Archive for the ‘Mundo Gay’ Category
Miren nada más el festejo del Orgullo Gay en Madrid, aquí el relato y las fotos. Cortesía de mi amiga Artemisa Pimpante, española, con quien crecí (en todos los sentidos) y a quien quiero muchísimo y extraño ya que ahora vive de nuevo de ese lado del charco. Se los comparto.



“Por una semana, toda la población de Madrid se vuelve gay entre festejos de orgullo. El desfile más grande del mundo está a punto de empezar y miles de personas abanderadas con el arcoíris se distribuyen a lo gran largo de la gran vía Madrileña. La variedad de personas es innumerable: desde niñas hasta drag-niñas. Familias completas están ahí, hasta con el abuelito en silla de ruedas -con su respectiva banderita gay-, sonrientes y expectantes. Nadie se queda fuera, todos caben. El orgullo gay representa la fiesta más importante para el pueblo madrileño, comparable con el San Juan de Barcelona o el San Fermín de Pamplona. Gente de todo el mundo hace el viaje cada año para no perderse el ambiente que se vive esperando las carrozas, refrescándose mientras personas desde todos los balcones de la Gran Vía lanzan cubetadas de agua sobre tos transeúntes que gritan: ¡cerveza, cerveza…!
Es increíble ser testigo de cómo una condición, en otros lugares juzgada y perseguida, aquí está por completo integrada. Es por eso, por integración, que este año los festejos no se realizaron del famosísimo
Chueca -famosísimo barrio gay-, sino en otros puntos de gran importancia para la comunidad, como la Plaza del Sol y la de España.
Integración. Todos somos uno. Todos somos gays. Todos somos bugas. Porque lo humano está en cada uno de los seres humanos, como bien decía mi miss de ética. ¡Arriba Madrid, tan integrada, tan humana, tan gay!”
El viernes fui invitada a un programa de radio dedicado al mundo swinger. Fue una gran experiencia, de hecho ya los invitaré a un podcast para que los conozcan. Sin embargo, hubo un punto que me dejó pensando bastante. Muchas de las parejas ahí presentes no tenían conciente el hecho de que el sexo oral sin protección es sexo de riesgo. De hecho, comentaron de algunas parejas que han conocido en el ambiente y que no gustan de entrarle digamos con todo y su modo ‘light’ consiste en sólo tener intercambio oral con otras parejas. Es decir, ellos se reconocen como resposables y cuidan de su integridad y la de los grupos a través del uso del condón para relaciones coitales y anales pero no orales. Cosa preocupante, porque por muchos cuidados que hayan en los contactos de las ‘puertas de abajo’ si no la hay en la boca, la cosa resulta lo mismo: ¡riesgo! Y gacho eh.
Como es sabido, en muchos de estos intercambios hay contacto entre mujeres, de hecho es uno de los motivantes primordiales entre la parejas para unirse a esta subcultura o estilo de vida: el SW. Él o ella tiene la fantasía de integrar a una tercera o de manera individual la mujer quiere explorar sensaciones y erotismo con una congénere. Y, tanto en estos casos como en relaciones puramente lésbicas; es decir entre mujeres con orientación sexual gay rara pero raaaaaaaaaaaara vez hay protección de por medio.
La única protección para la vulva tanto al dar y recibir sexo oral o cunnilingus y realizar frotamiento de vulva contra vulva (una de las prácticas más frecuentes y disfrutables entre mujeres), es el uso de películas de látex, de las cuales ya hemos hablado antes, como éstas


Algunas tienen sabor, son muy baratas y las encuentran en sex shops. De hecho me parece que ya es hora de que una marca fuerte y reconocida, como por ejemplo Sico, comenzaran a comercializarlas para crear conciencia de la importancia de su uso. El VPH; VIH, etc. se pueden transmitir por sexo oral, es decir por besar y lamer la vulva de una mujer y no se diga en prácticas en donde hay contacto de genital con genital como es el roce de vulvas vulgarsísimamente llamado ‘raspado de pelucas’, jajaja o tijeras como dijera el kama sutra. Y sí, es preocupante que mientras los hombres gay pueden y DEBEN acudir al condón, las mujeres no realizan el uso generalizado de las películas protectoras. Algunos expertos recomiendan utilizar plástico auto adherible para comida, no apto para microondas pero dudo que todos tengan la calidad para que su porosidad impida el paso de virus. Claramente hay intercambio de fluidos y el roce -digo si ya se ha comprobado que con simples juegos de manos y fluido para acá y para allá al menos el VPH sí puede contagiarse- ahora imaginemos si hay labios, clítoris y demás estructuras genitales en contacto directo. No pos no.
El condón femenino por su lado, en el caso de relación lésbica, no hace la tareade protección porque recuerden y aquí lo pueden ver que están diseñados para introducirse a la vagina e impedir que se ponga en contacto con el pene y el esperma. Digamos que no sirve para el asunto de ‘afuerita’.

