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Dec
8

Espermatozoides provocan apego

Estudios recientes que nos comparte la UNAM, la Facultad de Psicología, analizan el hecho de que las mujeres nos sintamos apegadas a un hombre que ha eyaculado dentro de nosotras. Así es. Como ya es sabido desde mucho tiempo atrás, durante las relaciones sexuales se liberan endorfinas -hormonas que producen sensación de euforia y de bienestar-, que desencadenan la sensación de gusto por estar con el otro individuo. Ahora dichos estudios  han demostrado que los espermatozoides humanos tienen gran cantidad de testosterona, la cual al entrar en contacto con la vagina producen una sensación de apego. A-pe-go. Así como lo escuchan. Evidentemente esto en términos antropológicos le garantiza al varón fidelidad y lo provee de posibilidades de continuar su especie.

Quizás ya encontramos la causa científica/química que nos explique el por qué de todas esas mujeres que quedaron supuestamente enamoradas tras un coito. Además del lazo emocional que creamos muy motivadas por la oxitocina que se produce, parece que hay un elemento extra que contribuye. Engendrando mayor necesidad de pertenencia. Um, bueno no podemos dejar a un lado por completo los elementos emocionales y la experiencia consciente, ya que si el encuentro estuvo tintado de factores negativos, quizás no se dé el mismo efecto. Aunque tambien podría explicar un poco la causa por la cual, pese a que -tras tener un encuentro sexual desafortunado por cualquier causa con un tipo, al cual saliendo del lugar de encuentro, juras que no volverás a contestarle ni un mísero mensaje- a las pocas horas comienzas a reconsiderar la situación y sin aparente explicación decides volver a verlo. Digo, el contacto de su semen en tu vagina pudo tener la explicación. Y no nos vayamos a otras consecuencias de las cuales ya hemos hablado hasta el término de la saliva, poner el contacto tu mucosa vaginal con su semen te puede traer otros  ‘regalotes’ como ITS. Ahi cada quién. Pero interesante dato, ¿les ha pasado?

Este post es presentado por la Píldora de la Libélula . Búscalos en Face facebook.com/libelulaSOS y mantente enterada de sus propuestas e investigaciones. Ya es hora de que todas dominemos la anticoncepción de emergencia. Y si andas en esas emergencias, llama al 01 800 00 MI SOS donde expertas en la salud te sacarán de todas tus dudas, antes y después de haber tomado la Píldora de la Libélula, los cambios posteriores posibles en tu ciclo, desajustes hormonales que pudieron provocarse, todo!

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Nov
23

Infidelidad casual ante dificultades sexuales

De acuerdo con un estudio publicado en julio de este año en The Journal Archives of Sexual Behaviour, que fue realizado por el Instituto Kinsey y Robin Milhausen, investigadora y profesora en sexología de la Universidad de Guelph, tanto hombres como mujeres que viven angustia o ansiedad de desempeño, así como dificultades personales en sus encuentros sexuales,  suelen ser más proclives a las infidelidades casuales. Es decir, aquellas personas que no se sienten satisfechos con SU performance en la cama, buscan de manera más frecuente  acostones de una noche o relaciones paralelas (de infidelidad) ‘de hola, cojamos y adiós’; o sea, que no son de fondo, no buscan ser establecidas.

Existe una falsa percepción con respecto a los infieles sexuales – quienes buscan constantemente sexo fortuito con desconocidos o casi desconocidos- que los concibe como seres  que se perciben a sí mismos como grandes amantes y/o que no son satisfechos por su pareja, (recayendo la responsabilidad de su infidelidad en la poca calidad amatoria de sus espos@s o novi@s) lo cual no les deja otra sopa más que buscar en las calles los niveles de satisfacción que en casa no están obteniendo.

Según los autores de este estudio, basados en el análisis de 506 hombres y 412 mujeres que se encuentran en relaciones monógamas pero que tienen ‘escapadas’ ocasionales, la causa mayor de esta conducta no se encuentra en el exterior ni en la correlación o cocreación de plenitud sexual con su pareja sino en la auto desaprobación de sí mismos como amantes.

