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Aug
1

El Orgasmo y la Petit Mort

En algunas experiencias muy placenteras y donde el orgasmo es expansivo y profundo, más comúnmente experimentado por mujeres, es posible caer por segundos en estados de pérdida de conciencia y desvanecimiento como parte del éxtasis. Lo han denominado petit mort (pequeña muerte).Un pequeño estado de coma.

El estudio ‘Regional cerebral blood flow changes associated with clitorally induced orgasm in healthy women’ (2006) de la Universidad de Groningen donde utilizaron un tomógrafo de emisión de positrones, expone que hay una disminución del flujo sanguíneo en la corteza orbitofrontal lateral izquierda durante el orgasmo femenino, lo cual -aunado a la dopamina- puede generar este efecto momentáneo. Una especie de estado de coma de segundos. De acuerdo al sexólogo y maestro taoísta Jerónimo García, hay reportes de mujeres que bajo prácticas sexuales del Tao han perdido la conciencia por lapsos extensos tras la experimentación de nueve orgasmos y por ende un ‘viaje’ a lo que ellos denominan ‘el cielo anterior’.

Sin embargo, un estado comatoso por lo regular implica una severa pérdida de conciencia producto de lesiones estructurales del sistema nervioso central o bien el resultante de un fallo tóxico o metabólico que no pueden ser provocados  llanamente por un orgasmo por intenso que sea.

Aquí un video muy erótico, al respecto.

Jul
11

Amrita ¿Qué es lo que se expulsa en una eyaculación femenina?

Ha existido mucha especulación y controversia sobre qué es lo que se expulsa, qué fluido es el que constituye una eyaculación femenina. Tomando en consideración el volumen del fluido, que a veces es eyaculado, algunos creen que es orina y que proviene de la vejiga, pero pruebas de laboratorio han demostrado que esto no es verdad y que la composición química es similar al fluido de la próstata masculina. Claro, contiene orina ya que se expulsa desde la uretra pero tiene otros elementos químicos que lo diferencian tanto de la pipí como del lubricante que abunda cuando nos excitamos o llegamos al clímax. Se cree actualmente que el fluido proviene del tejido esponjoso periuretral el cual es el equivalente femenino de la glándula prostática, la cual se encuentra detrás del Punto G y está compuesta de muchas glándulas peri uretrales.

Prevalecen aún mitos y halos de misterio con respecto a la EF o comúnmente llamada Squirting o cumming. Porque se cree o supone que es un ‘más allá, que quien lo logra ya es una master en las artes sexuales. Falso. Así como hay eyaculadoras naturales que se sorprendieron, casi siempre impactadas, cuando al llegar al orgasmo producían dicha emisión, las hay que por más que se entrenan, usan juguetes específicos, se anotan en todos los cursos de Tao y demás, no lo logran. Y aunque justo disciplinas como el Tao afirman que to-das podemos aventar dicha expulsión, yo tengo mis dudas.

Está supeditado a la morfología y a la práctica. En otras opiniones, siempre sucede al momento del orgasmo pero no se da de manera expulsiva. Explico. Como ya saben (o se están enterando), la eyaculación femenina es producida -hasta donde los estudios han permitido a la fecha- por la ingurgitación o sea llenado de sangre, el homólogo de una erección, en el Punto G. Éste al aumentar su volumen como resultado de ser estimulado directamente, por lo general manualmente, presiona unas grándulas que lo rodean que se llaman Glándulas de Skene. De acuerdo a las muchas investigaciones del Dr.Emanuele Jannini de la Universidad L’Aquila en Italia, las aperturas de la glándula de Skene varían generalmente en tamaño de una mujer a otra, al grado de que en algunas son casi diminutos y entonces, de que sucede, sucede, pero, el líquido eyaculatorio es redireccionado hacia la vejiga. Esto, él lo observó en el 75% de su muestra.

En aquellas eyaculadoras, cuando el Punto G es estimulado, la esponja peri uretral escurre el fluido hasta el punto de eyaculación, entonces es expelido y sale  a través de la uretra. El volumen varía de mujer a mujer, igual que sucede en los hombres. En promedio de 2 a 3 cucharadas hasta una tacita de te en una sola sesión. Antiguamente se le conocía a dicho líquido eyaculatorio femenino como  Marea Yin o el Amrita. De manera literal, elíxires de la vida eterna, en sánscrito significa ‘sin muerte’.

