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La delegación Cuauhtémoc ya prepara un acto de bodas masivas entre personas del mismo sexo para el próximo 14 de marzo, desde el 12 se podrá realizar la primera boda gay. Se esperan cerca de 300 enlaces matrimoniales. El asunto de la aprobación de la ley me parece plausible y un gran avance. Todo ser humano debe tener los mismos derechos independiente de su género u orientación. Ya era hora que dos personas del mismo sexo que se aman y están convencidos de compartir su vida, puedan darle legalidad a la unión, bueno, semi legalidad porque aún hay asuntos de derechos que no se han esclarecido; pero ya hay un pasito adelante.
Sin embargo hay algo que me hace ruido y es una verdadera ‘mexicanada’, nada tiene que ver con la orientación homosexual y se llama ‘Si ya se puede, vamos todos. Atásquense que hay lodo’. Y es que con este nuevo derecho no dudo que haya miles de parejas que con tal de mostrarse ‘modernos’ y aprovechadores de la nueva ley vayan corriendo a ‘matrimoniarse’ sin el menor análisis previo, sin la menor negociación de planes e historias de vida. Ahi veo a la banda con todo y damas y caballeros de honor rumbo al evento masivo. Todos, tanto heterosexuales como gays necesitamos un profundo compromiso antes de decidir dar ese paso, ya sea vivir juntos o más aún, firmar el ‘papelón’. Si esto se vuelve más allá del acto SOLEMNE, un acto de rebelión, se seguirá fomentando la homofobia en muchos a los cuales les cuesta o hasta les pudre comprender y respetar una orientación sexual distinta a la suya. Es claro que un homófobo tiene un perfil mucho más profundo, sin embargo, este tipo de conductas o decisiones sí pueden mermar la necesidad social de un respeto auténtico (por parte del individuo promedio, no aquel homófobo patológico). Porque veo a estos últimos, parados de pestañas y cuando comience la ola de divorcios gay, les van a dar la maldita razón a quienes dicen que no son más que ‘personas desorientadas’. Sí, hay millares de heterosexuales que igualmente se casan ‘como el Borras’ sin la menor responsabilidad y compromiso y nada más por una fiestota con un vestidazo (ahí tenemos las estadísticas de divorcios y los impactos emocionales y sociales que generan) pero, no olvidemos, que necesitamos dignificar a la comunidad LGBT, dar ejemplo. Demostrar que ese cliché absurdo del gay con boa de plumas rosas que va por la calle chiflándole a todos y haciendo desfiguros, acostándose con todos y teniendo sexo irresponsable (ahora casándose de manera irresponsable) no es la representación pura del ser homosexual. Típica imagen promovida por algunos, sobre todo durante las marchas (a las que apoyo y asisto) que van semi desnudos y dándose muestras de afecto demasiado explícitas, eróticas o ya sexuales. Todos tenemos derecho a colgarnos hasta el molcajete o encuerarnos pero, caray, ¿qué no entienden que le dan en la madre al movimiento? Lo desvirtúan y en ese demostrar ‘libertad’ y ‘expresión’ fomentan la homofobia de aquellos que comenzaban a digerir o se negaban a digerir el respeto a toda orientación. Les alimentan ese rechazo. Ser gay no es eso, y aquellos que son todos unos señores y señoras con una orientación erótico afectiva hacia su mismo género, salen perdiendo por los que no saben cómo demostrar su orgullo y exigencia de respeto. Lo mismo puede pasar si de pronto se da una sobre demanda de bodas y al rato una cadena de fracasos de relaciones.
Habrá muchos que llevan años juntos y realmente desean legalizar su unión, pero también me encuentro con muchas historias de chamacos y chamacas veinteañeros que van a contraer nupcias con tal de ‘aprovechar la oferta’. No es enchílame la gorda. Para nadie. Siempre he creído que es un enorme acto de fe y valentía eso de firmar un contrato civil prometiendo fidelidad, amor y todo eso que no debería ser obligado. En fin.
