8
Los penes también lloran
Las mujeres siempre pensamos que nos llevamos la peor parte en cuanto a la represión sexual. Sí, no negaremos que se nos puso el calzón de castidad mental con más dureza que a ellos pero equivocadamente pensamos que los varones (amo esa palabra, a excepción de la frase ‘¡Ay fue varoncito!’ cuando nace un chilpayate). Perdón, regreso. Pensamos que los hombres no fueron heridos en el reconocimiento de su sexualidad, en la exploración por derecho de sus genitales, en cuanto a la presión social por un cierto cumplimiento de su sexualidad. La verdad es que estamos equivocadas.
También muchos hombres sufrieron represión maternal o familiar cuando de niños o adolescentes intentaban tocar sus genitales. Típico ‘déjese ahí chamaco sucio’. Para ellos quizás pudo ser más complejo puesto que desde que tuvieron uso de razón vieron a aquel pene colgando y al estar tan expuesto pudieron sentir aún más curiosidad que nosotras.
No obstante, debido a las mentes cochambrosas enfundadas en vestiduras moralistas, también sufrieron estragos al intentar encontrarse con su parte masculina. Sus ‘papaces’ nunca entendieron que un niño necesita explorar su cuerpo y que jamás debe mermarse ese proceso. Simplemente, se le explica que es algo que debe hacer en privado porque es algo muy suyo, pero no se le castiga sin ver tele por sorprenderlo en medio de la maniobra.
Viven además, con una constante presión en cuanto al tamaño de su pene. Se miden en virilidad por este factor. Lo niegan, pero algo en su mente los hace sentirse más o menos dependiendo de su estructura. Los hombres suelen convertirse en un pene, en una pene de 1.70 metros, 1.80 o lo que les haya tocado, que camina y habla. Le han dado un poder imperial desde hace siglos.
Muchos penes, digo hombres, están lastimados por estos hechos.
Nosotras nos medimos por otras tonterías y nos permitimos que se nos de una valor por una serie de estupideces sociales también, pero no imagino lo que debe sentirse depender de los genitales; mucho menos del tamaño.
Desde niños debimos haber retirado ese poder a los genitales, al libre y méndigo albedrío de tocarnos. Si la sexualidad fuera tomada tan natural como es, nos habríamos evitado hasta Guerras Mundiales. Si los hombres hubieran aprendido desde niños que su pene es tan peculiar como lo son sus huellas dactilares y que es tan especial e irrepetible que no se puede comparar con el pene de ningún otro niño y como tal debe sentirse orgulloso de tenerlo y portarlo; no habría heridas al respecto de los genitales masculinos.
La verdad es que ellos también lo han sufrido pero no han hecho tantos movimientos sociales como nosotras. Calladamente han vivido siglos de tortura interna, valorándose con base en su pene y sus testículos. Suena a ‘Mercado de Lágrimas’ con Paco Stanley; algo así como ‘Mamá, no me gusta mi pene’, pero es real, es real. Y si encima nunca falta la bestia pasguata chamacona que les dice que su pene es rarito o que no sienten nada cuando las penetran, etc. pues ¿a dónde pararemos? Aaron Kipnis, escribe en su libro ‘Los príncipes que no son azules’ , en un apartado especial al ‘Pene herido’ (emocionalmente, no habla de heridas físicas) dice ‘Las inhibiciones de los problemas específicos del cuidado de la salud de los hombres no son sorprendentes, ya que en cada etapa del desarrollo del hombre existe una impresión negativa acerca del aspecto fálico de la virilidad’.
¿Se habían puesto a pensar en esto? ¿En lo complejo que debe ser vivir en torno a los genitales con que se nació? Si hiciera un top ten de temas que me envían por mail los lectores hombres, la número uno sería sin duda los asuntos concernientes a su tamaño de pene. Señores, ustedes no son su pene, son mucho más que eso. Y les juro que no hay uno igual en todo el mundo al suyo.
2
Cómo reponer un pene amputado
Ya que hoy lo dedicamos al pene, un poco más de info. Bueno, cuando un pene ha sido mutilado ya sea en un accidente o por una mano vengadora, la cosa de ponerlo en su sitio no es nada simple. Se realiza a través de un procedimiento llamado reimplantación de microcirugía vascular peneana la cual sólo puede realizarse si el paciente acude dentro de las primeras 12 horas tras la amputación y siempre y cuando exista el segmento amputado o el pene. Los objetivos son múltiples: restituir la integridad anatómica y funcional de la uretra, mantener una erección adecuada y lograr la función eyaculatoria, respetando la actividad androgénica de los testículos. Es todo un reto para el cirujano, quien debe reconectar nervios, tendones, cartílagos, músculos, diminutas vías sanguíneas, mantener el tejido vivo y además permitir que luzca estético. Los porcentajes de efectividad óptima están entre el 40 y el 70%. En México, el Dr. Martín Iglesias del Instituto de Ciencias Médicas y Nutrición, actualmente trabaja en la creación de un procedimiento que permita además la reconstrucción de los cuerpos cavernosos. Sus experimentos con perros han sido exitosos y esto además permitiría el transplante de pene a través de donadores cuando el miembro se pierda por completo en el accidente.
