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¡No quiero verla!
Leyendo algunos de sus mails me encontré con el de una sexonauta que comenta que de las dos parejas sexuales que ha tenido hasta ahora, ninguno de los dos jamás vio su vulva. O sea, iban a lo que iban, quizás la tocaban pero nunca exploraban visualmente la zona. Obviamente no es la primera vez que veo o leo un caso como este. Igualmente me he encontrado con la contraparte del asunto, hombres que sencillamente sienten que es demasiado, como ‘too much’ ponerse a ver ahí como si fueran arqueólogos en busca de restos de dinosaurios. Algunos incluso, creen que la mujer puede sentirse muy intimidada y otros que de plano nuestra querida venus es muy fea como para ponerse a analizarla centímetro a centímetro.
Claro, hay mucho prejuicio al respecto, por lo regular pudores mal comprendidos, ideas machistas o hasta puritanas. No olvidemos que todavía el siglo pasado las mujeres preparaban su sábana nupcial, misma que bordaban con todo ahínco y que tenía un agujero para que lo colocaran entre sus piernas con el fin de que su marido no viera su cuerpo, mucho menos su vulva. Las prostitutas eran las únicas que mostraban sus genitales a los hombres, ahí mucho del encanto de acudir a una de ellas.
La cosa es que hoy día en pleno 2009, casi 2010, hay hombres que no se asoman a esas profundidades. La tocan, sí, pero de eso a verla, nel. En el momento de un cunnilingus, es imposible no verla, ni modo que realicen la estimulación a ciegas. Pero tampoco quiere decir que la conozcan en toda su extensión. El único modo es verla, con minuciosidad. Prueben el ejercicio. Digo, me queda claro que no se lo van a pedir al fulano que acaban de conocer y que ‘de pronto’ apareció en su cama impulsado por media botella de ron, pero es una práctica ideal en pareja. Observar y tocar, pierdan esa sensación de pena con culpa con ‘¿qué pensará que si es fea mi vulva que si está muy roja, muy velluda, muy bla bla bla?’, relájense. Es como darle a alguien un croquis para que sepa llegar a donde ustedes requieren. E igualmente háganlo solas. Coloquen un espejito frente a su perfecta venus y véanla. Hace poco conocí a una mujer de 45 años que nunca ha visto sus genitales y hasta hijos ya tuvo. La plática surgió porque me dijo ‘¿Por qué está tan de moda eso del clítoris?’. ‘¿De moda?’, no es algo que nos surgió a las últimas generaciones como mutación, ahí ha estado siempre y le pregunté si ella conocía el suyo y me dijo ‘Claro que no, por eso te pregunto porque ya en todos lado hablan de él y hay veces que una no sabe siquiera si lo tiene’. ¡El clítoris! Ya dejen el punto G, ¡el clítoris!, no conocértelo es como nunca haber volteado a ver tus manos.
En fin, de verdad dense ese permiso y dénselo a su hombre. Ver por primera vez su vagina puede ser un poco atemorizante, una burrada pensarlo así, pero así es. Y créanme como sea, debe ser hermosa, todas lo son. Exploren cómo es, si sus labios menores son más largos uno que otro o incluso salen de los mayores, cómo es su clítoris, cómo luce la entrada de su vagina; es más… si por ahí pordrían quitar uno que otro vellito con ayuda de un rastrillo para que luzca mejor, en fin. Y palpen, no saben qué básico es. Palpen los labios cómo se sienten. Es importantísimo hasta para cuestiones que hay que comentar al ginecólogo.
¿Alguna experiencia sobre la primera vez que ustedes hombres vieron una? ¿Qué pensaron? ¿Y ustedes señoras y señoritas? ¿Qué pensaron cuando vieron la suya?
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Besar pezones que amamantan
Cuando una mujer está amamantando, por lo regular le cierra la puerta de sus hermosos pechos a su pareja y él por su lado se queda con la duda si estimularla en dicha zona no afectará a esta ahora fuente de alimento a su hijo. La cosa es que de que se puede, se puede.
El reflejo de succión que realiza un bebé en los pezones de una mujer tras el parto, provoca que los alvéolos o conductos glandulares emanen leche. Si un adulto realiza tal succión por obviedad dicha sustancia saldrá desde los conductos lactíferos hasta su boca. Por esto, muchas mujeres optan por ‘cerrarle esta puerta’ a sus parejas cuando están en periodo de alimentación de un bebé. No obstante, debido a los altos niveles hormonales, en esta etapa se encuentran muy sensibles de los pechos –que no pierden su función sexual al lactar- y algunas llegan a tener orgasmos en el momento de amamantar. Esto es normal ya que la succión de los pezones provoca contracciones uterinas similares a las que se dan durante el clímax. Así pues, si una mujer es estimulada en estos días, su placer se verá multiplicado. Es importante por higiene del bebé, limpiar muy bien la zona posteriormente. Un estudio de Masters and Johnson –pioneros en la investigación de la respuesta sexual humana- demostró que las madres que amamantan recobran más rápidamente el deseo sexual post parto además de que la ‘ayuda’ de la pareja al succionar sus pechos en ocasiones provoca que aumente la producción de la leche, beneficiando a su hijo.
