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Víctimas del propio machismo
Casi siempre escuchamos comentarios como ‘Ay qué dejada es Fulana que le aguanta madrizas y maltratos a su hombre, que abandone al marido pinche machista. Ella tiene la culpa por aguantarlo’. Ese tipo de pensamientos retrógradas no analizan la realidad, que es: la educación es un tatuaje y por generaciones nos hemos visto colmados de detalles y costumbres que instan al machismo, es sencillísimo perderse de vista como mujer cuando se nos ha repetido millones de veces con palabras o actos que debemos humildad al hombre que escogimos como marido. Por otro lado está el amor, y ese sentimiento espantoso de ser lastimado a diario por quien amas hasta que un día te das cuenta que ese amor se convirtió en odio o en desprecio. No hay cárcel más poderosa que la que se construye dentro de la mente y emociones de alguien. Esas personas ya no reconocen ni siquiera su capacidad de escapar, porque ya se tragaron la píldora de que esa cárcel mental es lo que son y han perdido las ganas de buscar quienes son. Sí, son dignas de lástima, pero nadie les tiene tanta lástima como la que se tienen a sí mismas. Se necesita de mucho valor (y esposible, millones lo han logrado) para encontrar dentro de uno mismo la razón de vida e impedirle al machista (sea esposo, padre, hermano, etc.) que siga jodiéndoles lo que les queda de dignidad. No obstante, no hay programa, psicólogo o tratamiento que funcione hasta que una mujer decida que está cansada y deje de tenerse miedo a sí misma y el arrojo para buscarse una propia vida y todo lo que eso representa. Su peor verdugo son ellas, porque de alguna forma su calidad de víctima se les ha vuelto adictiva, porque SU machismo (no es una cualidad exclusiva de los varones, hay mujeres machistas), no les permite revaluarse.
Todos hemos vivido casos con este respecto. Cuenten, incluso quizás pudieron ver a su madre víctima de SU machismo. Venga.
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De vuelta y extrañándolos
Sexonautas míos de la vida. Ya regresé de la vacación. En realidad -debo confesar- volví el viernes por la noche pero el sábado temprano tuve mi último llamado de ‘Hasta que el dinero nos separe’ (ya acabé, por un lado nostalgia, por otro es un alivio) y por la tarde y noche tuve función de los Monólgos. Ayer tuve que reorganizar mi vida después de una semana fuera y hoy desde las cuatro de la mañana estoy levantada ya que a las 6:30 am fue mi llamado de Contacto C+ -donde por cierto los espero esta noche- y voy llegando al hogar de la pasión y el sexo, o sea, a mi casa. ¿Cómo les fue? Oigan, gracias por cuidarme el changarro, ya que bajaron un poco las visitas pero no como me imaginé. El podcast ya se está subiendo y bueno, ya entrando al tema de este glorioso momento les platico que estuve leyendo bastante en la playa sobre temas -para variar- de sexualidad. Y me encantó un estudio reciente donde varios investigadores de diferentes universidades en Europa, de manera independiente (y supongo que con su propia lana) han decidido tirar el mito aquel del orgasmo vaginal. Sí, suena verdaderamente a que el mundo de va a acabar. Bueno, les cuento.
Como saben y ya hemos recalcado aquí, en las cuatro revistas en las que escribo, en los programas de tele y hasta casi me pongo a pregonar en el metro: el clítoris es el órgano que produce el orgasmo, él y solo él. Es decir su roce, estímulo manual u oral. Por ende cuando nos penetra un hombre si el clítoris se toca es posible que se logre el orgasmo, de otro modo no. Sin embargo, muchas eminencias, entre ellas Freud por años hablaron de un orgasmo clitorial (que era infantiloide) y uno vaginal (mismo que la mujer sentía cuando se consideraba madura sexualmente. Lo cual se ha desmentido desde hace muchos años). Pero también, esta misma idea fue alimentada por el reporte de muchas mujeres que decían y dicen y decimos que llegan a percibir un orgamo o clímax distinto cuando son solamente estimuladas en el clítoris que cuando son penetradas o cuando reciben tanto penetración como estimulación clitoridea.
