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Aug
10

Razones para cambiar la postura sexual

De acuerdo a numerosas encuestas como las realizadas por la Universidad de Columbia en sus divisiones de Servicios de Salud y Servicios de Salud Sexual, las parejas utilizamos en promedio cinco posturas sexuales en todo nuestro repertorio, dos distintas en promedio por encuentro. O sea, porcentajes promediados, cada pareja en toooodo su compendio de ‘suertes sexuales’ sólo aplica cinco posturas y en un mismo round -si bien les va- hacen dos. En teoría, somos muy poco creativos en términos de posiciones: agarramos algunas y de ahí no nos movemos. Incluso, según la mayoría de los encuestados, se llevaron las mismas de una pareja a otra. Misma que por lo regular también estaba circunscripta a una serie de posturas prácticamente idénticas a las de él/ella.

Entre las posturas más usadas prácticamente por todos están el misionero, la mujer montada sobre hombre recostado, la cuchara, cuatro puntos o perrito y la mujer montada sobre él recostado pero de espaldas a él. Muchos, casi el 65% no han probado una nueva postura en los últimos cuatro años. Estamos mal, oigan. Estas conductas se observan por lo regular en parejas que llevan juntos periodos largos. Otra cosa interesante: algunos (entre el 28 y el 33%) se animan a probar alguna nueva posición y aunque les haya parecido satisfactoria, regresan tarde o temprano a su dinámica anterior, a los dos que tres posturas de toda su vida (sexual). Somos animales de costumbre, no cabe duda.

Las razones más comunes por las que reportamos no cambiar la postura (además de que nos encanta lo conocido y quedarnso en la zona de confort), están:

1. Miedo a que con una postura distinta haya dolor (en el caso de las mujeres), se eyacule muy pronto o haya pérdida de erección.

2. Temor a que en la postura se hagan más evidentes las zonas de su cuerpo que les desagradan como un trasero que consideran muy grande, la celulitis o los dobleces del andomen abultado. De hecho, el 83% de las mujeres en desacuerdo con su cuerpo prefieren el Misionero, donde él no puede más que verles la cara, prácticamente.

3. Miedo a que se rompa el condón en el cambio de posturas.

Ok, comprensibles todas esas razones generalizadas, por demás humanas y lógicas. Sin embargo, por supuesto que hay forma de ‘atacar’ dichas inseguridades e incluso convertirlas en estrategias que fomenten el cambio de postura. Lo cual, no sólo va a diversificar nuestros encuentros sexuales, van a permitir que nuevas zonas erógenas se descubran y estimulen. Si utilizamos menos del 80% de nuestra capacidad erótica sensorial, es debido a que justo nos instalamos en los mismos paso a paso (incluída la postura), y nos perdemos de un universo que ya está integrado en nosotros y que no volteamos a ver ni a tocar.

Entonces, vamos con el listado del Miedo 1. Estrategias

Posibilidad de dolor. Ya hemos comentado una docena -al menos- de ocasiones que las razones de percibir dolor durante el coito, en el caso de las mujeres -y siempre y cuando no haya un proceso infeccioso, inflamatorio- alude a que no preparamos correctamente a la vagina y al vestíbulo vaginal para recibir los embates del pene. Porque creen que la cosa está preparada 24 horas del día. Y la clave de ello está en la lubricación, es nuestro medidor y se relaciona con la acuosidad en la boca (boca seca = vagina seca). Porque no le damos tiempo a que los estímulos eróticos permitan que las glándulas que producen la lubricación natural trabajen al cien. Y obvio, reconocido por miles de mujeres, a cualquier edad y por muchos procesos hormonales u otros desde deshidratación, haberse echado unos tragos, periodos de estrés, etc., no se logra una lubricación y acuosidad óptimas. Entonces, para perder ese temor a que ‘duela’ en una postura nueva. Simple, fomentan un mayor contacto erótico con las muchas técnicas amatorias que hemos platicado por aquí y masajean la vulva con unas gotas de lubricante con base de agua, un Soft Lube,  que además no se seque ni se haga pegosteoso (lo cual también acaba con el show) y que puedan ir abundando tanto como sus sensaciones les sugieran. Hay mujeres que gustan sentir una gran alberca en su vulva, otras que sólo haya humedad. Y claro, le colocan a su pene o al condón unas gotas de Soft Lube, y claro aprovechar para masajear el pene con dicha sustancia como un regalito extra previo a la penetración. Entonces, no habrá postura, por profunda que sea o por roce que provoque que produzca dolor. Atrévanse.