Realmente es hora de que estas películas plásticas en cualquier relación ya sea hombre-mujer o mujer-mujer, comiencen a ser utilizadas. Se colocan sobre la vulva y la sensación es prácticamente la misma y sin ningún riesgo, también pueden colocarle una buena cantidad de lubricante con base de agua, un Softlube con el fin de hacerlo más placentero pero ¡ojo! no usarlas es de verdad un tiro al aire. Cuídense por favor.
En México, el camino ha sido largo, desde épocas precolombinas. Los mayas y mexicas eran intolerantes a la homosexualidad salvo en ciertos rituales con carácter homoerótico y algunas peculiares ‘licencias’. Por ejemplo, de acuerdo a Len Evans en su libro Chronology of Mexican gay history (2002), “la sociedad maya consideraba la homosexualidad preferible al sexo prematrimonial, por lo que los nobles conseguían esclavos sexuales para sus hijos”. La llegada del catolicismo recrudeció dichas concepciones y la línea histórica continúo bajo la homofobia: hubo quema de ‘sodomitas’, amputación de genitales y todo tipo de abusos abrazados por las leyes sobre todo hacia hombres sorprendidos en prácticas sexuales con sus congéneres. Entre los hechos más sonados del México Independiente está el ‘Baile de los 41’, una redada ejecutada en 1901 durante un baile de parejas gay en una casa particular donde algunos estaban vestidos de mujer. Salvo aquellos parientes de influyentes, todos fueron condenados a la cárcel y trabajos forzados. Se extendió el rumor de que en realidad había 42 hombres en dicha celebración, ese último a quien se le permitió la fuga era el yerno de Porfirio Díaz, Ignacio de la Torre y Mier.
El movimiento por el orgullo LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) surgió en México hasta 1978 y tras décadas de marchas, asociaciones, manifestaciones, homofobia en todo estrato, crímenes de odio (comúnmente disfrazados por los autoridades como ‘crímenes pasionales’), y un constante desprecio por la Iglesia y la sociedad, en noviembre de 2006 se promulgó la Ley de Sociedades de Convivencia en el Distrito Federal, en vigor desde su publicación en el diario oficial del gobierno capitalino el 16 de marzo de 2007. Dicha difería del matrimonio en diversos derechos, alcances y en cumplimiento de orden constitucional dentro de los límites del Distrito Federal. Finalmente, el 4 de marzo de 2010 entró en vigor en la Ciudad de México la ley que permite el matrimonio homosexual, a pesar de que la Procuraduría General de la República presentó ante la Corte Suprema un recurso contra la ley, siendo el primer país de América Latina en permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo. Y -a pesar de múltiples movimientos en contra encabezados por la institución católica y el cristianismo- todas las garantías que se le otorgan a una pareja heterosexual.
Hoy, pese a todos los detractores y el odio, podemos atestiguar historias de victoria, pequeños pasos hacia una evolución social. Donde el amor está por encima de todo pensamiento retrógrada, y la fe –lo contrario al miedo- dan resultados.
Ahi vamos…

Este mismo día pero de 1990 la homosexualidad fue descartada de la lista de trastornos y enfermedades de la Organización Mundial de la Salud. Se comprendió al fin de muchos siglos de terrible opresión, abusos y masacres que la homosexualidad es una orientación sexual, tan válida como lo es la heterosexualidad. Vaya, muchos siguen sin comprenderlo pero hay que seguir en la lucha.
En el marco de este día deberíamos analizarnos, ¿qué tanto fomentamos la homofobia en nuestra casa, nuestros amigos y profesión -hasta con simples comentarios? Del mismo modo, cuántos gays fomentan también la homofobia, al caer en conductas que al realizarlas cualquiera, fuera o no gay, alteraran la imagen y la comprensión social de la orientación.
Ya pasaron 20 años desde que la OMS da este dictamen, mucho antes del DSM IV lo retiró de su lista y aún hay tanta ignorancia y pendejez. Mismas que sólo irán cayendo con información, desmantelando ideologías basadas en el miedo -un gran motor de nuestra méndiga historia- como aquellos basados en confusiones de trastornos y conductas sexuales con la orientación: la pedofilia por ejemplo. O bien, el hecho de que un gay ‘se siente mujer’ y por lo tanto hay que tratarlo así, u hombre siendo lesbiana. Una cosa es la identidad de género, es decir cómo me concibo (hombre o mujer) y otra es hacia qué sexo género me oriento erótica y afectivamente. Pero no hay esa información en escuelas en ningún nivel de formación. Y claro, ese pánico social promueve que aún no podamos integrarnos todos sin necesidad de que haya una ‘Comunidad LGBT’. Todos somos la diversidad.
