No he podido escribir mucho este par de días. Han estado caóticos pero de chamba, afortunadamente. Hoy tuve programa, espero que los que pueden me estén viendo y de ahí me fui a un llamado de audio y de ahí a hacer mil cosas, medio comer, y prepararme porque mañana es la sesión de fotos de Conozca Más. A partir de agosto vuelven las fotos sexy-sexosas de mi sección Praxis, Preguntas y Sexpuestas y pues ya se imaginarán. Además, a mitad de las fotos me iré ahí mismo en Televisa Santa Fe a otro programa de Sky de un debate o charla o algo así de sexo y luego regresaré al resto de la sesión. En fin. Pero ya saben que como sea, aquí ando.

Bueno, ahora sí al tema. Camino a la casa, venía escuchando la radio. No sé cómo fue que le dejé en una estación extra cursi donde una mujer con voz adormilada lee poemas o historias de esas que llegan a los mails sobre el amor. Me llamó mucho la atención su historieta de esta noche, era sobre un ángel o algo así que decide ser humano y Dios le explica lo que es el amor, el amor de pareja. ¡Y ay! Bueno, la explicación del supuesto Dios le advertía al pobrecillo querubín que iba a sufrir horrores, que iba a tener que sacrificar todo por la susodicha que eligiera como mujer, que lloraría, que su corazón se rompería en mil pedazos. Cuando el ángel le preguntó  algo así como ‘¿Y si ella no me ama, aún así deberé amarla?’, y lo que el Dios de este desconocido (y suicida) autor le contestó fue ‘Sí, ese será el precio’. WTF? WTF? WTF? ¿Por qué? De verdad esa es la causa de que el -¿qué les gusta?- ¿70, 60? por ciento de la gente en este planeta viva relaciones tormentosas, amores de moco y lágrima caída, mercado de lágrimas como pan de cada día, peleas, angustias, etc. ¡Porque crecimos en una sociedad que nos mostró desde niños que amar es igual a sufrir, que para tener a esa princesa o ese príncipe azul que concibieron nuestros sueños húmedos adolescentes debemos pasar por un vía crucis, que aún así, al conseguirlo habrá más y más sufrimiento. Entonces nos acostumbramos a vivir bajo ese esquema. Tormentosa y jodidamente. Pelear a más no poder, gritar, manotear, angustiarse, ¡porque es el precio! No me jodan mijos, no me jodan por favor.

El amor no tiene que ser así. No y ¡no! Me resisto. Y me resisto después de vivir años atrás una buena cantidad de relaciones así, de grito y sombrerazo que confundimos con apasionamiento, con ¡normalidad! Entonces, un día, cansada, enferma mental y emocionalmente de vivir de ese modo, me di cuenta de que yo no merecía vivir así. De que el amor no podía ser eso. Y no lo es. Se los juro. El amor, el vivir en pareja no es eso que nos hicieron creer desde niños con historias y telenovelas como la que hoy escuché por la radio. De verdad da miedo. Pero no es así. Por favor no lo vivan así. Y no es algo que vaya a venir a demostrarnos alguien, es algo que debemos concebir desde la entraña. No codependan de esas pendejadas y no salgan a buscar verdugos que los vengan a ajusticiar por el poco amor propio, por las heridas pasadas, por la falta de merecimiento que mamaron del hogar, de los modelos sociales y culturales. No se busquen gente que sólo viene a castigarlos por aquellas cosas que no son capaces de perdonarse a sí mismos. ¡Se los pido!

Nadie niega que las relaciones requieren esfuerzo y compromiso y dar. Pero no es sufrir. No es hacerse añicos en aras de un sentimiento. ¿Opiniones?

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