adolescentes que se desmayaban por Frank Sinatra a finales de los 30 y los 40, hasta Brad y Angelina hoy en día, la adulación de las estrellas es una antiquísima tradición.
La muerte repentina de Michael Jackson a los 50 años de edad, apenas semanas antes de que iniciara una importante gira de conciertos, capturó la atención del mundo. Y horas antes, la noticia de que Farrah Fawcett, el símbolo sexual de los 70, había muerto de cáncer, sorprendió a los estadounidenses.
La fascinación del público con las celebridades “podría parecer nuevo porque vivimos en una sociedad tan inmersa en los medios de comunicación, pero en realidad no lo es”, apuntó Stuart Fischoff, editor principal de la revista Journal of Media Psychology y profesor emérito de psicología de los medios en la Universidad estatal de California en Los Ángeles.
Cuando los compositores Frederic Chopin y Franz Liszt se presentaban en el siglo XIX, las mujeres les arrojaban su ropa interior. Ochenta años después de la muerte de Rodolfo Valentino, estrella del cine mudo, los fanáticos continúan visitando su tumba, señaló Fischoff.
Las celebridades se conectan con las fantasías primordiales y las emociones básicas del público, sacan a la gente de sus vidas cotidianas y les hacen creer que cualquier cosa es posible, apuntó el Dr. John Lucas, profesor clínico asistente de psicología del Colegio médico Weill Cornell y psiquiatra asistente del Hospital Presbiteriano de Nueva York en esa ciudad.
En el caso de Jackson, con lo que parecieron ser varias cirugías plásticas y blanqueado de la piel, “la extrañeza resuena con nuestros propios deseos internos reprimidos, de inmortalidad, gratificación de impulsos sexuales y nuestro deseo de belleza imperecedera”, explicó Lucas.
Sin embargo, Lucas añadió que aunque adorar a los ricos y famosos no es perjudicial en sí, podría percibirse como un síntoma de una cultura sin raíces en que muchas personas tienen una sensación de aislamiento.
Mayormente, el estatus de estrella provee una sensación de inmortalidad e invencibilidad, y “nos choca cuando muere”, añadió Lucas.
Fischoff apuntó que opina que mostrar luto por la muerte de una estrella es perfectamente adecuado. Comentó que su propia esposa lloró al escuchar que Jackson había muerto. Con la muerte de alguien de la estatura de Jackson, “la historia cultural de la gente desaparece”, advirtió. “Se siente que alguien a quien se quería ha muerto y la herida tarda en cerrarse”.
El Dr. Alan Hilfer, director de psicología del Centro médico Maimonides en la ciudad de Nueva York está de acuerdo. “Cuando muere un famoso, la pérdida es personal, no porque lo conociéramos sino porque nos acompañaron mientras crecíamos y en nuestros momentos especiales”, comentó.
Pero en una cultura desechable como la de hoy en día, el luto con frecuencia no dura tanto, anotó Fischoff. La muerte de Jackson eclipsó la de Fawcett, dijo, y tal vez algún famoso le quite mañana a Michael su lugar en la conciencia colectiva del público.
Fuente: HealthDay, traducido por Hispanicare
posted Domingo, Julio 5th, 2009 at 12:40 en Investigaciones/Estudios. Commentarios RSS 2.0.
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