Siguiendo con los temores femeninos y de rápido. El asunto del desacuerdo con el el cuerpo sólo se arregla con dos cosas: autoestima y esfuerzo. Porque la imagen puede estar tan lastimada que aunque tengas el cuerpo de la Mexico’s Next Top Model, si te basureas y no te amas, siempre te sentirás horrenda. Y el esfuerzo se relaciona con alimentarse correctamente y ejercitarse para adelgazar o moldear, sin esperar que la crema, pastillas o bebidas que te venden en la tele marcando al 01 800 SABES QUE TE ESTOY MINTIENDO, les arregle la vida. ¿Vale? No hay más.

En cuanto a los hombres. Con respecto al miedo de eyacular muy pronto o a que se pierda la erección, les cuento que en términos de control eyaculatorio, precisamente variar la postura, les permite bajarse del tren de adrenalina y serotonina cuando le dan espacio a sus respiraciones por el cambio de postura. Y sobre todo si integran caricias en el resto del cuerpo (eliminando la total carga al pene) como parte de esos pequeños momentos en que mueven sus cuerpos para tomar una posición distinta. Entonces, esos ligeros lapsos les ayudan a tener una mayor duración. Muchos sexólogos como parte de la tarea en casa para quienes padecen EP, sugieren que cambien la postura para ‘engañar’ al cerebro; porque si siempre eyaculas rápido también se debe a que le muestras el mismo panorama siempre a tu cuerpo y traduce como una respuesta que debe repetir: postura de perrito es igual a terminar pronto. ¿Ven?

En cuanto a la pérdida de erección y/o que se rompa el condón, todo dependerá de qué condón están utilizando y qué estrategias están aplicando. Cuando no existe un padecimiento como tal, o sea disfunción eréctil producto de diabetes, hipertensión, etc., la pérdida de erección es resultante de una desconexión erótica y de un enorme peso dado al pene, de estrés, de angustia de desempeño. Porque cuanto más se angustien, menor sangre enviarán al pene y menor firmeza gozará. Y claro, nunca está de más, aliarse con un condón que te permita una mejor firmeza como el Sico Pleasure, con una forma anatómica que provee mayor firmeza y con un regalazo extra: texturizado con líneas y puntos para masajear la vagina.

Usando cualquier condón Sico se pueden despreocupar del asunto de ‘que se rompa’. De hecho btw, fueron los mejores calificados por Profeco en el estudio de calidad que realizaron este año. No hay razón ni postura que provoque que se rompan. Pero claro, si se ponen uno de esos que les dejan gratis en el motelito y que nomás de verlo se rompe, no esperen mucho.

Entonces, en verdad diversifiquémonos, atrévanse a aplicar posturas originales, precisamente las que les parezcan más locas o raras, porque justo les va a ampliar el panorama y quitarles el chip de sus ‘clásicas usadas’, que ya merecen que les develen una placa por las 100o representaciones. Si quieren usar todo su potencial erótico y aprovechar todos los rincones corporals que pueden convertirse en órganos sexuales, dénse permiso. No hay más. Hay muchas más razones para cambiar la postura que para quedarse en la monotonía. Venga, ya tienen tarea.

Jul
20

Píldora de emergencia. Lo bueno, lo malo y lo feo.

Ya van siete años que en México se legalizó el uso de la anticoncepción de emergencia, que se le dio el contexto adecuado y pudimos accesar a una fórmula diseñada específicamente con dicho propósito en una farmacia de cualquier esquina. Porque desde décadas anteriores ahí teníamos a múltiples féminas metiéndose el titipuchal de anticonceptivos de esquema mensual a modo de pastillas de emergencia. Sin embargo, a pesar de que no es nada reciente, siguen las inconsistencias en el uso, los mitos, las dudas, los miedos y claro, la irresponsabilidad. Muchos de ellos abrigados por aquel numerazo que en 2004 -poco después de la aprobación de ley y de la NOM en México- se aventara cierta fundación que afirmaba que la legalización había violado la constitución ya que la PAE era un abortivo. Se demostró que dichas ideas eran por demás ignorantes. Más, muchos se quedaron con el cuento. Porque implantaron la duda con la frase célebre “la Declaratoria de la Suprema Corte de Justicia del 2000, reconoce la existencia del ser humano desde el momento de la concepción”. ¿Cuál concepción?, se preguntaron quienes sí sabían del tema.

