Una madre agradecida por este espacio me escribe ‘Doctora (no soy doctora, pero gracias, suena re bonito): Encontré a mi hijo Jovan de 16 años (no sé para qué me agregó el nombre) masturbándose. Ya es la tercera vez. ¿Cómo evito que se masturbe?’

¡Oh Dios, Jesús y sus ángeles! No pos no mi señora querida. La cosa no es mermar el desarrollo psicosexual del chamaco, no se trata de evitar que se masturbe (sólo porque a ella le incomoda, intimida, le lanza pensamientos y le hacen acudir a todos los mitos que seguramente escuchó desde la secundaria, como aquel del pelo en las manos). Se trata de promover que comprenda el autoerotismo con responsabilidad. La autosatisfacción es una simple búsqueda del orgasmo mientras que el autoerotismo es un arte, sí un arte cuya musa es uno mismo, el propio cuerpo, el conocimiento de las sensaciones, emociones, puntos, zonas, etc. Si realmente quedara así entendido, no habría quien terminara tratando de tapar sus hoyos emocionales con un orgasmo auto provocado o quitándose el aburrimiento con una manipulación genital. ¡Eso es lo que hay que enseñarles a los niños, niñAs y adolescentes! También en la masturbación hay responsabilidad y claro, claro, disfrute.

No porque masturbarse en exceso los vaya a enviar al infierno, vayan a preferirlo al sexo o se vayan a hacer ninfómanos. Simplemente, como ya les he explicado cuantiosas ocasiones, porque en el caso de los varones, puede generar un impulso eyaculatorio pronto, es decir rápido y no por las cantidades de’pajas’ o manipulaciones que se den al día, sino porque está relacionado claramente, que quien se masturba compulsivamente, lo hace para obtener un orgasmo en tiempo récord, no por conocerse. No por eso. Y en el caso de las mujeres aunque no haya una consecuencia fisiológica (salvo la rozadura y las infecciones si no son higiénicas en sus masturbaciones), sí es claro que quien pasa el día tratando de sentir un orgasmo, tiene ansiedad, depresión, etc. es decir, asuntos emocionales que está transfiriendo a la sensación orgásmica y que al no  satisfacer ese ‘hoyo emocional’ más que unos segundos, lo busca de nuevo y de nuevo y de nuevo.

Ahora que, ya dejando la parte de las recomendaciones, sí creo que ser descubierto por tu madre en pleno ajetreo autoerótico debe ser horrendo. Nunca me sucedió afortunadamente pero he escuchado cada historia… típico la mamá entra rápido sin tocar al cuarto o al baño y ¡zaz! te encuentra mano en genital. Jajajaja y no porque deba causar vergüenza, es un acto totalmente personal y parte de los derechos sexuales de todo ser humano, pero nadie niega que agradable, no debe ser. Luego la más apenada es la mamá que no sabe si podrá volver a ver a los ojos a su retoño, a quien amamantó. De hecho por esa causa, muchos se acostumbran a masturbarse rápidamente. Malo, mal hecho, hay que buscar el momento.

¿Les ha pasado? Cuenten.

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