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Estímulos eróticos para compartir ParteI
Nuestros sentidos están delicadamente afinados al estímulo pero requieren de nuestra colaboración consciente para conectarnos con ellos, porque hemos olvidado sentir lo que se siente sentir. Todos nacimos con capacidad sensorial ‘pura’ pero nos hemos llenado de miedos, juicios, bloqueos y sobre todo herencias culturales que nos enseñaron que nuestro cuerpo no nos pertenecía. En especial los genitales. ¿Cómo sentir algo que no es tuyo?
La erotóloga y escritora Ana Cerón, puntualiza que “el erotismo y la erótica, son la capacidad para contactar. La erotología es una ciencia que estudia las sensaciones. Más del 90% de lo que pensamos nos es nuestro, así nos dijeron que era, pero las sensaciones son nuestras. Los principios de la erotología están basados en los cinco sentidos pero nos hemos acostumbrado a usarlos desde la parte biológica, nos falta la parte sensorial”. Erotismo no es sexo, el sexo es parte de la erótica. Bien, prepárate porque hoy vas a despertar; a recordar cómo sentir y harás sentir como nunca.
Conciencia no es igual a pensamiento
Suena filosófico pero es práctico, para poder contactar con las sensaciones tienes que dejar de pensar y de juzgarte. La mayoría de la gente tiene sexo pensando: cómo se ve, qué tan grande es su pene, si está cerca o no del orgasmo, qué está pensando el otro, cómo debe colocarse. Por eso se vuelve aburrido y se cree que se ha hecho todo, buscando respuestas externas. Incluso, eso crea la angustia de desempeño, la dificultad para orgasmar, la falta de creatividad. Porque el ruido mental no da paso a la conexión sensorial. La colaboración consciente no consiste en pensar qué estás sintiendo sino en sentir lo que sientes. Con seguridad comenzaste a leer porque quieres convertirte en el o la mega rifa en la cama. Y sí, ese es el objetivo pero no puedes crear erotismo, goce en otro si no logras distinguir tus sensaciones –como bien dice Ana Cerón- “No puede existir una erótica entre amantes si no tienes una erótica de vida, si no sabes disfrutar”. Hay que comenzar ‘para adentro’. Conectar.
Por ejemplo, toca el dorso de tu mano, con las yemas de los dedos. Lo primero que sientes es el roce en la piel del dorso de la mano, ahora siente las yemas de los dedos de la otra. Es otra sensación ¿no es así? Ahora roza con las falanges. Lo que sientes en éstas es otra también. “Es tacto y contacto, dos experiencias sensoriales independientes. Esa es conciencia sensorial. No tuviste que pensar. Eso es lo que vas a aprender a aplicar en el sexo: la erótica.
De acuerdo a publicaciones del Howard Hughes Medical Institute, tradicionalmente pensamos que tenemos sólo cinco sentidos pero hoy, los científicos reconocen que tenemos muchas otras clases de sensaciones adicionales, tales como presión, textura, temperatura, propiocepción, o sea, el sentido que informa al organismo la posición de los músculos. Es la capacidad de sentir la posición relativa de partes corporales contiguas; la sensación muscular y movimiento; pero todas estas son incluidas erróneamente en el sentido del tacto. Las áreas cerebrales involucradas son llamadas somatosensoriales. El punto es aprender a percibirlas por separado. ¿Para qué? Para descubrir lo que es una oleada de placer y provocarla. La sensualidad no está en lo genitalizado, sino en todo el cuerpo.
¿Están listos?
En los siguientes posts les daremos toda una guía para cerrar este año y comenzar el siguiente con grandes, pero grannnndes estímulos esróticos. Enjoy!
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La mal llamada polución nocturna
En los siglos XVIII y XIX, si un paciente tenía poluciones nocturnas se le diagnosticaba una enfermedad llamada “espermatorrea” o “debilidad seminal”. Para resolver esta situación, entonces se empleaba una variedad de drogas y tratamientos, que incluían desde la circuncisión hasta la castración, pasando por una sofisticada operación que consistía −qué dolor sólo de pensarlo− en introducir una cánula por el pene y quemar el fondo de la uretra con nitrato de plata, como si de una soldadura se tratara.
Mientras que la masturbación es considerada pecaminosa para la mayoría de los cristianos ortodoxos, San Agustín estableció que las emisiones nocturnas no eran capaces de contaminar la conciencia de la persona. Afirmaba que se trataba de actos carnales involuntarios. A pesar de ello, San Agustín rezaba para que Dios lo liberara de esa “pegajosa lujuria” y recomendaba la oración para limpiar el alma de los soñadores.