Afirman que esta conducta se dará en por ejemplo, un hombre que vive dificultades para controlar su impulso eyaculatorio, que ha establecido dinámicas que a todas luces le dicen que no están siendo eficientes eróticamente para promover el orgasmo en su mujer, que siente que sus estímulos no son, digamos muy efectivos (las mujeres cada vez no comunicamos más y estamos dejando ver a la pareja cuando sus ‘clásicos’ que aprendieron desde sus calenturas adolescentes no son precisamente el hit), etc. O, en el caso de las mujeres, buscarán estos encuentros ocasionales, al saberse obtstaculizadas emocionalmente para orgasmar o conectar con ellas, o sienten dolor, o con frecuencia se sienten poco sexis, poco dadoras de placer, en fin.

Entonces, los encuentros sexuales casuales son una especie de paliativo, porque es muy probable que no vuelvan a ver a ese amante de una noche o no llegarán a  establecer momentos que les promuevan una creación intimidad real, donde sus ‘incapacidades’ o desventajas amatorias salgan a relucir. No sólo tratan de encontrar la aprobación en otras personas, que muy probablemente mentirán o no escudriñarán en su rendimiento o desempeño, también una sensación pasajera de dar o recibir placer sin la angustia o la presión de los anteiores y cuantiosos episodios en que han sentido que no han satisfecho, ni a sus parejas ni a sí mismos. Inseguridad y miedo puros. Y, precisamente, quitándose esa carga psicológica, muchos de ellos admiten que no sólo se sienten más relajados y por ende con un mucho mejor performance entre sábanas justo con esos acostones inmediatos, sino que se sienten aliviados porque entonces asumen que la falla no está en ellos sino en su pareja. Y claro, buscan cada vez con mayor frecuencia esos encuentros casuales para disque sanarse. Error de nuevo, ya que si establecieran una relación más larga y profunca con ese palo de a ratito, comenzarían los mismos conflictos, porque no está arreglado de fondo.

Interesante, el peso que podemos colocar sobre nuestros hombros. Y claro, nuestro clásico afán humano, casi síntoma de conservación de culpar a otros de lo que sabemos está dentro de nuestros cables. En este ‘no eres tú, soy yo’, inconciente hay una enorme victimización que nos deja en búsquedas inútiles al menos al mediano y largo plazo. Obvio, porque casi te enfundas en un disfraz y por una noche o un ratito puedes convertirte en el o la amante del millón (o eso es lo que quieres hacerte creer), y huyes antes de que comiencen a relucir tus demonios y fallas internas.

¿Qué opinan?

Nov
23

Qué es la atracción sexual, nuestro ritual de apareamiento

Cuando se aparece ante nuestros ojos una persona a la que nunca antes habíamos visto pero que de la nada simplemente nos provoca toda clase de emociones y sensaciones físicas que nos promueven al acercamiento, en realidad estamos experimentando todo un juego químico.

Pero por qué nos enamoramos de una persona y no de otra. A esto se le llama ‘La Teoría de la Correspondencia’. Es decir, antes de que una persona se fije en otra ya ha construido un mapa mental, un molde completo de circuitos cerebrales que determinan lo que le hará enamorarse de una persona y no de otra. El sexólogo John Money considera que los niños desarrollan esos mapas entre los 5 y 8 años de edad como resultado de asociaciones con miembros de su familia, con amigos, con experiencias y hechos fortuitos.

Sumado a lo anterior, surge el juego químico. Estamos literalmente ‘under attack’ de nuestras propias sustancias, hormonas y descargas neuronales. Incluso puede sucedernos aunque esa persona de primera vista no nos guste o no sea ‘nuestro tipo’. De pronto, de la nada queremos acercarnos, involucrarnos y las fantasías se disparan. Esto sucede debido a las feromonas.