El mundo occidental moderno se ha empecinado en delimitar los sexos. Es decir, en identificarnos como hombre y mujer y todo lo que de modo sexista debe atañer a cada uno. Pero sexo-género no es igual a sexualidad, ni a emoción ni a atracción erótico-afectiva. ¿Por qué entonces debería de hacer tanto ruido las diversas formas en que se relacionan los géneros, ya sea hacia el mismo o hacia el otro (mujer-mujer, mujer-hombre, hombre-hombre)?
¿Por qué de pronto la gente se vuelve tan ‘celosa de su deber’ en la búsqueda de una sociedad ‘normal’? ¿Normal? ¿Qué es normal y según quién? Las encuestas realizadas por el PAN a la opinión ciudadana sobre los matrimonios gay, supuestamente arrojan resultados de mayoría en contra. Digo yo, ¿cómo pudieron tener un punto de vista si nadie les ha explicado lo que es una orientación sexual? ¿Basados en qué? ¿En la cantaleta de la ‘naturaleza’?
Unos abogan por la figura familiar. Vaya, como si estuviéramos para aplausos en este país sobre la figura familiar que es en altísimo porcentaje la constitución de un grupo de personas donde la disfuncionalidad impera. Pero sigue siendo base de la sociedad y como tal es la fotografía de lo que vivimos y de lo que tanto nos quejamos.
No obstante, si una familia se constituye -por la mala suerte, la ojetez del padre, la viudez u otros mil factores-, por una mujer, su hijo y la abuela (que de paso lo cría en lo que su madre trabaja), ¿deja de ser familia? Ahí no hay el mentados papi-mami-hijos.
Luego, si una familia se constituye por padre divorciado, esposa de reciente adquisición, hijos, madre (ex esposa) con actual novio, ¿también deja de ser familia? Y, la de un padre que cría a dos hijas con la ayuda de la hermana, abuela y novia en turno ¿tampoco es familia? En mis épocas, los hijos de padres divorciados éramos los ‘raritos’, ahora lo son los hijos de padres casados y aún más extraordinarios, de casados y felices. ¿Entonces? Eso deja más que iluminado el pedregal por el que estamos caminando y ahí no hay gente del mismo sexo. No, señores, ahí no hay ‘marimachas ni mariconcitos’ (como estúpidamente les llaman) que quieren tener hijos y casarse. La figura familiar entonces, ¿ya fracasó? Porque obvio prevalece en su ‘modelo clásico’ pero habría que ver cuántas realmente están ahí por amor, armonía y verdadera convicción. Porque uno puede andar felizmente poniendo una careta de ‘family feud’, ante la sociedad mientras internamente se sueña con escapar. O se tiene una doble vida de lo más re chula, con amante, casa chica, hijos de la casa chica, y una que otra amigocha de los fines de semana. Pero eso sí, ante el jefe, los vecinos y el club de rotarios somos ‘Laaaa familia’. Y eso, perdón, pero es lo nor-mal. ¿Esa es la figura familiar que tanto pelean?
¿No puede haber una familia de padre, padre e hijos? ¿Por qué no? ¿Se les dará menos amor, menos apoyo, menos educación, menos valores por ser padres del mismo sexo? ¿Qué tiene que ver la orientación sexual con los valores, con la integridad o con la capacidad de criar? El que a una mujer le atraigan las mujeres no quiere decir que su calidad personal y ética sean menores a las de una que le gustan los hombres. Conozco a miles de madres heterosexuales que no paran de contar los minutos para que los hijos se larguen a la escuela o a la clase de ballet para poder librarse unos momentos de ellos, porque –en sus palabras- ‘No les tienen paciencia y ser madre es maravilloso, pero está cabrón’. Gran figura familiar, madres ejemplares, pero válidas porque tienen un marido, un hombre, hombresote, con pene y testículos. Porque han respetado ‘la naturaleza de Dios’.
