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Jan
26

Micromachismos, lo sutil de la manipulación

No podemos negar que aún prevalecemos en una  cultura que ha legitimado la creencia de una necesidad de protección como parte del ensamblarnos como pareja. En este se integra una supuesta necesaria posición superior de una de las partes, del protector. Quien, hemos aprendido que debe ser cubierta por el hombre: el poder personal, la autoafirmación, es el rasgo masculino por antonomasia. La cultura androcéntrica niega ese derecho a las mujeres, que deberán entonces (si pueden y tienen con qué), conquistarlo. A través de la socialización, esto deviene en la creencia generalizada de que los varones tienen derecho a tomar decisiones o expresar incluso de manera sutil pero violenta (en la violencia hay más sutileza de la que concientizamos) exigencias a las que las mujeres se sienten obligadas, por encima de todo, buscando la aprobación y por ende, protección, de quien a ellas les exige. Y se da esta especie de ecuación inevitable que pocas veces detectamos, la protección por poder y la obediencia por protección. Y con esto no es necesario que nos vayamos a evocar imágenes de la Adelita caminando detrás de su macho  a caballo. Todas podemos llevar una adormilada Adelita interna que acepta o hasta celebra decisiones que su pareja ha tomado por ella, por ‘su bien’ y que contienen enormes cantidades de control, de manipulación, dosificadas por medio del ‘Te amor, es lo mejor para ambos’.

Los micromachismos, son las prácticas de dominación masculina en la vida cotidiana, precisamente cimentadas en la sutileza social/cultural como diría Foucault, lo casi imperceptible, lo que está en los límites de la evidencia. Mismos que ejerce hasta el hombre autodenominado ‘menos machista del mundo’, cuyo estilo de vida de primera mano pudiera parecer muy lejano del modelo masculino de las décadas pasadas. Y no es que este represente en sí mismo una amenaza. Su bagaje, la conciencia (o subconciencia) de proveer, proteger, ser ‘la cabeza’, lo llevan a aplicar los micromachismos en un contexto que parece benévolo porque es tan cotidiano que parece benévolo. Nosotras, por lo tanto también lo alimentamos a través de esa Cenicienta que no terminamos de exiliar de nuestra cabezota: el machismo es un invento convenientemente femenino.

Estas conductas pueden traer consigo otras como la microviolencia, casi invisible.  De primera mano parecieran no  dañinas, incluso parte de las vivencias de roles y del a identidad de género. Mas, su poder, devastador a veces, se ejerce por la reiteración a través del tiempo.

En la sexualidad también pueden darse profundos micromachismos, por encima de todo, concebidos por creencias limitantes y socialmente aceptadas con respecto a una mayor necesidad masculina de placer, diversificación, eyaculaciones o amantes. Y por las obvias como una casi ‘obligación’ femenina de –al ser protegida por su amante por su razón de género- debe  ser descubierta por él, guiada en sus mapas de respuestas erótico-sexuales, como si él trajera un manual bajo el brazo al tiempo que debe estar satisfecha con cualesquiera que sean los estímulos (y como él se los provea) y, además,  debe saber complacerlo con base en el instinto casi casi, porque la experiencia previa; el haber tenido otros amantes ‘de práctica’ tampoco es lo más ajustado a las necesidades emocionales de él. Venga, que la cosa es compleja. ¿No creen?

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Dec
29

Glándulas de Tyson (todo lo que sigue angustiándolos)

