Chequen los suyos, evítenlos. ¡Feliz viernes!!!!

1.    Pensar que la respuesta sexual es igual en hombres y mujeres: nosotras necesitamos más juegos previos, no es capricho, es biología.

2.    No estimular el clítoris durante el coito y pensar que el orgasmo femenino está supeditado a la penetración.

3.    Estimular manualmente, felar o dar sexo oral a tu hombre con poca delicadeza, así como no atender a los testículos.

4.    Pensar que el nivel de placer o la capacidad orgásmica está en la rapidez de la ejecución de los estímulos o en una penetración demasiado fuerte.

5.    Hablar los asuntos de cama en la cama y no generar una dinámica de comunicación sexual honesta, natural y habitual.

6.    Creer que ya conocen todo del cuerpo de su pareja.

7.    Penetrar siempre al mismo ritmo y usar siempre las mismas posturas.

8.    Rehusarse a prácticas nuevas.

9.    No atenderse en términos de Salud cuando hay signos que indican que algo no sólo en la zona genital sino en todo el cuerpo está afectando el desempeño y/o la dinámica.

10.     No responsabilizarse del propio placer: el orgasmo es de quien lo trabaja y cada quien es responsable de su placer.

11.     No autoerotizarse y/o pensar que este se sustituye por el coito con la pareja. Igualmente, reprimir o reprender a la pareja si lo hace.

12.     No utilizar condón en cualquier práctica o encuentro de riesgo (sexo anal, casual, con poco tiempo de conocerse, etc.)

13.     Ser falocentrista, pensar que todo el peso de la relación está en el pene, su tamaño y ejecución. Es decir, no utilizar todo el cuerpo como vehículo amatorio (el de ambos).

14.     Pensar que el aspecto ya no es necesario cuando se ha pasado mucho tiempo juntos. Cuando tu pareja constantemente te ve desaliñado(a), en fachas, etc. el mensaje que envías es “Ya no eres importante”.

15.     Pensar que los juguetes sexuales sólo son para pervertidos.

16.    Saltar de un ‘orificio’ a otro sin higiene o condón cuando se practica sexo anal y vaginal intermitentes.

17.    Creer que sexualidad plena está en prácticas extremas: no todo es para todos.

18.    Creer que la sincronicidad orgásmica es necesaria. Por la diferencia en respuestas sexual por lo regular él llegará más pronto al clímax, sobre todo si no se estimula el clítoris.

19.    Atormentar a tu hombre mes a mes con falsos embarazos porque no te cuidas. Esto disminuye su libido, confianza y puede causar problemas como dificultad para eyacular. Es hora de buscar un método anticonceptivo. El coito interrumpido no es opción.

20.     Utilizar medicamentos de prescripción sin autorización del médico (viagra/priligy, etc), sustancias, hierbas o hasta psicotrópicos para aumentar el rendimiento sexual.

21.     No percibir con naturalidad los fluidos como el semen, el sudor, los fluidos vaginales, etc. lo cual impide que la dinámica esté cargada de rechazo.

22.     No utilizar lubricante artificial cuando por factores como estrés, deshidratación, entre otros impiden una entrada cómoda del pene.

23.     Comparar a la pareja con ex parejas y peor aún, comentárselo. Así como pensar que todas las parejas son “para toda la vida”.

24.     No ‘aplaudir’ o comentar nada al respecto del ‘performance’ de la pareja así como nunca dar retroalimentación.

25.     Utilizar el sexo como un premio o castigo a las acciones de la pareja así como condicionarlo.

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