El bondage es una práctica erótica que consiste en atar o encordonar a la pareja con fines de crear una atmósfera de sumisión y dominación ficticias con fines lúdicos durante los juegos previos y el acto sexual. La sensación de estar inmóvil a merced de los deseos de la pareja o de ser quien lo ata, suele excitar a muchas personas. Igualmente, a muchos los deshinibe y la sensación de sentirse presionado por las cuerdas, les agrada. La mayoría encuentra que la mayor atracción del juego consiste en dejar a manos del otro la responsabilidad de hacerlo disfrutar o bien, de ser quien lleve la batuta del disfrute absoluto del otro.

No obstante, es algo que yo recomiendo exclusivamente con la pareja, con quien ya se tiene la suficiente confianza. Confianza es la clave para disfrutarlo y vivirlo plenamente. Muchas parejas que lo han experimentado por primera vez, una vez que se sienten atadas o con los ojos vendados comienzan a experimentar miedo o angustia, claustrofobia dentro del mismo cuerpo y entonces es momento de detenerse. Deben comunicar al otro que no les está gustando el asuntacho y dejarlo ahí o dar tiempo a que esa sensación de estar ‘secuestrado’ pase, entretenerse en otros juegos eróticos y reintentarlo después. Por eso es recomendable que las primeras veces se aten pero no se amordacen ni se venden los ojos para que no sea tan fuerte la sensación. Es un juego que requiere mucho respeto mutuo y dejar claro que si alguno no se siente agusto, éste parará sin que el otro arme panchos de ‘ay eres bien pinche aburrida flaca, te digo que nomás contigo no se puede jugar. ¡Chale!’. Estar completamente inmóvil no a todo el mundo le gusta. Es cosa de encontrarle el sabor pero si no se lo encuentran, deténganse.

Este tipo de juegos son sanos en pareja. No implican una parafilia, o bien expresión comportamental que implique riesgo en la integridad física o emocional de quienes se integran son juegos y punto. Claro, siempre y cuando esté prenegociado y se establezcan límites donde se tenga claro, a atrvés de alguna seña, palabra o sonido que hasta ahí ha llegado la burra, o sea que le paren . Recuerden que una expresión comportamental llevada hacia   factores obsesivos, compulsivos e impulsivos pero sobre todo, con factores de dependencia. Pero cualquier pareja puede aplicarlos para darle variedad y emoción a su vida sexual, claro, con respeto y límites personales, porque -repito- se requiere de mucha confianza.

Es más que obvio que NO es una práctica recomendable con recién conocidos o acostones ‘one night stands’ ni con tipos o tipas que no les den buena espina. Se puede prestar a abusos y crimenes. ¡Aguas con eso mis queridos! No porque se quieran ver bien ‘abiertotes y rudos’, terminen en la plancha del forense o en el hospital. ¡Cuídense coño!

Las ataduras se pueden hacer con cositas que encuentren en la casa como corbatas, lazos (suaves, no vayan a terminar todos magullados de las muñecas y tobillos con el mecate de la azotea), medias, pashminas, bufandas, etc. O si ya se quieren ver bien profesionales, se pueden lanzar a una sex shop y comprar un kit de bondage. Casi todos inlcuyen ligas, esposas, antifaces, etc. Aquí les pego otros ejemplos. ¡Dusfruten de su fin de semana bondage!

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