Este año, se logró el matrimonio entre personas del mismo género en el DF. El amor, el matrimonio y las relaciones eróticas, el sexo, el simple coqueteo, parecieran resultarnos a menudo complejos. Más, nunca pensamos en la sencillez de su ejecución cuando se es heterosexual. Estos mismos conceptos entre personas del mismo género, han sido tan cruelmente oprimidos que apenas hubo una luz, muchas de ellas comenzaron a recalcular la importancia de la unión; incluso con mayor conciencia que nosotros. La sociedad heterocentrista –diseñada de ese modo bajo esquemas religiosos donde la sexualidad tiene un único fin procreador- negó por siglos un derecho inherente a todo ser humano: orientarse erótica y afectivamente hacia el género que su naturaleza, su ser, demande. Y de ese modo, darle no sólo validez social sino legalidad a sus relaciones.
No obstante, seguimos de pie ante una sociedad polarizada con un enorme número de personas en contra y otro tanto más confundida, con un sentimiento de apremio por respetar una noción que desde niños les infundaron como negativa. Pocos crecieron escuchando en casa o conviviendo con la certeza de que los seres humanos poseemos orientaciones sexuales, que el concepto hombre-mujer no es el único posibilitado de respeto. De acuerdo al Dr. Juan Luis Álvarez-Gayou, Terapeuta Sexual por la American Association of Sex Educators Counsellors and Therapists y fundador del Instituto Mexicano de Sexología, “la atracción es el concepto central que determina el que tanto mujeres como hombres elijan a otro ser para expresar su sexualidad; concepto con el cual no sólo se hace referencia a la atracción sexual o erótica sino también afectivo amorosa y en donde la persona que atrae es vista en todos sus aspectos fenotípicos externos. De tal manera que la elección que se hace puede ser hacia una persona del otro (heterosexualidad) o del propio género (homosexualidad)”.
Sin embargo, nos implantaron mentalmente una estampa de expectativas sobre cómo debemos ser en función a nuestro género -provocando segregación y discriminación hacia quienes salen de dicho molde- y nos amputaron una capacidad fundamental: la aceptación de la diversidad, de una inteligencia análoga, no binaria -donde sólo puede haber ‘bueno y malo’ basado en estereotipos y creencias- y nos negamos a nosotros mismos la posibilidad de una transformación social. Puntualmente un mundo donde todos tengamos la libertad de crear una pareja o familia.
Claro, llegan preguntas ‘¿Qué lo causa?’. Pareciera que nuestro espíritu inquisidor nos exigiera explicaciones. Innumerables investigadores han optado por escudriñar entre genes, hormonas, aspectos cerebrales, y millones de conclusiones contrapuestas.
Finalmente y dado que la procreación es sólo un porcentaje optativo de la sexualidad, como bien dijeron Masters y Johnson, dos de los más grandes investigadores de la sexualidad humana, “cuando sepamos qué causa la heterosexualidad, sabremos la causa de la homosexualidad”.
Es hora de comenzar a analizar esos miedos, esos tabúes que desde niños nos heredaron. Y comprender que la CALIDAD MORAL, la ética, las conductas sociales y sexuales no están delimitadas por una orientación sexual. Están sujetas a cada persona, a su historia de vida. Fomenten la diversidad y luchen desde su barrera contra la homofobia.
¿Qué?, ¿qué? Bueno no ven que se les está cayendo la institución y todavía le siguen. Miren al señor arzobispo de una localidad barsileña. El señor, no sólo se aventó declaraciones (de las cuales, claro, ahora se deslinda) tan increíblemente imbéciles como “Sabemos que un adolescente es espontáneamente homosexual, los chicos juegan con los chicos, las chicas juegan con las chicas”, “Si no hay una guía adecuada, esto se queda”. Jajaja, nada más le faltó agregar ‘Y aguas, que se pega’. Ay Dios, de verdad que ¿cuándo podremos evolucionar con dirigentes como este, sobre los cuales tanta gente pone fe y ve como manos derechas de Dios? Este hombre no sé de donde saca que la homosexualidad surge por el contacto amistoso entre personas del mismo género. A ver, ¿cómo? ¿El que en etapas de nuestra vida prefiramos estar rodeados de amigos de nuestro género nos provocará una orientación sexual? Hasta dónde no comprenden que una orientación no es algo por lo que se opte o se elija. Y bueno, además le pone la cereza a la caca con ‘Si no hay guía, esto se queda’. Ay Señor.
Y luego, no conforme con el escandalazo en el que están metidos con el destape del, ¿qué será? 0.010% de los crímenes por pedofilia que se dan dentro de su millonaria empresa mundial, dice “…la aceptación de la homosexualidad en la sociedad podría facilitar la aprobación de la pedofilia”. ¿Qué tiene que ver la pedofilia con la homosexualidad? O sea, el que a muy bajo ritmo (proque la lucha lleva más de 40 años) se esté logrando la integración que le corresponde a cualquier persona independientemente de su orientación, va a promover que un día se luche por integrar a pederastas? Una orientación no es un delito, no implica un abuso, no es un trastorno ni una parafilia ni una expresión comportamental, la pederastia sí. La pedofilia también. Y ahora resulta, reeeesulta que lo poco que se ha logrado y que se reconoce como avance en cuanto a los derechos de la gente con orientación distinta a la heterosexual es el inicio de una aceptación de crímenes donde algunos de sus compañeritos de ‘chamba’ son sus máximos representantes.
