Archive for the ‘Anticoncepción y condones’ Category
Muchas pero muchas mujeres sexonautas han comentado lo mismo en diversas ocasiones: Desde que tomo las pastillas o uso el parche, o cualquier método hormonal anticonceptivo, no tengo deseo sexual. Esto se ha reportado a muchos especialistas y ha generado demasiadas investigaciones. El punto es obvio, ¿para qué tomar entonces los antinconceptivos si provocarán falta de deseo? Si una ya no quiere sexo, ¿para qué cuidarse? Y bueno ahi tienen a miles de estudiosos desde las áreas médicas hasta las humanísticas tratando de encontrar la causa.
Lo cierto es que ningún estudio confirma que el uso de hormonas como progestinas (levonorgestrel y otros) y estrógenos sintéticos bajen el deseo sexual. Incluso, estudios como los publicados en los Archivos Hispanoamericanos de Sexología, los de The Society for the Scientific Study of Sexuality y muchos otros, han encontrado que sucede justo lo contrario, y no sólo en las mujeres. De acuerdo a dichas investigaciones, el 65% de las mujeres y el 68% de los hombres reportan mayor deseo sexual y de encuentro cuando ellas o claro, sus parejas toman dicha dosis que evita que se embarace. Suena psicológicamente muy obvio, la respuesta sexual en ambos es el resultado de un balance hormonal idóneo entre ellos los andrógenos (recuerden que la testosterona es la hormona del deseo) y por otro lado, hay factores emocionales. Entonces dichas personas al saberse libres de traer chamacos al mundo cuando no lo desean, experimentan un incremento en la libido.
Pero sigue el debate porque muchas mujeres dicen, ‘de verdad no me lo estoy inventando, y no ha coincidido con estrés o angustia o problemas en mi vida. Simplemente ya no me dan ganas y sucede desde que tomo el antinconceptivo’. Ahora, la incógnita hormonal ahí está. Pudiera ser, dicen algunos, que las hormonas sintéticas no son muy amigables con ciertas mujeres y que al incremento de estas viene un desequilibrio y por lo tanto se les escapa el deseo sexual. Pero siguen sin encontrar la causa.
La procreación es apenas un porcentaje OPTATIVO de la sexualidad entonces resulta un derecho el poder suprimirla con el fin de vivir una sexualidad plena. Procrear no es obligación de nadie, ¿qué otros factores pueden provocar en las mujeres su falta de ganas al saberse libres de procrear? Los más chichos en el asunto endocrinológico dicen: imposible no hay causa orgánica, por el contrario. Pero pasa.
Quéjense, digan, ¿les ha sucedido? ¿Qué tan pronto se presentó esta falta de deseo cuando comenzaron a tomar las pastillas o ponerse el parche, varilla, etc.? ¿Creen que se uno más de los mitos de los antinconceptivos?

Resulta que TRAGOS+CIGARRITO= MÁS DISPUESTOS SEXUALMENTE. Es una mera babosada, claro pero solemos asociar imágenes con la realidad, y en ocasiones acertamos.
De acuerdo al estudio ‘Postdrinking Sexual Perceptions and Behaviors Toward Anorther Person’ realizado en conjunto por investigadores de la Universidad de Washington y de California, todos, tanto hombres como mujeres encontramos más dispuestos al sexo a quienes beben y fuman. Inconcientemente creemos que los efectos de tales sustancias los harán más excitables. Esa fue la causa por la que las grandes femme fatales y galanes del cine clásico siempre aparecían con un cigarro de larga boquilla o un puro y una copa en mano. De ese modo se percibían sexuales cuando la poca ropa no estaba permitida.
Y algo hay de cierto. De acuerdo al mismo estudio embriagarnos nos hace hasta 60% más tendenciosos al sexo sin protección, a no usar condón. Pero por otro lado, una encuesta realizada por Times on line, concluyó que la razón es más simple -más allá de que porque el cerebro se relaja y que si la amígdala y que eso nos hace menos susceptibles a temer consecuencias, etc.- la causa es que NO SOLEMOS CARGAR CON CONDONES. Ni hombres ni mujeres, entonces, ya con las copitas encima, nos parece poco ‘romántico’ decir ‘Bueno nada más paso a la farmacia o a la tienda y ya nos vamos a un lugar más privadito’.
