Recibí un mail de un lector de Maxim que puede parecer básico pero justo este tipo de interrogantes me hacen ver que en ocasiones lo más básico o que pareciera lógico es lo que menos debemos dar por hecho.

Me comentaba que hace pocos días tuvo sexo por priemra vez con su novia, quien era virgen. Ella sangró un poco, lo cual por obviedad le hizo darse cuenta que ella tenía un himen rígido o poco flexible. Ambos concluyeron, certeramente, que su himen se rompió. No obstante les surgió la duda de ¿a dónde se fue esa membrana rota? Me preguntaba si en estos días la novia la expulsaría y podría ver el cachito de membrana rota en sus calzones o si quedó por ahí entre las sábanas perdida con la sangre o si incluso debían buscarlo y sacarlo. Pues les diré que pese a que hay una gran variedad de hímenes, cuando uno se rompe dado que no era elástico o complaciente -como se le conoce a aquellos que se desplacen-, ninguno sale volando o se hace añicos que hay que recoger, como un vaso que se tira al piso. Lo que queda o permanece, los restos de un himen, se les llaman CARÚNCULAS HIMENEALES. No obstante, ya que hay muchos tipos de hímenes por morfología, y varían tanto, en ocasiones ni siquiera un ginecólogo es capaz de confirmar si un himen está roto. Es decir, si ya no es himen sino carúnculas o bien, así era su forma. Ya que, como ya hemos explicado en ocasiones anteriores, pueden ser anulares, es decir con un solo orificio al centro, denticulares o sea su orificio tiene una especie de ‘holanes’, labiado o bilabiado, es decir el orificio puede ser longitudinal, tabicado o con doble perforación, semilunar, porque su forma es como de media luna o franjeado, es decir irregular, el orificio puede ser de cualquier forma.

En fin, quienes hayan sentido que su himen se rompió en la primera relación sexual, ya saben, la membrana no se fue al escusado o tienen que ponerse a buscarla como el cordón umbilical cuando se desprende del ombligo. He informado.

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