Lo importante es explorar. No cerrarse a decir ‘Yo no puedo’, porque nunca se ha dado de manera fortuita. Localizar el punto G es más simple de lo imaginable. Sencillamente se acuclillan o hincan en la cama y con un dedo bien lubricado tratan de tocar su hueso púbico por dentro. No demasiado profundo, justo detrás del hueso del monte pubiano. Su textura es distinta al resto de las paredes y puedo o no sentirse abultado, depende de su morfología pero notarán que al estimularlo va hinchándose. Digo, tampoco es una cosa de que sientan una bola de billar ahí, es sutil. Y la señal clásica para notar que han dado -ahora sí- en el punto es porque de inicio surgen como ganas de hacer pipí, al tiempo se convierte en un estímulo placentero. Mañana les reposteo una serie de prácticas de exploración para este punto. Vale?

Por ahora, ¿qué les parece han vivido o presenciado una eyaculación femenina? No vale el porno eh, ahí seguro han visto una.

Jun
15

Infecciones vaginales en los escusados ¿?

By Elsy  //  Mujer y vagina  //  6 Comments

A todas las mujeres nos dijeron nuestras madres, cuando nos llevaban a un baño público, el típico ‘Nunca te sientes mijita chula, haz de aguilita’. O sea que no colocáramos el hermoso trasero en el escusado aquel ya que podíamos pescar infecciones. En lo personal me volví una experta en ‘hacer de aguilita’, como le llamamos en México a sostener el peso en las piernas semi flexionadas para no tocar el inodoro (que by the way nunca he entendido porqué le dicen inodoro si de inodoro suele no tener nada), en fin. Yo siempre he sido muy ‘meona’ tal cual me lo decía mi madre. No había, ni hay lugar al que no tenga que pasar al baño. Lo siento, mi vejiga es chica.

La cosa es que deberíamos preguntarnos qué tan factible es pescar una infección vaginal en un retrete público. Las infecciones vaginales pueden ser micóticas o bacterianas. En el caso de los hongos -dado que la vagina es un ambiente cálido y húmedo propicio para éstos- cuando dichas condiciones aumentan o ciertos cambios hormonales lo provocan, se reproducen y causan una infección, un desbalance de la flora vaginal que comúnmente conocemos como infección; por lo cual es casi imposible contraer una micosis en un escusado ajeno. Las bacterianas son el resultado del desbalance del ambiente ácido dentro de la vagina donde las bacterias buenas viven. Si organismos insalubres las afectan, se multiplican creando un cuadro bacteriano infeccioso.

O sea, ahondando, hablemos de su flora vaginal. En el siglo XVIII, A. Döderlein, médico alemán, observó en el microscopio que en la secreción vaginal de mujeres sanas existe la presencia de bacilos Gram positivos. Éstos, constituyen su flora. Los síntomas que traduces como ‘infección vaginal’ son provocados por microorganismos que igual pueden ser bacterias, protozoarios, hongos o la interacción de más de uno de éstos, lo que provoca infecciones mixtas. La vagina es un medio húmedo y cálido que promueve su proliferación pero, en ocasiones, el uso de ropa ajustada, jabones y desodorantes vaginales con perfume, el sexo sin protección, la ropa interior de nylon y, hasta el estrés, disparan a estos ‘amiguitos’ y desequilibran tu flora.
Lugeo, no todos los desequilibrios se tratan del mismo modo. Los desequilibrios mixtos requieren de más días de tratamiento. Puede tratarse desde una vaginosis bacteriana común (que es el crecimiento excesivo de bacterias), hasta de tricomoniasis, una enfermedad de transmisión sexual causada por un parásito protozoario que produce una sintomatología más severa y molesta. Si usas un tratamiento que no contenga las sustancias necesarias o que no cumpla con la dosis requerida, no sólo te arriesgas a que tu cuadro empeore, sino que terminarás por gastar más. ¿Te das cuenta por qué es importante consultar a su ginecólogo, manitas?

En realidad, en un baño público es poco común que te pongas en contacto con los fluidos de otra persona que presente una infección . Un proyecto realizado por Kaleight E. Solow para la Feria Estatal de Ciencias de California determinó que las puertas de los baños, sus manijas y las llaves del agua contienen más bacterias que los mismos retretes. Es así que si abres y tocas el pasador de la puerta y con la misma mano te rascas o tocas, envías todo ese cultivo directo a tus genitales. Esa es la mayor causa de que salgas con una infección de ahí, no por haberte sentado. Se recomienda no tocar directamente las puertas de los baños (usar un pedazo de papel) y utilizar cubiertas plásticas o de pellón si piensas colocar el trasero en el señor toilet.