Mecanismo de acción simple y que ya hemos requete repetido en este espacio: sustancia activa-Levonorgestrel (progestina sinténtica), ¿qué hace? Retardar, suprimir la ovulación -o sea, no permitirá que haya un óvulo fecundable a la mano (o mejor dicho ‘a la cola’) de un espermatozoide, lo cual dependerá del momento del ciclo- y espesar el moco cervical para impedir el paso de los espermatozoides.  Si la usuaria la aplicara segundos, minutos, horas o días posteriores a que se haya dado la concepción, la hormona no afectará ni la implantación del óvulo fecundo ni provocará que se deseche. Si ya hubo concepción, la PAE no trabajará. Punto. ¿Por qué? Porque en nada afecta en un embarazo que el moco cervical se espese y porque ya no hay ovulación qué suprimir. Ya no habrá ovulación, porque hay embarazo. Cuando una mujer está embarazada no ovula por lo tanto no puede volver a embarazarse. Simple.

Pero hay quien lo sigue afirmando. Nada qué ver con ciertas sustancias y pastillas  que la muchachada adquiere con singular rapidez y que sí provocan un aborto. Incluso son utilizadas legalmente en las interrupciones del embarazo que se realizan en clínicas especializadas en el DF. Éstas actúan afectando la supervivencia del cigoto dentro de la matriz, una PAE no y no actúa de esa manera. No confundan la gimnasia con la magnesia. Otro mito, derivado de un nombre comercial les dio el carácter de ‘pastilla del día siguiente’. Lo cual también provocó inconsistencias e ideas equivocadas cuando no les funcinó, es la pastilla del ‘Córrele a tomarla’. No hay que esperar horas preciosas, mucho menos un día entero.

Por otro lado, como sociedad seguimos sin comprender lo que es una emergencia. Y ahí empieza lo malo y lo feo. De la manita. Por ello, pese a que la anticoncepción de emergencia aparece en la lista oficial de Medicamentos Esenciales de la Organización Mundial de la Salud y tienen registro sanitario en más de 100 países, en muchos otros se requiere de una receta médica para poderla comprar. Justamente porque consideran, no que sea un abortivo, sino que puede prestarse a un mal uso en la población. No esperemos tener que llegar a ello señoras.Ya estamos evolucionaditos como para que papi gobierno nos tenga que poner correa.

Aquí los esquemas más comunes en término de “emergencia”, o sea lo que reconocen como emergencia, nuestra querida chamacada femenina. Y chequen nomás la inutilidad de la perspectiva.

1. ‘Como sólo tengo dos que tres relaciones al mes, ¿para qué tomarme una caja de 21/28 pastillas?, pos mejor sólo cuando tenga un round, me tomo la de emergencia’.

Queridas mías que hacen esto, les tengo noticias: Una dosis de PAE equivale a media caja o más (depende) de anticonceptivos mensuales. Los cuales están microdosificados. O sea, que si te estás ‘ahorrando’ la hormona porque crees que así evitas los también míticos efectos secundarios de los anticonceptivos hormonales de uso mensual, estás justamente provocando lo contrario. Aunque tengas relaciones una o tres veces al mes si -aunque no tengas papelito habla, análisis que certifican que tu chavo está sano- te avientas a dejar el condón, lo mejor es  tomarte la cajita de anticonceptivos microdosificados o sea de 21 o28 días y afectas menos tus ciclos, por lo tanto tendrás menos efectos secundarios.

2. Me voy a ir de fin de semana con mi chavo, antes de salir me tomo la  Píldora de la Libélula y me despreocupo.

Sí y no. La eficacia es de máximo 72 horas posteriores a la relación no protegida. Más, sabemos que cuanto más pronto se tome, mejor. Nadie te garantiza que su efecto vaya a estar presente hasta el tercer día. Ya se suprimió la ovulación pero por explicarlo así, el último round surgió el domingo al medio día antes de regresar de tu fin de semana lunamielero. Los espermatozoides pueden vivir hasta 5 días dentro de tu cuerpo. Si por ahí del cuarto día -cuando el efecto ya no es el más adecuado- siguen por ahí dando el rol los espermatozoides y ovulas, venga, ahí comienza la historia de un nuevo ser humano.