Las Glándulas de Tyson, sí, las de la imagen (claro ésta es una ampliación pero a la vista normal del ojo se ven como pequeños puntos o perlitas por lo cual también se les llaman pápulas perladas), de pronto ‘aparecen’ y los instalan en pánico. Éstas, cabe aclarar, NO SON LESIONES indicativas de alguna ETS. Son un fenómeno fisiológico inofensivo,  formaciones benignas propias del pene y están presentes desde el nacimiento, pero algunos hombres las desarrollan es decir, se les ‘agrandan’. Y se notan. Tal como se muestra en la imagen, pueden llegar a tener un tamaño realmente importante. Casi siempre se manifiestan en la adolescencia por lo que muchos chavos que un buen día se las ven, pegan el grito de angustia (sobre todo si han tenido sexo sin protección). Pueden formarse en la zona de unión del prepucio con el glande: cuello del pene, corona del glande y capa interna del prepucio y pueden hacerse varias ‘filas’ de las mismas. Sus células producen el esmegma. ¡Ojo aquí! el esmegma es una especie como de sebo o macilla blanquecina que si no se es circunciso, puede acumularse por lo que se recomienda mayor higiene. No obstante no es alguna enfermedad NI ES TRANSMISIBLE SEXUALMENTE. Ninguna persona que mantenga contacto sexual con un hombre que tenga desarrolladas las glándulas de tyson puede contagiarse de las mismas. No pasa nada, un pene con pápulas es igual que el de quien no las tiene desarrolladas.

No obstante, sí suele confundirse el diagnóstico de éstas con los condilomas (verrugas por VPH o virus de papiloma humano). De hecho hay casos clínicos donde ha sucedido y una vez que se hace una biopsia de las mismas y se detecta que no hay presencia de dicho virus pues, más bien pus,  se le da una palmadita en el hombro al chico y se le dice ‘Ay perdón, son tus glándulas de Tyson, rey’. Eso se da sobre todo cuando por la coloración de la piel del pene, las pápulas se oscurecen sospechosamente a consideración del urólogo. Por lo tanto, lo mejor es consultar a un dermatólogo, este tiene una mayor calificación para identificar las irregularidades de la piel o cualquier duda que les surja. No nada más están ahí para curar el acné, el pene tiene una piel específica y hay que tener debidos cuidados con ella.

Existe tratamiento pero es meramente estético. Y es comprensible cuando dichos puntitos ya son más bien puntotes. Puede causar sensación de vergüenza y bueno, ninguna mujer negará que si no conoces muy a fondo al chaval y notas tales formaciones en su glande sin saber qué son, pues sí te entra la angustia. Desaparecerlas o aminorarlas consiste en quemarlas, existen diferentes métodos como el nitrógeno a través de crioterapia, criocirugía y electrofulguración. No obstante sele ser muy poco duradero, casi siempre vuelven a desarrollarse al poco tiempo por lo que resulta una pérdida de tiempo (y claro, dinero). Y, de hecho hay reportes de hombres que tras la operación sufren de pérdida de humectación normal de la mucosa del prepucio. Y, por favor, desconfíen por completo de remedios caseritos o cosas que les quieran vender sin prescripción. En verdad, no hay razón para quitarlas de ahí.

Pero, mucho ojo. El hecho de que un hombre no luzca ninguna protuberancia, pápula, enrojecimiento, coloración o cuestión visual ‘anormal’ no quiere decir que no pueda transmitir alguna ETS. Por desgracia, solemos descartar de manera muy peculiar: si ven que tiene glándulas de Tyson desarrolladas presumen que al ser una formación normal, el hombre está sano y no es portador de nada. No confundamos. Siempre deben utilizar un condón tenga o no el hombre  pápulas perladas. Y en verdad si quieren estar segur@s de que no hay ningún tipo de transmisión, no sólo se pongan condón, pónganse uno que en verdad les garantice seguridad. Justo este febrero, la revista del Consumidor (PROFECO) hizo una evaluación exhaustiva de todos los condones en el mercado en México (y miren que ellos no se andan con ‘amiguismos’) y uno de los condones considerados excelentes, con una calificación global de 100 resultó Sico Thermaxx Skin. Así es, el de poliuretano y permiten una mayor sensitividad de la temperatura corporal. En general todos los condones Sico fueron súper bien calificados y no es chisme pero marcas que uno juraba que eran ‘prestigiadas’ salieron como ‘no recomendables’. Así que nuevamente, celebro que podamos contar en este blog con la presencia  de una marca que realmente da lo que promete: placer y seguridad. Así que festejemos con los Thermaxx Skin y olvídense de preocupaciones.