La Biblia, en el Deuteronomio, se refiere a las emisiones nocturnas en términos negativos. Las califica de “sucias” e “impuras” y las asemeja a las enfermedades contagiosas que pueden curarse sólo a través de elaboradas ceremonias y rituales. Actualmente, esta afirmación es rechazada por muchos cristianos.
Las mal llamadas poluciones nocturnas son involuntarias, se producen por un mecanismo automático del organismo cuando hay una sobrecarga de semen o comienza su producción durante la pubertad y al surgir la erección nocturna se desaloja, en ocasiones, acompañado de un poco de orina. No obstante, no hay orgasmo y es un reflejo que no necesariamente se produjo por algún sueño erótico o porque ‘te haga falta mujer’ como ignorantemente antes se pensaba. Durante la adolescencia es común, no obstante, hay hombres casados que si tienen un periodo largo en que no tienen relaciones, también puede sucederles.
Y le digo mal llamada polución nocturna porque el mismo nombre es sexofóbico hasta el carmbas. Habla de una contaminación, de una suciedad cuando es un proceso natural, inevitable y necesario. Es una eyaculación nocturna involuntaria. Vaya que a ningún chavo le encanta la idea de que su madre descubra las sábanas manchadas pero por ello debe ser un tema que se trate con toda naturalidad en casa. Y simple, y nunca a modo de castigo pero todo chico en edad donde este proceso se da, también está en la edad de echar sus sábanas a la lavadora, ¿o no?
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Squirt Room: el paso a paso para lograr una eyaculación femenina

Bienvenidas al lugar donde todas somos potencialmente eyaculadoras. ¿Quieren probarlo? Preparen la cámara.
“Como una cascada, la marea yin surge desde la puerta de jade de la mujer y empapa el rostro de su amante”. Un códice sexual chino alude a lo que hoy conocemos como eyaculación femenina, el squirt que el porno ha hecho tan famoso, y que ha levantando curiosidades e interrogantes. ¿Seremos todas capaces de lanzar tal chisguete?
Nos tomó siglos aceptar que las mujeres tenemos orgasmos, ahora estamos ante el salto avalado por la ciencia donde además, nos admitimos capaces de eyacular. Creíamos que nuestra única forma de vivir el clímax era a través de contracciones uterinas-vaginales y extra lubricación. ¿Entonces qué sucede con aquellas cuyos orgasmos se acompañan de un proyectil eyaculatorio? ¿Se orinan? ¿Tienen ‘una fuga’? En 2001 se reconoció médicamente el término ‘próstata femenina’ y que él ‘chorro’ proviene de ella, pese a que Aristóteles escribió sobre ésta, en el siglo XVII el anatomista Regnier de Graaf diseccionó una y algunas disciplinas milenarias la mencionan. Entonces dichas mujeres dejaron de sentirse freaks para crear la simiente de uno de los últimos descubrimientos de nuestra anatomía: todas podemos eyacular. La cosa es cómo inducirla o ¿debemos esperar a que el hada del squirt se pose sobre nuestra pelvis?

La eyaculación nace en el punto G, la próstata femenina. Ese mismo que pocas saben que no es más que su clítoris. Lo que vemos cuando una mujer abre orondamente sus piernas sólo es el glande y el capuchón, la quinta parte del órgano. Por dentro hay un campo de conductos, cuerpos, tejidos; un ‘pene’ interno (¿Cuál envidia Dr. Freud?) y Mr. G es el cabo de este universo interior. Si tuviéramos ojos de ultrasonido veríamos detrás del glande del clítoris casi verticalmente esta elongación, encima de la vagina y del canal uretral (el ducto que lleva la orina desde la vejiga). Nuestra próstata está rodeada por glándulas que producen el líquido eyaculatorio, las glándulas de Skene, que contienen canales que expelen la eyaculación a través de la uretra (sí, el ‘hoyito’ por donde hacemos pipí).
Pero dirás, ¿y a mí qué? Lo que quiero es provocar o provocarme un squirt. Se requiere de arte manual. El códice chino antes citado deja claro que la mujer eyacula en el rostro de su amante, eso no es posible si él está penetrándola. Vamos paso a paso.