Las feromonas son hormonas del tipo esteroideo y son volátiles. Se liberan al ambiente a través de las glándulas sudoríparas, y también se encuentran en los folículos capilares, en la orina y en los fluidos vaginales y en el esmegma (sustancia lubricante con consistencia aceitosa) del pene. Por las mañanas estamos llenos de ellas. Es así que aunque traigamos cara de zombie o las greñas despeinadas somos potencialmente seductores al menos para el órgano vomeronasal del sexo opuesto. Sí este órgano que se encuentra a unos siete centímetros al interior de nuestra nariz. Aunque no sucede concientemente. No podemos decir ‘huele a feromonas’ porque en realidad nadie sabe a qué huelen.

Pero las percibimos y comienza la crónica de la atracción sexual. Somos en realidad los mamíferos que buscan el apareamiento de la manera más peculiar. La mayoría de las especies se deja llevar por ‘el amor a primer olfato’ pero nuestra ‘ceremonia de apareamiento’ de acuerdo a Rolando Díaz Loving, profesor investigador de la Facultad de Sicología de la UNAM, intercambio de favores y de seguridades. Sin embargo, esto no quita que los aspectos bioquímicos dejen de intervenir en el proceso. Lo que nos hace aún más peculiares es que parece que nos proponemos disfrazar o suprimir esta maravillosa capacidad que tenemos. Tapamos nuestras propias feromonas con el baño diario, las cremas, perfumes, etc. Con esto no quiero decir que dejen de bañarse. Pero a veces podemos ser más atractivos sin ponernos la loción que nos promete ligarnos hasta al del micro.

Las feromonas aunque no huelen, afectan a los circuitos cerebrales relacionados con el comportamiento. Asimismo, además de que son exclusivas de cada especie, también parece existir una especificidad de género para ellas, pues los machos no responden a las feromonas producidas por su género, que sí afectan a las hembras, y a la inversa.

De ellas las más estudiadas son la androsterona, producida por el hombre, y la androsteneriona, liberada por la mujer. Ambas tienen una estructura química muy similar, y no sólo actúan como atrayentes sexuales, sino que durante el coito producen excitación. Pero se sabe que también intervienen para generar mayor afabilidad en las comuniones humanas, pues influyen en el carácter y en la tendencia a ser amable.

Ahora el juego químico. Una vez que comenzamos a liberar en gran cantidad las feromonas, lo cual sucede en la pubertad, ya somos capaces de sentir atracción sexual. Entonces surge el enamoramiento. Lo cual podemos sintetizar en el momento en que se produce en el cerebro la FENILETILAMINA, compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas como respuesta a la presencia de FEROMONAS en el ambiente.
Al inundarse el cerebro de FENILETILAMINA, comenzamos a secretar DOPAMINA que es un neurotransmisor responsable de los mecanismos de refuerzo del cerebro, es decir, de la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que proporciona placer. Estamos dopados, totalmente.
También se produce  NOREPINEFRINA Estimula las contracciones uterinas para el parto. Esta es la causa por las que muchas mujeres creen que cuando ven a un tipo que les reencanta increíblemente, pueden tener un orgasmo sólo de verlo. En realidad no están teniendo un orgasmo sino que ésta sustancia es secretada en una cantidad considerable y provoca contracciones en su útero.
Y no olvidemos a la OXITOCINA responsable de la lactancia, de los lazos emocionales y además un mensajero químico del deseo sexual.
Y así  comienza el trabajo de los neurotransmisores que dan lugar a los arrebatos sentimentales, en síntesis: que se está enamorado, apendejado o como le gusten llamar. La actividad perdura de 3 a 4 años, pues las hormonas que intervienen en este proceso tardan ese tiempo en llegar a una meseta, y luego, si no se fomentan (OJO SI NO SE FOMENTAN) con gran regularidad, sus niveles empiezan a bajar y se va perdiendo la sensación de atracción. Para algunos empieza el ‘Amor real’, basado en la verdadera convivencia, para otros el momento en que el amor se les acaba.

¿Cómo ven?

