Despierta el erotismo en tu boca, abre tus sentidos a los sabores y descubre el poder de ciertos alimentos en tu vida sexual. Más allá del concepto afrodisíaco, llénate de sustancias naturales que se traducirán en deseo, rendimiento y salud. Haz de la comida tu cómplice.

Todos hemos escuchado sobre la comida y las bebidas afrodisíacas, ¿te has preguntado si son sólo un mito? ¿Realmente una docena de ostras podría convertir a un hombre en un Superman de colchón? Desde tiempos ancestrales los humanos hemos buscado las soluciones a nuestros padecimientos y deseos en los regalos de la Madre Tierra.

De hecho expertos naturistas afirman que todo surge de la gran fuente, en teoría no tendríamos que acudir a ninguna sustancia sintética. La sabiduría popular se cimentó entonces en la observación, en la relación en cuanto a forma y color de los frutos y otros alimentos con la de los órganos o zonas corporales que interesaban mejorar o tratar. En siglos posteriores muchas de esas herencias culturales se han confirmado mediante la tecnología: se han descubierto compuestos bioquímicos y grupos vitamínicos que en efecto coadyuvan al funcionamiento de los órganos que parecen emular.

Por ejemplo, notarán, al partir una zanahoria, que su corazón es prácticamente un iris humano. En ella hay beta-caroteno que transformamos en vitamina A, vital para el proceso de la visión. Fue así que las culturas antiguas, en especial las que conformaron el imperio greco-romano y cuya figura erótica, sexual y de pasión era Afrodita (la cual al tiempo simboliza a la Madre Tierra), nombraron como afrodisíacos a los manjares que les recordaban los genitales, los pezones y otras zonas erógenas.

La clave estuvo y está en su consumo cotidiano. Es decir, aunque ahora mismo comieras un bowl de ensalada de zanahorias tu vista no mejoraría instantáneamente; así pues tampoco te encenderás a mil, acto seguido de engullir un buffet de afrodisíacos. Pero los sabores y las texturas sí pueden despertar los sentidos y contactar con un lado sensual y salvaje. Únanse a la nutrición del sexo y, de paso, diviértete con él con técnicas amatorias donde las herramientas son la comida. Nuestros antepasados tenían mucha razón.

Ostiones

Los clásicos del rubro. En realidad contienen grandes cantidades de zinc, lo que mejora la producción de esperma y su alto contenido proteínico y por ende energético, permite un mayor rendimiento y fomenta un mejor impulso sexual. Las ostras emulan la forma de vulva.

Higos

Su aterciopelada piel invita, y su forma se relaciona con los pechos femeninos. Lo cierto es que contienen beta-caroteno que impacta la producción de hormonas sexuales, por lo tanto mejora el deseo y  nivela nuestros desbalances estrogénicos de cada ciclo. Desinflaman los senos cuando estamos a punto de menstrurar.

Plátanos (bananos)

Su afamada forma fálica tiene algo de cierta. Contiene bufotenina que afecta el equilibrio de los neurotransmisores cerebrales, elevando  nuestro estado de ánimo, auto estima y sentido de seguridad. ¿Qué más necesitas para despertar la libido? Ellos sostienen su virilidad en el pene, cuanto más relajado se encuentre, sus erecciones serán más firmes.

Mango

Su forma redondeada parecida a las nalgas femeninas esconden grandes cantidades de beta-caroteno imprescindible en la producción de estrógenos y testosterona. Esta última la hormona del deseo. También provee grupos vitamínicos que mejoran la producción espermática.

Fresas

Recuerdan al clítoris y al glande. Su piel llena de semillas puede ser más efectiva que un juguete sexual con protuberancias, perfectas para un masaje. Los herbolarios las utilizan para mejorar la circulación y la vasodilatación, algo imprescindible para la erección de su pene y tu clítoris  así como en la sensibilización de los pezones. Las terminales nerviosas con las que sentimos dependen de sus sustancias. También contienen beta-carotenos.

Chocolate

Un favorito, utilizado por las culturas precolombinas como regalos de los dioses para los hombres dioses y mujeres diosas. Símbolo de poder, prosperidad, amor, deseo.  Las semillas del cacao contienen fenilalanina y teobromina, dos  xantinas altamente estimulantes que combaten la fatiga, mejoran  la ventilación pulmonar y la circulación sanguínea; por extensión el rendimiento sexual. Además  revitalizan el sistema nervioso central. Y es gran fuente de endorfinas, sustancias que producimos cuando nos excitamos, orgasmamos o sentimos bienestar.

Vino

Tiene un efecto vasodilatador, que  lleva más angra a los genitales y prolonga la erección al mismo tiempo que desinhibe y relaja. Ojo, a la tercera copa el efecto se revierte y adiós erección. Es perfecto para maridar la anterior tertulia sexual. Disfruten.

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