Es que en serio, no entiendo. ¿Que si los niños van a ser gays si crecen con padres gays? No, no necesariamente, la orientación no se aprende, no se imita, se descubre y es inherente a cada quién. ¿Qué más? Que los van a rechazar y a moler a palos por ser hijos de padres gays. Muy probablemente, sobre todo si siguen tomándole opinión a la gente sobre este tipo de decisiones. ¿Hacen encuestas para ‘descubrir’ si a la gente gay le parece bien que los heterosexuales nos casemos? (y miren que cada vez somos menos los que elegimos la opción). No, ¿por qué habrían de hacerlo? ¿A ellos qué les importa?, contestarán. Entonces, ¿por qué habría de importarnos a nosotros si ellos se casan o no?
Ahora sí vayamos al lado sucio del asunto. Para variar, asumir una vía fuera de normas y protocolos legales disminuye costos. La adopción aún no está abierta por completo, dicen algunos legisladores: no estamos listos. Bueno, ¿quién estuvo listo para la revolución sexual, para el uso de anticonceptivos orales, para permitir el sufragio femenino en 1947? Los hechos se asumen, no siempre se puede estar preparado. En fin.
Suecia, Holanda, Dinamarca, Islandia, algunos estados de la Unión Americana permiten a homosexuales tanto la adopción de los hijos del compañero/a sentimental como de niños dados en amparo del Estado o de huérfanos.
La realidad es que aquí, en tierras mexicanas, hablar de ir a una casa hogar a solicitar un hijo es un sueño de opio; si para los matrimonios heterosexuales es un vía crucis.
Por supuesto, la tenacidad les abre un nuevo mundo: en la Ciudad de México se ha vuelto común que parejas heterosexuales le compren, por ejemplo, a la muchacha del servicio el hijo que ‘le hizo el novio’ y que no pueden mantener. Se ha sabido de compras desde 5000 pesos ¡por un bebé! Se trata de contactar a adolescentes que desean practicarse abortos o bien, se opta por pedirle ‘de favor’ a una familiar o amiga que les ‘fabrique’ al deseado vástago. Y la parte más sucia: se contacta a grupos dedicados a robar, exportar e importar bebés. ¿Lo haran igualmente las parejas homosexuales tan desesperadas como las heterosexuales que han aplicado esto?
Se ha registrado por igual, que muchas jóvenes, en su mayoría colombianas y brasileñas, viajan a países europeos contratadas por parejas locas por un hijo y hartas del tramiterío y que contactaron vía web. La amenaza a la que se enfrentan los padres adoptivos o compradores es que al no contar con protección lícita, en cualquier momento la madre puede solicitar que el hijo les sea devuelto, puede extorsionarlos, acosarlos e imputar falsamente robo o secuestro de infante a sus ‘clientes’. Cuando se rentó una mamá y ésta se arrepiente de entregar al hijo pese haber cobrado sus honorarios, la ley la favorecerá para mantenerlo a su lado ya que legalmente no hay acuerdo. O puede desaparecer sin que un juez solicite su presencia.
Tratando de reglamentar y uniendo fuerzas, en el Reino Unido han optado por acuerdos llamados co-parenting arregengements creado por grupos como The Lesbian and Gay Co-Parents Programme o The Pink Parents. Consiste en ‘hacer equipo’, una lesbiana y un hombre gay deciden tener un hijo juntos. Él dona el esperma y ambas partes tienen responsabilidad y custodia del niño. Puede hacerse entre dos parejas gay (el niño tendrá dos madres y dos padres aunque su custodia legal sólo será de los progenitores). Dichas agrupaciones ponen en contacto con otras parejas homosexuales a quienes desean compartir paternidad y de esa manera se ahorran los exorbitantes gastos de un surrogacy. Ha resultado una idea genial, tiene sus ‘contras’ como dividirse la educación, el lugar donde vivirá y un sinfín de contrarrevoluciones que vienen de cuatro cabezas.
¿Qué opinan?

Desde que la adopción por parte de parejas homosexuales comenzó a vislumbrarse en muchos países, muchos de ellos reclamaron el derecho de tener hijos de su carne y de su sangre. Proyecto: hijo. Ya sea cobijados por la ley u otros ‘métodos’. ¿Sucederá este fenómeno en México en algún momento?