Y más, afirmó “Cuando comenzamos a decir que los homosexuales tienen derechos, el derecho para demostrarlo públicamente, entonces en poco tiempo nos toparemos con los derechos de los pedófilos”, dijo.
Estoy asqueada.
Me declaro impactada pero de verdad con más risa que coraje ante las ignorantísimas declaraciones de Don Evo, claro, Morales, el mismísimo presidente de Bolivia durante la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y la Madre Tierra. Digo, uno no se espera (por experiencia) que todos los gobernantes sean léidos, escribidos y viajados, mucho menos que se tomen el tiempo de investigar e informarse de todo tema. Porque es obvio que no lo hacen. Pero ya de mínimo que callen su boca cuando no tienen la menor idea sobre un tema. Y miren que al buen Evo ya le ha pasado bastantes ocasiones. Pero afirmar, así de bolas, afirmar-afirmar que la orientación homosexual es causada por las hormonas con la que se cree -y se ha informado desde muchos años atrás que es un mito que se siga haciendo- que se engorda a las aves que comemos, ya es de verdad para que lo amordacen con la banda presidencial. Y bueno hasta a la alopecia le tocó, mis queridos calvitos también se llevaron su dosis de ‘sabiduría’ boliviana que más bien termina haciendo honor a ‘Los enanitos verdes’ y suena más a ‘lamento boliviano’.
Mi querido Evo ha resuelto la incógnita del mundo de la sexualidad ‘Qué causa la homosexualidad ¿?’. Nombre, habían de darle el Premio Nobel de Ciencias 2010. La causa, um, la causa. Como bien dijeron Masters y Johnson “El día que sepamos la causa de la heterosexualidad, sabremos la de la homosexualidad” y “Decir que la homosexualidad es anormal es como decir que la heterosexualidad lo es”.
Pero miren nada más la de esfuerzos científicos que parece que Evo ha superado. Aquí los más recientes estudios al respecto de ‘las causas’, porque parece que esta jodida sociedad de dobles morales NECESITA una explicación. Chequen, aquí un resumen de uno de mis artículos para Maxim.
Genes
El científico norteamericano Dean Hamer, genetista del Instituto Nacional del Cáncer en Bethesda, EU, afirmó haber localizado un gen que influye sobre el comportamiento sexual, asegurando que se había encontrado un ligamiento genético entre el gen, Xq28, y la homosexualidad masculina. Su estudio que fue publicado en la revista Time y en The Journal Nature Genetics en 1995, se basó en el análisis del ADN de pares de hermanos, ambos homosexuales, y encontró que dos tercios de ellos compartían un patrón distintivo a lo largo de un segmento del cromosoma X. Los científicos afirmaron que la posibilidad de que este patrón genético aparezca por casualidad es muy remota. Continúa en estudio ya que no pudo comprobarlo en lesbianas. Dadas algunas refutaciones, declaró que “su objetivo era identificar los factores genéticos, no negar los factores psicosociales”. Concluyó que jamás podremos predecir quién será gay o heterosexual.
Por su lado, el profesor en antropología de la Universidad de Oxford, Niel Whitehead, en 1999 publicó que “La homosexualidad es determinada por la naturaleza y la educación. Sin genes, no se puede actuar en el medio ambiente. Pero sin el medio ambiente los genes no tienen nada sobre dónde actuar”.
Más tarde los científicos Michael Bailey y Richard Pillard igualmente realizaron estudios genéticos con gemelos idénticos y encontraron una probabilidad del 50 por ciento de que el gemelo de un homosexual también lo fuera. Lanzaron la incógnita “Si hay algo en el código genético que hace homosexual a una persona, ¿por qué no todos los gemelos idénticos que tienen un hermano gay, lo son, ya que tienen exactamente la misma dotación genética?”
Hormonas
De los científicos que se han centrado en los estudios hormonales y psicoendocrinológicos de la homosexualidad, está el alemán Günter Dörner. En la década de los setenta clasificó la homosexualidad como “pseudohermafroditismo nervioso central”, lo que significa que considera que los hombres homosexuales tienen cerebros con los centros de apareamiento de las mujeres, pero anatomía masculina. Teorizó que los hombres con dicha orientación deben tener niveles más bajos de testosterona, o niveles más altos de estrógeno en el torrente sanguíneo que heterosexuales; y que las lesbianas y heterosexuales deben mostrar el patrón opuesto.
En 1984, Heino Meyer-Bahlburg, neurobiólogo de la Universidad de Columbia, analizó los resultados de 27 estudios realizados para probar la teoría. Según éste, ninguno mostró hallazgos significativos ya que cree que fueron metodológicamente erróneos y algunos se vieron empañados por el uso de drogas psicotrópicas por parte de la muestra.
