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Jan
4

¿Existe o no existe el punto G? ¡Notición!

¡Santo Clós! Ahora sí empezamos el año con una noticia que podría venir a revolucionar muchas concepciones sobre la sexualidad, muchas afirmaciones, carreras enteras. Les cuento. Esta semana será publicado en The Journal of Sexual Medicine una investigación realizada por especialistas británicos del King’s College London quienes afirman (agárrense), que el Punto G o punto de Grafenberg no es más que una falacia, una zona erógena que no existe.
Resulta que realizaron un estudio a 1,800 mujeres y afirman no haber encontrado evidencia del mentado punto. Dicen creer que no es más que ficción, una fijación femenina promovida por revistas y terapeutas sexuales (auch). Tal cual lo dicen. Y creen que esta creencia lo único que ha provocado es que las personas se sientan inadecuadas y poco normales en la cama. Los autores del mismo: Tim Spector y Andrea Burri.

Ahora, me parece que no es momento de tomar conclusiones definitivas. No podemos determinar sus afirmaciones como 100% certeras. Su investigación pudiera tener ciertas inconsistencias. Están retando años de ciencia, lo cual es interesantísimo pero hay que tomar en cuenta que su estudio está basado en 1,804 mujeres de entre 23 y 83 años quienes se dedicaron a llenar cuestionarios. Sí, llenar cuestionarios. Todas ellas eran gemelas. Se eligió este patrón dado que se espera que al tener genes idénticos, ambas debían reportar tener punto G. Supongo, debían describir haberlo sentido previamente, tocado o haber logrado un orgasmo o eyaculación femenina basándose en el estímulo de este.
Las dudas de los mismos surgieron cuando en algunos pares de gemelas idénticas una de ellas reportaba tenerlo pero la otra no. De hecho, las gemelas idénticas no eran más propensas a reportar tener punto G que aquellas no idénticas quienes sólo comparten la mitad de sus genes.
El 56% de las mujeres dijeron tener un punto G pero tendían a ser más jóvenes y sexualmente más activas.
Entonces, concluyeron que no existe. Honestamente, no me parece que bajo dichas bases podamos determinar que años de investigaciones de muchos especialistas y las experiencias de millones de mujeres deban ser consideradas falsas.
El que una mujer no conozca su punto G -sobre todo tomando en cuenta lo poco que la mayoría exploran su cuerpo y es un hecho en el mundo de la sexología- no quiere decir que no lo tenga. A través de muchas trabajos de diversos investigadores como los de la Sociedad para el Estudio Científico de la Sexualidad en EU, sobre todo en la década pasada, se concluyó que el punto G no es una zona aislada ni parte de las paredes vaginales, sino conforma la misma estructura del clítoris. Como saben, es un órgano interno del que sólo sobresalen el capuchón y el glande, por dentro hay todo un tronco recubierto de glándulas (las de Skene que producen el líquido eyaculatorio), y se une a la vagina precisamente por un ‘chicharito’ más fibroso que el resto de las paredes vaginales y contiene diversas terminales nerviosas.
Cualquier mujer que haya hallado el suyo, ha sentido, hemos sentido, su rugosidad y diferencia con las paredes o túnica, pero sobre todo, hemos percibido el efecto de presionarlo o estimularlo ya sea manualmente y cuando el pene debido a la postura lo roza. ¿Entonces? ¿Nos lo estamos imaginando?

Del mismo modo, los orgasmos provocados por el estímulo del ahora poco renombrado punto G se sienten distintos a aquellos que se logran por estímulo manual u oral directamente al capuchón del clítoris.

La idea del punto G se popularizó en los 80 por la profesora y sexóloga Beverly Whipple quien entonces afirmó haber encontrado dicha estructura en más de 400 mujeres. Ella opina que este estudio es realmente inconsistente. Y la apoyo, creo que los hallazgos encontrados por dichos británicos, son complejos de probar ya que un par de gemelas pese a contar con los mismos genes no tienen las mismas experiencias sexuales ni comparten los amantes.

En fin, nada es definitivo aún y con seguridad distintos sexólogos, investigadores y estudiosos saldrán a refutar dichas conclusiones. Veremos qué transcurre.

