Autoerotizarse puede parecer de las prácticas más inofensivas. No siempre lo es cuando se me ponen muy creativos mijos chulos. Son muy comunes las emergencias médicas y caseras cuando se quieren poner muy imaginativos en el arte del onanismo, y ¡ay señores! Sonado fue el caso del chamaco que solía masturbarse con la aspiradora, y se rejodió el pene, al grado de que tuvo que estar hospitalizado un buen rato. En ciertos casos quedan secuelas en su funcionamiento. Ni qué contar con quienes también colocan su bello falo en cosas que pueden crear vacíos y ya cuando quieren zafarse pues están atorados, las sustancia son otro caso complejo, irritaciones por usar gel para el cabello, alimentos, etc. también son de conocimiento popular. Así como el no uso de lubricación, causante de rozaduras y hasta costras. Un urólogo con el que platiqué hace tiempo me contó de pacientes suyos que -como buenos hombres que no se lavan las manos- tras comer algo con salsa o chile, luego van a hacer pipí o se rascan y se enchilan literalmente el pene. Él recomienda lavar muy bien con sólo agua y colocar un trapo con hielo, mismo que al irse derritiendo enjuaga el chile del pene y aligera el ardor. También es común que lleguen con cositas ensartadas en el ano o vagina que ya luego o se les perdió dentro o no pueden sacar, mucho cuidado con su cuerpecito reyes. O bien, nunca falla el mancharse accidentalmente con pinturas, dependiendo de la sustancia, deberán llamar a su doctor para que les sugiera cómo limpiarse. Ya sean genitales masculinos o femeninos, como esta chicuela que se puso creativa con un plumón.

No abusen de su imaginación.

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