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Feb
1

Píldora de emergencia y sangrados inadveridos

Una de las situaciones más complejas tras tomar una dosis  anticonceptiva de emergencia es sangrar unos días después de la toma sin tener idea si esa sangre significa que se está menstruando y que por lo tanto se puede respirar tranquila porque el anticonceptivo funcionó… y si no, ¿qué demonios significa ese sangrado?

Algunas mujeres se han dejado alimentar por ciertos mitos, por ejemplo creen que si se da ese sangrado inadvertido antes de su fecha esperada de menstruación, significa que estuvieron embarazadas y la píldora les provocó un aborto y que esa sangre escasa y marrón es el embrión ‘despedazado’. Neto, he escuchado esas historias. Otras comentan que si sangraste es probable que estés embarazada y que justamente ese manchado cafesoso e irregular es un síntoma de embarazo. En alguna otra ocasión escuché que si no te bajaba en tu fecha esperada lo más seguro era que estuvieras embarazada pero que si te tomabas nuevamente el anticonceptivo de emergencia, se interrumpiría el embarazo.Y entonces ya te bajaría y asunto arreglado.

Todo lo anterior falso.  La cosa va así, y no quiero sonar repetitiva porque ya lo comentamos en múltiples posts y podcasts pero las dudas prevalecen. La píldora de emergencia provoca una supresión de la ovulación y espesor en el moco cervical, es decir impide que haya un óvulo fecundable ‘a la mano’. Eso NO significa que  impida la implantación de un óvulo fecundo. Si se diera la concepción antes de la toma, la píldora no provoca ningún efecto, por ende no puede generar un aborto. Así que desháganse de esa idea de que el sangrado es el desecho de lo que pudo ser un bebé. Ya me imagino la cantidad de mujeres con sentimientos de culpa cuando lo que experimentaron fue sencillamente un sangrado por deprivación. ¿Qué es eso?

Explico, deprivar significa privar o dejar de administrar algo necesario o valioso para un proceso o persona. La deprivación es la pérdida de un elemento esperado. Es así que, al recibir una alta dosis de hormona en una o dos tomas y al haberla suspendido (como indica el esquema de emeregencia). Surge una deprivación de hormona, el cuerpo supone que recibirá más, pero no sucede, por lo tanto surge un sangrado que no significa ni un aborto ni un embarazo. Por ejemplo, si tomas pílodras anticonceptivas de esquema normal, o sea de 21 o 28 pastillas y de pronto olvidas tomar más de dos o las suspendes súbitamente, sucederá lo mismo, habrá un sangrado, pero no es tu menstruación. Y claro, en ambos casos puede que tu regla se presente cuando lo esperabas o se adelante o se atrase por efecto del desbalance que creaste al enviar esa sobre dosis de hormona. Y repito, no es como una menstruación normal, que dura de tres a cinco días y que abunda (uno o dos días), y es rojo hasta que se va haciendo más escaso y oscuro y terminan los días menstruales. En este caso, sólo son machones cafés y nunca abundan. Ese es un sangrado por deprivación y no debe causar preocupación. Claro, si te tomas las píldoras de emergencia como chochos y a cada rato te provocas dichos sangrados,  te cambias el ciclo y mueves constantemente tu regla -porque ya no sabes cuándo estás menstruando y cuando deprivando- amplías enormemente tus posibilidades de embarazarte sin desearlo porque la eficiencia del esquema disminuye por obviedad. Así que no se pasen de lanza y si cada semana o mes tienen una ‘emergencia’, es momento de utilizar un método mensual.