En 2001 se reconoció médicamente el término ‘próstata femenina’ y se le dio al punto G. En fin, ¿qué sucederá con sexólogos y autores como Deborah Sundahl quien ha dedicado su vida a enseñar a las mujeres a tener una eyaculación o squirt, cuya base está sentada en estimular a Mr. G? Interesante. Me encanta que pasen estas cosas.

¿Qué opinan?

Jan
2

¿A dónde se fue el himen?

By Elsy  //  Mujer y vagina  //  4 Comments

Recibí un mail de un lector de Maxim que puede parecer básico pero justo este tipo de interrogantes me hacen ver que en ocasiones lo más básico o que pareciera lógico es lo que menos debemos dar por hecho.

Me comentaba que hace pocos días tuvo sexo por priemra vez con su novia, quien era virgen. Ella sangró un poco, lo cual por obviedad le hizo darse cuenta que ella tenía un himen rígido o poco flexible. Ambos concluyeron, certeramente, que su himen se rompió. No obstante les surgió la duda de ¿a dónde se fue esa membrana rota? Me preguntaba si en estos días la novia la expulsaría y podría ver el cachito de membrana rota en sus calzones o si quedó por ahí entre las sábanas perdida con la sangre o si incluso debían buscarlo y sacarlo. Pues les diré que pese a que hay una gran variedad de hímenes, cuando uno se rompe dado que no era elástico o complaciente -como se le conoce a aquellos que se desplacen-, ninguno sale volando o se hace añicos que hay que recoger, como un vaso que se tira al piso. Lo que queda o permanece, los restos de un himen, se les llaman CARÚNCULAS HIMENEALES. No obstante, ya que hay muchos tipos de hímenes por morfología, y varían tanto, en ocasiones ni siquiera un ginecólogo es capaz de confirmar si un himen está roto. Es decir, si ya no es himen sino carúnculas o bien, así era su forma. Ya que, como ya hemos explicado en ocasiones anteriores, pueden ser anulares, es decir con un solo orificio al centro, denticulares o sea su orificio tiene una especie de ‘holanes’, labiado o bilabiado, es decir el orificio puede ser longitudinal, tabicado o con doble perforación, semilunar, porque su forma es como de media luna o franjeado, es decir irregular, el orificio puede ser de cualquier forma.

En fin, quienes hayan sentido que su himen se rompió en la primera relación sexual, ya saben, la membrana no se fue al escusado o tienen que ponerse a buscarla como el cordón umbilical cuando se desprende del ombligo. He informado.

Dec
20

Rasca que rasca

Parece cosa que no trae consecuencias, rascarse a cada rato los genitales. Y hay quien ya lo hizo cosa compulsiva. Digo, a todos nos dan comezones en cualquier zona de vez en cuando, pero de repente hay quien ya lo tiene como un tic nervioso. Los genitales son delicados por lo que no es recomendable manipularlos con mucho ímpetu. Por lo regular rascarse constantemente implica ansiedad, es como morderse las uñas. Hay que de detectar la causa de ésta. Es probable que si se rascan todo el tiempo sean más propensos a infecciones dadas las bacterias que envían con sus manos y si a eso le suman las laceraciones aunque sean imperceptibles que hacen con las uñas, el cuadro puede ponerse feo. Si llegaran a lastimarse, lo mejor es mantener lo más higiénica posible la zona, no tocarse ni tener sexo. Pueden aplicar fomentos de agua tibia purificada por cinco minutos y secar muy bien así como utilizar ropa interior cómoda, de algodón y que hayan lavado con jabón neutro. Si en un par de días no sienten mejora, deben consultar al doc para que recete algún tratamiento tópico para disminuir las molestias y evitar una infección.

Y descansen la mano, por favor!

Dec
19

Embarazarse cuando pasan los 35 años

By Elsy  //  Mujer y vagina  //  15 Comments

Después de los 35 años, las probabilidades de dar a luz un bebé con algún daño congénito relacionado con los cromosomas, aumentan. El Síndrome de Down es el más común junto con anomalías o defectos físicos así como el retraso mental. Una mujer de 25 años tiene una posibilidad de 1 en 1,250 casos mientras que una de 45 tiene 1 en 30 y una de 49, 1 en 10. Por otro lado, aumentan los riesgos de aborto espontáneo, si tienes alguna afección o enfermedad crónica puede exacerbarse y la posibilidad de complicaciones como la diabetes gestacional, problemas con la placenta, parto prematuro y nacimiento sin vida aumenta significativamente. Además, antes de decidirte debes someterte a un chequeo integral exhaustivo para establecer tus propios riesgos, desde una química sanguínea hasta ultrasonidos de todos los órganos que entran en juego (casi todos) cuando un bebé crece en tu vientre.