En los últimos años, Roger Gorski, profesor de neuroendocrinología de la Universidad de California ha trabajado con ratas tratando de probar si los niveles de hormonas pudieran determinar la orientación sexual desde el vientre materno. William Byne, director del laboratorio de neuroanatomía en la Escuela de Medicina Mount Sinai, plantea, “Si la hipótesis prenatal de la hormona fuera correcta, entonces se esperaría ver una gran proporción de homosexuales con perturbación endocrina prenatal, como anomalías genitales o gonadales. Pero no es así. Si las hormonas ayudan a influir en la orientación sexual, ¿qué es lo que influye en las hormonas?” La evidencia de la investigación hormonal está lejos de ser concluyente.
El cerebro
Otros se pusieron a analizar ‘la azotea’, como Simon Le Vay, biólogo y neurocientífico quien realizara el análisis post mortem del cerebro de 19 hombres y afirmó haber encontrado “diferencias sutiles pero significativas” entre los cerebros de hombres homosexuales y heterosexuales, células del hipotálamo conocidas como INAH-3. Su trabajo fue refutado ya que algunos científicos consideraron que su muestra había sido muy pequeña, otros más como Dean Byrth, de la Universidad de Utah, debido a que algunos de los examinados habían muerto de SIDA, comentó que “aunque las diferencias en el hipotálamo pudieran darse antes del nacimiento, también pudo generarse debido a causas genéticas y otras, hasta el estrés”. Por su lado, Mark Breedlove, científico de la Universidad de California en Berkeley, demostró que la conducta sexual puede cambiar la estructura del cerebro.
Rasgos que dan la nota: Richard Lippa, un psicólogo de la Universidad Estatal de California en Fullerton, ha postulado la hipótesis de que los homosexuales son diferentes morfológicamente a los heterosexuales y sus patrones son iguales a los de las mujeres. Asegura que los gays suelen tener el nacimiento del cabello de la coronilla en el sentido contrario a las manecillas del reloj, al igual que las mujeres. Otros rasgos que se han expuesto: los homosexuales y las lesbianas tienen 50 por ciento mayor probabilidad de ser zurdos o ambidiestros que los heterosexuales. Igualmente, se ha observado que la longitud relativa de los dedos índices de los hombres heterosexuales, son más cortos que la de dedos anulares, mientras que la longitud de ambos dedos tanto en mujeres como en homosexuales es similar. Las lesbianas suelen tenerlos a distinta longitud como los hombres. Se han descubierto además fenómenos en la forma en que se procesa el razonamiento espacial y cómo se perciben los sonidos. A partir de estos hallazgos, se podría concluir que el “modelo de inversión” de la homosexualidad de Freud puede ser cierto. Como es natural, decenas de estudios se contraponen.
Naturaleza, ambiente y todos sus integrantes
La mayoría de los especialistas en diversas ciencias concluyen que todo interviene en nuestra orientación sexual. Así como nada está confirmado, nada está negado. No hay pruebas en la actualidad para fundamentar una teoría biológica, así como no hay pruebas convincentes para apoyar una explicación psicosocial.
John Money, sexólogo y profesor de psicología médica de la Universidad John Hopkins, investigó hasta su muerte en 2006 los factores que originan la orientación sexual. Entre muchos de sus conceptos determinó que todo se inicia cuando ciertas hormonas inciden sobre las células cerebrales de un ser humano en el vientre materno, mismas que prolongan su influencia hasta el año y medio de vida. Esto establece la predisposición hacia una masculinidad o una femineidad ya que delimitan el desarrollo de los genitales externos. En ocasiones, cuando el sexo cerebral y el genital poseen incongruencias, se hará evidente con el paso de los años. No obstante, esto puede estar influenciado por experiencias eróticas y, por supuesto, el ambiente. Así mismo se corroboró que aquellos que son obligados a vivir una orientación cuando su psique les indica que no es la que les pertenece, les será imposible adecuarse, pese a apoyo terapéutico, hormonal y psiquiátrico. Por grande que sea el deseo de el individuo por ‘encajar’. Una corroboración más de que la orientación no se puede cambiar ni manipular.
La doctora en filosofía y psicología, Julien Harren expone que un modo de comprender la combinación entre naturaleza y experiencias que promueven una orientación, es a través de la siguiente ecuación:
Genes + Aspectos cerebrales + ambiente prenatal hormonal = Temperamento
Padres (educación) + compañeros (amigos y amantes)+ experiencias = Ambiente
Temperamento + Ambiente = Orientación.