En países como Estados Unidos e Inglaterra se ha convertido en una carrera, en el modus vivendi donde la única materia prima es un cuerpo sano. Las ‘surrogate mothers’ prestan su vientre a parejas heterosexuales con problemas de procreación o bien a homosexuales. Aquellos en búsqueda de rentar un vientre, pueden recurrir a agencias especializadas o hacerlo de manera particular. Center for Surrogate Parenting, la agencia privada más grande y con mayor experiencia en el mundo, con sede en California; por primera vez proveyó un hijo biológico a una pareja gay en 1989.
Para ellos la base de pensamiento radica en que el óptimo desarrollo de un niño depende de las relaciones entre padres e hijo y de ambos como pareja sin importar la orientación sexual de éstos. Incluso, subrayan las opiniones de la Academia Americana de Pediatría sobre las similitudes en el desarrollo psicológico de los hijos de heterosexuales y homosexuales. Por otro lado, en la actualidad entre seis y catorce millones de niños viven con al menos un padre homosexual en Estados Unidos.
El proceso de esta cigüeña empresarial –que ha creado más de 1000 bebés en vientres alquilados- comienza por reuniones con especialistas, incluidos abogados y psicólogos; se definen las opciones gestacionales y de donaciones de espermas y/u óvulos según sea el caso. Se determinan las características de la madre de alquiler, el tipo de contacto que se tendrá con ella y el asunto legal y financiero.
La selección de la surrogate mother es minuciosa; la agencia suele aceptar sólo entre seis y ocho mujeres entre cerca de 400 aspirantes. Exigen que deben ser mayores de 28 años, madres (deben haber vivido un embarazo al menos una vez), casadas y haber sido sometidas a exhaustivas pruebas psicológicas y médicas. Posterior a esto, la pareja elige entre el exclusivo catálogo a su madre ideal.
La fecundación se realiza ya sea por inseminación artificial o por desarrollo in vitro. La pareja se mantiene en contacto con la madre, participan en las consultas médicas y presencian el nacimiento de su hijo para después llevárselo a casa. La legalidad que circunda todo el evento impide que ella pueda reclamar la maternidad del bebé y deberá conformarse con recibir cartas o fotografías bajo el consentimiento de los padres legales.
Los costos totales ascienden a 65,000 dólares donde la madre recibe poco más de 20,000 y el resto se destina a médicos, seguros, abogados y claro, la comisión de la agencia. En el caso de haber elegido el modo tradicional o de inseminación artificial, la surrogate mother se convierte además en donante de óvulo, la mitad del hijo; por lo que sus honorarios ascienden a 30,000. Dados los costos y el procedimiento muchos optan por conseguir un vientre de alquiler de manera privada. Aquí comienza el lado oscuro, el laberinto de la ilegalidad, los fraudes y los abusos.
Pero ¿qué pasa al margen de la ley? ¿Qué pasa cuando no se tiene esa cantidad de lana? Volveremos en otro post con eso.

Actualmente nuestra Asamblea Legislativa capitalita dictaminando la iniciativa de reformas para hacer efectivo el matrimonio entre personas del mismo sexo. Ya sabrán las polémicas que se han creado y lo que muchos se andan persignando ante esto. Evidentemente y como imaginarán, yo estoy totalmente a favor. No entraré en discusiones sobre si el lesbianismo y homosexualismo es algo genético, biológico, social-aprendido (ya he escrito demasiado al respecto), sencillamente lo reconozco como una orientación, tan válida como la de los heterosexuales. ¿Preferencias?, entran, claro e igualmente reconozco que hay gays por preferencia y no por orientación. Tenemos todo un podcast al respecto.
