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Juguetes sexuales bizarros
Bastante hemos recomendado en este blog que incluyan juguetes sexuales en sus prácticas eróticas desde el juego hasta durante el coito. Grandes herramientas que no sólo le dan un toque especial al autoerotismo sino a la dinámica de pareja. No obstante de repente nos topamos con algunos -con todo respeto a sus fieles usuarios- que al menos en mi caso me darían más risa o extrañeza que excitación, pero claro para todos los gustos y necesidades hay. Aquí algunos.
Este dispositivo anal incluye una linterna. Se inserta en el recto y la pareja podrá explorar casi hasta el colon, en una de esas te checa las amígdalas. Digo, habrá quien ame las colonoscopías sexuales, ¿no?
Bueno, ya que andan de ‘mirones’ qué tal checar a sus amigos espermatozoides en un microscopio que los hará recordar a la miss de biología. (WTF?, pero bueno habrá a quienes les resulte excitante y entretenido).
Para los que practican el fisting pero son de manos pequeñas o quieren evitarse las sensaciones ‘viscosonas’ pues enjoy! (A mí me llegan con eso y juro que es un rascador de espalda).
Y bueno para las que necesitan aprovechar el tiempo y desean ejercitarse al tiempo que se autoerotizan, pues esta pelota de pilates trae un enorme pene para que se sostengan de él, saltar mejora sus cuadríceps y pues el pene, les fortalecerá otros asuntos, jajaja.
Y para los fetichistas de pies, ahí les van sus ‘little piggies’, bueno al menos libres de cayos y olor.
¿Qué tal cuál van a lanzarse a buscar en su sexchó de prestigio?
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Sexo oral seguro
Estos días para un artículo revisé algunas entrevistas que hice a varias parejas swinger. Realmente de aplaudirse la honestidad con la que los invitados a esa fiesta descrbieron su dinámica de pareja, sus reglas y ejercicios. Me llamó la atención que una de ellas contó en el apartado de causas que provocan que peleen tras una de esas salidas swinger. Relató que habían resuelto que el sexo oral sería sólo para ellos, algo que no compartirían con otros. Y que una ocasión, ya estando en esa sala donde una vez elegida la pareja con la que se hará el switch comienza el aquelarre a la vista de todos (porque en el caso de ellos y del antro al que acuden uno de los ingredientes mayores de excitación es ver a la pareja teniendo sexo con otros), ella interrumpió su agarrón con su invitado desconocido porque de lejos observó a su marido dándole sexo oral a su elegida. Y entonces se armó el pleito cuando salieron y después de mucha discusión resolvieron que finalmente sí intergrarían el sexo oral en sus prácticas.
Los acuerdos a los que ellos lleguen es su boleto y sabrán cómo manejar su estilo de vida swinger. Sin embargo me quedé pensando profundamente en ese asuntacho. Como se sabe -salvo ciertos clubes donde la invitada principal es la Señora ETS, porque se propaga el no uso de protección- en la gran mayoría se exige casi con pistola en mano el uso de condón. Gracias a todos los santos porque imaginen el hervidero si no lo hicieran. El hecho es que sí se colocan el capuchón salva vida para toda penetración pero ¿y el sexo oraaaaal? Al menos en las entrevistas que yo hice a parejas swingers para un edición especial de sexo de CM el uso de protección para sexo oral no es muy utilizada. De hecho muy pocas personas lo toman en cuenta, hay quienes desconocen por completo la existencia de las películas protectoras. Eso es verdaderamente angustiante. Y no sólo en esos estratos donde hay constante contacto con hijos de vecino, en general.
Muchos se sienten bien responsables y ‘súper buenas personas’ porque usan condón pero no es secreto de nadie que muchas, muchas infecciones y enfermedades son transmisibles vía oral. Desde cosas horrorosas que salen en el paladar, garganta y paredes bucales de tipo infeccioso hasta VIH. Y no se toma en cuenta. Ahí andan mueve y mueve la lengua en zonas donde puede haber graves sorpresas. Hay muy poca conciencia hacia este respecto y muy poca información. En poquísimos discursos sobre promoción de un sexo responsable se menciona la necesidad de usar protección oral.