Auch!
22
De placeres y anos masculinos (repost)
De acuerdo a diversas encuestas en sexología como las de la Universidad de Utah, cerca de un 50% de las parejas heterosexuales han probado alguna vez prácticas anales. Ya sea penetración, masajes o rimming −masaje oral en la zona del ano−.
Sin embargo, y de acuerdo a dichos datos, el 90% de las ocasiones el ano que recibe las caricias o penetraciones es el de la mujer. Ningún secreto que la mayoría de los hombres heterosexuales (alimentados claramente por el tabú de que si te gusta la estimulación anal, eres homosexual), no se permitirían ser explorados. Definitivamente se niegan a la oportunidad de un intenso placer. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, el ano cuenta con múltiples terminales nerviosas y a diferencia de las mujeres, el recto de los hombres sí está conectado directamente con una zona proclive a producir orgasmos: su glándula prostática. Es así que si, por ejemplo, manualmente se estimula-con harto lubricante y masaje que permita a los músculos radiados del ano irse dilatando- pueden llegar al orgasmo, un orgasmo intenso en el que comúnmente no hay eyaculación pero sí una extensa onda de clímax. Se requiere de penetración, de un dedo o juguete. Aún a sabiendas de esto, la mayoría de los hombres heteros o ‘bugas’ dicen ‘nomás no, y ni te le acerques a mi señor ano’.
Por otro lado, las nalgas como tal pueden subdividirse y encontar diversos puntos de placer en ellas. En ocasiones el ir estimulado diversos puntos en cada nacha puede llevarlos a ir conviviendo con esta zona y todas sus posibilidades. Pueden mapearlas y explorarlas para incitar a un nuevo descubrimiento de su erotisma. Ya si en estas prácticas, por ejemplo al estimular manualmente la ‘raya’ de división y cada vez ir acercándose más y más a esa zona tabú (el ano) surge la curiosidad o excitación por acercarse de manera franca, pues enjoy!
¿Quienes de ustedes se daría o da permiso de explorar dichas sensaciones?
22
Haciendo masculinidad
La masculinidad se construye entre hombres. ¿Se han prguntado cómo? Todo comenzó con papá. Ídolo y héroe de la infancia. La mayoría –salvo historias de abandono o ausencia paterna- deseaban ‘ser como él’. Tus hermanos mayores parecían lograrlo, por lo tanto también erigían el modelo. Ahí comenzó la base, posterior a tu identidad de género de inicio, es decir, el modo en que te identificaste como hombre de acuerdo a tu anatomía. De manera inconciente, por imitación o porque lo escuchaste de manera literal, aprendiste que debías comportarte de un modo, reaccionar y defenderte (mostrarte seguro y poderoso). No importaba si tus emociones primarias como el deseo de llorar o escapar de una situación te dijeran que no empatabas al menos de manera momentánea con ese modelo, tus figuras de poder familiares te instaron a seguir. Hubo grandes lecciones que hasta la fecha empleas, pero también pudiste salir lastimado.
Más tarde, llegaron ellos, tus compinches. La segunda fuente de modelos de masculinidad surge del grupo de amigos. Incluso llega a ser más poderosa porque cuando nos ligamos con no familiares, elegimos con base en la identificación. Entonces los hombres aprendieron que en estos grupos vence siempre el más acometedor, quien más desafía a la autoridad. Y es él quien termina dando ejemplo de una masculinidad ‘exitosa’, porque al final su conducta consigue lo que pretende.
Te quedó claro desde temprana edad: vencer o ser vencido, dilema que soporta el fundamento de los deportes y hasta de las guerras mundiales. Y preferiste la primera opción, la viva interpretación de masculinidad. Te encontraste con efectos adversos si no lograbas estar de ese lado de la barrera más que por amor propio, por las reacciones y la aceptación de esos compañeros. Y, si de manera natural no se lograba, había que forzarlo. “Todos hicieron estupideces por ser aceptados por ‘los cuates’. La elección de amistades se basa en las expectativas potenciales de comportamiento ‘masculino’. Y no importó si se jugaban la vida, había que demostrar que eran ‘muy machos’. Hacer amistad, es hacer masculinidad.