De verdad hay que comenzar a hacernos la cultura de tener nuestros condones a la mano. ¿Son mujeres? ¿Y? Tener en una bolsita o monederito adjunto a su bolsa un par de condones no les va a quitar espacio para las cien mil cosas que cargan normalmente para retocarse el maquillaje. Y, ¿que qué va a pensar el incauto si las ve sacar sus condones? Hombre, que piense lo que guste, y si su opinión o cara testifica un ‘Esta se ve que es una pronta’, pues ¿qué hacen con un tipo así? A muchos incluso les genera confianza, es decir una chica que trae condones, se cuida, lo cual genera menor incertidumbre sobre si pudiera contagiarlo de aluna ETS, o no se hable de embarazos. Por otro lado, hablando de pareja, está comprobado que cuando la ‘tarea’ de tener los condones a la mano, le corresponde a una mujer, dado que solemos ser más organizadas y prevenidas, provoca un mejor y mayor uso. Así que señoras mías, chicas buenas, compren un paquete de condones de su preferencia y manténganlos en su bolsa de manera habitual. Es por su vida. Los Thermaxx son bastante fáciles de transportar por su empaque, chequen.

Y evitarán que salgan apachurrados de esa masacre de cosméticos, celular, blackberry otros triques qur carguen. Por otro lado, los empaques indiiduales de los pleasure son muy pequeños y delgados, por si quieren que sean poco llamativos dentro de su bolso. ¿Se siguen preguntando qué opinarán de ustedes si dicen ‘Yo tengo condones, no te apures’? Contéstenles sexonautas.
El cuerpo humano por lo regular mantiene una temperatura promedio de 36.8±0.7 °C. En cavidades como la vagina, esta aumenta ligeramente. Durante la noche, cuando nos vamos a la cama (a dormir) ésta disminuye pero si experimentamos excitación sexual, aumentará. En general, de acuerdo a los investigadores Axel R. Fugl-Meyer, Kerstin Sjögren y Kenneth Johansson del Department of Physical Medicine and Rehabilitation, de la Universidad de Umea, nuestra vagina a lo largo de todo el día y la noche va cambiando. El descenso de la temperatura inicial puede ser causado por disminución del flujo sanguíneo, ya sea determinado por el metabolismo o por factores posturales. Y las variaciones de temperatura en reposo pueden ser concomitantes con los ritmos circadianos.
El pene por su lado, mantiene por lo regular una temperatura ambiente. Esa es la causa de que al momento de penetrar, un hombre sienta claramente como parte del placer un aumento de temperatura en su pene al ponerse en contacto con las paredes vaginales. Es una sensación que la mayoría detecta como muy excitante. Y esa es la causa por la al aumentar la sensación cálida y extenderse provocará una mejor respuesta sexual. Casi siempre, se promueve una mejor erección ya que el mismo calorcito promueve la ingurgitación o llenado de sangre de los cuerpos cavernosos del señor pene.
Si, además se colocan un condón que favorezca la extensión de dicho calor y se perciba sensorialmente como mayor, pueden encontrar una gran solución a esos momentos de ligera falta de erección (cuando su pene es apto para penetrar pero sienten que todavía le falta unas rayitas para llegar a su máximo), precisamente en usar un condón que transmita la temperatura de la vagina. El Thermaxx Skin ofrece este beneficio porque es el más delgado en el mercado y además (por eso se llama skin) ofrece una especie de extensión de la piel tanto por lo delgado como por estar fabricado con poliuretano. Esta material además es un dios salvador en casos de alergia al látex.

Pueden armar un buen juego de temperaturas al usarlos. Como saben el cuerpo percibe un efecto de exacerbación cuando hay diversos puntos de estímulo de calor y frío en toda la piel. Por ejemplo pueden colocar hielos en la boca y besarse, y algo de aceite o chocolate tibios en el abdomen, masajean un poco. Después pueden pasar igualmente algo frío como frutas que hayan puesto en el congelador por los muslos de su pareja (el frío y menos lo helado jamás se usan en genitales directamente) e ir haciendo combinaciones. Usar la boca tanto para soplar y generar aire fresco como para besar y succionar y generar calor, es básico. Las terminales nerviosas de toda su piel –o sea el mayor órgano sexual con el que están dotados- estarán muy despiertas y si una vez hechos los previos con estos contrastes de temperatura, comienzan una penetración con un Thermaxx Skin, la sensación será inminente. Prueben, es una gran tarea para esta semana. Les encantará.

