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Jun
6

Por tus pujidos nos cacharon (encuesta reabierta)

Reabramos esta encuesta de 2009, misma que ha sido solicitada. Acá les dejo las ‘bases’ jaja

Hagamos una deliciosa encuesta, muy cultural e informativa, pero sobre todo, altruista. ¡Bah! chismeemos, cuéntenme de esas maravillosas ocasiones en que fueron sorprendidos poniéndole (en el acto de lo que se llama ‘hacer el amor’ o tener la relación… odio este término), en le faje o pretendiendo tenerlo. Échenle, riamos juntos un poco. ¿Dónde estaban? ¿Con quién? ¿Haciendo qué? ¿Quién los cachó? ¿Qué hicieron?

Mi madre una vez me cachó echando el toqueteo con un novio en la cocina, yo juraba que ya estaba dormida cuando esuché un ‘¿EEEEElsy? ¿Qué haces?’ y yo tranquilamente, tratando de contener el jadeo y con los ovarios en la garganta, contesté ‘¡Nada ma!’ a lo que ella contestó (y que se ha vuelto gran anécdota con mis amigos) ‘¡Si hasta acá te oigo!’ ja.  Échenme las suyas.

Oct
15

Bar homofóbico

interior.

El bonito bar de la imagen de arriba, que se ve que es de amplio caché y luce una fastuosa decoración que evoca a los mejores centros nocturnos de Shagai o Las Vegas, no permite la entrada a gays ni travestidos. Me imagino que es por la gran exclusividad que se ve que se respira en su interior. WTF?

Jul
22

Las pequeñas cosas

A veces lo más simple resulta lo más complejo, creemos que en pareja todo está dado por hecho. Que una vez que pasamos un buen rato juntos, los detalles o esas simplicidades que nos crearon una vida en común ya no son importantes: actividades, palabras, gustos, aficiones. Y un día volteas y parece que estás con un perfecto desconocido que crees que conoces a profundidad pero ya no.

¿Qué han dejado de hacer en su relación esas pequeñísimas cosas que les creaban un mundo en común? Y, que si volvieran a hacer quizás los reconectaría.

Jul
12

Semana de sanar heridas sexuales

¿Cómo están queridos sexonautas? Pues les tenemos preparada una semana de reconciliación, con muchas heridas que todos pudimos tener o conservar ante diversas situaciones. Las heridas en la sexualidad suelen ser tan sutiles que cargamos con ellas sin advertirlo, llegan a tener un enorme impacto en nuestra vida sexual, de pareja y hasta social/familiar/laboral, etc. pero la vamos dejando como una tubería que se está pudriendo debajo de la casa y que decidimos no pelar hasta que un día tienes una inundación de lodo y  mierda hasta  la mitad de la cintura.

La mayoría de las disfunciones sexuales que tienen un origen psicológico surgen de esas heridas. Y es que estamos tan acostumbrados a convivir con ellas que no les damos un peso merecido. Muchas veces no tenemos que llegar a disfunciones o trastornos pero sí a complicaciones en el día a día sexual y buscamos explicaciones en tantos lugares que no notamos que esa respuesta está dentro de nosotros.

Las complicaciones más comunes vienen evidentemente de la educación que recibimos en términos de sexualidad. Para nadie es secreto que no podemos precisamente vanagloriarnos como sociedad de darnos una buena educación sexual: lejos de dobles morales, machismos, hembrismos, discriminación, homofobia, mochería, preceptos religiosos mal aplicados o comprendidos, mitos, erratas y toda clase de pesos que nos echamos como mochilas al hombro.

La mayoría aún en generaciones recientes, desde la infancia recibieron directa o indirectamente el mensaje de que ‘allá abajo’, en sus genitales pasaban situaciones escabrosas, esa zona no merecía siquiera darle su nombre adecuado. Había que ponerle motes: pilín, colita, pajarito… Luego, cuando surgía la necesidad y natural proceso de explorarse, ¡nombre! ‘No te toques ahí niñ@ cochin@!’. Recibimos la ‘lección’ de que era innombrable, no se podía ver ni preguntar nada al respecto. Causaba pena, pudor, vergüenza querer saber algo al respecto.

