Para nadie es secreto que así como hay mujeres que literalmente chillan porque su hombre eyacula en un santiamén y ellas no tienen chance de acercarse ni a medio kilómetro del orgasmo, las hay que siempre u ocasionalmente sufren de tremendas rozaduras porque el hombre no tiene ni para cuando. Y bueno, una se puede hasta leer el tomo entero de la A de la enciclopedia (si no comenzara a doler tanto) y él pues no termina y no termina. ‘Ojo Remi’ y todo comienza a acompañar la molestia.

Señoras mías, apurar a un hombre a que eyacule con palabras literales no es para nada de utilidad. Al contrario, la presión les achicharra la paz sexual y pues menos lo lograrán, los hay que hasta se enojan. Pero hay estrategias muy simples.

1. Antes que nada busquen posturas donde tengan mayor control sobre el movimiento para evitar demasiado roce y que la pobre Venus no quede más castoreada.

2. Por otro lado, la eyaculación suele apurarse cuando el nivel de excitación es alto, eso se logra en los hombres con imágenes y palabras. Busquen posiciones donde él tenga un panorama claro de su vulva, nalgas o senos y usen un poco de dirty talk. Ya saben que les encanta eschar la cosa sucia desde sus incólumes bocas.

3. No lo apuren, sino háganle sentir que les excita demasiado que él eyacule. Díganlo entre jadeos de manera literal.

4. Impúlsenlo usando estrategias dobles como besarlo y acariciarlo o masajearlo en la espalda o testículos mientras penetra.

La cosa se irá acortando y disfrutarán más. Y es que ‘Ni tanto que queme al Santo ni tanto que no lo alumbre’, ¿no creen? ¿Dudas?

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