La comúnmente llamada varilla es un pequeño implante de tamaño similar a un cerillo que se coloca bajo la piel del brazo y que va soltando una dosis de progestina a la sangre por un periodo de 3 años. De acuerdo a un estudio realizado por el IMSS, mediante el cual se le colocó el implante a 417 mujeres en edad y posibilidades fértiles, el resultado de efectividad es del 100%. No obstante, más del 20% de las mujeres que se lo ponen, no terminan el tratamiento. Antes de los 3 años se lo retiran. Esto puede deberse a cambios en la planificación familiar u otros factores. Como todo método, hay mujeres que reportan malestares, cambios hormonales, falta de menstruación por más de tres meses y temor a quedar estériles. Por otro lado, un artículo publicado por Medical Journal of Australia reportó una relación de casos de mujeres que se colocaron el implante con un número sin precedentes de incidentes adversos a la indemnización de seguros médicos, entre ellos casi 100 embarazos no deseados. Es cuestión de que prueben, aunque ya que su costo es de aproximadamente 3000 pesos y requiere ser colocado por el ginecólogo, el que a ella no le funcione, representará una inversión inútil.
Había muchas dudas al respecto así que ya informé.
En el programa pasado de Contacto C+ presentamos un juguete sexual con protuberancias, es decir con pequeños estimuladores hechos con la misma silicona que se suporponen a la superficie del mismo con el fin de masajear las paredes vaginales. Y, bueno, una televidente usó algo parecido y me comenta que la sensación fue demasiado potente. Al grado, dice, de dejar de sentir y se pensó con algún problema. No se explicaba cómo era que algo tan ‘agresivo’ no le promovía el placer prometido por el fabricante.
Lo cierto es que ella no debería preocuparse del asunto. En muchas ocasiones los diseñadores de dildos y cualquier artículo erótico no toman en cuenta aquel pregón de ‘menos es más’. Como saben, las paredes vaginales no están precisamente dotadas de muchas terminales nerviosas porque es además nuestro canal del parto y si nos pusieran las mismas 8000 fibras nerviosas del clítoris en la vagina, nos moriríamos -literal- del dolor al dar a luz. Sin embargo, el que no contenga un gran número de terminales sensitivas, no quiere decir que requiera de una mega sacudida como para que termine como trapeador para ’sentir’. Cuando sobre excitamos una zona, ésta en vez de vibrar de placer, termina por ‘dormirse’. Es un efecto neuronal. Llega un momento que algo es tan intenso que no puedes sentirlo.
Cada mujer tiene un umbral y hay quien fácilmente se siente sobre estimulada y pierde la capacidad de vivir la sensación placentera; pasa del dolor a la insensibilidad. La cosa es que una por no querer echar a perder el momento o porque piensa que mientras más aguante, mejor será el orgasmo, no detiene la estimulación y el resultado será evidentemente desde nulo hasta muy limitado. En el caso de las mujeres a las que este tipo de juguetes les parecen too much a su vagina, las protuberancias demasiado grandes, algo como esto

no es lo más adecuado. Y, sobre todo cuando se va a comenzar a experimentar con dichos artefactos y sus efectos. Lo mejor es comenzar con un condón con ligeras protuberancias, diseñado para que el mismo movimiento de penetración active las terminales nerviosas y despierte de menos a más. Sico tiene, éstos, los Pleasure

Además de la seguridad, calidad y todo lo que sabemos que dichos condones ofrecen, están texturizados. Tienen puntitos y líneas que ofrecen diversas sensaciones al interior de la vagina. Sí, tienen las famosas protuberancias, pero del tamaño adecuado tanto para estimular sin sobre excitar la zona y para -además de fomentar mayor lubricación (excitación)- promover que la sensación plena surja como un resultado derivado, no como un efecto inmediato dada la extra estimulación que muchas mujeres puden sentir con un dildo o funda de pene con protuberancias bárbaras. Y miren que hay algunas que parecen que quedarán incrustadas de por vida en las pobres paredes vaginales. Como un plus, los Sico Pleasure, tienen una forma anatómica que coadyuva a la firmeza del pene. ¡Ah! A que esa no se la sabían.
El asunto de los juguetes puede resultar de lo más atractivo para algunas personas pero no para todas, sobre todo de inicio.
Pruébenlos y me cuentan. A mí me parecieron de lo más estimulantes. ¿Dudas al respecto?