Lo que sí no te dejará con infección pero en definitiva, con una sensación horrenda y asquerosa, es levantarte con las nalgas empapadas con orines de alguien más. Lo ¡detesto! Carambas si no van a sentarse, atínenle o pasen un papel encima. Nunca falta que llegas volando al baño y sin pensarlo, te sientas y comienzas a percibir cómo tu trasero se va humedeciendo. ¡Asco total!

Jun
6

De un óvulo congelado a un bebé

Es fácil reírse de una misma. Olvidar tomar el anticonceptivo o tener un retraso menstrual de media hora nos puede llevar a una crisis. En un segundo imaginamos todo lo que cambiaría, se aplazaría y complicaría con un bebé. Y cuando al fin llega la regla suspiramos con alivio. Pero entonces un buen día nos damos cuenta que llevamos suspirando alivios por años. Y aunque cada vez escuchamos más casos de mujeres de hasta 40 y tantos que han tenido hijos sanos, también sabemos del incremento de complicaciones en nacimientos debido a que la madre esperó demasiado. La duda nos asalta, los azarosos caminos de la cigüeña pudieran perder nuestra dirección. Pero como Victoria, podemos detener el segundero  – literal, congelarlo- y podríamos recurrir a un fondo propio para ser madre retando al paso de los años sobre nuestros ovarios.

Un costal que se agota
De acuerdo al Ginecólogo Fernando Bonilla-Musoles, en su libro Reproducción Humana, todas nacimos con un número limitado de óvulos, alrededor de 40 mil. De estos, durante cada ciclo, son reclutados un número variable de los que sólo uno ó máximo dos consiguen obtener potencialidad para ser fecundados. El gameto femenino u oocito, permanece detenido en profase meiótica hasta que es ovulado. Está rodeado por una serie de células formando una estructura denominada folículo, durante el ciclo, cierto número de folículos son reclutados para la ovulación pero sólo uno de ellos terminará el proceso. Para los treinta años, contamos con apenas el 40% de los óvulos con que nacimos. Sin embargo, no todos ‘los que quedan’ son óptimos. El Dr. Oliver Lara Kferman, Biólogo de Reproducción Humana del Instituto de Infertilidad y Genética Ingenes, explica ‘Imaginemos que una mujer nace con un costal de naranjas. En cuanto empieza la menstruación esas naranjas comienzan a salir. Las de hasta arriba son las mejores, las más frescas. Cuando una mujer pasa los 35 años, esas ‘naranjas’ que se quedaron más abajo del costal no tienen la mejor calidad. Calidad en un óvulo se le llama a que debe mantener un color, brillo y diámetros específicos para poder generar un embrión adecuado al ser fecundado por un espermatozoide. En el momento de la concepción, microscópicamente se observan dos células, mismas que se van duplicando. Cuando el óvulo no tiene la calidad necesaria, esas células comienzan a fragmentarse. Eso puede provocar un aborto o bien, que nazca un bebé con problemas genéticos’.

Vitrificación de un sueño

La ciencia genera una prórroga. Aunque pareciera ficción o un texto de Aldous Huxley, hoy es posible congelar nuestros óvulos y mantenerlos ‘vivitos y coleando’ hasta el día que decidamos usarlos sin comprometer la salud de nuestros hijos. Elegir el momento perfecto en términos profesionales, económicos y de pareja. Planeación estratégica pura.
El Dr. Lara Kferman nos explica el proceso de vitrificación de óvulos. En sus palabras, ‘Una alternativa perfecta para mujeres de menos de 35 años que deseen postergar su maternidad hasta por 15 años o bien, para aquellas con algún diagnóstico como cáncer u otra enfermedad por la cual deberán someterse a quimioterapias o radiación que pudieran terminar con su reserva de óvulos o dañarlos y que desean algún día ser madres.’

Paso a paso
> Primeramente la paciente recibe una estimulación ovular a través de medicamentos de manera exógena, hormonas que ella produce de manera natural pero que al elevarse con la dosis indicada consigue que los folículos vayan creciendo. Alguien de menos de 35 años puede producir entre 10 y 15 folículos.

