El squirt es una de las muchas expresiones del orgasmo femenino. Punto. Sin embargo, a nivel colectivo se ha creado una percepción de que experimentar un squirt es uno de los máximos logros sexuales; tanto, claro, para quien lo experimenta como para quien “lo provoca”. Porque, claro, seamos honestos, seguimos midiéndonos como seres eróticos a partir de lo que la persona o personas con quienes tenemos encuentros sexuales “logran” a partir de nuestro operar en su cuerpo; idea que es menos funcional de lo que creemos. Por algo simple: estamos construyendo nuestras sexualidades de contacto a partir de establecerlas como un examen, una serie de ejecuciones que se consideran aprobatorias o fallidas. Y, por obviedad, si el éxito de un encuentro radica en “qué tan bien la muevo, lamo, chupo, acaricio o me meneo”, lo más seguro es que se esté generando una constante auto observación y un generalizado auto juicio; ingredientes que inexorablemente nos aíslan de nuestra consciencia sensorial: de nuestra focalización en sentir. Sentir no es pensar que siento, es sentir; abandonarme a la experiencia del contacto con mis sentidos. Por ello es urgente revisar desde qué perspectiva estamos contactando sexualmente, porque es muy probable que nos estemos perdiendo de la experiencia erótica. No estamos ahí, nuestra mente está en la ejecución del “examen técnico-erótico”.

Pero dejaré de divagar, como es mi costumbre, regresemos al punto del Squirt. Repito, es una expresión del orgasmo, no es un “venirse a chorros”, como muchas personas le llaman y por ende una garantía de mayor intensidad del clímax.
¿A qué le llamamos “expresión del orgasmo”? Simple, piensa en todas esas reacciones involuntarias que suceden en tu sistema en el momento en el que tienes un orgasmo o eyaculación como efecto del orgasmo, en el caso de que tengas órganos sexuales masculinos. Es frecuente que todas y todos tengamos movimientos involuntarios en distintas partes del cuerpo, por ejemplo, que los dedos de los pies se abran, la espalda se arquee, se den contracciones mioclónicas, o pequeños espasmos en la zona pélvica, los ojos se pongan en blanco, haya algunos temblores, gemidos, emitamos sonidos o pujidos, hasta gritos; incluso que surjan lágrimas (no llanto), risas, erección pilosa o “piel de gallina”, la piel se enrojezca y muchos otras manifestaciones de que el cuerpo está experimentando una oleada de intenso placer.

Bien, cada persona vive manifestaciones o expresiones del orgasmo muy particulares. Y, en el caso de ciertas mujeres o personas con órganos sexuales femeninos, en el momento del orgasmo y de manera involuntaria, al experimentar la fase de orgasmo, y como parte de esas manifestaciones personalísimas, lanzan un chorro de orina, obviamente a través del orificio uretral (por donde orinamos siempre) y a esa expresión se le llama Squirt.

¿Qué es lo que lo ha hecho tan “famoso” y deseable? El porno. Los vídeos que incluían mujeres tanto “squirteando” como eyaculando comenzaron a producirse dado el creciente interés hace un par de décadas. Y eso promovió -porque en todo hay beneficios- que la ciencia estudiara dichos fenómenos con mayor profundidad.

De hecho, se diferenciaron ambas expresiones del orgasmo. Es decir, se expuso con mayor claridad que la eyaculación femenina y el squirt son dos fenómenos distintos (Jannini, Rubio-Casillas, 2011). Si bien, ambos son expresiones del orgasmo y se manifiestan por la expulsión de líquido vía uretral y ambas son promovidas por la estimulación de las glándulas parauretrales, hay claras diferencias: en el caso de la eyaculación femenina, como su nombre lo indica, lo que se expulsa es líquido eyaculatorio femenino, proveniente de las glándulas parauretrales y en el caso del squirt, la expulsión es básicamente orina, en mayor cantidad.

Para entender mejor a qué se deben ambas, hay que entender cómo operan las glándulas parauretrales:

Puedes ver las glándulas parauretrales señaladas. *Imagen sujeta a derechos de autor. Propiedad de Elsy Reyes. Diseño John Pearson.

Como puedes ver en la imagen, dichas glándulas son arracimadas y rodean la uretral, el tubito por donde se transporta la orina desde la vejiga hasta el orificio o meato urinario. Dichas glándulas, como muchas otras en nuestro cuerpo, producen sus propias secreciones. En este caso líquido prostático femenino o eyaculación femenina.