No obstante, hay un apartado de dicha ley o propuesta que sí me hace ruido, la de la adopción. Creo que todo ser humano sin importar su orientación tiene derecho a formar una familia pero por desgracia nos faltan siglos de evolución ideológica en este país y muchos otros para que dichos niños puedan insertarse a la sociedad sin temor a ser rechazados, tildados, sin que haya conspiraciones de padres mochos que prohiban a sus hijos entablar relación con ellos, etc. Queda más que claro, desde cualqueir punto de vista humanista que es mejor que un niño crezca en un hogar gay a que pase su vida en un orfanatorio (y con el asco que son ma mayoría aquí). No obstante dicho niño no la tendrá nada fácil, comenzando porque muchos padres gays no tienen la orientación profesional para guiar a esos niños sin confusiones con respecto a su rol social, en México no existen suficientes programas para impulsar la salud emocional y psicológica de dichos niños hijos de gays y el resultado puede generar muchos crímenes de odio. Ya no sólo habrá pánico de ser víctima de un crimen de odio porque se es gay sino también porque se es hijo de uno.Y ¡joder! los crímenes de odio no están legislados en este lugar ¡carambas! Es muy difícil tener contacto con este tipo de casos porque no se tiene acceso a la información y todavía no se sabe como manejarlos y clasificarlos más allá de crímenes pasionales, sin embargo hemos sabido de casos como el de Miguel Ángel Amaro Huerta, El Chacal, y Raúl Osiel Marroquín Reyes, El Sádico, quines durante los diferentes periodos de 1999-2000 y 2005 mantuvieron a la comunidad LGBTTT con miedo y angustia, Especialmente se enfocaban a ejecutar a hombres jóvenes y adultos homosexuales. Pese a estas detenciones no podemos dejar de considerar que en nuestro país, existen más criminales sin rostro que creen que el homicidio es la alternativa para “limpiar” a la sociedad de todo aquello que se considera “diferente” incluyendo a la mujer pues cuando esta última no ejerce sus roles establecidos se considera que es necesario “enseñarla” o darle un “escarmiento para que entienda”.
Sólo basta considerar los datos que maneja la Comisión Ciudadana Contra Crímenes de Odio por Homofobia (CCCCOH) en México que manifiesta que en el periodo de 1995 a 2005 se tiene el registro de 387 ejecuciones demostradas, sin embargo hay que tomar en cuenta que por cada caso hay dos que no son documentadas lo que da un total 1260 ejecuciones estimadas. Siendo que maneja como cifra promedio de 30 casos al año en la Ciudad de México.
No me parece buena idea por ende lo de la adopción y no porque no tengan derecho a ello sino porque sería crear un arma terrible para los homofóbicos en contra de esos niños.
¿Qué opinan ustedes?
Han solicitado sus interesados (o morbosos) mails que les explique también cómo se realiza la cirugía de reasignación genital de mujer a hombre. Aún más complicada, ahi les va…
>Se requieren de al menos cinco intervenciones quirúrgicas.
> Se toma al menos un año tratamiento hormonal para aumentar los niveles de andrógenos.
> Se procede a realizar una mastectomía. Se retiran las glándulas mamarias. En conjunto o tras o tras la recuperación, se les da estética, colocando los pezones en el centro y cortando la piel sobrante. En ocasiones se colocan implantes para simular pectorales musculosos.
> Para crear un pene y testículos (o lo más parecido a ellos) se procede a hacer un ‘vaciado’ de todo el órgano femenino (útero, ovarios, trompas, etc.)
> Después de algunas semanas se procede a hacer una faloplastia, se crea un neopene con tejido muscular de la paciente, la cual se puede realizar con colgajos pediculados (utilizando la piel cercana al órgano genital) o con colgajos a distancia (extirpando piel de la pierna o brazo).
> Se enrolla un trozo de piel de las ingles, y masa muscular de la parte interna del muslo, del brazo o del abdomen y posteriormente se implanta en la zona púbica.
> Se levanta un colgajo en la piel de la zona donde habrá de implantarse la estructura fálica y se traspone sobre la superficie inferior del tallo del clítoris.
> Los nervios cutáneos se unen al nervio dorsal del clítoris pretendiendo la recuperación de sensibilidad erógena (no siempre se consigue).
> La uretra es evaluada al cabo de un tiempo. Si muestra una buena permeabilidad, el paciente se convierte en candidato para la colocación de una prótesis testicular de silicona que se ubicarán en una bolsa creada a partir de los labios mayores.