> Tras 12 días de estar estimulando los folículos, se realiza en la clínica un proceso ambulatorio que dura un promedio de 15 a 20 minutos y donde se utiliza anestesia, y se procede a aspirar el contenido de los folículos o sea, los óvulos.

>Estos se revisan y se someten a un congelamiento ultra rápido a través de nitrógeno líquido, quedando a -190 grados centígrados. A esto se le llama vitrificación.

> Los óvulos se colocan en crioprotectores, donde se criopreservarán en perfectas condiciones por entre 10 y 15 años; en ocasiones más.

> Una vez que la mujer decida ser madre, dichos óvulos se descongelan. Antiguamente, cuando se sometían a dicho descongelamiento, algunos óvulos podían no sobrevivir pero gracias al actual método de vitrificación, se recupera entre el 70 y el 80% de los óvulos criopreservados.

> Se procede a fecundarlos in Vitro con el semen de su pareja. Esto consiste en colocar a cada óvulo una cantidad de 80 a 100 mil espermatozoides y permitir que el proceso de selección del óvulo elija al más adecuado tal cual sucede de manera natural en las trompas de falopio. Si el conteo de esperma de la pareja llegara a ser bajo se inyecta directamente el espermatozoide al óvulo. Sólo en esos casos.

> Pasadas 12 a 18 horas, se observan los óvulos fecundados que comienzan a duplicar sus células. Al tercer día deben observarse ocho células, es decir embriones. Se eligen los dos o hasta tres mejores (células simétricas, homogéneas y que no tengan fragmentos).

> Con una cánula especial se trasladan al endometrio, previamente preparado, de la futura madre. Por lo general, uno o hasta dos de esos embriones llegarán a término. Rara vez se dan embarazos de triates. No obstante, con los adelantos de la ciencia que se esperan, se promete que en poco tiempo, sólo será necesario implantar un solo embrión.

Y ¡voilà! Una mujer queda embarazada a la edad que desee con un óvulo propio tan joven como cuando los congeló. Puede tener 40 años y su hijo será producto de un óvulo con la calidad y características de cuando tenía 32.

Los costos

Debido a la dosis de hormonas que se utilizan para la estimulación de los folículos, el proceso quirúrgico ambulatorio que incluye anestesiólogo y el proceso de vitrificación, el primer año la inversión fluctuaría entre los 10 y 15 mil pesos. A partir del segundo año, que sólo requiere el ‘mantenimiento’ o la criopreservación de los óvulos, el gasto anual sería de 10 000 pesos. No obstante, y debido a que día a día surgen nuevas tecnologías, tales gastos podrían disminuir ya que se esperan métodos y medios más económicos.

May
23

El Parto Orgásmico

Sheila Kitzinger, autora de “The New Pregnancy and Childbirth, es una antropóloga social que se especializa en el nacimiento. En su más reciente libro “Birth Crisis,” (2006) Kitzinger explora la manera en la que el nacimiento se maneja en el siglo XXI y el efecto que tiene en las mujeres, en parejas y en familias. Explica que hay una abrumadora evidencia que el trauma del nacimiento es responsable de adicciones, violencia, baja autoestima, habilidades reducidas para resolver problemas, bajos niveles de atención, y una serie de problemas de salud física. “Con el alto nivel de estrés en la sociedad contemporánea, y el fácil acceso a las drogas, 95 por ciento de los nacimientos en los Estados Unidos se consideran traumáticos. Cincuenta por ciento, moderadamente traumáticos y 45 por ciento altamente traumáticos.”

“Un nacimiento orgásmico no quiere decir que estás escalando las paredes y gritando,” escribe Kitzinger. “El problema es que el nacimiento se mide con reloj y se maneja, a veces de manera agresiva, para que las mujeres no puedan ser espontáneas. Pero cuando lo puede ser, el dar a luz puede ser extraordinario – olas cálidas de pasión. Cuando la cabeza del bebé llega al perineo, estimula una respuesta erótica llamada el reflejo de Ferguson. Esto es, si no se le destruye mientras le dicen como y cuando empujar.”

Para tener un orgasmo en el parto, estas son las condiciones más apropiadas: oscuridad, silencio (esto no quiere decir sin música o sin gemidos, sino que se hable lo menos posible), un ambiente seguro e íntimo, sin drogas.