1. Localiza el Punto G
La gran mayoría de las mujeres vírgenes y no, tienen entumido el punto G por falta de estimulación. Esa es la causa de que sólo unas cuantas (que son biológicamente sensibles de esta zona) eyaculen.
Coloca una muy buena cantidad de lubricante con base de agua en tus dedos. Comienza por estimular el clítoris por fuera, éste se llenará de sangre y pondrá erecto y por ende el Punto G será más palpable. Introduce el dedo medio con la palma de la mano viendo hacia el ombligo, no busques demasiado adentro, está a unos centímetros de la entrada vaginal, hacia arriba, exactamente detrás del hueso púbico. Mueve el dedo hacia el frente y siente una zona rugosa, acanalada, como una nuez. Al presionarlo sientes la dureza del hueso que está más adelante. La sensación es parecida a la de ganas de orinar.
2. Masajea
Para entrar al Squirt Room hay que ejercitar el Punto G de manera frecuente. Mueve el dedo de manera circular, presionando un poco, da toques rápidos, detente y empuja ligera y extensamente. Estás entrenándolo, sensibilizándolo.
Esto hará que se hinche más y más, la sensación de inicio puede ser extraña pero dale unos minutos y se abrirán las puertas del Nirvana. Es posible que llegues al orgasmo sin eyacular.
3. El ‘bautizo’
Aprender a eyacular requiere preparación, movimientos básicos, cadencia, ritmo y duraciones.
Esta es una combinación de técnicas personales con las de Alice K. Ladas, terapeuta sexual e investigadora; Annie Sprinkle estrella porno; y Deborah Sundahl, la gurú de la eyaculación, cuyos cursos y libros han llevado a la emanación del torrente femenino a miles.
>De preferencia sobre las rodillas en una superficie cómoda (y que puedas lavar), aplica los masajes anteriores al Punto G, insiste hasta que percibas con claridad que su tamaño ha aumentado; siente que todo lo que rodea es esponjoso. Ahora, combínalos con Kegels, o sea contrae intermitentemente los músculos pubococcígeos o PC (mismos que sostienes cuando aguantas la orina). Irás activando el nervio pélvico, responsable del orgasmo por Punto G (cuando el orgasmo proviene del clítoris, el nervio pudendo es quien responde y a eso vienen las contracciones y la lubricación abundante en la vagina, y no hay eyaculación vía uretra).
>Continúa, frota el punto G, rota el dedo, presiona y conforme te excites, recuéstate sin dejar de estimular, levanta las caderas presionando las nalgas. Sigue y repite los movimientos.
>Ahora, saca el dedo con rapidez y puja (o pídele que puje). ¡Puja!, contrae las nalgas con la cadera elevada y presiona por fuera haciendo círculos con la mano sobre los labios mayores que casi cubren el clítoris. Si sientes que la sensación inminente se escapa, repite. Concéntrate en sentir, va a venir, va a llegar.
>Y ¡viola! Surge la marea.
*Si no sucede a la primera, no te angusties, repite el proceso esa y otras ocasiones; es cuestión de entrenamiento. Tus músculos PC deben estar débiles y tu Punto G sigue dormido. Ejercita y estimula.
El torrente
No es orina, créeme. El punto G al hincharse presionó las glándulas de Skene contenidas en la esponja uretral y éstas expulsaron su producción eyaculatoria. La sensación no es igual a la de hacer pipí, el líquido es blanquecino, más espeso y huele distinto. Químicamente es básicamente glucosa, su PH es mayor, contiene menos urea y creatinina que la orina, además del llamado antígeno específico prostático PSA presente también en la eyaculación masculina (es la sustancia que se busca en el cuerpo de una mujer para comprobar un caso de violación).
La cantidad depende de factores hormonales, en qué momento del ciclo menstrual se está y que tan fuertes están los músculos pélvicos para poder lanzar un chorro modesto o una gran cascada.
Ya has eyaculado y no lo sabes
De acuerdo a los estudios del doctor Francisco Santamaría Cabello cuando la eyaculación es arrojada desde la próstata femenina puede tomar dos rumbos: ir hacia la abertura uretral y ser notoria, o retrógrada y depositarse en la vejiga. Analizó la orina de 24 mujeres antes y después del orgasmo y encontró antígeno específico prostático (PSA) en la de todas las que no habían eyaculado aparentemente.
¿De qué sirve eyacular?
