‘El respeto a la cama ajena, es la paz’. No se metan en camas que todavía están tibias por el cuerpo de otros u otras. Generalmente, el titular, el dueño del cochón, la pareja socialmente reconocida, el mero mero o mera mera. Así es, y aunque no se realice el acto literalmente en la cama nupcial del pone cuerno y su pareja, permitirse un revolcón con quien se sabe que está comprometido, casado o en medio de un noviazgo (que por lo general relatará con un cuento de horror), siempre traerá una franca consecuencia, madrazos para todos, para la pareja engañada y (muy merecidos) para el que engaña y para ti.

He dicho. No hagan lo que no quieren que les hagan ni se presten a cabronadas.

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