Odent dice que lo mejor es que una mujer de confianza total acompañe discretamente y ayude a calmar a la parturienta mientras ella hace su labor. Eso, en contraste con tener tres personas en el cuarto, con luces brillantes, cámaras de filmación, máquinas monitoreadoras, y “coaches” que le dicen qué hacer. En tales casos es mejor que la mujer se ponga un antifaz y cubra sus ojos para aislarse y bloquear las interferencias externas.

“Existe un antagonismo entre la adrenalina y la oxitocina. Para dar a luz, una mujer necesita sentirse segura, con poca adrenalina, para que la oxitocina pueda salir. Nadie con alta adrenalina debería de estar cerca de la madre. La duración del parto es proporcional al nivel de adrenalina en la partera. Por eso son muy útiles las labores repetitivas como el tejer, porque reducen la adrenalina.”

Para que su cuerpo funcione con toda la sabiduría de generaciones de mujeres que parieron antes que ella, “el neo-cortex debe de dejar de funcionar, para que ella se pueda comportar en maneras no aceptables a la civilización, que grite, que diga groserías, que asuma posturas primitivas bizarras, que no haya control del neo-cortex. Necesita ser protegida de esos estímulos.”

Condicionamientos Culturales

El tema de los partos respetados es un tema de supervivencia de la humanidad, explica Odent. Estamos en este punto porque durante miles de años, la estrategia básica de supervivencia para todos los grupos humanos ha sido dominar la naturaleza, y de un grupo que domina a otros grupos humanos. Las sociedades exitosas son aquellas que desarrollaron rituales para incrementar el dominio en la naturaleza, y moderaron el amor y respeto por la Madre Tierra.

“Hasta ahora se trataba de grupos humanos específicos. Pero nos estamos dando cuenta que es la humanidad la que necesita una estrategia para la supervivencia,” dice.

“En los países del norte industrializados, – y de manera incrementada, en el resto del mundo – nuestra cultura de nacimiento está siendo medicalizada. En la televisión, el nacimiento es presentado como un evento médico que está seguro en manos de doctores, y si las mujeres obedecen a los doctores, entonces todo sale bien,” señala Kitzinger en Birth Crisis. “Aquellas que hacen preguntas, o que prefieren el nacimiento en casa, se arriesgan a una emergencia médica.”

La evidencia sugiere que mientras mas reprimida sexualmente una sociedad, más difíciles los nacimientos. Odent señala el vocabulario anatómico como representativo del prejuicio: El concepto de vergüenza: el nervio que va a la parte genital del cuerpo, son los pudendos. En francés son los nerf honteux (de la vergüenza), en alemán beschämter Nerv. En chino el hueso púbico significa el hueso de la vergüenza. Obstetricia viene del latín obstare, “ponerse enfrente de,” alguien se pone frente a ti, porque tu no puedes hacerlo sola. Es una condición cultural, viene de la misma raíz que obstáculo, osbtare.”

“El papel de las religiones es indicar qué tipo de experiencias de acceso son culturalmente aceptables, aquellas que son fáciles de controlar, como oración, ayuno. Puedes controlar el canto, la música, y el uso de hierbas psicodélicas, pero no puedes fácilmente controlar estos estados extáticos orgiásticos.”

Estamos bajo tal condicionamiento cultural, de miles de años, que apenas estamos reconociendo la ignorancia bajo la cual operábamos. Durante años se aseguraba que el calostro es malo, y ha sido necesario un movimiento de “regreso” a la lactancia – que todavía se considera “radical” – porque tantas mujeres ya no se ocupan, o no pueden o no quieren, o no tienen leche para dar al recién nacido. Y los mismos lugares donde están desapareciendo las parteras, crecen súbitamente las cesáreas.

Nuestra especie tiene un mecanismo extraordinario para la procreación. Nuestros cuerpos están diseñados para reproducirse naturalmente, con gracia y elegancia. “Los nacimientos orgásmicos son muy poderosos, y llenos de amor,” dice Marina Alzugaray, una partera que ha atestiguado docenas de nacimientos orgásmicos. “Son espirituales, e inolvidables – un momento eterno más allá de las palabras. Es más que hacer el amor porque es estimulado por la pasión de la vida misma.”