No obstante hay muchos casos de éxito. Pero se requiere de mucho monitoreo médico.

Quizás el riesgo ‘práctico’ de tener un hijo a los cuarenta y tantos es la falta de energía que muchas mujeres experimentan a esa edad para criar y convivir con un niño de acuerdo a sus requerimientos. Por decir así, cuando sea adolescente, tenga 16 años, por ejemplo, su madre tendrá 56 si no es que 60. Y a esa edad, no siempre se tiene la paciencia para darle la atención que necesita un adolescente. En toda etapa un hijo necesita toda la atención del mundo. Ummm, ¿estaremos tardando mucho las que ya rebasamos los treinta y no tenemos ni para cuando planear?

¿Qué opinan?

Dec
10

Desnudemos al famoso cólico menstrual

By Elsy  //  Mujer y vagina  //  9 Comments

‘Aguántate como las mujeres’, era uno de los aforismos favoritos de las religiosas con las que estudié la secundaria y con el que sentenciaban a toda alumna que se accidentaba o se sentía mal. La frase no sólo denotaba matices sexistas, generaba la idea de que nosotras debíamos tener mayor capacidad para soportar el dolor. Más tarde esa idea se alimentó con varias teorías que afirman que si un hombre pudiera sentir dolores de parto, moriría. O bien, que si sufriera cólicos menstruales, quizás perdería el conocimiento. Aún nadie ha comprobado que eso sea totalmente cierto. De acuerdo al Dr. Manuel Rodríguez, Presidente de la Sociedad Española del Dolor, la intensidad de un malestar, está sujeto al umbral del dolor de cada persona sin importar el género o la edad. Sin embargo, según un estudio realizado por el Dr. Ed Keogh, Psicólogo de la Unidad del Dolor en la Universidad de Bath, las mujeres sufrimos más episodios dolorosos a lo largo de la vida, en una mayor cantidad de áreas corporales y con mayor frecuencia; muy de la mano de nuestros múltiples cambios y ciclos hormonales. Además, los factores psicológicos pueden exacerbar la percepción del mismo ya que prestamos más atención a los aspectos emocionales; mientras que los hombres, a los sensoriales -a las sensaciones físicas. Lo cierto es que ninguna puede negar que ‘aguantarse como las mujeres’ un cólico menstrual, sí llega a ser de valientes (tal vez sí tenga cierta aplicabilidad la frase). No obstante, el dolor abdominal provocado por la menstruación, es tan común y desde tiempos ancestrales se identifica como parte del ‘paquete’, que está lleno de supersticiones que han incitado remedios, brebajes, mejunjes, etc. (nunca faltará la abuela que recomiende colocar un caracol sobre el ombligo). Pero por encima de todo, eso ha promovido que no se le dé la importancia necesaria.

El dolor menstrual se debe a la liberación excesiva de prostaglandinas, que son sustancias que contraen el músculo de la matriz, incrementando la presión en la misma, por lo que se produce una disminución del riego sanguíneo. Se siente como presión en el bajo vientre y puede tener intervalos en que la sensación es más fuerte acompañados de punzadas tanto en el abdomen como en los genitales. Puede recorrerse hasta la espalda y pelvis. Además, algunas mujeres llegan a presentar náuseas, diarrea, palpitaciones, calor excesivo, mareo o vómito; sin que haya causas patológicas qué perseguir.
El punto crucial es identificar cuando la dismenorrea es común o primaria –misma que se mitiga fácilmente y no en todos los ciclos se presenta. Pero cuando es tan intensa que cada mes imposibilita a una mujer para levantarse de la cama, encontrar una postura ya sea acostada o sentada sin sentirse como empalada, le provoca desmayos y se afecta de manera significativa su vida personal o laboral; es momento de correr al ginecólogo. En la mayoría de los casos existe endometriosis, quistes ováricos, fibromas uterinos u otros padecimientos del aparato reproductor. Igualmente, se debe a la colocación de un Dispositivo Intrauterino donde el cuerpo no lo está recibiendo bien. Ciertamente, es posible vivir reglas relajadas e indoloras pero se deben encontrar las causas de raíz.