Además de placer puro, de acuerdo al profesor de medicina patológica y forense de la Universidad de Bratislava, Milan Zaviacic, la próstata femenina tiene dos funciones: exocrina, manufacturar, almacenar y emitir el fluido eyaculatorio; y neuroendócrina, producir hormonas y serotonina.
Otros estudios de la Universidad de York en Toronto afirman que su propósito es evolutivo: la uretra y la vagina comparten una pared virtual, el piso del canal uretral es el techo de la vagina, por lo tanto la glucosa de la eyaculación es absorbida por la vagina y crea un ambiente de soporte para el esperma, la reproducción.
Al final, lo que todos quieren es la sensación y el show. Eso sí, el orgasmo eyaculatorio no es más intenso, sólo es más ‘espectacular’.
Veremos…
Este post es presentado por la Píldora de la Libélula . Búscalos en Face facebook.com/libelulaSOS y mantente enterada de sus propuestas e investigaciones. Ya es hora de que todas dominemos la anticoncepción de emergencia. Y si andas en esas emergencias, llama al 01 800 00 MI SOS donde expertas en la salud te sacarán de todas tus dudas, antes y después de haber tomado la Píldora de la Libélula, los cambios posteriores posibles en tu ciclo, desajustes hormonales que pudieron provocarse, todo!
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Masturbación femenina en el siglo XVIII y un poco de historia de los juguetes sexuales
Entre varias antigüedades de uso sexual, se encuentra este hermoso dildo de la Francia del siglo XVIII, como verán aún no tenía la posibilidad de vibrar (por eso sólo es un dildo o consolador) pero con un toque romántico inigualable: un compartimiento para colocar la foto del amado caballero dueño de las fantasías que abochornaban y sonrojaban a las altas damas. Así quien necesitara una imagen un poco palpable de la compañía ensoñada, sólo tenía que abrir dicha compuerta. La cosa curiosa debó darse cuando una mujer tenía toda una colección de fotografías para cambiarla según la ocasión o el amante en turno.
El porno o sus inicios, les dio en la torre a esos útiles y comunes ayudantes del placer femenino (cuando su uso se relacionó con las prostitutas y actrices de dichas películas). Aunque claro, no iban enfocados a que tuviéramos orgasmos (se suponía que no teníamos derecho a ellos) pero entre que nos curaban la histeria o los ‘inexplicables’ fluidos vaginales excesivos, hubo mujeres que lo disfrutaron y mucho. Y claro, uno los compara con los actuales, de última generación, que incluso están hechos con materiales muy parecidos a la piel humana al tacto, que tienen velocidades, distintas funciones y ya casi hablan, y no puede dejar de agradecer la evolución en la industria. Esta semana la dedicaremos en gran parte a los juguetes sexuales, ya verán que hay mucho aún qué aprender.
Si la antigüedad de los juguetes sexuales fuera de conocimiento popular, las opiniones que generan serían más positivas. Los objetos para estimular genitales datan de unos 2500 años. Los antiguos romanos, egipcios y griegos convivían con su uso, era común tener a la mano los olisbos, formas fálicas hechas de madera que se lubricaban con aceite de oliva. Incluso el origen de la palabra dildo implica su fin, viene del italiano diletto que significa delicia o satisfacción. Siglos después, para 1880, un accidente médico dio vida a los vibradores. El Dr. Joseph Mortimer, buscando curar lo que llamaban histeria femenina –caracterizada por insomnio, nerviosismo y excesiva lubricación vaginal- desarrolló una máquina eléctrica que daba masaje médico a la vulva. Su invento provocaba algo que nombró paroxismo (creían que las mujeres éramos incapaces de tener orgasmos) mismo que calmaba a sus pacientes. Y se convirtió en un dispositivo de uso doméstico, incluso ofrecido en los catálogos de Sears Roebuck. Pero con el surgimiento del cine porno en los años 20, donde mostraban mujeres utilizándolo de forma ‘lasciva’ fue prohibido. Hubo intentos de rescatarlo, en 1949, el manual sexual ‘El Goce Amoroso en el Matrimonio’ sugería su uso en pareja. Hoy seguimos en la lucha.
Por otro lado, los antecesores de otros juguetes también datan de añejos tiempos: antiguos manuscritos chinos muestran hombres que se ataban una seda a la base del pene para mantener la erección –lo que hoy hacen los anillos y aros- y los llamados ‘erizos’, eran círculos de finas plumas que además acariciaban la vulva de la mujer al contacto.