> Después de un año mínimo, se puede probar la sensibilidad erógena. Si el paciente muestra sensibilidad en el colgajo fálico y funcionó la ‘uretra hechiza’, se puede considerar la colocación de una prótesis eréctil para permitirle que tenga erecciones.

No me pidan que les explique porqué se le denomina así, ya bastante rufianes nos hemos visto esta semana con lo de Dirty Talk, pero ah qué divertido ha sido. Bueno la cosa es que me han venido preguntando cómo se realiza el cambio de sexo de mujer a hombre. O sea cómo lograr que un transexual se convierta en mujer genitalmente aquí la cosa.
> Se administran dosis de estrógenos y antiandrógenos para crear características físicas femeninas e interrumpir el proceso de producción de hormonas masculinas.
> A petición de la paciente, se colocan implantes mamarios para darle forma a las glándulas mamarias que se comienzan a formar por la ingesta de estrógenos.
> Se retira el vello no deseado que el tratamiento hormonal no eliminó.
> Algunos cirujanos recomiendan la interrupción de la terapia hormonal tres semanas previas a la cirugía. Ya que éstas pueden intervenir en la coagulación.
> La operación puede durar hasta cinco horas y el proceso no siempre queda completado en una sola cirugía. Se pueden necesitar hasta cinco.
> Varias técnicas pueden ser utilizadas para crear la vagina, sin embargo, la menos invasiva consiste en utilizar la piel invertida del pene para generar una cavidad vaginal.
> Se hace una incisión desde la base hasta la punta del pene y se voltea (como un calcetín), y se une al torso.
> En algunos procedimientos se utiliza la cabeza del pene para formar un clítoris y permitir la sensibilidad erótica.
> Si el pene es lo suficientemente largo, no se utilizan injertos adicionales de piel. Si no, serán necesarios para crear la línea profunda de la cavidad vaginal que le permita ser penetrada durante un coito.
> El vello debe ser eliminado previamente mediante electrólisis o láser para prevenir el crecimiento del vello en el interior de la vagina.
> En otra técnica, la piel del escroto se utiliza para crear labios mayores y los flancos del pene para los labios menores.
> En todos los casos se extirpan los testículos pero rara vez se utiliza su piel para crear la vagina.
> Para mantener la nueva vagina cerrada, se utiliza un globo tipo de dispositivo llamado stent vaginal. Se inserta y se mantiene en su lugar durante la estancia hospitalaria.
> Tres meses más tarde se realiza una nueva operación para darle estética.
> Dependiendo de la recuperación, en algunas semanas se eliminan las sondas para probar si la uretra será óptima y permitirá a la paciente orinar.
> Para mejorar la feminidad en general, algunas se someten a un tratamiento cosmético llamado ‘reducción de cartílago tiroides’ para disimular la llamada ‘manzana de Adán’.
El 29 de agosto de 2008, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó La Ley de cambio de sexo en el D.F Se logra el reconocimiento de la personalidad jurídica de transexuales y transgéneros mas no la aprobación del derecho a la parte de salud (tratamientos auspiciados por el Estado). Con la anterior, la ALDF ratifica modificaciones al Código Civil para que las personas transgenéricas, transexuales y travestistas que vivan en la capital tengan una acta de nacimiento nueva acorde a su apariencia mediante un procedimiento jurisdiccional que se deberá solicitar a un juez de lo familiar. Una vez que el mismo dicte sentencia lo notificará al juez del Registro Civil, quien levantará una nueva acta por la reasignación para la concordancia sexo-genérica, previa anotación del cambio en el acta original, vía sentencia y sin distinción ni discriminación.
La cosa es que a mayoría carece del suficiente dinero para lograrlo y es un proceso realmente engorroso. En fin. Informé. Ya saben cómo se hace.

¿Cómo amaneció mi querida banda sexonauta? Es medio complejo arrancar las actividades el lunes, ¿no? Yo amaría poder quedarme en la cama todo el día. Especialmente porque no tuve fin de semana, tuve trabajo. En fin, espero que ustedes estén un poco más descansados y listos para trabajar o estudiar, pero en serio con gusto, es lo que eligieron así que difruten el camino. Y si de todas formas lo tienen que hacer pero no les encanta la idea, ¿qué ganan con amargarse haciéndolo con hueva y malos modos? Anden.