La delegación Cuauhtémoc ya prepara un acto de bodas masivas entre personas del mismo sexo para el próximo 14 de marzo, desde el 12 se podrá realizar la primera boda gay. Se esperan cerca de 300 enlaces matrimoniales. El asunto de la aprobación de la ley me parece plausible y un gran avance. Todo ser humano debe tener los mismos derechos independiente de su género u orientación. Ya era hora que dos personas del mismo sexo que se aman y están convencidos de compartir su vida, puedan darle legalidad a la unión, bueno, semi legalidad porque aún hay asuntos de derechos que no se han esclarecido; pero ya hay un pasito adelante.
Sin embargo hay algo que me hace ruido y es una verdadera ‘mexicanada’, nada tiene que ver con la orientación homosexual y se llama ‘Si ya se puede, vamos todos. Atásquense que hay lodo’. Y es que con este nuevo derecho no dudo que haya miles de parejas que con tal de mostrarse ‘modernos’ y aprovechadores de la nueva ley vayan corriendo a ‘matrimoniarse’ sin el menor análisis previo, sin la menor negociación de planes e historias de vida. Ahi veo a la banda con todo y damas y caballeros de honor rumbo al evento masivo. Todos, tanto heterosexuales como gays necesitamos un profundo compromiso antes de decidir dar ese paso, ya sea vivir juntos o más aún, firmar el ‘papelón’. Si esto se vuelve más allá del acto SOLEMNE, un acto de rebelión, se seguirá fomentando la homofobia en muchos a los cuales les cuesta o hasta les pudre comprender y respetar una orientación sexual distinta a la suya. Es claro que un homófobo tiene un perfil mucho más profundo, sin embargo, este tipo de conductas o decisiones sí pueden mermar la necesidad social de un respeto auténtico (por parte del individuo promedio, no aquel homófobo patológico). Porque veo a estos últimos, parados de pestañas y cuando comience la ola de divorcios gay, les van a dar la maldita razón a quienes dicen que no son más que ‘personas desorientadas’. Sí, hay millares de heterosexuales que igualmente se casan ‘como el Borras’ sin la menor responsabilidad y compromiso y nada más por una fiestota con un vestidazo (ahí tenemos las estadísticas de divorcios y los impactos emocionales y sociales que generan) pero, no olvidemos, que necesitamos dignificar a la comunidad LGBT, dar ejemplo. Demostrar que ese cliché absurdo del gay con boa de plumas rosas que va por la calle chiflándole a todos y haciendo desfiguros, acostándose con todos y teniendo sexo irresponsable (ahora casándose de manera irresponsable) no es la representación pura del ser homosexual. Típica imagen promovida por algunos, sobre todo durante las marchas (a las que apoyo y asisto) que van semi desnudos y dándose muestras de afecto demasiado explícitas, eróticas o ya sexuales. Todos tenemos derecho a colgarnos hasta el molcajete o encuerarnos pero, caray, ¿qué no entienden que le dan en la madre al movimiento? Lo desvirtúan y en ese demostrar ‘libertad’ y ‘expresión’ fomentan la homofobia de aquellos que comenzaban a digerir o se negaban a digerir el respeto a toda orientación. Les alimentan ese rechazo. Ser gay no es eso, y aquellos que son todos unos señores y señoras con una orientación erótico afectiva hacia su mismo género, salen perdiendo por los que no saben cómo demostrar su orgullo y exigencia de respeto. Lo mismo puede pasar si de pronto se da una sobre demanda de bodas y al rato una cadena de fracasos de relaciones.
Habrá muchos que llevan años juntos y realmente desean legalizar su unión, pero también me encuentro con muchas historias de chamacos y chamacas veinteañeros que van a contraer nupcias con tal de ‘aprovechar la oferta’. No es enchílame la gorda. Para nadie. Siempre he creído que es un enorme acto de fe y valentía eso de firmar un contrato civil prometiendo fidelidad, amor y todo eso que no debería ser obligado. En fin.
El mundo occidental moderno se ha empecinado en delimitar los sexos. Es decir, en identificarnos como hombre y mujer y todo lo que de modo sexista debe atañer a cada uno. Pero sexo-género no es igual a sexualidad, ni a emoción ni a atracción erótico-afectiva. ¿Por qué entonces debería de hacer tanto ruido las diversas formas en que se relacionan los géneros, ya sea hacia el mismo o hacia el otro (mujer-mujer, mujer-hombre, hombre-hombre)?
¿Por qué de pronto la gente se vuelve tan ‘celosa de su deber’ en la búsqueda de una sociedad ‘normal’? ¿Normal? ¿Qué es normal y según quién? Las encuestas realizadas por el PAN a la opinión ciudadana sobre los matrimonios gay, supuestamente arrojan resultados de mayoría en contra. Digo yo, ¿cómo pudieron tener un punto de vista si nadie les ha explicado lo que es una orientación sexual? ¿Basados en qué? ¿En la cantaleta de la ‘naturaleza’?
Unos abogan por la figura familiar. Vaya, como si estuviéramos para aplausos en este país sobre la figura familiar que es en altísimo porcentaje la constitución de un grupo de personas donde la disfuncionalidad impera. Pero sigue siendo base de la sociedad y como tal es la fotografía de lo que vivimos y de lo que tanto nos quejamos.
