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Archive for the ‘Autoerotismo’ Category

Una amiga anoche leyó mi artículo de Women’s Health, fue una sección especial de sexo, hablé de la importancia de integrar los juguetes sexuales a la  dinámica de pareja. Me llamó en cuanto terminó de leerlo. De hecho, no se había dado cuenta que yo era la autora. Ese es una de los hábitos que tienen la mayoría de los lectores de revistas, nunca ven quién los escribe. Cuando descubrió que venía de mi puño y tecla, tomó el teléfono y en cuanto contesté, gritó ‘¡Acabo de leer un artículo tuyo!’. Y platicamos sobre eso, ella decidió que mañana mismo comprará un juguetito para ella misma. Una vez que se ‘aclimate’ a él, le propondrá al susodicho que le eche una mano. Espero ‘inspirar’ a más mujeres que lo lean. Ya es hora de quitarle la mala fama a los artefactos de ayuda sexual. No obstante, siempre que pensamos en juguetes, lo primero que llega a la mente es un enorme dildo, casi casi de tres cabezas. Y la variedad es infinita. De acuerdo a Laura Berman, profesora asistente de las áreas de Obstetricia, Ginecología y Psiquiatría en The FeinbergSchool of Medicine de la Universidad del Noroeste y autora de varios best sellers como ‘Real Sex for Real Women’ -a quien cité en el artículo- lo mejor es comenzar con los juguetes a solas y después compartirlos, para poder crear una atmósfera de mayor confianza.

Quizás el camino hacia la emancipación de los juguetes sea promoverlos para la autosatisfacción. Como hombres ya saben de las fundas y ‘vaginitas’ de látex pero esto me pareció bastante atractivo: el hot n’ handy.

Luce un poco amenzante pero sus puntitas son de látex súper suave y lo único que crean es mayor fricción, claro debe estar perfectamente lubricado. Y ya en pareja, puede servir para acariciar toda zona deseable. Um, no suena mal. ¿Qué tal señores? ¿Se comprarían uno?

Si la mayoría supiera lo antiguo que es el uso de los dildos, dejarían de verlos como artefactos para mujeres u hombres de licenciosas vidas sexuales. El porno o sus inicios, les dio en la torre a esos útiles y comunes ayudantes del placer femenino (cuando su uso se relacionó con las prostitutas y actrices de dichas películas). Aunque claro, no iban enfocados a que tuviéramos orgasmos (se suponía que no teníamos derecho a ellos) pero entre que nos curaban la histeria o los ‘inexplicables’ fluidos vaginales excesivos, hubo mujeres que lo disfrutaron y mucho. Es una larga historia, creo que ya antes la había posteado por eso no quiero reiterar pero de repente se me va la onda sobre si lo hice aquí o en TdQ. Si aquí no les he platicado la historia del vibrador, díganme y les hago la reseña.

Bueno la cosa es que entre varias antigüedades de uso sexual, se encuentra este hermoso dildo de la Francia del siglo XVIII, como verán aún no tenía la posibilidad de vibrar (por eso sólo es un dildo o consolador) pero con un toque romántico inigualable: un compartimiento para colocar la foto del amado caballero dueño de las fantasías que abochornaban y sonrojaban a las altas damas. Así quien necesitara una imagen un poco palpable de la compañía ensoñada, sólo tenía que abrir dicha compuerta. La cosa curiosa debó darse cuando una mujer tenía toda una colección de fotografías para cambiarla según la ocasión o el amante en turno.

Miren nada más qué divinidad de juguete.

David Levy es un personajazo, uncampeón de ajedrez en su juventud, que actualmente dirige una empresa dedicada al desarrollo de juguetes que incorporan inteligencia artificial. Levy es conocido en las conferencias internacionales por sus ponencias sobre las relaciones íntimas entre humanos y robots. Sus cavilaciones han sido publicadas en un libro, ‘Amor y sexo con robots’. Según este científico, dentro de 40 años, los humanos podremos disponer de sofisticados robots que colmen todas nuestras aspiraciones de placer sexual. Asegura que los robots tendrán emociones, personalidad, consciencia. Podrán hablar y decir lo que nos gustaría escuchar, hacernos reír y, por supuesto, ofrecer sexo a toda máquina.