Entonces llegó la mismísima pubertad. Nadie podía ignorar lo que estaba pasando en todo el cuerpo: el vello, las primera eyaculaciones nocturnas, la menstruación, las primeras fantasías sexuales, el crecimiento de los pechos. Entonces nuestros queridos adultos tuvieron que enfrentarse a tocar el tema. Y muchos de verdad lo hicieron de un modo que merecían que les pudieran unas orejotas de burro. Muchos recibieron estos cambios -que a todo, todo ser humano suceden- como un suceso trágico, con pánico o bien con nula orientación.Vamos a comenzar con esto, con los mitos que todos escuchamos alguna vez. Les comparto los míos y ustedes échenle. Esos primeros mitos o situaciones de las que supimos que pusieron los cimientos de nuestra visión de la sexualidad y la genitalidad. Y así a lo largo de la semana iremos dando herramientas para sanar todo tipo de heridas desde rendimiento sexual, incapacidad para llegar al orgasmo o para controlar la eyaculación, etc. claro y también hay que detectar cuando hay que acudir con el especialista mijos. Bueno aquí las mías y miren que me río como loca de acordarme:

1. En la escuela de monjas donde estudié decían que cuando estabas menstruando no debías sentarte en el piso (de chinito) porque te podían dar dolores. Y, gran punto, que no debías acercarte mucho a los hombres porque ellos olían tu menstruación y se excitaban.

2. Que un hombre podía darse cuenta de que no eras virgen. Al momento de penerarte una especie de radar en su pene lo detectaba y entonces ya no te iba a querer ni respetar.

3. Que si un hombre no tenía sexo seguido, le daba calentura o sea, fiebre.

4. Bueno yo pensaba que en el momento en que un hombre te penetraba en seguido los millones de espermatozoides comenzaban a salir, es decir no conocía el término de eyaculación. Casi me dio el supiritaco cuando presencié una justo en mis manos.

5. Que en tu primera vez no te podías embarazar.

6. Este es bueno: que si dabas un beso muy largo, de lengua, con baba y todo el asunto te podías embarazar (no me pregunten cómo) y que si dabas sexo oral lo mismo.

7. Que si ibas a hacer pipí en cuanto acabaras de tener sexo no te podías embarazar.

8.Que si como mujer tocabas tus genitales, los hombres se daban cuenta, como si quedara una huellade tus dedos que ellos podían advertir. (Obvio, los hombres eran una especie extraña, con una hiper inteligencia o detectores especiales a la que había que aprender a engañar).

9. Tuve amigas que cuando les bajó por primera vez pensaron que estaban enfermas o que habían tenido un accidente digestivo ya que nadie les dijo que les iba a pasar eso.

10. Un amigo era obligado por su madre a lavar sus sábanas si tenía una eyaculación nocturna y lo regañaba por ‘andar soñando’ cochinadas.

Venga…

Jun
14

20 experiencias sexuales

Las 20 experiencias sexuales que debes vivir antes de cumplir los 30, de acuerdo a CM (hace unas cuantas ediciones) algunas propuestas por mí, otras por el staff. ¿Qué opinan?

Llegar a los 30 significa convertirte en un ser con más sabiduría y menos pelo, con más dinero y menos acné o con mayor claridad sobre qué quieres pero menos tiempo para embriagarte. Si ya llegaste o te estás acercando a la treintena, sométete al autoexamen de aventuras sexuales. No dejes los 20 sin tachar en tu lista éstas experiencias.

1.    Exhibicionista
Hacer el amor en un lugar público donde las posibilidades de ser descubierto son amplias. Los baños de casas ajenas son ideales o los estacionamientos de centros comerciales. Lo mejor es quitarse toda la ropa y gemir. Si alguien lo nota, mejor.

2.    Jueguisolo
Masturbarse con un juguete sexual le pone picante al autoerotismo. Serás de manos hábiles pero lo que un vibrador, una vagina plástica o un succionador hacen, no lo logra ni Maradona con su ‘mano de Dios’.

3.    Hedonista
Combinar placer-dolor (sin que sangres o termines en el hospital). Si siempre que tienes sexo nada más falta que saques el arpa, tienes que explorar tu lado salvaje. Incluye arrancamiento de prendas, mordidas y rasguños leves.