Rápidas, Simples y Efectivas

Y sin embargo, la mayor parte de las mujeres embarazadas en el mundo, eligen la autopista del mundo médico del nacimiento, que hoy ya puede ser elección previa. La vía cesárea en estos días dejó de ser una operación pesada de lenta recuperación, a ser una intervención rápida, simple y efectiva.

Una operación antes considerada de emergencia, la cesárea es necesaria sólo en 10 a 15 por ciento de los nacimientos. Sin embargo, a nivel mundial, las cesáreas se han vuelto la manera preferida de parir. En años recientes, más de 46,000 mujeres canadienses tuvieron cesáreas electivas. En México, en el 2007, los hospitales públicos indicaban un 36.9 por ciento de cesáreas, mientras que en hospitales privados la media es de 68.7 por ciento – comparado con 46.8 por ciento en 1996. Y se dice que en ciertos hospitales, las cesáreas pueden llegar a un 90 por ciento.

En los chimpancés y otros mamíferos, si una hembra da a luz con cesárea, simplemente pierde interés en el bebé. Pero el ser humano es criatura más compleja. Y el condicionamiento cultural es tan fuerte que, en sus seis meses en el hospital de Paris, Odent no escuchó de una mujer que exigiera tener a su bebé junto a ella después del parto. Dice, “la ciencia ha logrado subyugar el instinto agresivo maternal.”

Estos días, muchos bebés están naciendo a través de sustitutos artificiales de la “hormona de amor.” Las drogas artificiales como la Pitocina – oxitocina sintética -, las epidurales y las inyecciones para sacar la placenta, todas inhiben el pico natural de la oxitocina necesaria para un nacimiento orgásmico.

Los productos farmacológicos reponen a los naturales y bloquean la liberación del cóctel de hormona, aunque logran el mismo efecto. “¿Qué va a pasar después de tres o cuatro generaciones?,” pregunta Odent. Si la hormona del amor se vuelve inútil en este período critico de vinculación madre-hijo, “¿Cuál es el futuro de una civilización que nace de cesárea?”

. ¿Por qué es traumático el nacimiento? No solo es un asunto de dolor. Kitzinger propone que las mujeres son traumatizadas al ser tratadas como máquinas que están en constante riesgo de romperse. Son traumatizadas al sentir que son chupadas por un sistema médico que les niega cualquier control sobre lo que les está pasando.

El pasado ya no se puede cambiar. Pero, ¿qué modelo de nacimiento ofrecemos para nuestras hijas? Odent propone nada menos que una revolución, una toma de poder desde lo interno. “La supervivencia de la humanidad es un asunto femenino.”

“El nacimiento es el caos que el cuerpo puede resolver por sí mismo,” dice Kitzinger, quien añade que los bebés no traumatizados, concebidos y nacidos en amor, muestran una gran inteligencia, bondad, sentido común y buena salud. En su libro recomienda acupuntura, acupresión, shiatsu, reflexología, masaje, hipnoterapia, relajamiento visualización vocalización, cambio de posición, agua y calor para un nacimiento amoroso.

Elizabeth Davis, co-directora del National Midwifery Institute (Instituto Nacional de Parteras), concluye: “Si te dijeran que puedes tener uno de los momentos de tu vida más trascendentes física, emocional y espiritualmente, y aquí está el mapa para llegar, ¿verdaderamente dirías que no?”

Apr
11

Infecciones vaginales y sexo. Flora Vaginal

By Elsy  //  Mujer y vagina  //  4 Comments

Debería existir una expresión popular para referirnos a alguien o algo que es realmente molesto: “‘Esto’ o ‘este’, ya parece una infección vaginal”. Y es que no podrás negar que, cuando este problema se presenta, dan ganas de meterse bajo la tierra. Todos sus factores son incómodos: la picazón, el escozor, el enrojecimiento; sin mencionar que es una potente alerta roja que le cierra la puerta a toda práctica sexual que vaya más allá de los prolegómenos o juegos previos. De hecho, una encuesta realizada por el departamento de prevención de la Universidad de Edimburgo, en Reino Unido, reportó que entre las mentiras más comunes que usamos las mujeres para negarnos a tener relaciones sexuales está la frase: “Lo siento, tengo una infección vaginal”. Todo un cliché, casi tan común como el ‘dolor de cabeza’.