3. Mientras más pastillas me tome, menos oportunidades de embarazarme tendré.

La alta dosis de hormona, en al menos la mitad de las usuarias de prueba cuando las píldoras se diseñaron, sufrieron cambios en sus ciclos menstruales posteriores. O sea, hasta dos ciclos después no les bajó en la fecha esperada y/o pudieron tener sangrados por deprivación, o sea porque el cuerpo ‘extraña’ la dosis hormonal y depriva, o sea hay un sangrado que por lo regular es cafesoso y escaso. Y no es su menstruación. Entonces, si cada mes te avientas varias de esas ‘emergencias’, vas a volver loco a tu ciclo. Y cuanto menos regulares sean tus ciclos ovulatroios, hay menos oportunidad de suprimirlos y por ende se amplían los posibilidades de quedar embarazada.

Y así nos podemos ir con muchas ‘emergencias’. Cuenten las suyas.

Las reales: se rompió el condón, olvidaste más de tres comprimidos de tu anticonceptivo regular, se te despegó el parche quién sabe cuándo, se te salió el anillo antinconceptivo, fuiste atacada sexualmente (esperemos nunca sea el caso, de ser así debes además acudir a una clínica especializada con la Clínica Condesa a recibir tratamiento psicológico y post posible exposición a VIH y otras ITS), tomaste antibióticos u otros fármacos que pudieron -en opinión de tu médico- mermar la eficacia de tu método mensual, te diste cuenta que tu DIU está movido, tuviste vómito constante lo que pudo hacerte expulsar tu antinconceptivo mensual.

La pareja perfecta: usen un condón para evitar ser infectados con VIH o cualquier ITS y tomen un anticonceptivo mensual. ¿Pasan emergencias reales como las anteriores citadas? Tomen la Píldora de la Libélula. ¿Qué más podemos pedir?

Por favor, tenemos herramientas. Úsenlas con la cabezota. ¿Vale? Dudas con respecto a su uso, venta, dosis y posibles efectos secundarios, llamen gratis al 01 800 00 MI SOS  o visiten acá

Jun
7

Házmelo rápido ‘pero lento’

No negaré que en ocasiones las mujeres abusamos de ese poder inmenso que guardamos entre ambos muslos, particularmente de la capacidad de decidir ‘Hoy no toca’, ‘Hoy sí’. No es secreto para nadie que en la mayoría de las dinámicas de pareja es ella quien da el banderazo de salida o te deja en los pits. Costumbres (cómodas para algunas). Igualmente, se ha vuelto común que ella sea quien decida el ritmo de la relación, o sea si la cosa va lenta, si debe ir en el mood de rapidín o si la cosa es de juegos largos o de ‘arráncame la ropa y ya’. Dado eso he detectado en muchos hombres (a través de analizar casos que me llegan) ciertos problemas para lograr un ritmo eyaculatorio ideal. Y con ideal me refiero a eficiente para cada pareja, no hay reglas fijas. Les explico. Por lo regular el impuslo eyaculatorio de cada hombre posee una media. Cada uno tiene la suya, por lo común en una situación promedio suele tardar casi siempre lo mismo en lograr el clímax. Y sus parejas (con las que llevan un rato en esos andares) ya conocen más o menos cuánto les tomará a ellos de los prolegómenos llegar orgasmo. La eyaculación es una especie de hábito cerebral (ya hemos platicado bastante de cómo afecta la masturbación con fines de eyacular ipso facto con la eyaculación precoz en un coito).

Bueno, a través de la práctica cada uno va desarrollando su record. Práctica autoerótica como en pareja. Es cosa de comenzar a identificar sus tiempos, aprender a controlar sus momentos de no retorno, qué estímulos les permiten durar más, etc. Y, si una mujer es la típica que presiona a su hombre para que eyacule pronto -casi siempre cuando están muy chavos- que porque ‘ahi viene mi mamá’, ‘no nos vaya a agarrar la poli porque estamos en el coche’, ‘hazlo rápido porque siento ansiedad de que estoy haciendo algo malo’, etc., es imposible pedirles después de pasar meses apurándolos  y acostumbrarlos a que en cuanto desenfundan la cosa tiene que acabar, que ahora tarden un buen rato en eyacular. Y comienza el conflicto.

Ellos potencialmente pueden tardar lo que quieran, dependiendo de cómo se entrenen pero si normalmente (y malamente) se masturban con rápidez y a eso le aunan que las primeras novias les piden ‘Hazlo rápido’, ¿cómo van a ir desarrollando un record?

Digo, todo ‘rapidín’ tiene su encanto pero cuando se convierte en la costumbre, el incauto en cuestión así actuará aunque algún día tenga tres horas libres para echar la pasión.