¿Ven? No hay que olvidarlos… ¿Les causa un ‘no sé qué’ estimularlos cuando la leche fluye por ellos?
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Nuevo término en sexualidad humana: Distancia CV
Kim Wallen, profesora de psicología y comportamiento de Neuroendocrinología de la Universidad Emory, está ocupada haciendo los cálculos para averiguar la causa por la cual algunas mujeres logran el orgasmo de manera más simple y a otras les cuesta más que un parto de trillizos. Pues descubrió que la fisiología simple puede tener mucho que ver con la posibilidad del clímax. En concreto, en qué distancia hay entre el clítoris de la mujer y su vagina.
Ese número podría predecir con qué facilidad una mujer puede experimentar orgasmos por estimulación del pene solo, solito, sin la ayuda de los dedos, juguetes o lengua, o sea una penetración simple.
De hecho, hay incluso una sencilla “regla de oro”, Wallen dice: Si la distancia clítoris-vagina es de menos de 2,5 cm – que es aproximadamente desde la punta de su dedo pulgar a su primer nudillo – dicha mujer tenderá a producir orgasmos más fácil y factiblemente.
Wallen no es la primera en estudiar la ahora llamada “Distancia CV”. En la década de 1920, la princesa Marie Bonaparte, psicoanalista francesa, y amiga de Sigmund Freud, vivió una enorme falta de respuesta orgásmica. En su práctica profesional, vio un montón de pacientes con la misma queja y declaró que –al contario de lo que su amigocho Freud decía- la culpa era de la fisiología de la psique.
Recientemente, Wallen ha desenterrado las mediciones de Bonaparte y analizado con modernas técnicas estadísticas. Efectivamente, se encontró una correlación sorprendente.
El trabajo preliminar ha revelado que sólo el 7% de las mujeres siempre tienen orgasmos con el sexo solo, dice, mientras que el 27% dice que nunca lo hacen.
Las mujeres con una distancia CV grande no deben desalentarse, Wallen, dice. “Personalmente, no creo que la incapacidad de la experiencia sin manos, o sea de estímulo sólo a través del pene para lograr el orgasmo, no es sinónimo de mejor vida sexual. Tal vez eso permite a las parejas ser un poco más inventivas en la manera de tener relaciones sexuales.”
Para que vean que cuestiones de tamaño no sólo atañen a los hombres…
Fuente: The Los Angeles Times
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Sexo en los días menstruales
Para algunas parejas, los días menstruales son una especie de carta blanca para tener relaciones dado que es imposible o casi imposible quedar embarazada en ese lapso. Aunque sí se han dado casos -muy pocos- de mujeres que han quedado embarazadas al tener relaciones en plena regla. Esto se pudo dar por dos motivos: el primero, porque tuvieron doble ovulación. Es decir durante la menstruación produjeron un óvulo que era potencialmente fecundable. No hay muchas cifras ni estudios de dichos sucesos pero se cree que se da en muy pocas mujeres. Por otro lado, la segunda razón pudo ser que tuvieron relaciones cuando ya en realidad no estaban como tal menstruando, digamos en un día 9 (a los nueve días de comenzar a menstruar) pero que aún estaban eliminando restos: de esa sangre escasa, cafesosa, de olor penetrante -que no son más que digamos ‘el cambio’, el ultimito resto- y dado que el esperma vive hasya 72 horas dentro del cuerpo, seguían algunos por ahí pululando de lo más felices y el día 11 o 12 los queridos espermatozoides se encontraron con el buen óvulo y voilá!
Obviamente, si están tomando un método anticonceptivo oral, parche, inyección, etc. eliminan ese riesgo ya que aunque esos días menstruales no estén tomándolos o no traigan parche, aún hay presenciia de hormona que las protege. Ya les he explicado que es una dosis mensual necesaria que se divide en un número de pastillas, parches o en una sola como la inyección pero protege un periodo completo de regla a regla. Ok?
Ahora sobre las dudas de las infecciones e higiene. El cuerpo de todo hombre (a menos que esté enfermo de algo serio) tiene las suficientes defensas para que las bacterias contenidas en la sangre menstrual, que es sangre ‘de desecho’, no los afecte. No obstante, sí puede que surjan irritaciones en la piel del cuerpo del pene o del prepucio porque algunas mujeres tienen una sangre ácida. Pero no causa infecciones per se.