Sin embargo, no se trata nada más de tener ‘carta blanca’ para el sexo. Cuando el hecho es real, debemos concederle el peso que requiere. Padecer infecciones vaginales, sobre todo con frecuencia, compromete tu vida sexual y reproductiva, sobretodo cuando no se tratan a tiempo y en forma adecuada. Por desgracia, se conceptualizan como hechos comunes en la vida de toda mujer y por ello no les damos la importancia debida. El Dr. Leopoldo Vázquez Estrada, ginecobstetra y biólogo de la reproducción humana por la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos, advierte que “De no tratarse a tiempo, las infecciones incrementan el riesgo de desarrollar alteraciones en las vías urinarias, enfermedad pélvica inflamatoria e incrementan la susceptibilidad de contraer enfermedades de transmisión sexual. Además, durante el embarazo, pueden ser causa de  amenaza de parto prematuro, ruptura anticipada de membranas e incluso, aborto”.
Como ves, no consiste sólo en ‘aguantarse’ o esperar a que ‘se te pasen’. Mucho menos de intentar curártelas con algún remedio casero o lavado vaginal que no hace más que recrudecer el cuadro.

Comencemos por cambiar nuestra percepción en este respecto: lo que sucede dentro de tu cuerpo es un desequilibrio en la flora vaginal. Por desgracia, nos acostumbramos a decir con toda tranquilidad la palabra ‘infección’, pero que no le damos el trato debido.
Siempre que presentes alguno de los síntomas debes, al menos, llamar a tu ginecólogo para comentarle cuáles son. Un buen especialista es aquél con quien puedes mantener contacto en cualquier momento y a quien puedes consultar cada vez que tienes una duda o malestar. Trata de ser puntual y explícita sobre todo lo que sientes o ves. Él decidirá, con base en tu descripción, cuál es el tratamiento más adecuado para tu caso. Así también te solicitará, si considera necesario, que acudas a consulta; sobre todo si la frecuencia de tu problema aumenta.

Entendiendo el desequilibrio
Hablemos de tu flora vaginal. En el siglo XVIII, A. Döderlein, médico alemán, observó en el microscopio que en la secreción vaginal de mujeres sanas existe la presencia de bacilos Gram positivos. Éstos, constituyen tu flora. Los síntomas que traduces como ‘infección vaginal’ son provocados por microorganismos que igual pueden ser bacterias, protozoarios, hongos o la interacción de más de uno de éstos, lo que provoca infecciones mixtas. La vagina es un medio húmedo y cálido que promueve su proliferación pero, en ocasiones, el uso de ropa ajustada, jabones y desodorantes vaginales con perfume, el sexo sin protección, la ropa interior de nylon y, hasta el estrés, disparan a estos ‘amiguitos’ y desequilibran tu flora. Como ves, esto no es tan simple como parece. Puede sucedernos a todas, así que no dudes en consultar a un especialista. No permitas que te frenen comentarios absurdos como “Sólo las desarrollan las mujeres promiscuas”. Muchas las mantienen en secreto por temor de que alguien piense eso de ellas. Es absurdo. Tampoco son algo que sólo se presenta en ‘mujeres jóvenes’. Los síntomas se presentan a cualquier edad, incluso después del climaterio.

Ahora, puede pasar que surja la idea típica de ‘Este guey me pegó algo’, porque unos días o hasta horas después de tener un encuentro sexual, comiencen con síntomas y terminen francamente en uno de estos desbalances mal llamados infecciones. Y claro, comiencen los malos pensamientos como que el tipo tiene todo un zoo ahí, toda la aldea de los pitufos. Y bueno puede que sí, pero en ocasiones, ya existía cierto potencial, ya estaba latente o concinándose una infección y se estaba defendiendo su flora vaginal, más o menos lográndolo cuando, debido al contacto sexual, por la manipulación por ejemplo con las manotas sucias (a ver, ¿quién le pide a su chavo que se lave sus manitas antes de tocar su vulva?), o porque se hicieron pequeñas o invisibles lasceraciones por el roce debido a una lubricación adecuada, o por el simple ‘castoreo’ que le damos a la zona y zaz, se dispara el desbalance. Muchas veces se cree que es culpa del tipo pero no siempre, puede haber estado ahí en estado de ‘en sus marcas’ y le dieron el ‘fuera’ con el coito.

Lo importante es consultar al sr. gine, quien les dirá tanto el tratamiento como el modo de no recrudecerlo. ¿Vale? ¿Dudas?

 
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