4.    Mal comensal
Provocar orgasmos por debajo de la mesa. Los manteles son excelentes camuflajes. En un concurrido restaurante, deslizar tus deditos por la entrepierna de tu pareja y llegar hasta sus genitales provoca una doble respuesta: un orgasmo y la necesidad de fingir ecuanimidad.

5.    Triador(a)
Hacer un trío. Bien dicen que tres mentes piensan mejor que dos y bajo los efectos de la calentura, la creatividad puede incendiar una cama. Sólo ten claro qué quieres: un invitado de tu mismo sexo o del opuesto. No apto para celosos empedernidos.

6.    Edipo o Electra
Tener sexo con alguien que te lleve unos buenos años amplía tus horizontes. En la mayoría de las ocasiones hay algo que aprenderles a estos experimentados amantes.

7.    Fisgón(a)
Asistir a un show de desnudistas o a una cabina de sex shop sólo a ver y excitarte. Saldrás listo para desfogar todo lo que ésas imágenes provocaron.

8.    ‘Pisa y corre’
Acostarte con alguien que acabas de conocer, que sabes que nunca más verás y de quien ignoras su nombre. En este caso en especial, usar protección es imprescindible. Nunca sabes los miasmas que un desconocido guarda en sus genitales. Y si eres mujer, además, no creo que desees decirle a tu hijo que no recuerdas ni cómo se llamaba su papá.

9.    Distante
Compartir tus fantasías y ‘tirarte’ a distancia a tu pareja o a una persona anónima ya sea vía telefónica o Chat. Tus manos serán las de tu interlocutor, así que tu amante será tan virtuoso como tú desees.

10.     Indolente
Dejarte felar, penetrar, manosear, lamer y besar sin mover un solo dedo. Convertirte en un holgazán o una baquetona inundados de placer.

11.    Pornstar
Filmarte o fotografiarte teniendo sexo y excitarte al revisar tu videoteca. Tener tus propias imágenes porno es como hacerte un tributo.

12.    Soez
Soltar la lengua y decir vulgaridades, albures y suciedades en medio de un acto sexual dignas de ruborizar a Polo Polo. Es una manera de liberarse y divertirse.

13.    Enculado
Creerte enamorado o enamorada de alguien con quien sólo tienes una relación física. Darte el respectivo trancazo y recuperarte para después reírte de tus lágrimas. De los ‘errores’ se aprende más que de los aciertos.

14.    Sinvergüenza
Hacer el amor en la cama de tus papás, de tus suegros, de tu abuelita o en la cuna de tu sobrino. Allanar un espacio que supuestamente exige veneración le da un sabor peligroso a la experiencia.

15.    Voyeurista
Espiar a tu pareja (o a algún forastero en vivo y en directo) mientras se baña o se desnuda sin que se sepa observado(a). Ayuda a ejercitar las fantasías.

16.    Mitómano(a)
Inventar una historia digna de ser publicada para salir huyendo de una pésima noche de sexo sin lastimar al mal amante.

17.    Aguafiestas
Sacar a tu pareja de una fiesta para llevarla al coche o a al patio de atrás a un ‘rapidín’ y regresar a seguir departiendo con las mejillas rojas y sintiendo aún la pelvis palpitante.

18.    Chantajista
Convencer a otra persona de tener sexo contigo por una razón tonta que haces parecer poderosa sólo por obtener los beneficios del sexo como ejercitarte, despejar tu mente o embellecerte; sin importar nada más.

19.    Lirón
Tener sexo tan pero tan orgásmico y agotador que te quedes dormido en cuanto terminas y te sientes tan relajado que el placer y el ‘remember’ te duran una semana.

20.    Embelesado
Hacer el amor, con verdadero amor y con cada célula de tu cuerpo absolutamente estupidizada por alguien con quien deseas pasar el resto de tus días. No piensas pasar la vida sólo cogiendo ¿o sí?

¿Cuáles más proponen?

Jun
2

Chismógrafo mata pasiones

¿Qué factores les matan la pasión en una mujer/hombre (dependiendo de su orientación)? Actitudes, hábitos, palabras, etc.

Échenle

 
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