No obstante, si una familia se constituye -por la mala suerte, la ojetez del padre, la viudez u otros mil factores-, por una mujer, su hijo y la abuela (que de paso lo cría en lo que su madre trabaja), ¿deja de ser familia? Ahí no hay el mentados papi-mami-hijos.
Luego, si una familia se constituye por padre divorciado, esposa de reciente adquisición, hijos, madre (ex esposa) con actual novio, ¿también deja de ser familia? Y, la de un padre que cría a dos hijas con la ayuda de la hermana, abuela y novia en turno ¿tampoco es familia? En mis épocas, los hijos de padres divorciados éramos los ‘raritos’, ahora lo son los hijos de padres casados y aún más extraordinarios, de casados y felices. ¿Entonces? Eso deja más que iluminado el pedregal por el que estamos caminando y ahí no hay gente del mismo sexo. No, señores, ahí no hay ‘marimachas ni mariconcitos’ (como estúpidamente les llaman) que quieren tener hijos y casarse. La figura familiar entonces, ¿ya fracasó? Porque obvio prevalece en su ‘modelo clásico’ pero habría que ver cuántas realmente están ahí por amor, armonía y verdadera convicción. Porque uno puede andar felizmente poniendo una careta de ‘family feud’, ante la sociedad mientras internamente se sueña con escapar. O se tiene una doble vida de lo más re chula, con amante, casa chica, hijos de la casa chica, y una que otra amigocha de los fines de semana. Pero eso sí, ante el jefe, los vecinos y el club de rotarios somos ‘Laaaa familia’. Y eso, perdón, pero es lo nor-mal. ¿Esa es la figura familiar que tanto pelean?
¿No puede haber una familia de padre, padre e hijos? ¿Por qué no? ¿Se les dará menos amor, menos apoyo, menos educación, menos valores por ser padres del mismo sexo? ¿Qué tiene que ver la orientación sexual con los valores, con la integridad o con la capacidad de criar? El que a una mujer le atraigan las mujeres no quiere decir que su calidad personal y ética sean menores a las de una que le gustan los hombres. Conozco a miles de madres heterosexuales que no paran de contar los minutos para que los hijos se larguen a la escuela o a la clase de ballet para poder librarse unos momentos de ellos, porque –en sus palabras- ‘No les tienen paciencia y ser madre es maravilloso, pero está cabrón’. Gran figura familiar, madres ejemplares, pero válidas porque tienen un marido, un hombre, hombresote, con pene y testículos. Porque han respetado ‘la naturaleza de Dios’.
Es que en serio, no entiendo. ¿Que si los niños van a ser gays si crecen con padres gays? No, no necesariamente, la orientación no se aprende, no se imita, se descubre y es inherente a cada quién. ¿Qué más? Que los van a rechazar y a moler a palos por ser hijos de padres gays. Muy probablemente, sobre todo si siguen tomándole opinión a la gente sobre este tipo de decisiones. ¿Hacen encuestas para ‘descubrir’ si a la gente gay le parece bien que los heterosexuales nos casemos? (y miren que cada vez somos menos los que elegimos la opción). No, ¿por qué habrían de hacerlo? ¿A ellos qué les importa?, contestarán. Entonces, ¿por qué habría de importarnos a nosotros si ellos se casan o no?
Ahora sí vayamos al lado sucio del asunto. Para variar, asumir una vía fuera de normas y protocolos legales disminuye costos. La adopción aún no está abierta por completo, dicen algunos legisladores: no estamos listos. Bueno, ¿quién estuvo listo para la revolución sexual, para el uso de anticonceptivos orales, para permitir el sufragio femenino en 1947? Los hechos se asumen, no siempre se puede estar preparado. En fin.
Suecia, Holanda, Dinamarca, Islandia, algunos estados de la Unión Americana permiten a homosexuales tanto la adopción de los hijos del compañero/a sentimental como de niños dados en amparo del Estado o de huérfanos.
La realidad es que aquí, en tierras mexicanas, hablar de ir a una casa hogar a solicitar un hijo es un sueño de opio; si para los matrimonios heterosexuales es un vía crucis.
Por supuesto, la tenacidad les abre un nuevo mundo: en la Ciudad de México se ha vuelto común que parejas heterosexuales le compren, por ejemplo, a la muchacha del servicio el hijo que ‘le hizo el novio’ y que no pueden mantener. Se ha sabido de compras desde 5000 pesos ¡por un bebé! Se trata de contactar a adolescentes que desean practicarse abortos o bien, se opta por pedirle ‘de favor’ a una familiar o amiga que les ‘fabrique’ al deseado vástago. Y la parte más sucia: se contacta a grupos dedicados a robar, exportar e importar bebés. ¿Lo haran igualmente las parejas homosexuales tan desesperadas como las heterosexuales que han aplicado esto?