Después, llegamos nosotras: nuevos objetivos para una manifestación de verdadera virilidad. Justo en el momento en que tus hormonas burbujeaban. Aquí la admiración por la irreverencia y la fuerza pasó a segundo término para dar lugar a la admiración por la obtención rápida, concisa y ‘de calidad’ de las féminas. De nuevo el factor competencia se instauró así como el modo de abordaje. A prueba y error, y con base en la imitación creaste codo a codo con tus congéneres una guía para surgir vencedor. Si en tu grupo, como en muchos, transitaron en diversas etapas, por ejemplo en aquella en la que perder la virginidad era básico, otra durante la cual la ‘novia formal’ estaba prohibida, de ahí saltaron a la era de las relaciones serias, etc. y pudiste cumplir con esa reglamentación imaginaria, con seguridad habrás salido ‘ileso’. No obstante, tu imagen de hombre pudo mermarse si no te adaptaste al lineamiento. Pudiste sentirte aislado, menos agraciado o afortunado, incluso, poco valioso. En definitiva, fuiste etiquetado –quizás sin malicia y como parte del lenguaje de compañerismo- como aquel tendencioso al fracaso con las mujeres, al grado de creértelo. Del mismo modo influyeron otras experiencias fuera de tu grupo donde observaste ‘casos de éxito’, con lo cuales no te identificaste. Terrazas Quijano afirma que “muchas de las relaciones de pareja fallidas se deben a la poca valoración que una de las partes, en este caso el hombre, se da de sí mismo. Su masculinidad fue quizás lastimada en la adolescencia donde sus compañeros le enseñaron que debía aceptar una relación aún en términos inconvenientes porque no era suficientemente valioso. Como ves, la amistad puede fomentar ese sentimiento de virilidad o suprimirlo”. ¿Dónde sientes que estás plantado tras esa manufacturación de tu imagen masculina?
15
Ejercitando el pene
La pregunta frecuente ¿qué ejercicios para el pene se pueden hacer para que la erección dure más?
El pene va al gimnasio con ustedes. Y ya sé que ni modo que se lo quiten antes de entrar pero la mejor manera de tener erecciones más duraderas es estando sanos. Es decir, cuando van a ejercitarse y promeven una mejor circulación sanguínea, evitan la obesidad y fortalecen sus músculos, su pene sale ganando. Y mucho.
Alimentarse bien, no abusar de los tragos y el tabaco también coadyuvan obviamente. Checarse periodicamente si tienen antecedentes familiares de diabetes e hipertensión arterial. La salud integral se traduce en mejores erecciones. Y claro los ejercicios Kegel que tonifican sus músculos pubococcígeos, de los cuales a platicamos aquí
El órgano está pegado a su cuerpo y depende directamente de su sangre. Así que ¡a moverse chamacos!
Por otro lado, además de los valiosísimos Kegels, que le dan mucha fuerza todos los músculos pélvicos, pueden probar darle ciertas variaciones e incluir estrategias.
La cosa es muy simple: hombres míos, pónganse de pie. Separen las piernas a la altura de sus caderas. Flexionen ligeramente, muy ligeramente las rodillas y coloquen las manos en los huesos de la pelvis. Ahora, respiren y con el aire contenido contraigan tanto las nalgas como el ano, y empujen con el movimiento su cadera hacia adelante. Sostengan. Suelten dejando salir el aire y repitan unas nueve veces. Después pueden hacer giros de cadera hacia ambos sentidos. No se sientan ridículos haciendo esto, además de que lo pueden hacer a solas, cualquiera que se burle no sabe la forma en que están potencializando su capacidad amatoria. Esto permite un mejor flujo de sangre a la zona pélvica, le da fuerza y promueve mejores erecciones y control eyaculatorio. Así que a trabajar señores! Incluso puede sanar dolencias en esta zona para los que pasan muchas horas sentados. Lo cual, precisamente muchas veces fomenta que desde la cintura hasta sus pies esten tensos, tiesos y se perjudique su desempeño sexual.
Por otro lado, hay otras herramientas que también pueden coadyuvar a una erección más firma (siempre y cuando no haya DE) y darle mayor soporte al tejido, hay condones que precisamente están diseñados con este fin, sin llegar a ‘apretar’ o incomodar. No trabajando con los anillos que precisamente pueden dañar los cuerpos cavernosos, estos por el contrario promueven una mejor firmeza sin provocar daño ni sensación de que el pobre Mr. Pene está como encapsulado. Son una gran opción, pruébenlos. En México tenemos la opción de Sico, los Pleasure que tienen una forma anatómica que permite mayor firmeza, además de sus otros beneficios como la doble textura que le ofrece buen masaje a las paredes vaginales de ella. Ummm, rico, ¿no? Venga, espero les gusten.
13
Tapas de inodoro castrantes

La eterna discusión marital sobre dejar levantada la tapa del escusado parece llegar a su fin, a favor de los hombres. Doctores del Hospital de Leighton, Crewe en Inglaterra recientemente publicaron un estudio donde expusieron que casi la mitad casos de lesiones pediátricas graves en el pene, se deben a que los infantes entre dos y cuatro años, al orinar, son golpeados por las pesadas tapas de los inodoros que aún no son capaces de levantar por completo o bien, que se regresan con facilidad. Recomiendan a los padres de varones que se están entrenando en el arte de ir al baño solos, dejar siempre la tapa y asiento del toilet arriba y pegarla con tape al tanque para evitar que el chamaco termine como el de la película ‘Los Cachorros’. Créanme lastimar el pene a tan temprana edad puede repercutir no sólo físicamente sino crear miedo a los genitales o hipersensibilidad por miedo a ser lastimado.












