Recordarán que ya habíamos platicado sobre el fenómeno de los chamacos cuyo nuevo hobbie es grabar con el celular debajo de las faldas. En el post Voyeurismo de Quinta, hasta video les puse. Y continúa siendo algo bastante gustado. A diferencia del sexting, una de las partes no está ni enterada de que su bella entrepierna, pompa o chon está siendo captado y depués puede aparecer en YouTube.

Una madre me escribió esta mañana. Supo de nosotros porque su hijo mayor nos visita. Pues el hermanito menor del mismo, es el protagonista de nuestra historia y ha generado un drama familiar (de esos que todos conocemos y que con los años recordamos más con risa que con pena pero que en el momento nos mueven el mundo y, claro, la paz familiar). El punto es que el chamaco de 14 años, secundariano, fue golpeado por el padre de una compañera del colegio ayer a la salida de clases. La madre, al llegar y observar a su hijo con sendos puñetazos en la cara pidió hablar con la directora y obligó al padre agresor a acompañarla. El fúrico hombre expuso que había golpeado al chavito ya que su hija lo había descubierto grabándole los calzones debajo de la falda escolar creyendo que ella no lo notaba. Cuando el padre pasó a recogerla, la encontró en pleno sollozo y decidió darle su merecido. En ese momento, la directora le pidió su celular al imberbe y a los ojos de ambos padres se desplegaron un buen número de videos de los calzones de cuanta chamaca se imaginarán y -cosa que la madre puntualizó consternada- ¡de las maestras! Jajaja, ejem… perdón, es de esas situaciones que no puedes evitar ver chuscas. Acto seguido, mandaron llamar al chamaco mismo que -ya entrado en confesiones- denunció a muchos otros compañeros con los que lo hace desde hace tiempo.

La cosa terminó en suspensión, y hoy por la tarde hay una junta de padres de familia ya que, obviamente, los padres de las adolescentes están iracundos pensando en cuántos no habrán visto la bella vagina de sus hijas sólo cubierta por un calzoncito de hilo dental.

La madre del ‘autor cinematogáfico’ me pidió que le aconsejara sobre qué decir en dicha junta para que su hijo no quede tildado de ‘pervertido’ (ella le puso ese adjetivo) y no quede con mancha de por vida.

La cosa es simple, es una combinación perfecta: morbo adolescente (todos quieren saber cómo es un méndigo calzón de mujer, puesto, claro), tintes eróticos, competencia entre amigos por ver quién logra la mejor toma, curiosidad normal dado el momento psicosexual, necesidad de pertenencia al grupo o grupos que instituyeron el ‘campeonato fílmico’, la sensación de triunfo por encima de las chicas (están en una edad en que hay una gran paradoja porque quieren acercarse al tiempo que se resultan amenazantes mutuamente), no se diga sobre el triunfo por encima de las misses (hay conflicto con las figuras de poder a esta edad más que nunca), la tecnología al alcance, el sabor de lo prohibido, en fin.

El niño no es ningún voyeurista en potencia ni está en el border line de una parafilia, simplemente no se le ha creado conciencia del respeto al cuerpo ajeno, y seguramente hay factores que le han avivado el morbo como poca comunicación en temas sexuales. Quitarle el celular o prohibirlos en la escuela no es la solución. Eso sí, supongo que habrá una cruzada entre als chicas por ponerse un short debajo de la falda de ahora en adelante.

¿Qué opinan al respecto queridos míos?

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