Dec
28

Mejora tu rendimiento sexual-Hombres que duran, duran, duran

Seguro estarás cansado de escuchar que tu pene es el centro de tu victoria con las mujeres. Todo se sostiene en sus erecciones, en el tiempo que se controle antes de eyacular como un torpedo. ¿No crees que ya sea hora de que comiences a disfrutar más sin ese enorme pesar, supeditado a cómo se le ocurra reaccionar a ‘tu amigo’? Puedes confiar en él. Prepáralo y cúrate de ese falocentrismo universal.

Te conviertes en todo aquello en lo que piensas. Y, precisamente si llenas tu cabeza de presión y angustia porque tu pene trabaje como un campeón, él parecerá un veterano retirado. Típico, justo cuando estás a punto de ‘colocarte’ sobre la mujer que tantos esfuerzos te costó llevar a tu cama, tu pene parece una babosa hibernando. O, si tu erección luce perfecta, al calor del momento resulta que apenas vas penetrando esa hermosa vagina cuando ya sucedió, fuera semen. No lo puedes creer. ¿Cómo es que hasta masturbándote con prisas duras más que eso? Entonces, no queda más que utilizar la trillada frase ‘Te juro que esto no me había pasado nunca’. Si tuvieras una guillotina en ese momento decapitarías a tu miembro (en ese momento no tan viril).

Evita la catástrofe
De acuerdo al urólogo Jurgën Sánchez Heinrich, la pérdida de erección acusada por nerviosismo o estrés no se considera disfunción eréctil ni un indicio latente de su desarrollo incipiente. Comenta que “la vasodilatación de la que dependen los cuerpos cavernosos para una firmeza adecuada puede afectarse cuando hay factores emocionales o psicológicos. No hay síntomas qué consultar siempre y cuando no suceda de manera consuetudinaria y no se padezcan afecciones cardiacas, diabetes u otros trastornos”. Del mismo modo, la eyaculación pronta sujeta a una excitación elevada no se considera dentro del campo de la eyaculación precoz. “Sucede en cualquier etapa de la vida sobre todo cuando te sientes demasiado ‘caliente’ y eso se conjunta con un tiempo considerable sin eyacular”, añade. De hecho, como verás más adelante, la masturbación es un gran indicador de tu buen o mal funcionamiento y, si durante dicha práctica no sufres de ningún estrago, lo más seguro es que todo esté en tu cabeza (ejem, en la de arriba).
Aquí algunas estrategias para tener un pene libre de culpa.

No te masturbes, autoerotízate
Entrenar a tu pene puede ser muy lúdico. El autoerotismo es la primera y más importante práctica sexual de cualquier ser humano (también en las mujeres). No desaparece por tener pareja estable o por tener una edad determinada. Sin embargo, aprende a hacerlo con el fin de mejorar tu desempeño sexual. Cuando desde la adolescencia te acostumbras a hacerlo en un dos por tres sin siquiera reconocer las sensaciones, esto actuará en tu detrimento: tu cerebro no identificará si estás solo o con una chica y puedes comprometer la respuesta de eyaculatoria haciéndola pronta.
Por lo tanto, disfrútalo. Masturbarse consiste en manipular los genitales en tanto la autoerotización consiste en estimularse, en distintas zonas, darse el tiempo. Cuando lo hagas, educa tu impulso eyaculatorio. Es decir, cuando sientas que estás cerca, detente, respira, enfócate en otros estímulos, sostén los músculos pélvicos (aprieta tus nalgas y eleva la cadera) y continúa. Hazlo un par de veces hasta que te permitas llegar al orgasmo-eyaculación. Tú mismo irás sintiendo cómo cada vez tienes un record mayor.