Ahora, hay otra incógnita, ¿cómo no confundir el sangrado por deprivación con un sangrado por implantación? Con los tiempos. Un sangrado por implantación, es una ligera périda de sangre, más oscura que la menstrual que se da entre los seis y los 10 días tras la fecundación y que obedece a la adhesión del embrión en la pared del útero,  rompiendo pequeñas venas y arterias que irrigan normalmente el endometrio. Dura dos o tres días, puede repetirse varias veces dutrante el primer trismestre. Y se suele confundir con la menstruación, sin embargo, esa sí puede ser una señal de embarazo. La diferencia con el sangrado por deprivación radica en ‘hacer cuentas’. O sea, hoy tienes sexo, digamos que fuiste fecundada dos días después (recuerden que uno no se embaraza durante el acto sexual sino en los tres a cinco días subsecuentes, lapso durante el cual los espermatozoides viven en el útero), y a los, digamos, siete días hay un  manchado marrón. Es probable que sea un sangrado por implantación. Y, en el caso de un sangrado por deprivación, supongamos que tienes sexo hoy, tomas la píldora de emergencia, y a los tres o cinco días siguientes manchas, ese es por deprivación. Y no se repite.

Y ojo, no siempre se presenta el sangrado por deprivación, hay quien toma las píldoras y simplemente menstrúa cuando esperaba y punto final. Tampoco quiere decir nada, cada cuerpo reacciona distinto. Porque ahora no se vayan a poner a armar historias como que si no tuviste sangrado por deprivación quiere decir que la pastilla no funcionó o etc.

¿Quedó claro? ¿Dudas? Ya dejen de imaginar que están ‘abortando’ (con el fortísimo contexto del hecho) o que ya están embarazadas y las cunde el pánico.

Este post es presentado por la Píldora de la Libélula . Búscalos en Face facebook.com/libelulaSOS y mantente enterada de sus propuestas e investigaciones. Ya es hora de que todas dominemos la anticoncepción de emergencia. Y si andas en esas emergencias, llama al 01 800 00 MI SOS donde expertas en la salud te sacarán de todas tus dudas, antes y después de haber tomado la Píldora de la Libélula, los cambios posteriores posibles en tu ciclo, desajustes hormonales que pudieron provocarse, todo!

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Jan
10

Querida Mujer

By Elsy  //  Mujer y vagina, Videos  //  7 Comments

Les regalo un video que me arrancó lágrimas de una manera impresionante. Gracias queridos hombres. En efecto podemos hacer milagros juntos. Uniendo nuestras energías.

Jan
5

Historias menstruales: regalo y maldición

By Elsy  //  Mujer y vagina  //  11 Comments

El primer manchón menstrual es inolvidable. Por lo regular poco grato. Representa el inicio de la edad fértil de la mujer pero también está repleta de mitos y sucesos populares.

Desde una perspectiva etnográfica a lo largo de la historia de la humanidad la sangre menstrual se reconoce como un veneno, una impureza capaz de aniquilar. Por años, incluso la ciencia formal habló de la menotoxina, la sustancia tóxica existente en la sangre y secreciones vaginales durante la menstruación. Aún aparece en ciertos diccionarios médicos. En 1952 la comunidad científica se alarmó tras los estudios de George y Olive Smith de la Universidad de Harvard -a quienes se les imputa haber acuñado el término- cuando tras inyectar a varios animales con sangre menstrual estos murieron y concluyeron que las creencias folclóricas de diversos pueblos eran ciertas: el fluido era un poderoso exterminador. Más tarde, múltiples investigaciones los desmintieron. Lo cierto es que por siglos hubo mujeres que pasaron las de Caín mes a mes.

Venus en el exilio sangrante

>En diversos clanes de la edad antigua, cuando una mujer comenzaba a sangrar era subida a las copas de los árboles, se colocaban sobre un cajón hecho de hojas o se enterraban hasta la cintura. Todo ello por temor a que alguna gota de su sangre contagiara a la tierra marchitándola, perdiéndose las cosechas o ésta se expusiera al sol y su impureza afectara al cielo y las lluvias.

>Los falashas o judíos de origen etíope colocan a sus mujeres menstruantes en ‘casas de sangre’ donde son reclutadas durante siete días hasta que esa etapa de impureza demoníaca desaparece. Así además evitan que los humores que desprenden los exciten y tengan relaciones que dejará en sus penes el veneno.

>Los chiriguanas de los Andes aislaban a las niñas en el momento de su primera regla y durante un año, en habitáculos en los que no podían hablar con nadie y permanecían de cara a la pared. Periodo en el que consideraban que podían salir sin infectar a nadie.