El sexo anal no hace muchos años era una práctica considerada puramente para hombres gay, o bien sólo se realizaba en subculturas o con mujeres en ese entonces consideradas hardcore (y algunos otros adjetivos menos cariñosos). Sin embargo parece que en la última década dicha práctica se ha extendido ampliamente. De acuerdo a una encuesta realizada por la Universidad de California, San Francisco actualmente más de un cuarto de las personas con vida sexual activa han al menos intentado realizarlo. Pero por otro lado y tropicalizándonos más, los archivos latinoamericanos de sexología reportan que en países como Brasil y México (sí, México), es un tipo de contacto cada vez más frecuente en adolescentes, la razón: ciertas chicas creen que de ese modo conservarán su ‘virginidad’ (y miren que merece comillas la palabrita) y claro, han encontrado una vía de placer en sta búsqueda de seguir ‘intactas’.
Muchos se preguntan qué es lo que causa placer ya que el recto no es una zona que precisamente diseñada para ser penetrada. ¿Entonces? Bueno comencemos por el poder de la fantasía, el motivador y disparador a nivel erótico-mental, lo que alimenta el deseo por este ejercicio. Luego, en el caso de los hombres al momento de la penetración se presiona y estimula la glándula prostática o, llamado por algunos autores, punto G masculino o punto P. Aquí sí surge una sensación placentera obvia a nivel morfológico ya que a través de dicha glándula se extiende una sensación placentera que produce en ocasiones el orgasmo o la eyaculación (no son lo mismo, ya lo saben). Sin embargo en el caso de las mujeres no hay una razón anatómica clara. Simplemente, la zona está repleta de terminales nerviosas que suelen resultar ricas al roce con el pene.
El punto es que aquellas parejas que gustan del sexo anal, definitivamente deben tomar precausiones, no sólo en términos higiénicos sino de ejecución. Ya saben, antes que nada, hay que masajear un muy buen rato la zona de los músculos radiados anales de manera externa para permitir la dilatación del mismo. No es como la vagina, no se distiende con la excitación, no es parte de la respuesta sexual. Y, si no hay una dilatación adecuada ademas de doloroso pueden provocar un rompimiento en los muy numerosos vasos y causar hasta un sangrado importante.
Luego, bá-si-co: usen condón. No sólo cuando tengan relaciones sexuales de riesgo, sino siempre aunque sea con su pareja de años y con la seguridad de estar libre de contagios de ETS. Simplemente es una zona séptica, infestada de materias fecales. Y hay un gran envío de bacterias. Dada la zona necesitan un condón seguro, segurísimo. Recuerden que esta es la vía número uno de contagios de VIH, porque al romperse los vasitos hay contacto con sangre y no sólo con fluidos. De hecho esta es la causa de que el VIH sea de mayor contagio entre parejas de hombres homosexuales. Y, aunque no vean sangre o duela, prácticamente siempre se rompen vasos. Ya saben, los más seguros y recomendables, que no por nada tienen el 50% del mercado mexicano: los condones Sico. El que elijan, el que gusten, pero se me lo ponen por favor. Aunque el Safety es como un must en estos casos.

Y, ojo, mucho ojo, siempre pero siempre requieren de LUBRICANTE. Ahí sí no se pueden saltar dicho paso. De hecho úsenlo desde que estén masajeando y con mucha mayor razón al momento de la penetración. Hay que poner una cantidad copiosa del mismo tanto en el condon como en la entrada anal. Precisamente para evitar lo más posible el rompimiento de venitas y vasos, darle comodidad y por supuesto hacerlo mucho más placentero. Ese es el truco. Y bueno, qué mejor que un lubricante especialmente diseñado para sexo anal. Nada más y nada menos que Xtreme Lube de Sico. Provee máxima lubricación. Ningún otro les dará tanta comodidad y seguridad para el contacto por ‘la puerta trasera’, está formulado a base de silicones, sin aceites ni petrolatos por lo que es compatible con el látex del condón. Su textura es sedosa y es muy ligero al tiempo de poderoso. Y, claro, es hipoalergénico (porque no los quiero ni imaginar con irritación o con alergias, auch).

Ya vendremos con algunas posturas para esta singular práctica pero por ahora ya tienen las dos herramientas básicas para que sea toda una experiencias maravillosa. Si gustan, adelante pero con las reglas necesarias.
Habrá quien diga que es injusto ya que es dejarle la carga de la anticoncepción a la mujer y habrá a quien le parezca peligroso dejar en manos de una chava su posibilidad de ser padre. Bueno el condón debería ser artículo de la canasta básica como el fríjol porque es el método que además nos protege contra contagio de ETS por eso, UNA VEZ MÁS, pón-gan-selo y como mujeres exíjanselo a su pareja a menos que ambos se hayan hecho pruebas de sangre y urológicas o ginecológicas.
