Ahora sí vayamos al lado sucio del asunto. Para variar, asumir una vía fuera de normas y protocolos legales disminuye costos. La adopción aún no está abierta por completo, dicen algunos legisladores: no estamos listos. Bueno, ¿quién estuvo listo para la revolución sexual, para el uso de anticonceptivos orales, para permitir el sufragio femenino en 1947? Los hechos se asumen, no siempre se puede estar preparado. En fin.
Suecia, Holanda, Dinamarca, Islandia, algunos estados de la Unión Americana permiten a homosexuales tanto la adopción de los hijos del compañero/a sentimental como de niños dados en amparo del Estado o de huérfanos.
La realidad es que aquí, en tierras mexicanas, hablar de ir a una casa hogar a solicitar un hijo es un sueño de opio; si para los matrimonios heterosexuales es un vía crucis.
Por supuesto, la tenacidad les abre un nuevo mundo: en la Ciudad de México se ha vuelto común que parejas heterosexuales le compren, por ejemplo, a la muchacha del servicio el hijo que ‘le hizo el novio’ y que no pueden mantener. Se ha sabido de compras desde 5000 pesos ¡por un bebé! Se trata de contactar a adolescentes que desean practicarse abortos o bien, se opta por pedirle ‘de favor’ a una familiar o amiga que les ‘fabrique’ al deseado vástago. Y la parte más sucia: se contacta a grupos dedicados a robar, exportar e importar bebés. ¿Lo haran igualmente las parejas homosexuales tan desesperadas como las heterosexuales que han aplicado esto?
Se ha registrado por igual, que muchas jóvenes, en su mayoría colombianas y brasileñas, viajan a países europeos contratadas por parejas locas por un hijo y hartas del tramiterío y que contactaron vía web. La amenaza a la que se enfrentan los padres adoptivos o compradores es que al no contar con protección lícita, en cualquier momento la madre puede solicitar que el hijo les sea devuelto, puede extorsionarlos, acosarlos e imputar falsamente robo o secuestro de infante a sus ‘clientes’. Cuando se rentó una mamá y ésta se arrepiente de entregar al hijo pese haber cobrado sus honorarios, la ley la favorecerá para mantenerlo a su lado ya que legalmente no hay acuerdo. O puede desaparecer sin que un juez solicite su presencia.
Tratando de reglamentar y uniendo fuerzas, en el Reino Unido han optado por acuerdos llamados co-parenting arregengements creado por grupos como The Lesbian and Gay Co-Parents Programme o The Pink Parents. Consiste en ‘hacer equipo’, una lesbiana y un hombre gay deciden tener un hijo juntos. Él dona el esperma y ambas partes tienen responsabilidad y custodia del niño. Puede hacerse entre dos parejas gay (el niño tendrá dos madres y dos padres aunque su custodia legal sólo será de los progenitores). Dichas agrupaciones ponen en contacto con otras parejas homosexuales a quienes desean compartir paternidad y de esa manera se ahorran los exorbitantes gastos de un surrogacy. Ha resultado una idea genial, tiene sus ‘contras’ como dividirse la educación, el lugar donde vivirá y un sinfín de contrarrevoluciones que vienen de cuatro cabezas.
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posted Miércoles, Enero 13th, 2010 at 11:11 en Investigaciones/Estudios, Mundo Gay. Commentarios RSS 2.0.
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