En cuanto a la materia carnal propiamente —aunque no sabemos si lo de carnal sería el término más oportuno— podrían ofrecer todo tipo de caricias. El olor corporal, la temperatura, el color y la textura del pelo y del vello púbico también tendrán su interés. Se supone que todo en ellos será ajustable. Según sea masculino o femenino, se podrá elegir la profundidad de la vagina, el tamaño del pene, incluso las dimensiones del ano. No sabemos si también se dispondrá en versión transexual, para satisfacer a aquellos que les pone la ambigüedad. Se podrán elegir réplicas de nuestros mitos eróticos, hasta al mismísimo Jim Morrison, por quienes nos quedamos con ganas de verlo vivo.

Sabido es que las características de personalidad representan un considerable papel en la seducción, pero nada amilana a este científico que parece tenerlo muy claro. Según Levy, uno de los aspectos fundamentales y a la vez más complejos es el de la interacción, concretamente la conversación. Pero no pasa nada, podremos tener una pareja robot con intereses parecidos a los nuestros, que nos seduzca y siempre se acuerde de nuestro cumpleaños: bastará con introducir las fechas señaladas.

Podremos programarlo y configurarlo según nuestros intereses, incluso borrar o cambiar un programa que no nos guste. Seguramente funcionará como los videojuegos y podremos seleccionar el nivel. Imaginemos que funciona como una consola de juegos, que incluso permita elegir entre diversas opciones del menú. Sexo oral, penetración vaginal, duración de la penetración…

Otros expertos en robótica no lo tienen tan claro. Pero Levy afirma que ya se está trabajando en este proyecto desde distintos campos científicos, por lo que, irremediablemente, los humanos sucumbiremos al encanto de los robots. Quizá influido por Blade Runner, ve clarísimo el amor y el matrimonio entre robots y humanos. Este futuro de ciencia ficción podría resolver los problemas de algunas personas con dificultades de relación extremas o de otras que, por distintos motivos, pueden resultar poco atractivas y que podrían encontrar amparo en la adhesión incuestionable de la máquina.

Los robots quizás podrían tener su utilidad en la clínica sexual. En el inicio de la terapia sexual se llegó a utilizar, sobre todo en terapias con hombres, parejas sustitutas que colaboraban en el proceso terapéutico, ensayando con ellos las recomendaciones clínicas, cuando el hombre no tenía pareja. Se vio que no era tan fácil manejar esta variable, por las implicaciones emocionales que se daban. Pero… qué pasa si contamos con robots para ayudar a vencer la eyaculación precoz; o que, según se dispongan, estén preparados con un programa paso a paso para llegar al orgasmo. O, con paciencia y dedicación, acarician la espalda y hacen maravillosos masajes eróticos o relajantes.

Ciertamente las posibilidades pueden ser infinitas. ¿Serán utilizados por las parejas para dinamizar su vida sexual, haciendo dúos, cuartetos o vete tú a saber? ¿Qué pasará con el tema de la infidelidad y los celos? ¿Entraremos en competencia con los robots? ¿Habrá quien prefiera ir al grano con un robot, antes que tener que dedicarse a la parsimonia del cortejo?

¿Cómo será el futuro si llegáramos a integrarlos? ¿Se comprarían uno? ¿Crearíamos la era de mayor soledad y pérdida de humanidad?

En los siglos XVIII y XIX, si un paciente tenía poluciones nocturnas se le diagnosticaba una enfermedad llamada “espermatorrea” o “debilidad seminal”. Para resolver esta situación, entonces se empleaba una variedad de drogas y tratamientos, que incluían desde la circuncisión hasta la castración, pasando por una sofisticada operación que consistía −qué dolor sólo de pensarlo− en introducir una cánula por el pene y quemar el fondo de la uretra con nitrato de plata, como si de una soldadura se tratara.

Mientras que la masturbación es considerada pecaminosa para la mayoría de los cristianos ortodoxos, San Agustín estableció que las emisiones nocturnas no eran capaces de contaminar la conciencia de la persona. Afirmaba que se trataba de actos carnales involuntarios. A pesar de ello, San Agustín rezaba para que Dios lo liberara de esa “pegajosa lujuria” y recomendaba la oración para limpiar el alma de los soñadores.

La Biblia, en el Deuteronomio, se refiere a las emisiones nocturnas en términos negativos. Las califica de “sucias” e “impuras” y las asemeja a las enfermedades contagiosas que pueden curarse sólo a través de elaboradas ceremonias y rituales. Actualmente, esta afirmación es rechazada por muchos cristianos.