Otro gran error es solicitar al hombre ‘Termina rápido pero que penétrame poco a poco, lentamente tipo Top Gun’. No mijas, pues esa es otra. Es obvio. Si él penetra rápidamente, a un ritmo veloz, terminará pronto. De hecho como parte de un impulso, los hombres cuando están por eyacular suelen aumentar el ritmo y se hace cada vez más rápido hasta que llega el clímax. Si ustedes chavas mías quieren que él acabe pronto porque ya les urge, él necesitará un ritmo estrepitoso. Tardará más si ustedes le piden una penetración lenta y cadenciosa (ojo señores, la mayoría de las mujeres lo prefiere, no le crean a todas las pornos donde ponen mujeres con el ojo en blanco de placer que parece que están deshoyando con empujones marca ‘Llorarás’).

Por eso la importancia de tomarse el tiempo para explorar, acariciar, y todo el pre show y procurarse un espacio donde no sientan presión. La cosa es así, el pene no es independiente, depende del cerebro como todo lo demás.

Ahora, hablando de solicitudes rapiditas, según diversas encuestas como la de la Universidad de Indiana, muestran que numerosos usuarios de condones de manera frecuente, reportan que aquellas ocasiones en que no lo han utilizado se ha debido a ‘las prisas’, a que el momento de pasión los agarra sin un condón a la mano. Por lo regular no quieren detener el fogonazo para ir a conseguir uno. Inexplicable que en ocasiones una chava traiga en la bolsa hasta tres distintos kits de maquillaje, la cartera atiborrada de tarjetas de crédito, de descuentos, credenciales, etc. y casi una muda de ropa y… no pueda traer uuuuun ¡condón! Lo mismo en el caso de algunas carteras masculinas. Anteriormente y en el caso de algunas marcas, no se recomendaba colocar un condón en la cartera porque el empaque podía presionarse, y abrirse dejando salir la burbuja de aire que lo protegía, dañando el condón. Pero, por ejemplo en el caso de los condones Sico, que están dentro de una especie de carterita  independiente de  cartón reforzado y además al interior está el condón en un empque sellado, es mucho más difícil que se dañe al tenerlo en una bolsa de mano o en una cartera. En algún compartimento donde no reciba demasiada presión. No hay razón para no traerlos, y si es cosa de espacio, son más pequeños que cualquier tarjeta, y no mucho más anchos. Chequen.

Así que no hay pretexto, hay que reeducarnos para el rapidín en todos los aspectos. Comenzando por no jugarse el futuro al decir ‘Pus bueno ya sin condón, Total, por un día?’. ¿Un día? Puede cambiar historias completas.  Mejor ni le movamos.

Jun
2

Culpa sexual: el número de amantes ‘permitido’

Recitar la cantidad de hombres con los que nos hemos enroscado entre sábanas, suele ser un arma letal para ellos. Pero ¿qué tanto habla de nuestra óptica sexual? Las huellas en tu colchón son una radiografía que no siempre debes confesar cuando él solicita el saldo total de tu entrepierna.

‘Promiscua’. Término temido por antonomasia, sobre todo cuando el diagnóstico proviene de una figura de poder. ¿Con cuántos debemos acostarnos para considerarnos promiscuas? La ciencias humanistas no se han puesto de acuerdo, ‘Sujeto a valores culturales y sociales’, enuncian. Y sin intención de caer en feminazis, ¿cuántas necesitan ellos para ser censurados con el mismo desprecio que recibe una ‘pierna-fácil’, una ‘nalga-pronta’, una ‘zorra’?

Lo cierto es que todas guardamos la cifra en un cajón. Entre nosotras podemos confesarla con un dulce sabor a orgullo en la boca o bien, con ácida vergüenza (ya sea porque nuestro rango raya en ‘too much’ o porque  no llega ni al decimal).
Deberíamos vivirlo sin culpa pero el puritanismo social nos sigue taladrando el cerebro. Entonces –además- llega él y nos hace la incómoda pregunta. Es obvio que la interrogante está recargada de inseguridad. Es inútil, sus posibilidades de recibir una respuesta honesta es del ¿40 por ciento? Sabes que toda declaración puede actuar en tu contra. Negarte a compartir tu historial le hará creer que llevas decenas, ¿y cómo saber si cinco o tres le resultarán demasiados?
La clave es exigir respeto con dulzura, aplicar frases como ‘¿Eso cambiaría la perspectiva que tienes de mí?’, ‘Es la pregunta más estúpida que me ha hecho un hombre inteligente’ o ‘¿Crees que me hace falta experiencia?’. O, si deseas cerrar el capítulo con rapidez, haz un promedio basado en su personalidad y repórtalo como el total. Ahora, si él insiste en que incluso aportes nombres y tipo de relación, ¿qué haces un macho masoquista como ese?