Bueno, comencemos las semana con un tema bastante controversial, los G0ys. Así, escrito con cero en vez de ‘o’. Este grupo se denomina a sí mismo como hombres que se sienten atraídos por otros hombres y desean contacto físico pero no son gays ni bisexuales. Dirán ‘¡Ah caray!, ¿cómo?’. Así tal cual. Ellos consideran peyorativo el término ‘Gay’ y todo su bagaje como el afeminamiento, el lenguaje corporal y verbal que podemos simplificar en la palabra ‘jotería’. Su mayor debate está planeteado en que a ellos no les interesa el sexo anal. Es decir, son hombres que lucen y actúan masculinamente que no tienen dinámicas de pasivos y activos pero sí gustan se expresan a través de contacto erótico. Algunos de ellos se autocalifican como heterosexuales que desean explorar el contacto con su mismo género.
Claro, hay quienes los define como simples bisexuales y ven como una estupidez el que deseen crear toda una subcultura. Otros, como gays de clóset que no quieren el rechazo que comúnmente reciben los gays dado que ciertos comportamientos de los mismos los han ido desprestigiando y relacionado con la ‘via loca’: drogas, promiscuidad, proxenetas, exhibicionismo, en fin.
La cosa es que siempre deseamos etiquetas, y prefieren el término g0ys para dejar claro (ay si tú manita) que ellos no andan mariconeando o poniéndose la estola de plumas. Para empezar, no todo gay habla afeminadamente ni se viste y actúa como tal. Es muy distinto tener una orientación gay que desear verse y percibirse como mujer o arremedar a una. Esos son gustos personales y que por lo general se desmecatan cuando deciden salir del clóset. Y es muy respetable. Claro, socialmente hay niveles, desde los que sólo hablan con ese tono dulzón y de frases alargadas hasta los que ya andan hasta con el rímel y el blush, sin llegar a travestirse. Pero parece que algunos necesitan ciertas licencias para no sentirse vulnerables a la aún prevaleciente estupidez social que no puede entender (en serio no me cabe en la cabezo por qué) que la sexualidad y la emocionalidad sexual son parte de nuestra orientación o elección y en nada afecta que un hombre o una mujer deseen desde experimentar hasta llevar una vida establecida con alguien de su mismo género. Es que en serio, no entiendo ¿en qué les ‘chupa la alegría’ mientras no se metan con ellos, no los acosen ni acosen a sus hijitos lindos (que bien pueden tener dicha orientación)?
En fin, ¿ustedes que opinan delos g0ys? ¿Son gays, son bisexuales, son hombres muy machos simplemente con ganas de experiementar con otros hombres pero no quedarse ahí instalados?
No podemos ignorar que algunos miembros de la comunidad gay-bisexual aceptan que hay quienes ejercen una bisexualidad por orientación y quienes lo eligen, incluso sin previa ‘evaluación de riesgos’.
El debate es claro. La premisa sería comprender que la sexualidad es un universo tan amplio y lleno de complejidades, como complejos somos los seres humanos. Tendríamos que acudir hasta los padres de la sexología, la psicología y el psicoanálisis. A Alfred Kinsey y Freud, se les debe grandes aportaciones que son la base para la revisión sobre la sexualidad en general y la bisexualidad en específico. A Freud le debemos el haber diferenciado a la sexualidad psíquica de la sexualidad biológica, planteó que todas las personas son bisexuales por naturaleza y que conforme pasa el tiempo se vuelven homosexuales o heterosexuales según sus relaciones con los padres y la sociedad. Se refiere a una bipolaridad del deseo, no del sexo, ni del género. Kinsey declaró la existencia de una preferencia intermedia y que únicamente nos centramos en los extremos, heterosexualidad u homosexualidad, cuando existe una amplísima gama de opciones entre estas dos orientaciones. Pero socialmente se han mermado al grado de volverse violentas, impúdicas y prohibidas.