Las poluciones nocturnas son involuntarias, se producen por un mecanismo automático del organismo cuando hay una sobrecarga de semen o comienza su producción durante la pubertad y al surgir la erección nocturna se desaloja, en ocasiones, acompañado de un poco de orina. No obstante, no hay orgasmo y es un reflejo que no necesariamente se produjo por algún sueño erótico o porque ‘te haga falta mujer’ como ignorantemente antes se pensaba. Durante la adolescencia es común, no obstante, hay hombres casados que si tienen un periodo largo en que no tienen relaciones, también puede sucederles. Claro, la pena de que la mujer vea la sábana manchada los puede angustiar, pero más que enojarse, ella debe darse cuenta que el pobre necesita descargar con urgencia.  La masturbación puede ayudar a disminuir la acumulación excesiva de semen. Pero recuerden que ésta es una forma de autoconocimiento, no la tomen como una ‘herramienta’ para evitar las poluciones nocturnas, ni abusen de ella.

posted by Elsy en Autoerotismo

Masturbarse puede parecer de las prácticas más inofensivas. No siempre lo es cuando se me ponen muy creativos mijos chulos (por cierto, chulo en México es sinónimo de ‘lindo’, ‘bello’, el otro día un sexonauta me regañó porque dice que me refiero a ustedes como ‘proxenetas’. Sé que en algunos sitios así les llaman a los pimps o padrotes, no era afán de ofender). Como sea, regresando al tema, son muy comunes las emergencias médicas y caseras cuando se quieren poner muy imaginativos en el arte del onanismo, y ¡ay señores! Sonado fue el caso del chamaco que solía masturbarse con la aspiradora, y se rejodió el pene, al grado de que tuvo que estar hospitalizado un buen rato. En ciertos casos quedan secuelas en su funcionamiento. Ni qué contar con quienes también colocan su bello falo en cosas que pueden crear vacíos y ya cuando quieren zafarse pues están atorados, las sustancia son otro caso complejo, irritaciones por usar gel para el cabello, alimentos, etc. también son de conocimiento popular. Así como el no uso de lubricación, causante de rozaduras y hasta costras. Un urólogo con el que platiqué hace tiempo me contó de pacientes suyos que -como buenos hombres que no se lavan las manos- tras comer algo con salsa o chile, luego van a hacer pipí o se rascan y se enchilan literalmente el pene. Él recomienda lavar muy bien con sólo agua y colocar un trapo con hielo, mismo que al irse derritiendo enjuaga el chile del pene y aligera el ardor. También es común que lleguen con cositas ensartadas en el ano o vagina que ya luego o se les perdió dentro o no pueden sacar, mucho cuidado con su cuerpecito reyes. O bien, nunca falla el mancharse accidentalmente con pinturas, dependiendo de la sustancia, deberán llamar a su doctor para que les sugiera cómo limpiarse. Ya sean genitales masculinos o femeninos, como esta chicuela que se puso creativa con un plumón.

No abusen de su imaginación.

Ahora sí que la muñeca los salva. Resulta que los hombres que se masturban frecuentemente reducen los riesgos de padecer cáncer de próstata, según un estudio publicado en Australia por investigadores del Consejo sobre el Cáncer del Estado de Victoria. El estudio indica que las eyaculaciones frecuentes permiten evacuar las sustancias potencialmente cancerígenas de la próstata. El responsable del Consejo, Graham Giles, indicó que este estudio, realizado en más de 2.000 hombres de entre 40 y 69 años, demostró que los que eyaculan más de cinco veces por semana, reducen en un tercio el riesgo de sufrir este tipo de cáncer.

“Es una gran noticia para los hombres y la eyaculación es totalmente inofensiva. Las eyaculaciones frecuentes impiden que el semen se acumule en los canales de la próstata, donde puede transformarse en cancerígeno. “El esperma es una asociación de numerosas sustancias químicas que, por su actividad biológica, pueden transformarse en cancerígenas si no son evacuadas”, declaró Giles.

Bajo este estudio, se observó que el efecto preventivo de la eyaculación parece estar vinculado únicamente a la masturbación y no a relaciones sexuales frecuentes.