Ahora, esta nueva teoría plantea que dado que la vagina no tiene muchas terminaciones nerviosas, porque sí así fuera obviamente moriríamos a la hora de un parto, que por lo tanto no es nuestro órgano sexual. O sea, no es nuestro órgano a través del cual sentiremos placer (pese a que es rico, sabroso, gozoso ser penetradas), que en un sentido puramente sexual, o sea donde no interviene la reproducción, la vagina no es más que el receptáculo del pene y por lo tanto no hay orgasmo a través de ella, no estamos digamos en sentido muy estricto, teniendo un momento de placer sexual. Esto sucede sólo cuando se estimula el clítoris. Por lo tanto, los diferentes tipos de orgasmos que se sienten, provienen del mismo lugar, el clítoris. Y, cuando lo sentimos distinto al producido durante una estimulación directa es porque vibra el tallo del mismo, aquel rodeado de las glándulas de skene que producen la eyaculación femenina o squirting. Es decir, auqnue no haya un disparo eyaculatorio, se eyacula de manera retrógrada, el líquido toma otra vía.
Digamos que nuestro real y absoluto órgano de placer es el clítoris no la vagina y que por años hemos creído otra cosa, por siglos, más bien. La vagina la ven como el canal del parto, la vía del pene pero NO como nuestro sitio de generación de orgasmos. Interesante, ¿no creen? Es algo que ya se había más o menos dicho anteriormente es decir que el clítoris era quien nos causaba los orgasmos pero hasta ahora se está concluyendo que la vagina no es nuestro órgano de placer y por lo tanto no podemos esperar llegar al clímax con un coito simple y concluyen que el orgasmo vaginal no existe, se siente diferente porque la vibración del clítoris surge y se extiendo pero la vagina no puede darte un orgasmo.
Miren, pues. Bueno al rato vengo con un poco más de información que tengo casi lista para ustedes. Va más o menos por la misma línea, es la comparación con el pene, donde se teoriza que la única parte del pene que les promueve el orgasmo es el glande. Es decir, sin glande no importa cuanto tiempo estén ahí dándole, no vendrá el orgasmo. Pero eso lo dejo para más tarde.
Por ahora comenten, ¡anden! ¡Por favor! y ¿dudas?
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De fácil acceso
Muchos siguen buscando el punto G de sus parejas y muchas otras siguen en la exploración desesperada para hallarlo. Lo visualizan como un ovni o un hallazgo de la biología más complejo de encontrar que los fósiles del mar muerto. No lo es. El factor que motiva el fracaso de su búsqueda es que buscan demasiado adentro, demasiado arriba. Está tan solo a un par de falanges del vestíbulo vaginal. Por otro lado, su cabeza empieza a crear no sé qué imágenes desde que introducen un dedo por una vagina y como no tenemos visión de rayos X, crean un mundo recóndito estilo selva del Amazonas; donde no saben qué alimaña puede salirles. El gráfico está muy claro. Sólo dense el tiempo. Respiren, permitan la lubricación o utilicen lubricante artificial y de que está ahí, está. Todas las mujeres tenemos uno. Lo que sí cabe aclarar, lejos de la discusión de hace unos meses de que NO EXISTÍA, es que algunas mujeres llegan a tenerlo poco franco al tacto, algo así como chato, pero de que ahí está, ahí está. Su textura es significativamente distinta al resto de las paredes vaginales. Es rugoso y tiene el tamaño de un chícharo. Además, en cuanto lo encuentran y lo estimulan, la sensación es inminente. Lo común es sentir al principio ganas de hacer pipí pero luego las sensaciones se estabilizan y se vuelven placenteras.
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Romper la regla de la regla
No cabe duda que nos encanta el mitote. Voy de acuerdo en exigir derechos de igualdad o de reproducción pero ya reclamar el derecho de menstruar con fechas definidas…
Pues la pregunta es ¿hay que acabar con la menstruación? El debate surgió en Estados Unicos hace tiempo y ha agarrado fuerza a raíz de haberse hecho públicas las pruebas que se realizan con un nuevo anticonceptivo capaz de reducir las menstruaciones a cuatro en vez de trece al año. Los médicos Elsimar M.Coutinho y Sheldon J.Segal publicaron en 1999 un libro, ‘Is Menstruation Obsolete?’(Oxford University Press) donde plantean las posibilidades de reducir la menstruación a la mínima expresión. Escuchaba hace un par de noches el programa de radio de la sexóloga Anabel Ochoa (adorada) quien analizaba que si una mujer tiene cerca de 500 menstruaciones en su vida (desde los 11,12 a los 45,55 años) y ella decide embarazarse en promedio 1.7 veces en su vida, ¿de qué demonios servían las otras 498 menstruaciones? Todas sufrimos molestias y hay un sinfín de mitos (que justo discutimos en el podcast anterior mencionado) pero desde mi punto de vista es necesaria, es una forma de desecho aunque admito que algunas mujeres pasan por días tortuosos que quisieran ahorrarse.