Sí, son conocidos los condones masculinos especiales para felar, los de saborcitos y etc. pero es rara la mujer que carga con uno en la bolsa. Y muchas las que se avientan a cobijar en su bocota el pene de un ligue o de un recién estrenado galán. Y ya no hablemos de los hombres. ¿Quién trae consigo -así como el condón en la cartera- una lámina de látex para aplicar un cunnilingus seguro? Yo no conozco a ninguno. Y sí y sí debe tomarse en cuenta.
Precisamente por esa falta de conciencia, no son artículos que encontremos en todas las esquinas pero el que de verdad quiere concientizarse, busca los medios. Por ejemplo, en las tiendas Erotika venden estas
Y sólo cuestan 42 pesos. Con sabores diferentes: plátano, vainilla, menta, uva y fresa. Infórmense sobre lugares donde pueden conseguirlas cerca de sus localidades y dejende jugarle al ‘a mí no me pasa’. Por favor. El sexo oral usándolas es igual de placentero, técnicamente idéntico y hasta pueden darle un plus gracias al sabor que le adicionan. Ahí se los encargo.
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Una noche de vibrador: cóm usarlo en pareja
Comenzamos nuestra semana previa a San Valentín. Estos siete días estaremos publicando ideas, herramientas, dinámicas y demás para que planeen su 14 de febrero, mismo que pueden adelantar al sábado o domingo para que el asunto del desvelón no los mande a trabajar el martes con cara de perro atropellado. En este post nos enfocaremos a todos los juguetes eróticos que trabajan a base de vibración. Hay muchos mitos. La mayoría de las personas cuando escuchan la palabra ‘vibrador’ se imaginan tremendo falo color carne y venudo, enorme y grotesco que parece invitar a una actividad licenciosa o de sadomasoquismo marca ‘llorarás’. Y no. Hay de vibradores a vibradores y claro hay muchos con maravillosas posibilidades que nada tienen que ver con un falo. La cosa es aprender a usarlo.
La elección es importantísima y de preferencia se debe hacer en pareja , la cosa de ir a la sex shop juntos es también una dinámica enriquecedora. Esto, para que ambos vayan en la misma línea sobre lo que desean del encuentro. Pero, la mayoría de las ocasiones la idea surge de una de las partes, a uno de los dos se les antoja integrar a uno de estos amigos vibratorios a sus experiencias eróticas o sexuales. Y la pregunta siempre surge, ¿cómo ‘dejarle caer la noticia’ a la pareja? Lo más simple es precisamente sorprender. Y he ahí la razón por la cual la elección de un primer juguete vibrador debe ser lo más amigable posible, que el aparato en sí visualmente ofrezca confianza y no sea agresivo (gustos aparte). La cosa es preparar el momento, estar en el mood, excitados, estimulándose y decir ‘Te tengo algo’. Pónganle palabra a ese ‘algo’: una sorpresa, un regalo, una cosita. Lo que gusten.
Toman su juguete, el que hayan elegido, lo encienden y comienzan a masajear con éste los pies de su pareja, la nuca, los hombros, la espalda, para ofrecerle una sensación relajante y crearle confianza. y para permitir que su cuerpo se vaya detectando cómo se perciben las vibraciones. Porque si de la nada se apoderan del juguete e ipso facto lo introducen en la vagina o esimulan el pene así ‘sin decir ni agua va’, van a darle en la torre a la capacidad sensitiva y generarán desconfianza hacia el artefacto. Hace unos días incluso, una chava en un programa de radio me preguntó si no podía electrocutarse con un dildo. Hay que partir justo de esos mieditos.
Hay que ‘venderle’ a su chav@ el juguete como un ayudante. Sobre todo los hombres, frente a formas fálicas pueden mostrarse algo renuentes porque creen que el ‘tremendo falo’ es su competencia y que ‘no les es suficiente con el suyo’. Pero no. Ataquen esos miedos con caricias y estímulos suaves previos a la estimulación genital. Una vez que hayan sentido esa diferencia, intercambien estimúlense uno al otro con el juguete en zonas lejanas a la pelvis. Y acompáñenlo, claro, de besos y caricias con las manos, lengua, succiones, etc. No es cosa de echarse como autómatas a ponerse el vibrador y ver qué pasa, hay que ponerle picantito mijos.