El camino nos hace quienes somos, también los andares sexuales. Relaciones fugaces o de amplia estadía, memorables o no. El recuento es sólo tuyo y hoy puedes aprender mucho de él.

Muchas disciplinas filosóficas y espirituales nos instan a dejar la culpa, vivir culpándonos es inútil, mucho más si nos apesadumbramos y aminoramos nuestro valor: nuestra percepción de valía. La cual es determinante, porque con base en el valor que nos damos, crearemos nuestra realidad. Si nos sentimos menos que un pedazo de carne echado al basurero, así instaremos al mundo a tratarnos y a correspondernos. La culpa sexual suele ser poderosa. Porque todo lo relacionado con el sexo per se ya posee una carga cultural relativa a lo sucio. Porque aún no logramos que la sociedad conviva con un concepto sano, vital y armonioso, sanador, bello de la relación con el ser sexual. Entonces el ser tildada de ‘fácil’, ‘de traga machos’, lastima profundamente. Sobre todo cuando se está en la adolescencia. Una mujer puede ser adjetivada de chismosa, hipócrita, estúpida pero nada la puede ofender más que ser llamada ‘Golfa’ o sus sinónimos. Entonces lo cree y lo cree tan profundamente que irá por la vida con un cartel mental en la frente ‘No valgo, ¿no lo ves? La gente piensa que soy una zorra’. ¿Zorra? Cada quién tiene una respuesta a su ‘lista’ amplia o pequeña y la relación o aprendizaje que la llevaron a ello.

La responsabilidad es vital en la decisión de integrar uno, miles o decenas de tipos en tu vida sexual. Es una decisión personal. Sin embargo ¿hasta dónde estás arriesgando tu integridad? Muchas mujeres reforzaron esos conceptos culposos cuando llegó a ellas una infección de transmisión sexual o un embarazo no planificado. Lo creyeron un resultante de su conducta cuando es algo totalmente subjetivo: puedes quedar embarazada con el primer y único hombre en tu vida o puedes tener una larga lista y -si fuiste responsable y sabia con tu conexión sexual- saliste ‘ilesa’ de cualquier inconveniente.

Tenemos herramientas, usémoslas. En ocasiones el no uso de preservativo en una relación es idea de ella, de la chava. ¿Cómo se pueden jugar así el futuro? Y bueno, va, suceden emergencias. Se rompió el condón, va. Se te olvidó más de una pastilla, se despegó el parche, salió el anillo, etc., la cosa es que falló tu método mensual. Bueno, va. Ahí tienen la Píldora de la Libélula de Bayer. ¿Qué más necesitan? Rezar porque no se dé una concepción no las llevará a impedirlo. Mucho menos pedir fervorosamente no ser contagiadas de alguna ITS si no exigieron que él usara un condón.

Una de las culpas más generalizadas que han mermado la auto percpeción en muchas mujeres fue la de resultar embarazadas y tener que acudir a una interrupción. Hay una doble sensación resultante entre el alivio y la culpa. ¿Por qué llegar a ello? Respetable la decisión de cada una, sólo quien esté en sus zapatos podrá juzgar a quien decida interrumpir un embarazo. Pero siempre me pregunto ¿esas mujeres vivían en el siglo XVII? ¿Por qué no acudir a las herramientas? Y actuar rápido. Tienes 72 horas para tomarte una Píldora de la Libélula (cuanto antes mejor, claro). ¡72 horas! ¿No pudiste tomarte minutos para ir a una farmacia y tomarla? Si sabes que es probable que se te olvide  la segunda dosis a las 12 horas, te tomas las dos juntas y punto.

Y dejen de basar su valor en la opinión externa, en la crítica, el juicio. Ustedes son dueñas de su camino sexual pero así com piden respeto ténganselo a ustedes mismas cuidándose.