Ahora sobre anticoncepción masculina fuera del condón está el tan famoso pero inseguro método del coito interrumpido que tan usado se hizo décadas atrás. No lo recomiendo en absoluto aunque me he topado con médicos que aún lo dan como opción. Es poco probable que el hombre controle al cien por ciento el momento en que va a eyacular. Con una gota minúscula de semen que quede dentro de la vagina hay posibilidad de embarazo. No olvidemos que un mililitro de semen puede contener entre 50 y 150 millones de espermatozoides y sólo se necesita UNO para crear un bebé.
La vasectomía, obvio, al ser un método quirúrgico y pese a la vasovasostomía que le quita su carácter permanente, sólo se recomienda para hombres maduros que ya tuvieron familia o para aquellos que decidieron definitivamente no procrear.
La pastilla anticonceptiva para hombres lleva muchos años de investigación, se intenta utilizar píldoras con carga de testosterona con el fin de engañar al cerebro y crear una disminución en la producción de esperma pero los estudios que se realizaron arrojaron que sólo uno de cinco hombres respondía a este método.
Otro intento se enfoca al uso de la prolactina (hormona que segregamos las mujeres al amamantar pero que también producen los hombres) pero el método consistía en tomar la píldora diaria combinada con inyecciones o implantes de testosterona y demasiados hombres se muestran reacios a un método tan complejo.
Otras opciones que se siguen estudiando son las inyecciones semanales de testosterona mezcladas con pastillas diarias de progesterona y en esta opción se busca sustituir la inyección por un parche semanal. Y finalmente se están haciendo pruebas para usar desogestrel (sustancia utilizada en píldoras femeninas) y parches de testosterona. El desogestrel interrumpe la producción de testosterona y por lo tanto de esperma pero se necesitaría una fuente de testosterona de reemplazo ya que los hombres podrían comenzar a perder el vello facial, desarrollar senos (imagínense con bubis) o sufrir cambio de voz. Estos resultados a la fecha sólo ofrecen además un 60 por ciento de efectividad.
Como podrán ver, aún no contamos con un método oral o combinado para la anticoncepción masculina y por lo tanto no está en el mercado. Desde mi punto de vista además, la primera barrera está en que los hombres suelen tener muy poca disciplina para tomar medicamentos o colocarse un parche o ir al doctor que los inyecte. No creo que esto funcione salvo en países con una amplia conciencia masculina sobre los cuidados anticonceptivos. Ya el futuro dirá. Por lo pronto como hombres responsables USEN CONDÓN. Luego no salgan con que ‘yo no fui’, ‘¿estás segura que es mío?’, ‘Pues es tu pedo’ o ‘Si quieres te ayudo con lana pal aborto’ y demás barbajanadas ¡no sean cabrones! La responsabilidad es de los ¡¡¡¡2!!!! Les mando besos
Fuente: BBC Health.

Lo que son las cosas. Bien dicen que ‘Dios le da pan al que no tiene dientes’. Parecen bromas del destino. Mientras en México, se calcula que 80% de los embarazos que se registran cada año no fueron planeados, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Dinámica Demográfica, que data de 2006 y cerca de 36% de las mujeres embarazadas es menor de veinte años, por otro lado, se reporta que dos de cada diez parejas en México tienen problemas de fertilidad. Aquellos que sí desean un hijo.
Hace unos meses entrevisté a un grupo de mujeres con dicho problema, quienes habían asistido a una clínica de fertilidad y les juro que daban ganas de llorar con ellas. La frustración, el dolor de ver mes a mes que llega tu menstruación se vuelven un vía crucis.
Las técnicas en reproducción asistida han experimentado numerosas transformaciones desde 1978, fecha en que se registró la primera fertilización in vitro (FIV). Actualmente los adelantos registrados en esta materia las han colocado como la práctica más segura y exitosa para lograr la concepción en parejas de países industrializados que presentan diversos problemas de fertilidad.
Según las estadísticas manejadas por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a través de la revista “Reproducción”, menciona que anualmente se registran en México 24 mil casos de infertilidad, de los cuales el 15% obedece a causas femeninas y el 40% a problemáticas masculinas. Estas cifras demuestran claramente que la dificultad para la procreación natural en el 50% de la parejas infértiles se presenta por lo general un factor masculino de diferente tipo, asociado o no, a una problemática en su pareja.