>Los indios mondurucus de Brasil, encerraban a la mujer durante ‘sus días’ en una celda especial dentro de su cabaña menstrual, y todo el pueblo podía acudir a  arrancarle el cabello.

>Diversas tribus de Camerún pintaban de rojo el cuerpo de las mujeres en regla y las hacinaban en una choza oscura donde eran alimentadas a través de un canal hecho con el hueso del ala de un águila de cabeza blanca.

> Las indias thlinket y koniaks de Alaska, y las wafiomi de África permanecían un año en cuarentena menstrual en sus casas.

>Los ot-danoms de Borneo, hasta la fecha encierran durante siete años a las chicas a partir de su primera regla. Tras este lapso se le considera muerta y al salir de la cabaña se reconoce renacida, purificada y digna de ser esposa.

>Los hombres zulúes, de la provincia de KwaZulu-Natal, en Sudáfrica, son apaleados si tocan aunque sea la mano de una mujer que menstrúa.

Pero no todo ha sido dolor y destierro.

>El pueblo apache rinde un culto amoroso a las chicas que comienzan a menstruar. Al suceder, realizan la ‘ceremonia del amanecer’ o na’ii’ees: durante cuatro días se celebra la unión de la chica con la Madre Tierra a través de danzas, cantos, ritos sagrados y regalos; es pintada de blanco y con arcilla para que la bendición de la tierra caiga sobre ella. A partir de ese momento a la mujer se le considera poderosa y bendecida por su fertilidad. Una verdadera fiesta que hasta la fecha es honrada en las reservaciones de indios americanos.

>Los nativos de la región de los montes Altai, un lugar donde pervive el chamanismo de origen femenino más antiguo, reconocen la llegada de la menstruación como el momento en que una mujer puede vivir  goce del sexo, el orgasmo como un modo de iluminar la conciencia y expandir la energía –aun cuando la actividad sexual sea en soledad. Creen que la sangre menstrual es la única que el cuerpo expulsa sin ningún acto de crueldad ni heridas y es una representación de un reinicio de ciclo cada mes. Esta sangre es sagrada para quienes adoran a la diosa (la Tierra) y se la ofrendan. Se celebra con una fiesta tradicional celta para dar inicio a un período de profunda sensibilidad en el que las mujeres estarán más perceptivas que nunca para consultar oráculos y confiar en las visiones y la intuición; un don femenino. Suponen que la Madre Tierra devuelve a sus mujeres la energía a través de la vulva por lo que danzan desnudas sobre los campos sembrados para fertilizarlos.

‘A la mexicana’ la cosa puede llegar a ser hasta hilarante, tengo amigas a las que hasta fiesta les hicieron o las llevaron a cenar. Yo tenía 11 años, un día antes de navidad y mi mamá estaba en joda preparando todo. No estaba en casa, cuando lo noté, le dije a mi hermana mayor quien me dijo ‘Pues ponte una toalla’, Jaja. Yo obedecí, cuando mi mamá llegó se lo dije y pareció no hacer gran alharaca pero al otro día en plena cena ‘se lo presumió’ a todas mias tías y ellas llegaban a felicitarme. Me enojé con mi mamá por chismosa y una de mis primas que es mayor que yo por unos meses estaba furiosa porque a ella todavía no le bajaba. Uta, fue una bloody christmas muy extraña. Cuéntenme las suyas, o las de sus amigas, hermanas, etc. Hay cada historia. Feliz viernes.

Nov
28

Los 12 anillos vaginales y cómo estimularlos


Por lo regular vemos a la vagina como un órgano enterizo el cual debe sentir ‘harto’ con la entrada y salida del pene a velocidades pornográficas. Pocas veces las mujeres trabajan en zonas específicas cuando se autoerotizan o bien, sus parejas masajean puntos específicos dentro del tracto vaginal.