En pareja, incluir juguetes sexuales, abre una puerta a la necesaria experiencia de compartir e investigar juntos; explorar gustos y darle variabilidad a los encuentros. Muchos de los expertos en terapia de pareja, sugieren los juguetes sexuales como un modo lúdico de recrear situaciones, dar rienda suelta a las fantasías y aprender a manejar la intimidad fuera de la rutina.
Existe una gran variedad de formas para expresar el erotismo y disfrutar. Son muchas las prácticas y manifestaciones que abarca nuestra capacidad de dar y recibir placer.
Muchos de los ejercicios de pareja que se sugieren, consisten en utilizar un juguete para estimular a la mujer y así quitarle la carga o el peso al desempeño de los genitales del hombre. Esa ‘mano extra’ les permite relajarse sin tener la presión de una erección o un deseo eyaculatorio que deben controlar. Todo se traduce en eficiencia
Ya tendremos más posts con respecto a su integración en pareja y a la elección. Miren que hay demasiadas opciones hoy en día.
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Sexo con robots. Orgasmo robótico a cuarenta años de nuestra esquina
David Levy es un personajazo, un cerebrazo campeón de ajedrez en su juventud, y actualmente dirige una empresa dedicada al desarrollo de juguetes que incorporan inteligencia artificial. Levy ha dado conferencias internacionales respecto a las relaciones íntimas entre humanos y robots. O lo que él presagia que sucederá y que ha encaminado millones de fantasías, guiones cinematográficos, libros. En su libro, ‘Amor y sexo con robots’ asevera que dentro de 40 años los humanos podremos disponer de sofisticados robots que colmen todas nuestras aspiraciones sexuales. Asegura que los robots tendrán emociones, personalidad, consciencia. Algo así como el personaje de Jude Law en Inteligencia Artificial. Podrán hablar y decir lo que nos gustaría escuchar, hacernos reír y, por supuesto, ofrecer sexo a toda máquina. Vale, que hasta nos podremos poner los moños, pelearnos, tal cual estuviera enfundado en un cuerpo totalmente humano.
En cuanto a la materia carnal propiamente —aunque el término carnal con seguridad tomará otro significado cuando se trate de echar brinco con un robot— podrían ofrecer todo tipo de caricias. El olor corporal, la temperatura, el color y la textura del pelo y del vello púbico también tendrán su interés. Se supone que todo en ellos será ajustable. Según sea masculino o femenino, se podrá elegir la profundidad de la vagina, el tamaño del pene, incluso las dimensiones del ano. No sabemos si también se dispondrá en versión transexual, para satisfacer a los hermanos trans. Se podrán elegir réplicas de nuestros mitos eróticos, hasta al mismísimo Jim Morrison, por quienes nos quedamos con ganas de verlo vivo (pido primeras jaja, o bueno, me conformo con Al Pacino en versión El Padrino).
Sabido es que las características de personalidad representan un considerable papel en la seducción, pero nada amedranta a este científico. Según Levy, uno de los aspectos fundamentales y a la vez más complejos es el de la interacción, concretamente la conversación. Pero no pasa nada, podremos tener una pareja robot con intereses parecidos a los nuestros, que nos seduzca y siempre se acuerde de nuestro cumpleaños: bastará con introducir las fechas señaladas. No habrá más que programar para tener a la parejas de los mismísimo sueños dorados.
La configuración según nuestros intereses, permitirá borrar o cambiar un programa que no nos guste. O borrarle la memoria, podríamos hacerle olvidar algo que hicimos y que pudo aletar su respuesta emocional de manera negativa. ¿Se imaginan? Ya no hay que pedir perdón, ni trabajar en resarcir la confianza u otros aspectos, sólo dsarle ‘undo’ a la vivencia. Seguramente funcionará como los videojuegos y podremos seleccionar el nivel. Imaginemos que funciona como una consola de juegos, que incluso permita elegir entre diversas opciones del menú. Sexo oral, penetración vaginal, duración de la penetración…
Otros expertos en robótica no lo tienen tan claro. Pero Levy afirma que ya se está trabajando en este proyecto desde distintos campos científicos, por lo que, irremediablemente, los humanos sucumbiremos al encanto de los robots.