Precisamente las aportaciones de Freud y Kinsey han permitido ampliar los espectros pues basados en ellos se han realizado diversos estudios posteriores gracias a los cuales se han encontrando que existen muchas formas de estilos y atracciones como las fantasías con personas de ambos géneros, los encuentros ocasionales con personas del mismo género, ya sea por experimentar, por curiosidad, por estar bajo encarcelamiento, etc. Estaríamos hablando entonces de las diferentes manifestaciones y expresiones que hay en la sexualidad y no, necesariamente, de orientaciones.
Bajo esta postura, podemos tener un panorama mucho más certero, tal vez haya cosas que no haríamos nosotros pero los usos y costumbres son los que crean los conceptos, las leyes y los argumentos y por lo tanto merecen respeto y tolerancia. El punto de si es una orientación o un gusto, sólo lo pueden definir cada caso en particular. Aunque, cada vez son más los sexólogos y sexólogas optan por utilizar el término ‘orientación’ para la bisexualidad pues ésta apunta sólo a nombrar hacia cuál sexo-género se orienta la atracción tanto erótica como afectiva que una persona puede sentir por otra. En tanto que ‘preferencia’ se presta a que se entienda que es una decisión tomada voluntariamente por la persona.
Cada uno no elegimos nuestra orientación sino que la descubrimos. Si sentimos atracción afectiva por alguien del mismo sexo, se genera confusión, inadecuación, vergüenza y sobre todo miedo, no porque eso conlleve la homosexualidad en sí misma, sino porque ya aprendimos que esta cultura marca que la heterosexualidad es la orientación que todas las personas ‘deben tener’ y cualquier otra es rechazada. En el caso de la bisexualidad se va descubriendo conforme se van viviendo estas atracciones eróticas y afectivas. Si primero les sucede con personas del género diferente al suyo y después del mismo género, la confusión puede suceder en ese segundo momento. Si es a la inversa, puede pensar que es homosexual y después sentir más confusión. No necesariamente se presenta esta atracción por personas del mismo género y del otro género al mismo tiempo; la bisexualidad no debe ser entendida en términos de 50% y 50%.
Muchas dudas han surgido sobre bisexualidad en este blog. Hoy le dedicaremos un buen rato. ¡Comenten!

Bajo algunas ópticas particulares y muchas otras especializadas de sexólogos y diversos grupos y organizaciones en pro de los derechos de la Comunidad LGBTTI (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero e intersex), si una persona se siente atraída o excitada por otra de su mismo género mientras igualmente se excita y atrae por el sexo opuesto, es bisexual. Como tal, se reconoce y defiende como una orientación, no una preferencia; donde ésta última implica elección y una orientación sólo se descubre; es natural. La bisexualidad ha encontrado a lo largo de la historia su propio debate. Para algunos especialistas, la bisexualidad es sólo un modo de negar la verdadera orientación. Es decir, se es lesbiana u homosexual ‘de clóset’, se encara socialmente una heterosexualidad y bajo pretexto de una bisexualidad se disfruta de la verdadera orientación. De hecho, ha sido objeto de estudio. Investigaciones de la Universidad del Noreste en EU y del Centro de Adicciones y Salud Mental de Toronto, sostienen que la bisexualidad no es una orientación sexual clara y estable al menos en los hombres. Valiéndose de un sensor se midió el nivel de excitación sexual de una muestra de individuos que sentaron en una sala de laboratorio a ver una serie de películas eróticas con escenas de mujeres solamente y otras de hombres. Los investigadores descubrieron que los hombres que se autocalificaron como bisexuales no mostraron patrones de excitación que coincidieran con la atracción que decían sentir por hombres y mujeres por igual. Tres cuartos de ellos mostraron en cambio patrones de excitación idénticos a los de los gays.
Estos resultados pueden ser tendenciosos pues lo que buscan es tendencioso. Parten de una idea muy cuadrada de la bisexualidad, es decir que a las personas bisexuales les deben atraer erótica y afectivamente ‘por igual’ hombres y mujeres. Lo cierto es que aún no sabemos lo suficiente sobre orientación e identidad sexuales como para sacar estas conclusiones.
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