Pues, en realidad y de acuerdo a diversas disciplinas como el Tao tenemos 12 anillos vaginales y quien realmente se ponga a trabajar en ellos, lo puede testificar. La vagina, se subdivide en 12 zonas, desde el vestíbulo hasta poco antes del cérvix. Imaginen un túnel rosa por el que caminan, cada dos o tres pasos sus paredes tienen ‘calidades’ diferentes. Lo mismo pasa con la vagina, se les llaman anillos por su forma cónica. Al ejercitarse diariamente con Kegels, van desarrollando no sólo fortaleza en el suelo pélvico sino que van aprendiendo a movilizar dichos anillos y usarlos a voluntad. Yo puedo decirles que claramente siento cómo muevo tres de éstos (incluso puedes sentirlo si colocas una mano en el vientre, porque ya están tan fuertes que la contracción es  perceptible al tacto), el primero en casi la entrada, en el segundo tercio y en el siguiente. Obvio los más alejados del vestíbulo son los que requieren mucho entrenamiento. Y esto, la pareja puede sentirlo en el pene, justamente que presionas la base del tronco y dos zonas medias del cuerpo del pene. Este, claro es mi caso pero hay quienes logran desarrollar los 12, y pueden masajear un pene como si tocaran una flauta, en 12 puntos del tronco, hasta el glande. Cosa que algún día lograré (hope so).

Por ejemplo, la erotóloga Ana Cerón, no sólo puede contraer los anillos completitos sino que mueve el tracto vaginal, lo mueve en distintas direcciones. Se los juro, pones una mano es su vientre y puedes sentir cómo -sin que su cuerpo se mueva un ápice- su vagina se mueve, como si trajera un alien adentro jaja. En serio. Claro, ella es sacerdotisa taoísta y lleva más de 20 años entrenando pero de que todas podemos, podemos.

Ahora, en sentido ‘ejecutorio’ por así decirlo, el estar dotadas de dichos anillos nos proveen capacidades para percibir placer de manera gloriosa. Y ojo señores,  la cosa no es entrar y salir de la vagina y empujar frotando porque de este modo lo único que se logra es adormecer las pocas terminales nerviosas que hay ahí (si nos pusieran muchas nos morimos en un parto del dolor). Por desgracia es lo que casi todos hacen: entra-sale-entra-sale-más-más rápido-entra-sale-más- todavía mas rápido-se viene (él claro), y punto. Es como frotar con un dedo a velocidades altas la palma de la mano, se duerme, ¿o no? Bueno pues además de penetrar lentamente, leeento y salir leeento acompañados de giros de tornillo, para que el pene vaya estimulando poco a poco cada zona, hay que trabajarlas de manera independiente.

Los anillos se pueden ir descubriento al penetrar a diversas profundidades, manteniéndose en ese masaje hasta esa distancia, primero (como buen mexicano, nomás la puntita) o sea dejando que el glande masajee el primer anillo tras el vestíbulo, luego ir ligeramente más adentro y seguir entrando sólo hasta ahí, etc. También los pueden combinar, tal cual las penetraciones del Tao que ya habíamos puesto acá. O sea movimientos profundos, luego apenas en el primer tercio vaginal (donde está la mayoría de la sensibilidad, 3 a 6 cm ¿ven que el tamaño no importa?), y luego llegando hasta el fondo. Pero no dejando que todo el pene entre hasta ‘topar pared’ y saliendo y ya.

En los últimos años hay algunos investigadores que juran que están descubriendo el hilo negro porque encuentran zonas de la vagina que en estudios parecen más sensibles -y miren que esto ya lo habían descubierto hace milenios los taoístas- entonces dichos investigadores los denominan punto A, o Punto D, etc. cuando en realidad son estas zonas, los anillos, lo que pasa es que en occidente no se explora la genitalia femenina en términos de placer. La vagina incluso tiene puntos reflexológicos conectados con órganos como el hígado, el bazo, riñones, etc. que se pueden trabajar desde la vagina a través de masajes, pero eso lo dejaremos para después.