Evidentemente, si dicha mujer está contagiada de alguna ETS, VIH, VPH, contagia tanto como cuando no está menstruando. Y en el caso del VIH sí aumenta el riesgo dado que es sangre. Por lo tanto si por ahí tienen una amiguilla de la cual no tengan mucha información, no porque les diga ‘estoy en mis días, no hay pedo’, se avienten como el Borras, santos hijos míos, hagan favor.
El sexo en días menstruales sin protección desde mi perspectiva sólo se realiza (claro, si les late porque de que el espectáculo puede ser medio fuerte visualmente y el manchadero se puede poner de a centavo), con pareja estable, que conozcan y que SEPAN CON SEGURIDAD que está sana (y eso no se demuestra con palabras y haciéndote la lista de con los que me he acostado sino con resultados de laboratorio).
¿Les late el sexo en días menstruales? ¿Qué no les gusta o qué sí? ¿Alguna historia que compartir de esos días draculezcos?
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Glándulas de Skene y Glándulas de Bartolini, ‘agujeros’ que no sabemos que tenemos
Mijas hoy una lección más de su cuerpo. Para que lo conozcan. Recuerden que la falta de conocimiento del propio cuerpo con regularidad nos genera dudas y miedo en cuanto a nuestra sexualidad.
Con regularidad todas las mujeres que conocemos nuestra vagina creemos que sólo contamos con dos orificios en los genitales expuestos: el orificio uretral, por donde hacemos pipí y el orificio vaginal, la entrada a ese maravilloso mundo donde se puede dar vida a un ser humano. Y que quede claro que no son el mismo orificio, les juro que hay quienes juran que por el mismo ‘hoyito’ por donde orinan, son penettradas durante el sexo. Ni son lo mismo ni es posible. Y saliéndome un poco del tema, aprovecho para alcarar que algunas chavas después de tener sexo sienten el orificio uretral irritado y dolorido y preguntan si es posible que su chavo ‘se haya equivocado de agujero y las haya penetrado por donde hacen pís’. Y no señoras, no tiene el tamaño suficiente para recibir a un pene, además de que sería dolorosísimo y notorio. Ese tipo de irritaciones suele darse por el frote o fricción o porque cuando las estimularon manualmente lo hicieron con poca delicadeza y rozaron dicha entrada. De todos modos ya saben que si un malestar en la zona dura más de 48 horas tras la relación sexual es momento de consultar al especialista ya que puede que la relación haya servido como un indicador de que desde antes se estaba dando una infección por ahí o vino a exacerbarla y hay que atenderla.
Bueno después del largo paréntesis, regresamos a los orificios. En efecto, no sólo tenemos esos dos antes mencionados. Tenemos otros aunque tan diminutos que no podemos percibir a simple vista. Se trata de los orificios de las Glándulas de Skene y las Glándulas de Bartolini. No pongan cara de ‘¿Yo tengo eso?’. Pues sí.
Los orificios de los conductos de las Glándulas de Skene son dos y se localizan en los márgenes de la pequeña papila en cuyo centro está el orificio uretral, uno de cada lado. Las glándulas se encuentran en la vagina, cerca del techo, donde se localiza el Punto G y son las responsables de que segreguemos y espulsemos el líquido característico durante el orgasmo. Éstas se llenan de líquido en la excitación y cuando viene el orgasmo, lo expulsan. Son, digamos, las gemelas de la próstata de los hombres.
Los conductos de las Glándulas de Bartolini también son dos y están en la hendidura que separa al himen de los labios menores. Las glándulas de Bartolini son dos estructuras que se encuentran en el tercio inferior por dentro de los labios mayores, desembocan entre el himen y el labio menor. Son las responsables de la lubricación vaginal. Suelen inflamarse en algunas mujeres, causando la bartolinitis, casi siempre a causa de gérmenes que producen infección. Pueden presentarse abscesos o quistes debido a que el conducto se tapa por la acumulación de secreciones de moco. En la fase aguda puede presentarse dolor intenso, enrojecimiento, aumento de calor en la zona, dificultad para caminar o sentarse. En otros casos puede existir tumefecación sin dolor y otros síntomas. Es recomendable en casi todos los casos la extirpación de la glándula ya que con eso evitará que se formen abscesos o que se vuelva a presentar ya que suele incidir una vez que aparece. Así que echen ojo niñas, a veces se inflama y dele esta zona y por lo regular se debe a que las glándulas de Bartolini (que a veces ni saben que tienen) están infectadas o lastimadas. ¿Quedamos?
Exploren su cuerpo, ya saben que es básico. Digo, este par de glándulas no las pueden ver pero sí sentir si tienen absesos o cambios en la coloracón, textura, etc. de sus genitales. ¡Que viva la autoexploración!












