Hoy el mundo celebra a la femineidad, a las mujeres. El origen de este día aún no está del todo claro. De acuerdo a la libro ‘Los orígenes y la celebración del Día Internacional de la Mujer1910-1945’ (1999) de Ana Isabel Álvarez, investigadora de la Universidad de Oviedo, en un inicio se festejaba en fechas diferentes en cada país pero no fue hasta 1914, que se celebró el 8 de marzo a petición de las mujeres socialistas. Según sus estudios, no se debe a un hecho particular sino al cúmulo de diversos movimientos feministas socialistas. Fue propuesto por primera vez por Clara Zetkin, una representante de la Conferencia de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague en 1910. Además del derecho a voto y a ocupar cargos públicos, demandaban el derecho a trabajar, a la enseñanza vocacional y el fin de la discriminación en el trabajo. Sin embargo, por años la historiografía ha vinculado erróneamente la conmemoración del 8 de marzo con el incendio ocurrido el día citado de1908 en una fábrica textil de Nueva York, provocado por el propio empresario ante las obreras declaradas en huelga y encerradas en el inmueble. Esta teoría se ha desmentido ya que ese día fue domingo, improbable para una manifestación de trabajadoras. Lo cierto es que hoy debemos celebrar, corrijo, ¿celebrar?
Hace una semana en el podcast ‘Feminismo mal entendido’ platicábamos de lo complejo que resulta ese concepto tan tergiversado. Creo que ni las mismas feministas hoy le pueden dar un significado universal. En este día más que quedarme con el mensaje, o emitirlo, referente a los pocos cambios que año tras año se palpan con respecto a la equidad de género y lo poco que ha evolucionado en muchos estratos sociales e incluso países enteros la condición de la mujer, me enfoco a buscar un equilibrio de género. Todos tanto hombres como mujeres tenemos un lado femenino y otro masculino, ese yin y yang de las disciplinas orientales. Creo que cuando todos logremos ese equilibrio personal, vendrá la verdadera evolución sexual o de género. Y habrá muchas más ganancias al respecto que en ‘levantar la voz’ por las mujeres una vez al año, cada 8 de marzo.
Sucederá cuando cada hombre se inste a sí mismo a explorar su lado femenino -y no sienta comprometer su orientación sexual- sino de verdad explote su sensibilidad, poder creador, esos dones con los que nació y de los que tanto se rehúye con el fin de no ser tildado de débil. Los valores masculinos se han sobre apreciado, el mostrarse estoico, fuerte, implacable parecen imposiciones que si no adquirimos nos carga el payaso. Entonces estamos, todos, tanto machos y hembras en un completo desbalance. Castigamos, criticamos a quienes deciden buscar dicho equilibrio, independientemente de su orientación sexual. Porque todo hombre heterosexual siente miedo por ser llamado gay cuando la vida le pone experiencias en donde tiene que contactar ese lado femenino, que si valorara y utilizara como herramienta, se descubriría como un ser más completo.
Las disparidades de pensamiento, la dificultad para comunicarnos está precisamente en ese desequilibrio porque no podemos comprender algo que no hemos experimentado, no podemos adentrarnos en la mente de un hombre si no exploramos nuestra parte masculina y un hombre no se podrá comunicar de manera fiel con una mujer en tanto no viva su parte femenina.
Eso es lo que yo deseo hoy para todos, no nada más para la mujer. Que aprendamos a apreciar y a despertar nuestro poder femenino, el poder de la Diosa, de la creadora, de la Madre. Deseo que continúen las luchas en contra de la violencia hacia la mujer, que se encuentre justicia para los grupos híper castigados por las religiones fanáticas, para las mujeres que al explorar su lado masculino y buscar ese equilibrio han sido escarmentadas como es el caso de las mujeres de Juárez, donde el origen del fenómeno de violencia que prevalece no fue más que un ataque por haber decidido trabajar e independizarse. Pero por encima de todo deseo que cada quien encuentre el equilibrio entre esos dos mundos que viven en su interior y que están listos para ser explotados porque siempre he creído que las grandes revoluciones se comienzan en casa.
posted Lunes, Marzo 8th, 2010 at 14:20 en In touch. Commentarios RSS 2.0.
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