Y las estadísticas a nivel mundial no son nada alentadoras; en países en desarrollo existen 186 millones de parejas infértiles y de acuerdo a los reportes emitidos por la WHO (World Health Organization) se estipula que del 8 al 12% de éstas, han presentado en algún momento de sus vidas diversas dificultades para concebir un hijo. Los esquemas internacionales sobre infertilidad indican que: en los hombres se tiene un rango del 8 al 22%, en las mujeres del 25 al 37%, en ambos miembros de la pareja del 21 al 38%, dejando del 5 al 15% de las parejas diagnosticadas como infértiles, la incapacidad de poder determinar las causas de su problema.
Abordando el problema de la infertilidad masculina, estudios realizados por la misma organización entre 1979 y 1984 en 5,800 parejas infértiles de 22 países desarrollados y en vías de desarrollo, determinó que los varones, eran la única causa que contribuía a la infertilidad en más de la mitad de las parejas, esto, debido en su mayoría a factores ambientales; el grueso de esta muestra sufría principalmente de lo que se conoce como infertilidad primaria, definida ésta como: “la incapacidad de la persona en edad fértil para lograr un embarazo después de un período mínimo de doce meses de exposición regular al coito sin protección anticonceptiva”.
Las causas femeninas más comunes son la edad y cómo el cuerpo se ha ido mermando debido a abuso de sustancias tóxicas (cigarro, alcohol, drogas), legrados mal hechos, estrés (dios de los males actuales). La cosa de la edad es lo más frecuente. Y, rompiendo uno de los mayores mitos sobre los anticonceptivos: NINGUNA DE ESAS MUJERES TIENE PROBLEMAS DE FERTILIDAD POR HABER USADO UN MÉTODO HORMONAL.
¿Han vivido este tipo de problemas de manera cercana? Mientras unos luchamos por evitar que se embaracen sin desearlo, otros darían su vida por concebir. ¡Bromas de la vida!
Me enoja cuando una chava me escribe que su hombre, novio o lo que sea, de plano se niega a involucrarse con el método anticonceptivo que a los DOS, los tendrá tranquilos de un embarazo no deseado. No entiendo, la vida sexual no es nada más de ella. No debería ni siquiera ser necesario pedirle al incauto que te acompañe al ginecólogo y que compartan los gastos. Es responsabilidad de ambos. Encuestas realizadas por la organización Family Health International, comprobaron que cuando un hombre se interesa en el método anticonceptivo que usa su mujer, ayuda a evitarle olvidos en cuanto a la toma, comprende mejor el compromiso que implica y se genera un ambiente de comunicación y responsabilidad mutua. Y eso aplica en hombres de todas las edades.El que ellos no sean los que tienen que ponerse el parche o la varilla o tomarse las pastillas o inyectarse, no implica que no sea un proceso de pareja, que se comparte y que correspone a ambos.
Un tipo que de plano te dice ‘Pos ahi ve tú qué te tomas’ y no más, o sale con ‘Pos es que yo de eso ni sé’, (pues ¡te informas papacito que bien que andas puesto para el revolcón y luego no salgas con ‘No manches, ¿por qué te embarazaste?’), te da una visión sobre qué tanto puedes apoyarte en él, ¿no creen? ¿Merece que compartan con él algo tan esencial como su sexualidad si no son ni para responsabilizarse de lo básico?

A este hombre, Gregory Goodwin Pincus le debemos la tranquilidad. Él fue uno de los principales investigadores -en algunos casos reconocido como el único- que dio vida a la píldora anticonceptiva. Biólogo estadounidense que creó toda una revolución sexual en la década de los 60. Para 1934 ya había logrado las bases de la fertilización in vitro utilizando a una coneja. Y años después con el apoyo de la feminista Margaret Sanger, quien le consiguió una beca para comenzar a trabajar con hormonas, logró concebir el milagro: que las mujeres pudiéramos suprimir nuestra ovulación con base en hormonas sintéticas que ‘engañaban’ a nuestro cuerpo, creando un embarazo falso. Por supuesto se las vio negras para lograr que su trabajo fuera reconocido. En la década de los 50 la anticoncepción en estados como Massachussets se consideraba delito pero la luz se hizo y a partir de sus investigaciones, nuevas generaciones de anticoncepción han sido creadas y se continúa. Hoy, se calcula que más de 11 millones de mujeres en el mundo disfrutamos de su invento. Apalusos para Don Gregory. Mentes que realmente impactaron la historia de la humanidad.