Oct
25

‘Sin querer cogiendo’, seguimos sin protegernos

Los embarazos no planificados así como los embarazos adolescentes no han sufrido grandes cambios en las últimas décadas. De 1980 a 1990 los alumbramientos por madres de entre 15 y 19 años se mantuvo en un promedio del 17.1% de la población, para 2006 apenas descendió al 16.4%. O sea, si bien se está comenzando la vida sexual a más temprana edad, el equilibrio de las cifras pudiera encontrarse en un mayor uso de métodos anticonceptivos: la prevalencia aumentó de 14.2 a 44.7% en adolescentes de 1976 a 2009 y de 30.3 a 72.5% en el total de las mujeres en el mismo lapso (CONAPO).

Sin embargo, parece que el embarazo no planificado sigue ‘en boga’. En 2006, según la Encuesta Nacional de Dinámica Demográfica, 6 de cada 10 embarazos no fueron planificados, esto incluye a todas las edades y viene sucediendo desde antes de la década de los 80. Esto, de acuerdo a  Samuel Santoyo, ginecoobstetra mexicano, miembro del Centro Latinoamericano de Salud y Mujer, se debe a que no hay un uso regular de los métodos y prevalecen mitos e ignorancia incluso en la comunidad médica, “Hay doctores que sugieren a sus pacientes tomar descansos de los anticonceptivos como si éstos fueran tóxicos”.

En México más del 25% de las parejas que tienen sexo con regularidad no usan ningún método anticonceptivo a pesar de expresar no querer procrear, como si pudieran impedir  la concepción con el poder de su mente.

Cada año 87 millones de personas se embarazan sin haberlo planeado. Casi la mitad termina en aborto, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Abortos inducidos estimados
-El aborto inducido en México ha aumentado un 64 % de 1990 a 2006
1990-  553,000 abortos
2006 -  875,000 abortos

*Estudio Estimaciones del Aborto Inducido en México: ¿Qué ha cambiado entre 1990 y 2006? El Colegio de México. Instituto Guttmacher y Population Council México. 6 de octubre 2008
Interrupciones Legales Realizadas en el Distrito Federal abril 2007 al 31 de enero de 2011: 53 278  (1183 intervenciones mensuales)
Residentes – 75 % del DF
21% del Estado de México
3% del resto de la República

Estado Civl- 53% solteras
21% unión libre
17% casadas
5% sin especificar

Edades- 0.6% 11- 14 años
47.7% 18 – 24 años
22% 25- 29 años
13% 30- 34 años
2.7% 40- 44 años
14% otras edades.

*Grupo de Información en Reproducción Elegida. gire.org.mx
El uso de condón se convirtió en una necesidad de salud más allá de la anticoncepción cuando en la década de los 80, el SIDA se convirtió en epidemia y ponerse un preservativo se estableció como la única forma de evitarlo.
Actualmente en México, solo se utiliza entre el 2.5% y el 3% de los condones que se requerirían para prevenir el contagio de enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el VIH. (CONASIDA)

•    Hoy compramos cuatro condones por persona al año, en Europa, el promedio es de 16. En 1995 se usaron 55 millones de condones, lo que equivale a 1.16 condones para cada hombre adulto de 15 a 49 años.
•    En 1983 se diagnosticó el primer caso de SIDA en México.
•    De acuerdo a una encuesta nacional del IMESEX en 2010, el 83% de las mexicanas no compran o cargan un condón en la bolsa por miedo a ser tildadas de ‘fáciles’.
•    De acuerdo a ONUSIDA, 1998 fue el año de repunte de venta de condones en Latinoamérica y se ha mantenido.
•    En México la incidencia del VIH/SIDA tuvo un crecimiento inicial relativamente lento, pero después presentó una fase de crecimiento acelerado que alcanzó su máximo en 1999. Entre 2000 y 2003 se mantuvo estable y empezó a descender en 2004.
•    En  América Latina el 50% de la población menor de 17 años ya es sexualmente activa y sólo el 65% ha usado alguna vez un condón. En los 80, el 30% era activo y sólo el 20% utilizaba o había utilizado preservativo (OMS).