Vive sano
Suena difícil. No lo es. Si el fin de semana te das permiso de comer de más y claro, beber, de domingo a jueves asume un régimen. Bájale a las grasas, carnes rojas y los carbohidratos, bebe agua natural (dos litros diarios, y en temporada calurosa o si haces ejercicio, tres litros) y duerme, tanto como tu trabajo te permita. Descansar es una garantía y mantenerte hidratado le da mayor calidad a tu semen, movilidad a los espermatozoides sin contar con que tendrás mejores erecciones. Todo lo que le hace bien a tu corazón, le hace bien a tu pene.
Por otro lado, el rendimiento, es decir el no terminar sudoroso y jadeando o que incluso tengas que interrumpir la acción ya no por problemas de erección o eyaculatorios sino porque ya pides esquina, está sujeto a tu capacidad cardiovascular, tu respiración y tu nivel de hidratación.
Haz ejercicio, al menos camina o usa las escaleras de tu oficina. Mantener una vida sedentaria te da menos años de amante. A ninguna le gusta un hombre pasado de peso, goteando sudor sobre su pecho, enrojecido al grado que parece que le dará un infarto y mucho menos, que se canse a los cinco minutos de la juerga. Ponte en forma.

Respira, aprieta y relaja
Un buen ejercicio que puedes hacer en pareja. Consiste en hacer Kegels ‘avanzados’. Estos tienen como fin darle fuerza al suelo pélvico, al grupo de músculos de los cuales depende todo lo que está puesto ahí. Los músculos pubococcígeos se ponen a trabajar cuando los sostienes al aguantar la orina. Incluso algunos hombres pueden mover su pene cuando los aprietan. Ejercítalos durante el sexo. Aplica penetraciones lentas y profundas. No entres de golpe sino poco a poco. Puedes hasta observar cómo va entrando tu pene a su vagina –lo cual resulta muy excitante- y cuando sientas que has llegado ‘al tope’, aprieta dichos músculos. Pídele a ella que haga lo mismo y sentirás que su vagina aprisiona tu pene (depende de la fortaleza de los de ella). Ambos pueden arquearse para permitir que la sangre fluya hasta allá. Eso les dará además de sensaciones muy placenteras mucha fuerza en dicha zona. Esto se traduce en el corto, mediano y largo plazo en mejores erecciones, eyaculaciones más controladas, sostén a la próstata, evitarás la incontinencia y al tener un buen tono en dichos músculos lograrás un sexo duradero. De hecho, hay hombres que experimentan orgasmos prostáticos (sin eyaculación pero una sensación de clímax intenso) cuando realizan dicha tensión durante el coito.

Técnica depurada
Sí, tú tienes tu técnica. Y seguro la has ido mejorando pero implementa las penetraciones del Tao y te garantizo que durarás más y ni hablar del éxtasis. El Tao es una filosofía china con 4000 años de antigüedad que se basa en el supremo estado del ser, un sistema de prácticas dirigidas a aprovechar el potencial humano donde el sexo es fundamental. Abarca nueve penetraciones. Advierto que el lenguaje es metafórico y puede sonar cursi pero el resultado no tiene nada de ñoño. Aquí tres que seguro te encantarán.

1. Retirarse y empujar como un grupo de gaviotas jugando sobre las olas.
Una vez iniciada la penetración, con el movimiento de tu cadera haz que salga el pene de la vagina de golpe y casi por completo. Espera uno o dos segundos y deja que entre de nuevo de manera rápida. Espera y repite.

2. Emplear empujes profundos y superficiales atormentadores, alterando la rapidez, como un gorrión que picotea las sobras de arroz en un mortero.
Penetra apenas en la entrada de la vagina rápidamente, en una especie de roce y varias veces. Entra y sal pero sólo hasta la mitad de tu pene.  Después entra lentamente y a profundidad y repite. O combina unas tres o cinco penetraciones sólo en la entrada y otras tres o cinco hasta ‘el fondo’ con lentitud.

3. Permanecer en equilibrio y luego golpear cual un águila que atrapa a una esquiva liebre.
Permanece dentro de la vagina unos instantes y muevan ambos sus pelvis con rapidez hacia ambos lados y hacia arriba y abajo, sin retirar el pene. Es aparentemente inmóvil pero la vibración interna es intensa.

