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¡Que chido es ser hombre! (By Lord Apach-páchame Pachoner)
(la foto es nomá paque me perdonen)
Antes que nada, queridas elsyterettes y padawans, ofrezco disculpas por mi cuasi-nula participación. A mi favor sólo diré que sí tengo mucha chamba y que con gusto, de vez en cuando también pueden leer cosas de su servidor aquí, aquí, aquí y aquí.
Ahora sí, a lo que nos gustaría que nos trujiera la Chencha…
Ser hombre es mejor que ser mujer. No lo digo yo. Lo dicen las mujeres. Lo cierto es que hoy lo confirmé (otra vez). Salí del estacionamiento de la Ibero después de grabar en 90.9 el Podcast de CM y, en la pluma del estacionamiento, me detuve para que me entregaran la identificación que dejé al entrar. El poli la encontró y antes de dármela se quedó viendo las meganalgas de una chica que pasó frente a mi coche. Yo estaba viendo exactamente lo mismo: la cadencia, la coquetería, el movimiento… aaah! Una vez que quedó fuera del alcance de nuestras escaneadoras miradas, volteo a verme y me dio la credencial, no sin antes hacer un gesto de ceja y movimiento de cabeza, mínimo, apenas perceptible, pero que decía:
¡GUEY, NO MAMES, QUE PAR DE MEGANALGAS, CA’, FUTA ¿NO?!
Y yo, con otro igualmente discreto, sólo moví mi cabeza para afirmar el hecho.
Nada más fue necesario.
Esas son el tipo de cosas que hacemos que hacen mejor el hecho de ser hombres.
Aquí otros ejemplos:
- No nos peleamos. Y cuando lo hacemos lo arreglamos con una chela que, nueve de cada diez veces, termina en peda.
- En nuestras charlas podemos exagerar todo lo que queramos, sobre prácticamente cualquier tema. Nadie nos juzga por ello. En cambio, las mujeres no se permiten, por celo o ego, que la otra se vea mejor o tenga relaciones sexuales más largas. Les da envidia, aunque de dientes para afuera se digan que no.
- No tenemos que arreglarnos mucho para ver a un cuate. De hecho, creo que basta con estar vestidos. Las mujeres pasan horas arreglándose antes de verse con una amiga. No soportarían que la amiga se vea mejor.
- Nunca nos peleamos entre nosotros para pagar la cuenta. El salomónico cada quien paga lo suyo domina y, si es quincena y hubo peda, no tenemos problema en invitar a un buen compadre. Ellas rayan en el ridículo de pelearse por pagar, como si la que no pagara fuera menos o algo así.
- Nosotros podemos hablar de qué, como, dónde y con cuántas. Eso nos convierte en héroes. Ellas no, porque su rePUTAción se vendría abajo. No todas lo reconocen, pero a todas les pasa por la cabeza.
- Nuestro metabolismo está increíble. Sólo una cazuela de arroz con frijoles y medio kilo de tortillas nos tapa. Podemos no incluir verduras en nuestra alimentación y no nos estreñimos. Ellas padecen de mala digestión, se estriñen si no comen fibra y bueno, comen verdura para conservar la línea.
- Nosotros bajamos de peso más rápido que ellas. Y si no bajamos la panza ¡no nos importa!
- Podemos hablar -bien o mal- a espaldas de nuestros amigos y no nos importa si se enteran. Si una amigui se entera que otra amigui habló mal de ella, en el mejor de los casos no le vuelve a hablar.
Varios puntos más Nos gusta el fútbol. Y el fútbol es la vida/Le entendemos al Xbox/podemos configurar los aparatos electrónicos/tratamos de arreglarlo todo y si no lo arreglamos, al menos lo desarmamos. Y si lo arruinamos y no sirve más, no nos importa/cambiamos llantas del coche y mucho, mucho más.
Acudo a ustedes, padawans huevospateados, para que me ayuden a señalar otras cosas por las cuales es mejor ser hombre.
