El uñazo es otro clásico. ¡Ay dolor! En el caso de uñazo femenino, casi siempre se da por torpeza al manipular los genitales del amado amante. Casi todas nos limamos las uñas de forma cuadrada, entonces es más fácil que los bordes sean algo peligrosones. Al dar estimulación manual, es común que sin querer uno de dichos bordes rasgue la delicada piel del pene o el prepucio y el hombre sa un salto que parece que le untaron chile. Porque aunque la herida sea casi imperceptible, dada la delgadez, el corte se hace profundo. No hay que angustiarse, (después de la mentada de mandre), él sólo necesitará dejar cicatrizar, lavarse bien y en unos diítas, estará como nuevo.
En el caso del uñazo masculino o hacia la mujer, casi siempre se da porque de repente les da huevita cortarse el uñerío y al masajear el clítoris (lo cual debe hacerse exclusivamente con las yemas), de pronto en medio del viaje a las estrellas, una siente el rasguñón. Es odioso, casi siempre la sensación es tan fuerte que bloquea el gustito anterior.

Mi pregunta es ¿qué hará esta mujer? Por cierto, sufrió un accidente y ha perdido sus 10 uñas de Guiness, sus preciados portentos que le llevaron años desarrollar. Ella es Lee Redmond, la ex poseedora del récord Guinness a las uñas más largas, aquí cuando aún las tenía.

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