Los robots quizás podrían tener su utilidad en la clínica sexual. En el inicio de la terapia sexual se llegó a utilizar, sobre todo en terapias con hombres, parejas sustitutas que colaboraban en el proceso terapéutico, ensayando con ellos las recomendaciones clínicas, cuando el hombre no tenía pareja. Se vio que no era tan fácil manejar esta variable, por las implicaciones emocionales que se daban. Pero… qué pasa si contamos con robots para ayudar a vencer la eyaculación precoz; o que, según se dispongan, estén preparados con un programa paso a paso para llegar al orgasmo. O, con paciencia y dedicación, acarician la espalda y hacen maravillosos masajes eróticos o relajantes.
Ciertamente las posibilidades pueden ser infinitas. ¿Serán utilizados por las parejas para dinamizar su vida sexual, haciendo tríos, cuartetos o vete tú a saber? ¿Qué pasará con el tema de la infidelidad y los celos? ¿Entraremos en competencia con los robots? ¿Habrá quien prefiera’llevar a la boda de su hermana’ a su robot y dejar a la novia en casa?, ¿eliminaremos el cortejo? Digo, ya pa qué si nomas programas y ¡te ama! Tal vez desarrolemos una nueva Expresión Comportamental de la Sexualidad y haya quien no logre tener respuesta sexual salvo que esté con un robot. Vlaro, como en todas las expresiones comportamentales eróticas, habrá niveles o continuos. Ya veremos.
¿Cómo será el futuro si llegáramos a integrarlos? ¿Se comprarían uno? ¿Crearíamos la era de mayor soledad y pérdida de humanidad?
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Almohadas en forma de trasero
Miren que nos encanta crear artificialmente las sensaciones que un cuerpo real nos ofrece. Pues ahí tienen a un trío de parias, Lull Mengesha, Nic McGrue, Troy Tsuchikawa- quienes un buen día -basados en la experiencia de confort que un copioso trasero de mujer provee al recostarse en él- lanzaron las Booty Pillows. Realmente hilarante pero útil. Que para ser honestos no me parece el invento más peculiar y sorprendente del mercado.
La dichosa almohada, como verán en su página y en las imágenes de este post, tiene un diseño que emula un derriere profundo (el cual no siempre se encuentra a la vuelta de la esquina) y un par de nalgas esponjosas que dan soporte a la cabeza. Claro cada quién la aplicará en su postura de descanso favorita.
Lo que uno no puede dejar de pensar es en los usos alternativos -más allá de echar la pereza- que pudieran ofrecer. Se me ocurre una herramienta útil para ciertas posiciones sexuales. Por ejemplo en aquellas que permiten elevar la pelvis en la mujer para una penetración más profunda, o para sostener el peso de las caderas en la posiciones de cuatro puntos o el perrito, chivito al precipicio y otras conocidas vulgarmente de este modo. O qué tal, para proveer de mayor acolchonamiento al tronco en posturas de mujer totalmente recostada hacia abajo y que by the way, permiten un roce más intenso al pene. Hasta en un simple misionero, como mujer u hombre, claro -orientaciones aparte- colocas la espalda sobre el trasero de la almohada, la pelvis en su derriere y viola! Mucho mejor.
Nadie negaremos que en muchas ocasiones la cosa no es el rendimiento sexual potencial que poseemos sino el cansancio en ciertos músculos, lo que nos hace tirar la toalla. Ya cuando el bracito, los muslos o las rodillas empiezan a temblar como flan, una dice, ‘Chale, pero gracias’. Fortalecer en prácticas de yoga u otras formas de ejercicios, será beneficioso pero nunca está de más una manita, en este caso, unas nalguitas extra. Y claro, la forma de trasero con tanga le puede dar un ingrediente visual erótico.
Por otro lado, no hay que olvidar las interminables encuestas de muchos centros de investigación con respecto a las mil una formas en que los hombres se autoerotizan. Muy común que utilicen ayudas, no sólo jueguetes sexuales sino todo tipo de artefactos caseros que su creatividad les permite. Y pues dada la forma, es probable que alguien lo utilice para ciertos frotamientos pélvicos justo a ras del trasero afelpado en cuestión. Ya lo veo hasta dotando a la almohada de cavidades.
En fin, la cosa es que no están muy baratitos y habrá que ver qué tan fino es el material, en promedio el precio está de 300 a 400 pesos mexicanos. ¿Se comprarían uno? Y chequen el video, en verdad da risa que siempre los infomerciales tengan la misma fórmula sobada de ‘Mi vida era terrible hasta que descubrí ¡esto! y… Oh Dios, cambió mi vida’. ¿Quién se compraría una?
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