Bueno, ahora sí, una vez que hayan creado esa atmósfera lúdica pero de confianza, no avisen, no anuncien pero vayan ‘coquetando’ con la zona genital. Comiencen por hacer masajes circulares con el vibrador en las nalgas, el coccix, el ombligo, la entrepierna y ¡ojo! ¡Súper ojo! (si se saltan este paso le pueden dar en la torre al acto: ¡lubríquenlo! Compren un lubricante con base de agua, el Soft Lube de su preferencia y coloquen una cantidad moderada en el juguete. Si no lo hacen y estimulan genitales en seco pueden lastimar la piel, la mucosa de la vagina, etc. (no les quiero contar de una piel de saco escrotal rozada. Sí imaginen el testículo todo rojo y dolorido). Entonces, hay ciertos puntos clave, muy clave.
Los queridos hombres quizás pelen los ojos cuando lo vean cerca porque claro, otro mito, pensarán que están planeando introduciírselo por la cavidad rectal, o sea el ano. Y saltarán con cara de ‘Espérate reina, no es para tanto’. Relájenlo, explíquenle que un vibrador, aunque tenga forma de pene no es únicamente para introducirse y -otro mito- que de ser así, eso no les restará virilidad ni comprometerá su orientación sexual (nunca falta el que al ser estimulado analmente y encontralo satisfactorio piense que ‘ya se volvió gay´). Bueno he aquí el listado de puntos por sexo género -orientaciones aparte- donde pueden enviar a su pareja a las estrellas orgásmicas.
Mujer
- Pezones (incluso si es de las zonas favoritas de su pareja pueden conseguir unas pezoneras con bala que vibran y generan succión).
- Labios mayores, monte pubiano y bajan lentamente hasta ‘dibujar’ con el vibrador las labios menores.
- Vestíbulo vaginal, pueden o no introducirlo (déjenlo para cuando le hayan agarrado suficiente confianza). Delineen el vestíbulo (el orificio vaginal), haciendo elipses y deténganse de vez en cuando para permitir que toda la zona perciba y se extienda la vibración.
-Perineo. Esta zona entre el vestíbulo vaginal y el ano suele estar olvidada y puede brindar mucha satisfacción. Sólo hay que ir bajando desde el vestíbulo hasta el perineo y dejar que el vibrador haga su trabajo.
- Clítoris. Este sí es el final de finales. Comiencen el masaje con el vibrador en los laterales de Mr. Clit, ya que es la zona más sensible del cuerpo humano (el doble que el glande), hay que trabajar de inicio con una velocidad de vibración leve. Si su juguete tiene velocidades, bájenla al mínimo cuando comiencen a trabajar aquí. Y conforme ella vaya sintiendo, pueden ya sea aumentar la velocidad o estimular directamente el capuchón del clítoris con él. Muchas mujeres llegan al orgasmo apenas con pequeñas vibracioens laterales. Imaginen 100 vibraciones por minuto aprox.
Hombre
- Pubis, antes del tronco del pene. Masajeen y luego sostengan el juguete un buen ratito para que la vibración reverbere en toda la pelvis.
- Entrepierna, en el pliegue que une con la base del pene. Verán estrellitas.
- Tronco del pene, a lo largo movimientos ascendentes y descendentes.
- Con el pene erecto, obvio, debajo de éste en la unión con los testículos. Mantengan dejen que cree vibración.
-Perineo. Aunque está cerca de la ‘zona prohibida’ (para mucho hombres hetero), pídanle que se permita sentir la vibración, puede llegar incluso a estimularles la gládula prostática, lo cual genera una eyaculación con un orgasmo más intenso.