Se ha registrado por igual, que muchas jóvenes, en su mayoría colombianas y brasileñas, viajan a países europeos contratadas por parejas locas por un hijo y hartas del tramiterío y que contactaron vía web. La amenaza a la que se enfrentan los padres adoptivos o compradores es que al no contar con protección lícita, en cualquier momento la madre puede solicitar que el hijo les sea devuelto, puede extorsionarlos, acosarlos e imputar falsamente robo o secuestro de infante a sus ‘clientes’. Cuando se rentó una mamá y ésta se arrepiente de entregar al hijo pese haber cobrado sus honorarios, la ley la favorecerá para mantenerlo a su lado ya que legalmente no hay acuerdo. O puede desaparecer sin que un juez solicite su presencia.
Tratando de reglamentar y uniendo fuerzas, en el Reino Unido han optado por acuerdos llamados co-parenting arregengements creado por grupos como The Lesbian and Gay Co-Parents Programme o The Pink Parents. Consiste en ‘hacer equipo’, una lesbiana y un hombre gay deciden tener un hijo juntos. Él dona el esperma y ambas partes tienen responsabilidad y custodia del niño. Puede hacerse entre dos parejas gay (el niño tendrá dos madres y dos padres aunque su custodia legal sólo será de los progenitores). Dichas agrupaciones ponen en contacto con otras parejas homosexuales a quienes desean compartir paternidad y de esa manera se ahorran los exorbitantes gastos de un surrogacy. Ha resultado una idea genial, tiene sus ‘contras’ como dividirse la educación, el lugar donde vivirá y un sinfín de contrarrevoluciones que vienen de cuatro cabezas.
¿Qué opinan?

Desde que la adopción por parte de parejas homosexuales comenzó a vislumbrarse en muchos países, muchos de ellos reclamaron el derecho de tener hijos de su carne y de su sangre. Proyecto: hijo. Ya sea cobijados por la ley u otros ‘métodos’. ¿Sucederá este fenómeno en México en algún momento?
En países como Estados Unidos e Inglaterra se ha convertido en una carrera, en el modus vivendi donde la única materia prima es un cuerpo sano. Las ‘surrogate mothers’ prestan su vientre a parejas heterosexuales con problemas de procreación o bien a homosexuales. Aquellos en búsqueda de rentar un vientre, pueden recurrir a agencias especializadas o hacerlo de manera particular. Center for Surrogate Parenting, la agencia privada más grande y con mayor experiencia en el mundo, con sede en California; por primera vez proveyó un hijo biológico a una pareja gay en 1989.
Para ellos la base de pensamiento radica en que el óptimo desarrollo de un niño depende de las relaciones entre padres e hijo y de ambos como pareja sin importar la orientación sexual de éstos. Incluso, subrayan las opiniones de la Academia Americana de Pediatría sobre las similitudes en el desarrollo psicológico de los hijos de heterosexuales y homosexuales. Por otro lado, en la actualidad entre seis y catorce millones de niños viven con al menos un padre homosexual en Estados Unidos.
El proceso de esta cigüeña empresarial –que ha creado más de 1000 bebés en vientres alquilados- comienza por reuniones con especialistas, incluidos abogados y psicólogos; se definen las opciones gestacionales y de donaciones de espermas y/u óvulos según sea el caso. Se determinan las características de la madre de alquiler, el tipo de contacto que se tendrá con ella y el asunto legal y financiero.
La selección de la surrogate mother es minuciosa; la agencia suele aceptar sólo entre seis y ocho mujeres entre cerca de 400 aspirantes. Exigen que deben ser mayores de 28 años, madres (deben haber vivido un embarazo al menos una vez), casadas y haber sido sometidas a exhaustivas pruebas psicológicas y médicas. Posterior a esto, la pareja elige entre el exclusivo catálogo a su madre ideal.
La fecundación se realiza ya sea por inseminación artificial o por desarrollo in vitro. La pareja se mantiene en contacto con la madre, participan en las consultas médicas y presencian el nacimiento de su hijo para después llevárselo a casa. La legalidad que circunda todo el evento impide que ella pueda reclamar la maternidad del bebé y deberá conformarse con recibir cartas o fotografías bajo el consentimiento de los padres legales.
Los costos totales ascienden a 65,000 dólares donde la madre recibe poco más de 20,000 y el resto se destina a médicos, seguros, abogados y claro, la comisión de la agencia. En el caso de haber elegido el modo tradicional o de inseminación artificial, la surrogate mother se convierte además en donante de óvulo, la mitad del hijo; por lo que sus honorarios ascienden a 30,000. Dados los costos y el procedimiento muchos optan por conseguir un vientre de alquiler de manera privada. Aquí comienza el lado oscuro, el laberinto de la ilegalidad, los fraudes y los abusos.
Pero ¿qué pasa al margen de la ley? ¿Qué pasa cuando no se tiene esa cantidad de lana? Volveremos en otro post con eso.