Si tomaron la Píldora de la Libélula y están experimentando cambios, tomen su teléfono y marquen gratis al  01 800 00 MI SOS donde les van a contestar profesionales de la salud todas sus dudas y se van a quedar más tranquilas, incluso si llaman y dicen ‘ando medio histérica, ¿se debe a esto? ¿Qué hago?’. Todo, lo que se les ocurra, ¿vale? Y no olviden visitar su página y Facebook

May
24

Ejercicio ‘activo-pasivo’. Conócete en las manos de tu pareja y descubre tu ritmo amatorio

Existe un ejercicio que aquellos que dan terapia sexual o de pareja recomiendan a sus pacientes para ampliar bastante el panorama de la dinámica que tienen. Consiste en un juego de exploración. Durante un periodo de tiempo dividido en dos partes. Por ejemplo, media hora para explorar un rol y otra media para explorar el otro; dependiendo del tiempo del que se disponga para realizarlo, si no, 15 minutos y 15. Obviamente se aconseja que esté fuera de presiones y no anden pendientes del reloj. Mucho de nuestro  lenguaje sexual depende de los ritmos de nuestro cuerpo, hay que ser compasivos (no de lástima, de asertividad) con nuestros ritmos, nuestros ritmos amatorios  y encontrar el nuestro, adaptarlo a la pareja es parte de la magia, de la dinámica. Hay que darse espacio. Quien dice que nunca tenía tiempo para el sexo tiene una respuesta es simple, “El tiempo no viene solo, no se trata de decir ‘si hoy me quedan 15 minutos libres, haré el amor. Hay que hacerse el tiempo. De manera conciente hay que proponérselo’.

El ejercicio require obviamente estar desnudos y es conveniente marcar límites y especificar claramente si hay algo que no desea que le hagan. Y a explorar, ahora sí que irse ‘como hilo de media’ y no detenerse. Se trata de sentir, no de pensar ni analizar lo que se está haciendo. Se trata de la colaboración conciente de la que hemos hablado antes o sea NO de pensar lo que se siente, ES  sentir lo que se siente. Ni cuando se está en el rol activo estimulando al otro ni cuando se es quien recibe las caricias.

Es un ejercicio digamos burdamente ‘de egoísmo’ porque no se trata de hacer lo que ‘yo creo que le gusta al otro’, sino lo que a mí me gusta o gustaría hacerle. Por eso se trata de darse rienda suelta. Muchas parejas descubren que hay toda una gama de posibilidades nuevas qué compartir. Claramente por eso antes se marcan lineamientos. Por ejemplo, yo en mi turno de ‘pasivo’, simplemente me tumbo en la cama y le permito al otro que explore, juegue y sólo me ubico en sentir placer. Pero si claro, no me apetece ni probar que me estimule analmente, lo aclaro antes. Es un modo de decir ‘Hazme lo que quieras’. Y resulta muy beneficioso porque ambos se sienten en libertad de hacer lo que siempre quisieron. La mejor manera del estimular al otro es disfrutando uno mismo, ya que no hay nada más excitante que ser testigo del placer del otro. Y ábranse (sin albiur), pemítanse la experiencia, es fácil decir, ‘No. No me gusta. No toques ahí. Me duele’, ¿realmente es una respuesta de ustedes o vendida por alguna idea? Échenle motivación. Tendrán grandes sorpresas. Esto es indispensable para toda pareja, de cualquier orientación, de cualquier  estilo de vida. Es parte de conocerse a través de las manos de su pareja. El ‘activo’ se conoce, descubriéndose como un ‘explorador’ de zonas que nunca antes le pasaron por la cabeza. Y es mutuo. Ambos roles  experimentados por los dos.

Una vez que -en verdad- hayan explorado y reconocido que su capacidad amatoria puede ser ilimitada, apliquen una dosis de placer extra. No hay que olvidar erotizar el condón, porque nada, na-da más nos libra de contraer alguna ITS. ¿Ya probaron los Kinky Maca de Sico? No saben de qué experiencia se están perdiendo. Éstos, están lubricados con maca peruana. Les cuento, l maca es una raíz que posee propiedades que exacerban las sensaciones en la piel, es decir que generan una mayor sensibilidad. Es totalmente natural y no crea efectos adversos y sí efectos orgásmicos. Los Kinky Maca, obvio, permitirán que sus terminales despierten aún más, así que pruébenlos. Hoy por hoy son LOS condones, no se los pierdan.

Pruébenlos, de verdad es un ejerciciazo y nos ayuda a quitarnos límites que ni nos habíamos dado cuenta que nos poníamos. Y el Kinky Maca, una gran ayuda. Ahí me cuentan.

