El concepto idílico de hacer el amor a muchos impide entregarse al lúdico y carnal arte de coger. Pongámosle candela al tierno momento. Hay una enorme diferencia entre ‘faltar al respeto’ o rebasar los límites de la pareja y dejar que la cachondería nos invada y devele nuestro lado salvaje. Prueben

Spanking
Castigo dulce. Unas palmadas suaves pero firmes en las nalgas dan una atmósfera de salvajismo seductor. Además ayudan a controlar el deseo eyaculatorio en ellos.

Bondage
Atar manos, sostener la pelvis de una mujer con un lazo mientras se penetra, inmovilizar, vendar los ojos, cortar (ligeramente) el aire con una seda al cuello durante el vaivén. También se puede mostrar dulzura con un poco de nudos. Evita el dolor, se trata de amar.

Dominación y Sumisión (D&S)
Crea tu juego. No necesitas amordazar, látigos y sangre. Es una actitud. Turnen los roles. El amo dominará a su servil tanto como ambos deseen. Solicítense fantasías visuales o de ejecución física. La sensación de ser sometido, seducido, despierta nuestra capacidad de suprimir límites heredados del miedo al propio cuerpo; de la creencia inconsciente de que no merecemos disfrutar. Se vale disfrazarse de enfermera, bombero. 

Sexo público
Salgan de la habitación e invadan un estacionamiento, el baño de una fiesta, una cama ajena. Inviertan en aventura, la rapidez con que tendrán que actuar abrirá su instinto.

Autoerotismo compartido
Manipular los propios genitales a la vista del otro le da una guía de los puntos y la estrategia que prefieres. Un espectáculo excitante.

El amante vestido
Desviste a tu pareja como si abrieras un regalo. Frente a un espejo pídele que observe cómo desabotonas y deslizas cada prenda. Quédate con ropa, sólo deshazte de lo imprescindible para descubrir tus genitales y que comience la fiesta.

Dirty Talk y gemidos
Díselo jadeando. Nunca viene mal una charla explícita durante el sexo donde se den indicaciones literales con tanta boca sucia como su imaginación les permita (dentro de sus límites de respeto).

 

Share Button