Por ahora ya tienen tarea, a solas por ejemplo al introducir un par de dedos o un dildo  a distintas profundidades, contrayendo paraque vean tanto la fuerza de su tracto como en qué puntos dan mayor presión (casi todas tenemos uno o dos anillos más fuertes que otros) y en pareja con diversas penetraciones e incluso masaje manual para ir descubriendo los anillos poco a poco. Venga

Nov
16

El sui géneris olor de la sangre menstrual

By Elsy  //  Mujer y vagina  //  24 Comments

Rachel Sobel, egresada de la Unversidad de Harvard, en julio de 1998 investigó para el MUM (Museum of Menstruation and Women’s Health) sobre la industria de los tampones. Mencionó que alguna vez el olor menstrual fue considerado seductor en el plagado de referencias sobre olores durante el siglo dieciocho.

La publicidad mortifica a las mujeres para que no despidan ningún tipo de olor por medio de la compra de antitranspirantes, toallas higiénicas con bicarbonato de sodio, tampones con desodorante, etc. Pero después de leer “Lo fétido y lo fragante: olores y la inventiva social francesa” de Alain Corbin (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1986) encontró que:

En la Francia del siglo dieciocho, se creía que la menstruación estaba “impregnada con sutiles vapores transmitidos por la esencia de la vida” Estos eran particularmente atractivos, ya que una mujer estaba “dispersando efluvios seductores” y “realizando un llamado para la fertilización.” Por esto, las sociedades han celebrado el seductor aroma de la menstruación en vez de sofocarlo.

Y el Dr. Richard Lambert, en “Verdades sexuales para mujeres” dice que la sangre menstrual huele como la caléndula, una flor – una relación adicional entre menstruación y flores. ¿Será?

Pero bueno ¿qué es lo que causa ese olor digamos Sui generis? Bueno, ejem… esto no les va a gustar mucho. Se debe a unas bacterias provenientes del ano ­bueno, provienen de las heces, y son las famosas bacterias Escherichia coli (E. coli)- se almuerzan la sangre, las células y el tejido que se escurren del útero y la vagina, y producen el característico olor de la menstruación. Lo siento.

¿Dicen que no tienen bacterias fecales en la vagina? Ah, este pues… ¡Sí que tienen! La base del ano de las mujeres mide alrededor de 2.54 centímetros desde la entrada hasta la vagina o vestíbulo vaginal y para cualquier bacteria es una cosa de nada arrastrarse esa minúscula distancia ­o subirse a un tampón, taza menstrual, toalla higiénica o dentro de los chones, tanga, etc. o incluso terminar ahí mismo gracias al roce de un pedazo de papel higiénico (una buena razón para higienizar el ano hacia atrás, no hacia la parte delantera del cuerpo, para minimizar el número de las bacterias viajeras).

Ahora bien, la mayor parte del mes, el ácido de la vagina ­así es, bacterias benéficas producen ahí ácido láctico- atan de pies y manos a esos pequeños demonios y les impiden reproducirse y crecer. Estas y muchas otras bacterias patógenas no pueden prosperar en el ácido.
Pero por unos pocos días al mes la vagina, y el exterior, la vulva, ¡se convierten en el lugar perfecto para criar una familia! Adivinaron: ¡durante la menstruación! La sangre, el tejido y las secreciones del útero y la vagina tornan a la vagina más alcalina y las bacterias se sienten como en su casa. ¡Ay señoras! ¡Y se empachan con exquisiteces a toda hora del día!

Tons viene la pregunta, ¿si hay tantas bacterias en la vagina durante la menstruación es seguro tener sexo? Si por sexo se entiende un pene haciendo su trabajo, y si ninguna de las dos personas tiene alguna enfermedad infecciosa, por ejemplo VIH y hepatitis, entonces en general no hay peligro. Pero existe una enorme excepción: las mujeres que contraen infecciones del tracto urinario. El ingreso hacia la vejiga está justo debajo de la entrada de la vagina y el pene puede rozar las pululantes bacterias justo hacia el conducto que lleva a la vejiga, el que es mucho más corto que el de un hombre, una de las razones de por qué las mujeres presentan infeciones del tracto urinario con más frecuencia que los hombres.

¿Qué opinan del olor menstrual?