Pero ya saben, que de toda la infomación hay que agarrar lo mejor. Ahora no vayan a dejarse hasta costras en Mr. Penis por evitarse el cáncer. Recuerden es un ejercicio de autoconocimiento, no una maratón de tirones y jalones. Recuerden los malos hábitos masturbatorios que fomentan la eyaculación precoz. Pero se los paso al costo.

posted by Elsy en Autoerotismo

Todos tenemos propósitos de año nuevo. Algunos más francos, otros algo utópicos pero pocas veces he escuchado uno como el de una amiga con la que cené anoche: ‘Uno de mis propositos para este año es probar el sexo anal’, declaró. Cosa que le parece interesantísima. Me lo contó, obviamente, en búsqueda de consejos. Dice que para ella resulta un reto, se siente como cuando hace muuuucho, perdió la virginidad. En ese momento se me ocurrió algo que nunca había tomado en cuenta. Le dije, ‘Ok, si es como cuando perdiste la virginidad digamos, vía vaginal, aplica la estretegia pero ahora vía anal. Es decir, autoexplora antes de tirarte al ruedo cuerpo a cuerpo’. Fue una ocurrencia que creo que puede servir. O sea, muchas comenzamos masturbándonos antes de tener un coito con el novio de la secun, prepa o universidad (cosa de cada quien). Y eso claramente nos amplió el panorama y llegamos con una poca más de información. Le sugerí, lanzarse a una sex shop, comprar un buen lubricante especial para estos asuntos de la puerta trasera y algún juguete pequeño y ponerse a encontrar las razones y las cuestiones de la satisfacción anal. Que, para ser honesta, no comparto realmente. Pero conozco casos de mujeres que dicen ver estrellitas doradas cuando son penetradas por esta vía.

En cuanto a la elección del lubricante, hay ciertos puntos que tomar en cuenta. Lo cierto es que, al acercarnos a cualquier tienda erótica, y algunas farmacias, podemos apreciar que la variedad de lubricantes es mareante. Los hay de sabores, comestibles, con efecto calor, con efecto frío… Por cierto, este último no es recomendable para su uso anal. Y ya que estamos en esa zona, hay que saber que los lubricantes para prácticas anales suelen ser más espesos y, en muchos casos, suelen presentar en su composición sustancias como la benzocaína, que tiene un suave efecto anestésico en la zona. Vamos, no se trata de insensibilizar totalmente la zona (si no, qué chiste), pero sí evitar los efectos más molestos que puede comportar todo tipo de merodeo más o menos incisivo en esa zona del cuerpo.

Y el juguete para ese ‘primer encuentro’ debe ser algo discretito en tamaño, digo, si se compran un ‘pene de king kong’, aseguro que dirán ‘No lo vuelvo a hacer’. Y como siempre, y esa es parte de la auto práctica, no olvidar el masaje circular para permitir que se relajen los músculos radiados del Sr. Asterisco, usar bastante lubricante y procurar estar muy excitada. Mismo que se logra obviamente, autoestimulándose en los genitales. Pero ¡ojo!, no usar la misma mano, ya que pueden enviar bacterias de su zona anal a su hermosa vagina. Y listo, ya le comentaré cuando ella o alguna de ustedes me cuente cómo le fue con la experiencia de la masturbación anal. Suena… raro, para algunos, fuerte. Casi siempre todo lo que lleva la palabra ‘anal’ suele crear discurso pero reconozcamos que es un parte que a muchos, muchos, muchos, agrada. Así que aquí andamos por si les quedan más dudas. Quienes lo han experimentado, cuéntenos.