El debate sobre eliminar o no a ‘Andrés’ a nuestro placer es un tema no sólo científico sino ético ya que investigadores de la Facultad de Medicina de Virginia Oriental, en Norfolk, están probando una nueva fórmula anticonceptiva, llamada Seasonale, con el fin de reducir las menstruaciones pero advierte que implica ciertos peligros. Seasonale haría que la mujer recibiera más estrógenos, que, se sabe, incrementan el riesgo de coágulos o derrames; sobre todo si la mujer fuma o tiene presión arterial elevada. Además, el estrógeno, aunque no se ha demostrado, podría aumentar el riesgo de cáncer de pecho.
Existe un sitio en Internet donde se discuten los pros y contras y pueden encontrar diversas posturas científicas. El sitio stopping ‘menstruation’ está en www.mum.org/stopmen.htm
Por otro lado, cuando una mujer toma anticonceptivos orales o utiliza parches, si no frenara su toma a la cuarta semana tampoco presentaría regla. No es algo tan nuevo, es posible con los anticonceptivos comunes pero no es recomendable.
¿Ustedes qué opinan? ¿Sería ir en contra de la naturaleza? ¿Deberían hacer estudios más profundos sobre las consecuencias? Ustedes ¿están dispuestas a interrumpir sus menstruaciones? ¿Sus vidas se facilitarían? Ya saben, ahorro en tampones, toallas, mayor número de días para echar pasión. Debatamos. Les mando besos y como dije en el podcast ¡Felices menstruaciones!
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Infecciones en los dos
Bueno, a qué mujer no le ha dado una infección vaginal. Cosa molestísima y rellena de mitos. Como ya habíamos comentado en algún otro post, en realidad las típicamente llamadas infecciones vaginales son desequilibrios en la flor vaginal. Y por ende hay que darle la importancia debida. Puede ser que por condiciones de contacto o hasta estrés la flora vaginal se desequilibre y surja una infección dado que ahí hay bacterias buenas y si de pronto proliferan, se multiplican empieza el vía crucis. Igualmente puede que algunos protozoarios como en el caso de la candidiasis u hongos, así como otros microorganismos hagan ahí pachanga. La importancia de que siempre comuniquen a su ginecólogo al menos vía telefónica cuáles son sus síntomas se debe, primeramente porque NO TODAS las infecciones se tratan igual. No es lo mismo tratar una cándida que un hongo o que algo más serio que comienza a crear un cuadro más preocupante. Porque ahi van muchachonas a la farmacia y se compran la cremita que anuncian en la tele o que su hermana y amiguis usan. Y claro, recrudecen el cuadro o sencillamente gastan a lo guey porque la famosa pomada o menjunje no les hace ni cosquillas a los microorganismos ahí puestos. No les cuesta nada llamar a su doctor y comentale. Ya les he dicho que todo buen ginecólogo te contesta el teléfono y si lo considera necesario te dirá que te lances a verlo, si no, éticamente te dirá qué administrar.
En ocasiones no sólo con untaderas basta, hay que tomar medicamentos orales y MUY importante: suele ser necesario que también su pareja tome dicho medicamento. Es súper común que si él no es tratado, cuando tú ya sales de la infección o desequilibrio, dices ‘Ora sí, ya me siento bien, vengache mijo y tienen sexo’. Por obviedad, a los pocos días vuelves a presentar el cuadro, quizás sin que él tenga el menor síntoma. Ahi vas de nuevo a untarte otra cosa o a meterte óvulos y así para el real. Él puede tener la misma infección y no se le revela hasta tiempo después. Por la distinción en nuestra anatomía, ellos tienen más maneras de defenderse, porque sucede a nivel externo pero por nuestra bella humedad y puerta cerrada, los signos se hacen evidentes antes.
Es bien importante que si tuvieron sexo días antes de que comenzaran con la infección se lo comenten a su doc para que él decida si su amado amante también debe tomar tratamiento. De no hacerlo, él además de recontagiarlas una y otra vez, es posible que con el tiempo los bichos se vayan haciendo más resistentes y crueles y la infección en ambos se puede volver seria. Ya de inyecciones de antibióticos, malestares muy fuertes, dolores pélvicos, inflamaciones, ganglios hinchados, en fin. Con el tiempo los cuadros llegan a comprometer la fertilidad, la capacidad para defenderse y generar cáncer, Mil cosas horribles.