Oct
26

Squirt Room: el paso a paso para lograr una eyaculación femenina


Bienvenidas al lugar donde todas somos potencialmente eyaculadoras. ¿Quieren probarlo? Preparen la cámara.
“Como una cascada, la marea yin surge desde la puerta de jade de la mujer y empapa el rostro de su amante”. Un códice sexual chino alude a lo que hoy conocemos como eyaculación femenina, el squirt que el porno ha hecho tan famoso, y que ha levantando curiosidades e interrogantes. ¿Seremos todas capaces de lanzar tal chisguete?

Nos tomó siglos aceptar que las mujeres tenemos orgasmos, ahora estamos ante el salto avalado por la ciencia donde además, nos admitimos capaces de eyacular. Creíamos que nuestra única forma de vivir el clímax era a través de contracciones uterinas-vaginales y extra lubricación. ¿Entonces qué sucede con aquellas cuyos orgasmos se acompañan de un proyectil eyaculatorio? ¿Se orinan? ¿Tienen ‘una fuga’? En 2001 se reconoció médicamente el término ‘próstata femenina’ y que él ‘chorro’ proviene de ella, pese a que Aristóteles escribió sobre ésta, en el siglo XVII el anatomista Regnier de Graaf diseccionó una y algunas disciplinas milenarias la mencionan. Entonces dichas mujeres dejaron de sentirse freaks para crear la simiente de uno de los últimos descubrimientos de nuestra anatomía: todas podemos eyacular. La cosa es cómo inducirla o ¿debemos esperar a que el hada del squirt se pose sobre nuestra pelvis?

La eyaculación nace en el punto G, la próstata femenina. Ese mismo que pocas saben que no es más que su clítoris. Lo que vemos cuando una mujer abre orondamente sus piernas sólo es el glande y el capuchón, la quinta parte del órgano. Por dentro hay un campo de conductos, cuerpos, tejidos; un ‘pene’ interno (¿Cuál envidia Dr. Freud?) y Mr. G es el cabo de este universo interior.  Si tuviéramos ojos de ultrasonido veríamos detrás del glande del clítoris casi verticalmente esta elongación, encima de la vagina y del canal uretral (el ducto que lleva la orina desde la vejiga).  Nuestra próstata está rodeada por glándulas que producen el líquido eyaculatorio, las glándulas de Skene, que contienen canales que expelen la eyaculación a través de la uretra (sí, el ‘hoyito’ por donde hacemos pipí).

Pero dirás, ¿y a mí qué? Lo que quiero es provocar o provocarme un squirt. Se requiere de arte manual. El códice chino antes citado deja claro que la mujer eyacula en el rostro de su amante, eso no es posible si él está penetrándola. Vamos paso a paso.

1.    Localiza el Punto G
La gran mayoría de las mujeres vírgenes y no, tienen entumido el punto G por falta de estimulación. Esa es la causa de que sólo unas cuantas (que son biológicamente sensibles de esta zona) eyaculen.

Coloca una muy buena cantidad de lubricante con base de agua en tus dedos. Comienza por estimular el clítoris por fuera, éste se llenará de sangre y pondrá erecto y por ende el Punto G será más palpable. Introduce el dedo medio con la palma de la mano viendo hacia el ombligo, no busques demasiado adentro, está a unos centímetros de la entrada vaginal, hacia arriba, exactamente detrás del hueso púbico. Mueve el dedo hacia el frente y siente una zona rugosa, acanalada, como una nuez. Al presionarlo sientes la dureza del hueso que está más adelante. La sensación es parecida a la de ganas de orinar.

2.    Masajea
Para entrar al Squirt Room hay que ejercitar el Punto G de manera frecuente. Mueve el dedo de manera circular, presionando un poco, da toques rápidos, detente y empuja ligera y extensamente. Estás entrenándolo, sensibilizándolo.
Esto hará que se hinche más y más, la sensación de inicio puede ser extraña pero dale unos minutos y se abrirán las puertas del Nirvana. Es posible que llegues al orgasmo sin eyacular.