En la pubertad mamamos muchas de nuestras actuales limitaciones. La historia no nos ayuda nada. En el siglo XVIII se afirmaba que masturbarse causaba daño mental, perversiones, enfermedades genitales y condenaba el alma. Entonces, se idearon muchos métodos para evitarla: usar guantes ásperos, aparatos especiales que impedían acceder a los genitales, descargas eléctricas, colocar ortigas en las partes privadas o extirparlas quirúrgicamente. Con decirles, que el sólo término proviene del latín manus stuprare (violar con la mano). Aunque estos pensamientos han perdido fuerza, algunas culturas aún castigan con severidad a los niños y adolescentes que son descubiertos manipulándose con fines sexuales. No es que nuestros antepasados estuvieran locos, vivían en una sociedad fundada en el miedo y donde el erotismo iba en contra de las creencias religiosas.
Ahora, ya no sólo nos quitamos el ‘calzón de castigo’, sabemos los beneficios. Además de ser una herramienta infalible contra el estrés y el insomnio; en julio de 2003, un equipo de investigación australiano, dirigido por Graham Giles de The Cancer Council, concluyó que la masturbación frecuente en los hombres puede ayudar a prevenir el desarrollo del cáncer de próstata, y que podría ser más efectivo que la eyaculación mediante el coito porque no hay riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual que incrementarían el riesgo de cáncer. Aunado a estos puntos de salud, yo siempre he dicho que masturbarse provee de información. Sí, en una relación sexual, ¿cómo vas a saber qué es lo que te gusta si no lo sabes? Una vez que lo descubras por ti mismo, sabrás qué pedir.
Aunque imagino que les han contado y han ejecutado millones de ‘métodos’ para masturbarte como usar el famoso bistec, vaselina, jabón o gel para el cabello; es importante que usen, tanto a solas como con su pareja, sólo lubricante. Hay de todas las texturas y hasta sabores y de diferentes bases: de agua o aceitosas. Esto, por higiene ya que es una zona muy apta para contraer bacterias y si existiera alguna laceración en la piel puedes causarte graves daños. Más vale. Ésta es la única ‘regla’ del juego, porque en realidad no las hay. A continuación, los secretos mejor guardados para una masturbación compartida de lujo.

Invítala a jugar

Pocas mujeres afirman que se excitarían viendo a su hombre masturbándose, es parte de nuestra educación. Sin embargo, muchos hombres se prenden como polvorín con una mujer acariciándose y estimulando su vulva. Otros, se sienten desplazados o tienen ideas machistas por lo que ven como una ofensa que su mujer se autosatisfaga. Si el concepto de verla les anima, deben pedírselo con mucha delicadeza. No se lo planteen como una fantasía si no como un juego de mutua confianza donde ambos podrán estimularse a sí mismos e intercambiar el proceso para tener un nuevo estilo de relación antes del coito o para sustituirlo. Si tú mismo no te sientes cómodo al mostrarle lo que haces a solas porque te parece que es algo muy tuyo, entonces opta por ‘guiarla’ y estimularte a través de ella: pon tus manos sobre las suyas y haz que te acaricie del modo en que tú lo harías. Lo mismo en su caso. A veces, nos resulta intimidante comenzar a tocarnos frente a ustedes sin más ni más. Así que comienza por acariciarnos tú, muy lentamente, mientras nos besas y después lleva nuestras manos hacia esta zona y continúa el movimiento hasta que lo hagamos solas. Entretanto, tus manos ya deben estar ‘ocupadas’ en otra parte de nuestro cuerpo. Esto nos desinhibirá y cuando menos lo pensemos estaremos masturbándonos. Posiciones como el 69 –que está diseñada para dar sexo oral- también pueden aplicarse al caso de la estimulación manual mutua. Puedes buscar tu propia postura donde ambos intercambien sus manos y se estimulen al tiempo que puedan besarse y rozar sus cuerpos.
Tal vez, ante tanta excitación tengas demasiadas ganas de penetrarla pero te recomiendo que aplaces lo más posible esto y descubrirás la gran satisfacción que se logra ya que el proceso eyaculatorio se hará más largo y tus orgasmos se harán más intensos. En el caso de ella, dado que puede lograr el clímax tantas veces como desee sin preocuparse por una erección, si la estimulas ‘por fuera’ mucho tiempo, sus sensaciones al hacer el amor serán de locura. Incluso, puede ser tan placentero que ambos logren el orgasmo sin necesidad de penetración pene-vagina; es de gran utilidad cuando no están usando un método anticonceptivo o requieran de abstinencia por recomendación médica.
Otra buena técnica que también está abarcada en este campo es la del frotamiento genital. Acostados uno sobre el otro -no importa quién encima de quién-, deslicen sus cuerpos mientras permiten que sus genitales se rocen. Puedes estimularla en el clítoris con la punta de tu pene (que muevas con las manos) e ir bajando para tocar también la entrada de su vagina y los labios menores. En este caso, se recomienda uso de condón ya que si llegas a dejar algo de tu lubricante dentro de su vagina, puedes embarazarla. Hay intercambio de fluidos y todo lo que esto implica.
Una posición útil dentro de ésta práctica es la de la silla humana: sentado en la cama, recargado en la cabecera, pídele que se siente encima de tu pelvis con las piernas extendidas sobre las tuyas, de tal modo que tu pene quede libre frente a su vagina. Desde ahí ella podrá manipular tu pene al tiempo que dicho movimiento estimulará su zona genital; puede mover la cadera o ayudarse con las manos. Usen su imaginación y se darán cuenta que el coito no es la única opción para lograr relaciones de éxtasis. Toda técnica necesita de práctica.