Ah! y quítense mitos babosos. Nunca falta la madrecita de familia que piensa que si su hija tiene una infección es porque el novio le anda metiendo mano sucia (eso, sí nota aparte, lávenseme sus manecitas si van a juguetear con la vulva de su mujer). Pero puede sucedernos a todas, así que no dudes en consultar a un especialista. No permitas que te frenen comentarios absurdos como “Sólo las desarrollan las mujeres promiscuas”. Muchas las mantienen en secreto por temor de que alguien piense eso de ellas. Es absurdo. Tampoco son algo que sólo se presenta en ‘mujeres jóvenes’. Los síntomas se presentan a cualquier edad, incluso después del climaterio.
Ahi se los encargo.
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Unos lo añoran, otros lo temen
Lo que son las cosas. Bien dicen que ‘Dios le da pan al que no tiene dientes’. Parecen bromas del destino. Mientras en México, se calcula que 80% de los embarazos que se registran cada año no fueron planeados, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Dinámica Demográfica, que data de 2006 y cerca de 36% de las mujeres embarazadas es menor de veinte años, por otro lado, se reporta que dos de cada diez parejas en México tienen problemas de fertilidad. Aquellos que sí desean un hijo.
Hace unos meses entrevisté a un grupo de mujeres con dicho problema, quienes habían asistido a una clínica de fertilidad y les juro que daban ganas de llorar con ellas. La frustración, el dolor de ver mes a mes que llega tu menstruación se vuelven un vía crucis.
Las técnicas en reproducción asistida han experimentado numerosas transformaciones desde 1978, fecha en que se registró la primera fertilización in vitro (FIV). Actualmente los adelantos registrados en esta materia las han colocado como la práctica más segura y exitosa para lograr la concepción en parejas de países industrializados que presentan diversos problemas de fertilidad.
Según las estadísticas manejadas por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a través de la revista “Reproducción”, menciona que anualmente se registran en México 24 mil casos de infertilidad, de los cuales el 15% obedece a causas femeninas y el 40% a problemáticas masculinas. Estas cifras demuestran claramente que la dificultad para la procreación natural en el 50% de la parejas infértiles se presenta por lo general un factor masculino de diferente tipo, asociado o no, a una problemática en su pareja.
Y las estadísticas a nivel mundial no son nada alentadoras; en países en desarrollo existen 186 millones de parejas infértiles y de acuerdo a los reportes emitidos por la WHO (World Health Organization) se estipula que del 8 al 12% de éstas, han presentado en algún momento de sus vidas diversas dificultades para concebir un hijo. Los esquemas internacionales sobre infertilidad indican que: en los hombres se tiene un rango del 8 al 22%, en las mujeres del 25 al 37%, en ambos miembros de la pareja del 21 al 38%, dejando del 5 al 15% de las parejas diagnosticadas como infértiles, la incapacidad de poder determinar las causas de su problema.
Abordando el problema de la infertilidad masculina, estudios realizados por la misma organización entre 1979 y 1984 en 5,800 parejas infértiles de 22 países desarrollados y en vías de desarrollo, determinó que los varones, eran la única causa que contribuía a la infertilidad en más de la mitad de las parejas, esto, debido en su mayoría a factores ambientales; el grueso de esta muestra sufría principalmente de lo que se conoce como infertilidad primaria, definida ésta como: “la incapacidad de la persona en edad fértil para lograr un embarazo después de un período mínimo de doce meses de exposición regular al coito sin protección anticonceptiva”.
Las causas femeninas más comunes son la edad y cómo el cuerpo se ha ido mermando debido a abuso de sustancias tóxicas (cigarro, alcohol, drogas), legrados mal hechos, estrés (dios de los males actuales). La cosa de la edad es lo más frecuente. Y, rompiendo uno de los mayores mitos sobre los anticonceptivos: NINGUNA DE ESAS MUJERES TIENE PROBLEMAS DE FERTILIDAD POR HABER USADO UN MÉTODO HORMONAL.
¿Han vivido este tipo de problemas de manera cercana? Mientras unos luchamos por evitar que se embaracen sin desearlo, otros darían su vida por concebir. ¡Bromas de la vida!