3.    El ‘bautizo’
Aprender a eyacular requiere preparación, movimientos básicos, cadencia, ritmo y duraciones.
Esta es una combinación de técnicas personales con las de Alice K. Ladas, terapeuta sexual e investigadora; Annie Sprinkle estrella porno; y Deborah Sundahl, la gurú de la eyaculación, cuyos cursos y libros han llevado a la emanación del torrente femenino a miles.
>De preferencia sobre las rodillas en una superficie cómoda (y que puedas lavar), aplica los masajes anteriores al Punto G, insiste hasta que percibas con claridad que su tamaño ha aumentado; siente que todo lo que rodea es esponjoso. Ahora, combínalos con Kegels, o sea contrae intermitentemente los músculos pubococcígeos o PC (mismos que sostienes cuando aguantas la orina). Irás activando el nervio pélvico, responsable del orgasmo por Punto G (cuando el orgasmo proviene del clítoris, el nervio pudendo es quien responde y a eso vienen las contracciones y la lubricación abundante en la vagina, y no hay eyaculación vía uretra).
>Continúa, frota el punto G, rota el dedo, presiona y conforme te excites, recuéstate sin dejar de estimular, levanta las caderas presionando las nalgas. Sigue y repite los movimientos.
>Ahora, saca el dedo con rapidez y puja (o pídele que puje). ¡Puja!, contrae las nalgas con la cadera elevada y presiona por fuera haciendo círculos con la mano sobre los labios mayores que casi cubren el clítoris. Si sientes que la sensación inminente se escapa, repite. Concéntrate en sentir, va a venir, va a llegar.
>Y ¡viola! Surge la marea.
*Si no sucede a la primera, no te angusties, repite el proceso esa y otras ocasiones; es cuestión de entrenamiento. Tus músculos PC deben estar débiles y tu Punto G sigue dormido. Ejercita y estimula.

El torrente
No es orina, créeme. El punto G al hincharse presionó las glándulas de Skene contenidas en la esponja uretral y éstas expulsaron su producción eyaculatoria. La sensación no es igual a la de hacer pipí, el líquido es blanquecino, más espeso y huele distinto. Químicamente es básicamente glucosa, su PH es mayor, contiene menos urea y creatinina que la orina, además del llamado antígeno específico prostático PSA presente también en la eyaculación masculina (es la sustancia que se busca en el cuerpo de una mujer para comprobar un caso de violación).

La cantidad depende de factores hormonales, en qué momento del ciclo menstrual se está y que tan fuertes están los músculos pélvicos para poder lanzar un chorro modesto o una gran cascada.

Ya has eyaculado y no lo sabes
De acuerdo a los estudios del doctor Francisco Santamaría Cabello cuando la eyaculación es arrojada desde la próstata femenina puede tomar dos rumbos: ir hacia la abertura uretral y ser notoria, o retrógrada y depositarse en la vejiga. Analizó la orina de 24 mujeres antes y después del orgasmo y encontró antígeno específico prostático (PSA) en la de todas las que no habían eyaculado aparentemente.

¿De qué sirve eyacular?
Además de placer puro, de acuerdo al profesor de medicina patológica y forense de la Universidad de Bratislava, Milan Zaviacic, la próstata femenina tiene dos funciones: exocrina, manufacturar, almacenar y emitir el fluido eyaculatorio; y neuroendócrina, producir hormonas y serotonina.
Otros estudios de la Universidad de York en Toronto afirman que su propósito es evolutivo: la uretra y la vagina comparten una pared virtual, el piso del canal uretral es el techo de la vagina, por lo tanto la glucosa de la eyaculación es absorbida por la vagina y crea un ambiente de soporte para el esperma, la reproducción.
Al final, lo que todos quieren es la sensación y el show. Eso sí, el orgasmo eyaculatorio no es más intenso, sólo es más ‘espectacular’.

Veremos…

Este post es presentado por la Píldora de la Libélula . Búscalos en Face facebook.com/libelulaSOS y mantente enterada de sus propuestas e investigaciones. Ya es hora de que todas dominemos la anticoncepción de emergencia. Y si andas en esas emergencias, llama al 01 800 00 MI SOS donde expertas en la salud te sacarán de todas tus dudas, antes y después de haber tomado la Píldora de la Libélula, los cambios posteriores posibles en tu ciclo, desajustes hormonales que pudieron provocarse, todo!

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