Cuando dichas glándulas se estimulan, por lo regular cuando se da presión o masaje directo en la pared anterior de la vagina o también llamada Zona G (mal llamada punto G, ya que no es un “botón”, es toda una pared de la vagina), la cual colinda con las mismas, dichas glándulas van ampliándose y en el momento del orgasmo, vacían su contenido en la uretra, por lo que dicha eyaculación se proyecta a través de la uretra. Ésta es blanquecina, espesa y se ha encontrado que la cantidad es más o menos del tamaño de una cucharada.

¿Por qué se da este fenómeno o manifestación del orgasmo en ciertas personas?, debido a la anatomía o estructura de nacimiento de sus glándulas. Cuanto más abultadas son, mayores posibilidades hay de que al estimularse viertan su contenido y este sea expulsado, favorecido por las contracciones mioclónicas pélvicas que toda persona experimenta cuando llega al clímax. Es decir, una mujer o persona con órganos sexuales femeninos, cuyas glándulas sean muy planas, por más que se estimulen, no crearán dicho fenómeno. Pero, claro, y como siempre digo, por explorar no paramos. Y, experimentes o no eyaculación, el explorar las sensaciones ante la estimulación de tu zona G.

Ahora, ¿cómo se da el Squirt? De un modo muy similar, por ello la importancia de explicar previamente la EF. Igualmente, las glándulas se estimulan a través de la Zona G, ya sea manualmente o -aunque rara vez- por la penetración del pene en ciertas posturas que generan la suficiente presión en dicha pared anterior vaginal. Pero en este caso, las glándulas al irse ampliando y ampliando, no sólo vierten su contenido en la uretra sino que además ejercen una presión que hace que el contenido de la vejiga se vacíe y se envíe con fuerza al exterior.

De nuevo, ¿esta manifestación se da en todas las personas? No, depende de su anatomía, del tamaño de sus glándulas y qué tan arracimadas están.

De poder explorar, claro que puedes hacerlo y aquí te dejo un par de vídeos con algunas técnicas, pero de no suceder de manera natural, eso no indica que tus orgasmos sean menores, o menos intensos, simplemente no se expresan de ese modo en tu cuerpo. Tendrás otras manifestaciones.

Repito, un orgasmo con una manifestación de Squirt o eyaculación NO es un orgasmo más avanzado o experto o maduro. Es una expresión. Es como si quisiéramos medir la intensidad de los orgasmos con qué tanto se te arquea la espalda. Cada persona y su mapa de placer es diverso, eso es todo.

Y, por el contrario, desde los años 60 se comenzó a estudiar el Squirt pero no desde una perspectiva de placer. Es decir, se tenían registros de mujeres que durante la fase de orgasmo, expulsaban un chorro de orina. Pero, claro, se les patologizó, se pensaba que era un tipo de incontinencia y se les mandaba a ejercitar el suelo pélvico. Cuando veían que no había resultado, que por más que hacían kegels, esto se seguía presentando, comenzaron a dudar de que fuera una condición que pudiera “curarse”.

No obstante, esto creo que en muchas de esas personas con dicha expresión del orgasmo, quedara cierta visión de disfunción y para muchas era un verdadero horror, algo de lo cuál debían escapar. Es decir, les daba tanto temor que surgiera dicha orina que evitaban el contacto sexual, y claro, les costaba entregarse a la experiencia placentera, porque sentían que si apenas se acercaban al orgasmo iban a “orinarse”. ¿Quién les iba a decir que décadas después muchas otras mujeres estarían envidiándoles y buscando desesperadamente que les sucediera lo mismo?

Porque claro, ante esta idea o constructo sociocultural que se dio alrededor del casi mágico evento, ahora hay quien hasta se toma cursos para aprender a squirtear. Y, como vimos, no es algo que puedas provocar si tu anatomía no lo favorece. De que puedes conscientemente orinar o tratar de expulsar orina en el momento en el que sientes un orgasmo, puedes. Y hay quien se entrena para ello, porque la idea de “hacerle el show” a su pareja, le anima, le excita. Y, bien, ¿quién soy yo para decirle que lo eviten? Lo único que me hace cuestionar es que, digamos, si yo estoy pendiente de lanzar conscientemente orina en el momento en el que siento un orgasmo: instante en el que literalmente el cerebro se desconecta, probablemente esté mermando mi capacidad para entregarme a la experiencia, con tal de crear el numerito del chorro. Y también, hay que preguntarse, ¿desde dónde lo hago? O sea, ¿lo hago porque eso me genera placer o porque quiero que mi pareja sienta que está haciendo un gran trabajo conmigo? Porque claro, desde esa ignorancia que acompaña a este tema del “orgasmo superior”, quiero demostrar o probar que me sé “venir en chorro”, cuando es absolutamente un mito.

Aquí algunos vídeos con técnicas de exploración y más info del tema. #FelicesOrgasmos

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