Y listo, tendrán ‘la mesa servida’ para continuar con una maravillosa penetración, diversas posturas, uno, dos, todos los orgasmos que deseen. Dense chance, y ¡que disfruten! Btw, los vibradores de la ilustración, todos son de Etotika (erotika.com.mx)
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Bondage (repost)
El bondage es una práctica erótica que consiste en atar o encordonar a la pareja con fines de crear una atmósfera de sumisión y dominación ficticias con fines lúdicos durante los juegos previos y el acto sexual. La sensación de estar inmóvil a merced de los deseos de la pareja o de ser quien lo ata, suele excitar a muchas personas. Igualmente, a muchos los deshinibe y la sensación de sentirse presionado por las cuerdas, les agrada. La mayoría encuentra que la mayor atracción del juego consiste en dejar a manos del otro la responsabilidad de hacerlo disfrutar o bien, de ser quien lleve la batuta del disfrute absoluto del otro.
No obstante, es algo que yo recomiendo exclusivamente con la pareja, con quien ya se tiene la suficiente confianza. Confianza es la clave para disfrutarlo y vivirlo plenamente. Muchas parejas que lo han experimentado por primera vez, una vez que se sienten atadas o con los ojos vendados comienzan a experimentar miedo o angustia, claustrofobia dentro del mismo cuerpo y entonces es momento de detenerse. Deben comunicar al otro que no les está gustando el asuntacho y dejarlo ahí o dar tiempo a que esa sensación de estar ‘secuestrado’ pase, entretenerse en otros juegos eróticos y reintentarlo después. Por eso es recomendable que las primeras veces se aten pero no se amordacen ni se venden los ojos para que no sea tan fuerte la sensación. Es un juego que requiere mucho respeto mutuo y dejar claro que si alguno no se siente agusto, éste parará sin que el otro arme panchos de ‘ay eres bien pinche aburrida flaca, te digo que nomás contigo no se puede jugar. ¡Chale!’. Estar completamente inmóvil no a todo el mundo le gusta. Es cosa de encontrarle el sabor pero si no se lo encuentran, deténganse.
Este tipo de juegos son sanos en pareja. No implican una parafilia, o bien expresión comportamental que implique riesgo en la integridad física o emocional de quienes se integran son juegos y punto. Claro, siempre y cuando esté prenegociado y se establezcan límites donde se tenga claro, a atrvés de alguna seña, palabra o sonido que hasta ahí ha llegado la burra, o sea que le paren . Recuerden que una expresión comportamental llevada hacia factores obsesivos, compulsivos e impulsivos pero sobre todo, con factores de dependencia. Pero cualquier pareja puede aplicarlos para darle variedad y emoción a su vida sexual, claro, con respeto y límites personales, porque -repito- se requiere de mucha confianza.
Es más que obvio que NO es una práctica recomendable con recién conocidos o acostones ‘one night stands’ ni con tipos o tipas que no les den buena espina. Se puede prestar a abusos y crimenes. ¡Aguas con eso mis queridos! No porque se quieran ver bien ‘abiertotes y rudos’, terminen en la plancha del forense o en el hospital. ¡Cuídense coño!
Las ataduras se pueden hacer con cositas que encuentren en la casa como corbatas, lazos (suaves, no vayan a terminar todos magullados de las muñecas y tobillos con el mecate de la azotea), medias, pashminas, bufandas, etc. O si ya se quieren ver bien profesionales, se pueden lanzar a una sex shop y comprar un kit de bondage. Casi todos inlcuyen ligas, esposas, antifaces, etc. Aquí les pego otros ejemplos. ¡Dusfruten de su fin de semana bondage!
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Posturas con juguetes sexuales
¿Cómo les va la vida queridos sexonautas? Espero que sus maravillosas vidas sexuales estén a todo lo que dan, sanas y responsables. Bueno, hoy comencemos las semana con algo lúdico. Los juguetes sexuales están cobrando un gran apogeo y cada vez son más las personas y parejas que se sienten cómodos y le van perdiendo el miedo, la sensación de competencia o de que están usando algo diabólico y van a venir a juzgarlo los ángeles de la liga de la decencia.
La cosa es que pocas veces tenemos guías sobre cómo utilizarlos o en qué dinámicas integrarlos. Ahi va uno, se compra un dildo o unas bolas chinas pero se siente mecánico en su utilización y desperdician gran parte de su potencia. Entonces, esta semana la dedicaremos a compartir recomendaciones (ustedes también echen las suyas) para ponernos más jocosos cuando decidimos integrar a un amigo mecanizado a nuestros encuentros sexuales.