Mitos y verdades menstruales

> Mito “Tomar té o colocar compresas calientes sobre el abdomen elimina los cólicos”
Verdicto. Falso. El calor relaja los músculos pero no elimina el cólico de origen, sólo los fármacos que combinan un antiespasmódico y analgésico pueden eliminar el espasmo causante del dolor y la inflamación.

> Mito “La actividad física produce mayores cólicos”

Veredicto. Falso.
Contrario a lo que se cree, realizar ejercicio cuando menos treinta minutos al día ayuda a mantener los músculos elásticos y disminuye el riesgo de padecer cólicos fuertes durante la menstruación.

> Mito “Tomar un baño con agua fría o colocar bolsas con hielo disminuye el dolor”
Veredicto. Falso. Darse un baño con agua fría podría intensificar los cólicos porque aumenta la contracción del músculo. En ninguna condición interrumpe la menstruación.

> Mito “Tener relaciones sexuales durante la menstruación elimina los cólicos”
Veredicto. Falso. El hecho de mantener relaciones sexuales durante la menstruación no produce ninguna alteración.

Verdades

> El café, el chocolate, los lácteos y los irritantes aumentan el dolor ya que estimulan las contracciones musculares o espasmos uterinos.

> Los alimentos ricos en potasio (papas, cereales, plátano) previenen el cólico. Inhiben de manera natural las contracciones naturales, por lo tanto, ayudan a disminuir los espasmos.

> Cuando el cólico se presenta -y siempre y cuando se trate de dismenorrea primaria- basta con tomar un medicamento que combine Ibuprofeno (antiinflamatorio) y Butilhioscina (antiespasmódico).

¿Listas para vivir sin cólicos señoras y señoritas? Les mando besos

Dec
2

Moco cervical ¿método? Lo dudo

Me han pedido mucho que les pase al costo el método ‘anticonceptivo’ (y chequen que lo entrecomillo) natural del moco cervical o de Bilings. Me parece tan poco efectivo como el del coito interrumpido y mucho más complejo que este último.
La cosa consiste en checar todos los días la viscosidad y características del moco que sale de nuestra hermosa vagina para determinar si estamos en días fértiles o no. Eso sí, sin previo aviso -y como saben- en cuestión de horas el ciclo puede cambiar y las características del moco también pueden ser afectadas por medicamentos, jabones, temperatura, estrés, una gripa y hasta si hay restos de semen en el cuerpo. Es decir, es un voladazo de la vida. Además, ya que el ciclo puede cambiar en cosa de horas, ni modo que ya en pleno foreplay y arrumaco, le dgas al tipo ‘A ver pérame deja me checo el moco a ver si podemos’. No mijas, USEN CONDÓN o un método hormonal, pero se los explico. Digo, por cultura general.

Su efectividad es del 75% que conste y siempre y cuando sean super duchas. Para tomar la muestra se utilizan los dedos en la entrada de la vagina.

Período infértil

Los días infértiles del ciclo femenino se caracterizan por una mayor sequedad, donde no verás ni sentirás moco, o este será denso, escaso y pegajoso. El moco se separa y al tratar de estirarlo, se rompe. Estos patrones de sequedad o mucosidad que ayudan a reconocer los días infértiles, aparacen dos o tres días después del sangrado de la menstruación.

Período fértil

La primera señal de que has entrado en tu período de fertilidad es la aparición de un moco viscoso tras los días de sequedad que preceden a la menstruación o al cambio de las características del moco que, según pasan los días, se aclara, se afina y aumenta en cantidad, con un aspecto que se asemeja a la clara de huevo. Como este

Pico de fertilidad

El último día en el que tienes sensación de lubricación es el día más fértil del cíclo y cuando tienes más posibilidades de quedarte embarazada si mantienes relaciones sexuales. Cómo saberlo, observando mes a mes (WTF??) Bueno eso dicen las que lo han probado.  La sensación de lubricación puede durar uno o dos días más que le presencia del moco elástico y transparente característico de los días fértiles. Si es así, aún tienes muchas posibilidades de quedar embarazada. Después se produce la ovulación y reaperece la sensación de sequedad o la aparición de un moco adherente y seco de tipo infértil.

Informé.

 
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