Sé que lo justo, lo necesario y lo que espero con el corazón es que las chicas demuestren lo contrario o, al menos, lo intenten.
Saludos a todos y apretones coquetos, delicados y excitantes para ellas
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¿Qué queremos las mujeres? (para que nos riamos y se rían de nosotras)
Por Maitena, una de mis caricaturistas-filósofas favoritas. Disruten.
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Mexicanos, reyes de la improvisación (mexicanos al grito de influenza) Update
Les añado esta, ‘Mexicanos al grito de Influenza’. (enviada por Arturo). No tienen jefa!
Pues todo es influenza en este momento. Los noticieron ya casi no tocan otro tema. Es obvio, y de alguna manera se ha actuado correctamente. Ya hasta la OMS nos expresó sus congratulations! Pero ya saben que a la mera hora siempre le encontramos el lado guango a las cosas y aquí una muestra. Ya comenzaron a revolotear mails como estos. Tomémoslo con humor, pero no olvidemos la responsabildad de evitar contagios. Pues al menos Pachi y yo, claro, con toda medida de seguridad, grabaremos podcast hoy. Así que si salgo contagiada, ya saben a quién culpar (no es cierto).
Por lo pronto Enjoy!
Ya que nos quedamos sin tapabocas (anoche ya dijeron que se importarán 5 millones de éstos), al menos hoy algunos están improvisando.
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Padres ejemplares
Enviado por Pablo, me he reído como loca.
Para que vean que los padres también se equivocan. Y hacen cada burrada.
Ya nada más faltan 10 cuadras mijo, aguante.
No te muevas mijo, nomás vamos al súper, a casa de tu abuela y a cargar gas. No te pasa nada.
No llores mija. Ahora te diviertes, me salió muy caro el payasito pa tu fiesta. Ándale que estás saliendo rete chillona en las fotos.
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Publicidad sugerente
Enviada por Pablo, bastante creativos.
Ésta última me gusto. Lo contradictorio es que cuando busqué a la gente de Axe, o sea Unilever, para proponerles tener presencia en este blog me dijeron ‘No podemos hacer alusión a la sexualidad, sólo a la seducción’. Dobles morales. Un poco ¿no creen?
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Ahogando los gemidos
Alguna vez en una discusión sobre disfunciones sexuales, una mujer preguntó si el callar los gemidos, tragarse esas ganas de gritar o hacer ruidos sexuales durante el coito, pudiera causar una disfunción sexual. Ella comentó que por remodelación de su casa, ella y su novio estaban pasando una temporada en casa de sus cuñados. Por obvio respeto trataban de ser muy silenciosos pero que eso le estaba causando a su pareja dificultad para eyacular.
En ese momento le comenté que posiblemente a él, la carga de erotismo que se da al escucharla jadear y expresar verbalmente su placer, le promovía tanto que coadyuvaba a la llegada del clímax al tiempo que él mismo poder soltarse y gemir lo liberaba. Como tal una disfunción, no se da, pero sí puede generar una sensación de encierro, poca liberación y efectividad del encuentro.
Y es que es horrible tener que evitar el ser escuchado. Y no es algo fácil de conseguir. Por lo regular surgen desde suspiros hasta gritos. Sé que quienes están fuera pueden incomodarse pero cuando de plano no hay de otra, cuando uno no puede mudarse de casa para buscar un lugar con paredes más anchas, ni modo. A mí me ha pasado y he terminado por decir ‘Lo siento mucho’ y cuando es a mí a la que me llegan ruidos de otros departamentos, digo ‘bien por ustedes. Disfruten’. Un amigo me contaba que tiene unos vecinos que además gustan de ser escuchados ya que abren sus ventanas y es clara su intenció ya que gritan a todo pulmón y relatan paso a paso lo que se están haciendo uno al otro. Eso ya es otra cosa pero los naturales, los normales, yo voto porque no sean callados. Y miren que es común que en muchos edificios pongan letreros como estos.
Ups, es incómodo pero también hay que liberarse. ¿Les ha pasado?

