Claro, la cosa a solas siempre tendrá un saborcito libre pero el potencial máximo de un juguete se explora en pareja, porque claro tenemos toda una serie de ingredientes como el contacto, la complicidad al usarlo, y otro par de manos para accionarlo.
El caso de los vibradores con o sin forma fálica son los clásicos pero lejos de que tu pareja simplemente los tome y los coloque bien lubricados en cualquier zona, ah!, porque, mucho ojo, la vulva, no sólo son zona target, un vibrador puede masajear y dar vibraciones placenteras en testículos, pezones, cuello, hasta labios (de la boca) y emular ciertos juegos de sexo oral. Bueno, pueden hacerlos grandes ayudantes durante ciertas posturas sexuales.
Por ejemplo, en una postura en que ella está sentada sobre el regazo de él, como ésta, que es una variante de ‘La doma’.
Ella puede, al mismo tiempo que es penetrada, darse masaje clitorial con una bala o un dildo vibrador para tener una estimulación doble y de verdad que las dejará con el ojo de huevo cocido. O, incluso, él puede sostener el artículo vibratorio (aunque a falta de vista puede no ‘atinarle’ exactamente a los puntos clitoriales preferidos de ella). La misma vibración y dependiendo de la potencia del juguete, puede llegar a los testículos de él, creando también mucho placer o simplemente deslizarlo a través de uno de sus labios mayores poco a poco hasta topar también con lo genitales de él y masajearlos como si fueran una extensión de su cuerpo. Placer compartido puro.
Otra, en esta, por ejemplo llamada ‘el sometido’, misma dinámica.
Y puede pasarle de vez en cuando el dildo a él para que del mismo modo la masajee por la puerta trasera. Y, claro, bien pero bien importante, si lo colocan en la zona anal no pueden volver a usarlo en la zona de la vagina ni mucho menos introducirlo salvo que se levante, paren la acción y lo laven. Lo dudo, mejor o dos juguetes o dos zonas distintas y no combinar. También en esta postura pueden utilizar unas bolas tailandesas, esos como rosarios de bolitas de diversos calibres y él puede irlas manejando y tirando de ellas.
En ‘La fusión’, un anillo vibrador como el de Sico puede mejorare ampliamente la postura que aunque casi clásica tiene muchas variedades y permite gran libertad de movimiento. Esto porque el estar ella en control total de cercanía entre su vulva y la pelvis de él (donde está la pastilla vibradora del anillo) puede justamente acercarse tanto como le sea placentero, permanecer ‘pegada’ tambien tanto como desee y localizar además su clítoris en los puntos que le gustan más.
En ‘la catapulta’ así como en todas las posturas de cuatro puntos o variacioens del ‘perrito’, pueden ayudarse de ciertos arneses que son de gran ayuda para mantener la posición, darle un toque de dominación y hasta practicidad. Estos son como sujetadores que se colocan en la pelvis de ella y de los que él tira para hacer más o menos profunda la penetración. La cosa se pone muy interesante así, que prueben.
Inviten a algunos juguetes a su cama y verán que son un universo por descubrir.
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¿Bolas chinas o tailandesas?
En cuanto a estos jugietes sexuales, hay algunas confusiones. Las bolas chinas o Ben Wa aunque suene extraño surgieron en el Japón Feudal, no en China. Se utilizaban para preparar a las concubinas y solían ser metálicas o de vidrio. Actualmente se fabrican de silicona. Pueden o no estar unidas por un cordel y su fin es generar vibraciones cinéticas en la vagina con el movimiento, entrenando los músculos vaginales y promoviendo contracciones placenteras que los hombres perciben cuando te penetran. Algunas traen vibradores y pueden utilizarse como juguetes también en la zona anal.
Las tailandesas son exclusivamente anales, son más pequeñas y constan de una línea larga de cuentas esféricas de diferentes tamaños que se introducen al ano y al momento del orgasmo se tira de ellas provocando un masaje. Lo ideal es coordinar su salida con las contracciones del suelo pélvico producidas por el orgasmo, para intensificar el placer. Es indispensable el lubricante artificial. Se los encargo, usen el Soft Lube de su preferencia.
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