Puntos finos de la masturbación compartida

•    Haz movimientos suaves y rápidos con la punta de tus dedos, de preferencia circulares. No presiones demasiado el clítoris ya que puedes causarle dolor.
•    Usa la técnica de los ocho ochos. Dibuja esta forma con tus dedos y cada ocho veces, cambia el sentido y repite.
•    Cuida que esté lubricada ya sea de manera natural o artificial ya que puedes provocarle rozaduras, es piel muy delicada.
•    Además de lubricante, puedes usar agua ya sea tibia o en hielo para dar contraste de sensaciones.
•    Al introducir un dedo por su vagina hazlo poco a poco tras haber acariciado circularmente sus labios internos y con la palma viendo hacia arriba, entra con mucho cuidado. Después haz pequeños círculos en la pared frontal (como si tocaras su ombligo por dentro) para encontrar su punto G.
•    En vez de ‘jalar’ tu pene con fuerza hasta lograr el orgasmo, prueba pidiéndole que inicie apenas rozando tu pene de abajo hacia arriba y en espiral; frotando el glande con el dedo pulgar en círculos y vaya intensificando. Puede tirar suavemente de él pero como si estuviera desatornillándolo y deslizando el movimiento hacia arriba sin apretar demasiado (dile que coloque la mano con los dedos apuntando hacia abajo como si abriera la llave de una tina). También puedes probarlo a solas y verás que hay infinidad de movimientos nuevos.
•    No olviden besarse y acariciar el resto de su cuerpo para hacerlo más íntimo.

posted by Elsy en Autoerotismo, Libros

Aunque lo dude mi amigo, ya hay un compendio que le puede ayudar a usted y asus hijos varones a comprender mejor la masturbación y mejorar su ténica. Realmente como se ha convertido en un controvesial tema, pocas veces se le ha dado una verdadera estretegia.
Mark Emme, sexólogo fracés, ofrece de una manera clara sus ‘Técnicas de masturbación masculina’, que incluye un buen número de ejercicios destinados a mejorar sensaciones. Denle una ojeada en su librería favorita y si les convence, llévenlo a casa. Me parece una buena opción para regalar esta navidad.

posted by Elsy en Autoerotismo

¡Son unos onanistas! es la frase favorita de mi amiga Pilar para referirse a los hombres. En realidad la palabra onanismo es mal usada para referirse a la masturbación cuando significa coito interrumpido. Proviene de un personaje Bíblico –Onán- quien da nombre a esa práctica, considerada un pecado según el Génesis: ‘Era malo a los ojos de Yavé lo que hacía Onán y lo mató también a él’ Gen 38, 10.

Por cuestiones de cultura terminó relacionandose con la masturbación masculina, de la cual hemos hablado muchísimo aquí. El punto ‘onanista’ que quiero tocar hace referencia a la facilidad con la cual una persona puede encontrar en la masturbación un mitigante a vacíos emocionales. Hay personas que dicen ‘Es que soy muy horny’ y bajo esa ‘categoría’, se masturban tres a cuatro veces al día. La cuestión ‘¿cuando es mucho?’ tiene una respuesta básica: cuando dependes de esa práctica, cuando ya perdiste el sentido de la autosatisfacción como un medio de conocerte y brindarte placer y sólo lo haces con el fin de sentir el orgasmo -mismo que te está proveyendo el bienestar que no eres capaz de encontrar en tu vida emocional. Y por ‘horny’ que seas, requerir de eso tres veces o más al día, nos habla de que Leer el resto de esta entrada »

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  • about elsy

    Columnista en Sexualidad y Relaciones de pareja para las revistas Conozca Más, Men's Health en Español, Maxim y Marie Claire. Blogger y Podcaster de cabecera para todo el que quiera disfrutar una sexualidad plena y descifrar el cerebro de su pareja. CONTACTO elsy@elsyreyes.com
  • Ikarox: Que bien!! aunque a mi me gusta el diseño actual, no le caería nada mal un reloaded!!!
  • Tattoo Removal Cream: ¡Gracias!
  • Flavio: Hola Elsy hoy nos diste otra clase de historia jejejejej lamentablemente en todos mis años en la Facultad donde estudie para profesor de historia vi
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