May
16

Masajear el pene con la vagina

Y no piensen en una vagina artificial, en un artefacto con forma de vagina que resulta útil en ciertas prácticas autoeróticas, sino en llevar justo a la gloria a un hombre a través de su vagina. Dejémosla de ver como un receptáculo o un sitio pasmado que simplemente recibe los embates de su compa el pene y  (por arte de ‘magia’) se encaminarán al orgasmo. De hecho, esta inactividad vaginal la lleva -como cualquier otra zona- a atrofiarse, a hacerse cada vez menos flexible y fuerte. A pocas mujeres realmente se les ha concientizado sobre la importancia -en muchas aspectos de su vida y sexualidad- de mantener activa y ‘en forma’ su vagina. Esto no sólo puede traerles grandes beneficios durante el parto sino un fortalecimiento de todo el suelo pélvico que abraza a la zona y que puede evitar incontinencia, dispareunia (dolor durante el coito), pero shttp://www.elsyreyes.com/wp-admin/post-new.phpobre todo puede proveerles de una gran capacidad de controlar los embates del pene o la penetración, crear mayor flujo sanguíneo, sensibilidad y capacidad para orgasmar.

Claro, como no podemos verla, no advertimos lo rígida que puede irse haciendo, sólo cuando en un encuentro sexual o con un juguete de plano sentimos que ‘ya no da para más’. Ejercitarla con huevos de ónix, bolas o esferas de diversos materiales que venden en muchas sex shops; los cuales se introducen en la vagina y se elevan al paso de las contracciones, hacer ejercicios de Kegel, así como entrecortar la micción unas tres veces antes de dejar salir todo el chorro, se debe volver parte de su rutina diaria. Cada quién elige cómo. Pero no la dejen ‘dormirse’, y obvio, hacer el amor es un gran momento para poner a prueba y ejercitar aún más a su querida vagina. Él lo agradecerá infinitamente, de hecho pueden llevarlo a descubrir una nueva sensación o grupo de sensaciones que nunca antes experimentó, porque tampoco a él le enseñaron que era posible sentir tales estímulos sin que siquiera mueva un dedo.

Entonces, para comenzar, hay que relajarse, dejar de calificarse o juzgarse.Inicien con esto su tertulia sexual porque si comienzan al modo ‘clásico’, es decir él penetra, entra-sale, entra-sale, fin; mermarán la capacidad sensitiva para percibir esta dinámica. Para evitarse cualquier contratiempo coloquen en el vestíbulo vaginal una pequeña cantidad de Soft Lube, el Original, el azul viene perfecto. Esto porque en ocasiones el interior de la vagina está acuoso pero no la entrada y si la vulva no se percibe húmeda habrá incomodidad y -nuevamente- mermamos la capacidad sensitiva. Una vez que sientan esta frescura y acuosidad, él deberá penetrarlas. De preferencia en una postura que a ustedes les resulte muy cómoda, acá la urracarrana no aplica porque entre más ligeras se sientan, podrán percibir el control. Una vez que reciban al pene, tan profundo como cómodo les resulte, acá no hay necesidad de hacerlo a profundidad, aprieten sus músculos pubococcígeos, o sea aprieten su vagina. Descubrirán que no sólo pueden hacerlo a diferentes ritmos e intensidades sino por ‘zonas’. Algunas tienen la zona del vestíbulo, los primeros centímetros de la vagina más fuertes, otras sienten que presionan más con partes más distales. El fin es lograr que todos los anillos de ésta tengan esta capacidad pero lo irán desarrollando con la práctica. Incluso hay mujeres que pueden ‘atrapar’ un pene en su vagina: al entrar lo presionan al grado de inmovilizarlo. Esto, sin fines violentos puede ser altamente erótico. Será una experiencia nueva para ambos por lo que traten de empatizar en apertura. Él deberá dejarse sentir y controlar un poco su impulso de entrar y salir de la vagina. Lo más recomendable es utilizar un condón que les provea capacidad sensitiva. Muy buena opción los Sico Ultra Sense, tienen un grosor de 0.050 mm, esto, para que él pueda explotar aún más su potencial.

Visto por fuera, pareecerá que están estáticas, sólo abrazados o en penetración inmóvil, pero al interior, estarán pasando muchas cosas. Si gustan, lo cual resulta muy placentero, él puede estimular su clítoris manualmente y justo cuando sientan el orgasmo acercarse, presionen o contraigan, incluso echando o levantando ligeramente la cadera hacia adelante (si la postura se los permite) y verán que la sensación es doblemente intensa. Prueben y verán, esto además colabora, a generar una mejor erección en el pene ya que estas presiones de manera natural fomentan que llegue más sangre al miembro. Es como recibir un bombeo natural, con tanta fuerza como ejercitados mantengan sus músculos. Atrévanse, les cambiará el panorama.

 
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