Ni el embarazo no planificado, ni el aborto ni el no uso del condón son prácticas exclusivas de las nuevas generaciones, son conductas repetidas, heredadas, constantes. ¿No es hora de evolucionar? Ya, por Dios, dejemos estas conductas estúpidas.

Pónganse el condón. Urgente.

Oct
20

Marcas ‘eyaculatorias’

Aquello de eyacular sobre el cuerpo de la pareja, además de ser una fantasía, en gran parte heredada del porno, pudiera implicar otras formas conductuales. Entre ellas, una demostración de poder, superioridad hasta humillación. Dentro de las prácticas consensuadas en pareja puede crear un ingrediente erótico y con tintes muy excitantes; siempre y cuando  agrade a ambos o fomente un modo de expresión sexual placentera. Sin embargo, de acuerdo con estudios y encuestas como los de la Universidad de Columbia, son pocos las mujeres y hombre gay  que disfruten en ser eyaculadors. Nuestra, digamos ‘lógico’ asquito  por el semen (por su viscosidad, posible aroma intenso) tiene la explicación -en gran parte porque desde niños nos fomentaron cierta aversión por los fluidos- y obviamente por el contexto humillante que se pudiera detectar. No obstante, muchos lo disfrutan, suguieren y hasta celebran. Todo un cumplimiento de fantasía mutua.

El sexólogo Miguel Espinosa del Instituto Mexicano de Sexología comenta que “para algunos hombres ‘venirse’ en los pechos, las nalgas, la boca o la cara de su pareja sexual, desde un aspecto sexual pero más psicológico puede representar de manera consciente o inconsciente una forma de ‘marcar’ el territorio en el cuerpo de la otra persona, por supuesto de manera simbólica. Con ello algunos hombres adquieren cierta sensación de seguridad”.

Válido y disfrutable para algunos pero ciertamente debe pre negociarse. En especial cuando la relación es incipiente. De pronto recibir sin previo aviso la carga eyaculatoria en la boca durante un fellatio o en cualquier zona en prácticas estilo coitus interruptus o en contactos masturbatorios en pareja… pues puede no resultar muy agradable.

Precisamente hay prácticas que incluyen ciertas expresiones comportamentales como el BDSM (bondage, dominación, sumisión, masoquismo)   para quienes sí aman esta lluvia lechosa, por ejemplo, el Bukkake es una  práctica de origen oriental que consiste en formar un grupo de hombres que se masturban y eyaculan sobre una misma persona. Venga, que para el que le gusta, esto debe ser un festín.

¿Qué dicen? ¿Fantasean o disfrutan eyacular/ser eyaculad@s por su pareja?

Oct
12

Hombres agresivos, machos alfa


De acuerdo a diversos estudios como los de Allan Mazur de la Universidad Syracuse en Nueva York y de Alan Booth del Departamento de Sociología de la Universidad Estatal de Pensilvania, en humanos la selección de hembras a machos agresivos o dominantes funciona por la percepción de feromonas a través del aparato vómeronasal. Muy parecido a como lo hacen otras especies. La androsterona es una feromona que se genera durante la descomposición de los andrógenos y entre varias de sus funciones está el despertar el interés sexual. Han descubierto que aquellos hombres reconocidos socialmente como ‘machos alfa’ (atractivos, exitosos, etc.) producen mayor cantidad de ésta.

Asimismo han detectado esta alta producción en hombres con tendencia a la ira y la agresividad. La zona de mayor emanación está en las axilas y parece que también crea una reacción en otros hombres al percibirla, generando respeto y admiración hacia los denominados ‘alfa’. Aunque socialmente nos han enseñado a buscar un hombre más ‘equilibrado’, suponen que nuestra naturaleza animal también nos insta a elegir a aquellos con más poder de dominación.  Selección natural en búsqueda del macho más apto que nos dé crías más fuertes, capaces de sobrevivir.

¿Les suena? ¿Han elegido hombres agresivos o iracundos de manera inconciente? Miren

 
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