Fantasea y desea
Crea imágenes excitantes y promuévelas con tu mujer. Se fomenta el deseo y se genera una atmósfera más excitante. Mantener activo tu cerebro y autoerotizarte promueve esa conexión con tus genitales, los mantiene despiertos. Pese a que pases una etapa de abstinencia (necesaria u obligada), te costará menos regresar a la práctica y tu rendimiento no se verá disminuido.

Y si además requieren de una herramienta que les permita mantener una erección firme y duradera, ¿qué tal integrar un condón Sico Pleasure? Su forma anatómica les permite exacerbar la firmeza del pene, y claro, el regalito, tiene textura: puntos y líneas protuberantes, o sea texturizadas que brindarán masaje a la vagina de su pareja. ¿Están listos? Venga, hay que aplicarse.

Dec
13

Sobrevive al caos navideño en pareja SexBox145

By Elsy  //  Podcasts, SICO  //  No Comments

Dec
12

Estímulos eróticos para compartir ParteII

Comencemos con las prácticas para erotizar, como estuvo prometido en el post anterior. Debes iniciar por explorar tu cuerpo (no sólo tu genitalia), tus zonas de goce y después conocer el del género opuesto (si eres heterosexual. Si no, tu pareja tendrá un mapa muy similar al tuyo). Asume “si yo logro distinguir cada sensación, yo comparto con mi pareja; no espero que venga y me descubra. Él/ella puede complementarme y enriquecerme con su técnica pero no me puede enseñar dónde voy a sentir”. O claro, qué es lo que debe y tiene que gustarte. En el caso de las mujeres, nuestro bagaje nos ha llevado a ‘comprarnos’ estímulos que culturalmente nos enseñaron que debíamos disfrutar. Al considerarse inadecuado el que una mujer explore sus genitales, se le insta a esperar a que su compañero sexual llegue a enseñarle. Y si él aprendió –por lo regular viendo porno- que su mujer debía gemir como loca, poner el ojo de huevo cocido y llegar al éxtasis si él la penetraba con fuerza a un mismo ritmo frenético, mientras ella lo que siente es dolor y todo menos un orgasmo, se asumirá que algo funciona mal en ella. Por eso muchas mujeres se creen anorgásmicas. Si se hubiera ‘mapeado’ antes tendría la capacidad de saber cómo debe ser estimulada.

Pero en este nuevo orden donde la erótica es personal y se comparte, donde cada uno es responsable de su placer y enriquece al de su amante ¿te imaginas lo que se puede lograr? Prepara tus sentidos y viajemos de cabeza a pies.

La piel
El más grande órgano sexual  con posibilidades infinitas. Cubre todo lo que somos y al mismo tiempo se subdivide y se adapta a cada parte. Recubierta de vello, cundida de terminales nerviosas, de ramificaciones dispersas en distintas zonas. La piel tiene que erotizarse, descubrir su textura tan diversa, morderla, lamerla, saborearla: no sabe igual la de una rodilla que la del abdomen; sus olores distintos, su sudor, sus durezas, sus adornos como los lunares. La piel quiere que las desnudes, la acaricies en toda su extensión.

Sugerencia de Eros
1.    Patinaje sobre piel. Masajea el cuerpo de tu pareja untándolo de un aceite ligero de olor suave. Cubran ambos sus cuerpos por completo, desde la cara hasta entre los dedos de manos y pies y recuéstense uno sobre el otro intermitentemente. Permitan que sus cuerpos se acaricien, resbalen, tóquense piel con piel, entrelacen las manos. Recorre las piernas de tu amante con los pies. Toca su espalda o su abdomen con los pechos, sus nalgas con la entrepierna. Y siente conscientemente cada caricia, no el todo. Desliza el antebrazo por todos sus bordes. Colóquense espalda con espalda y arquéense sobre el otro, creen un vaivén, que las espaldas se acaricien de un lado a otro. Siente su columna frotar la tuya. No uses las manos, la piel puede acariciar por sí misma.

Buen tip: colóquense sobre una sábana de algodón que después puedan lavar o que no importe si queda manchada con el aceite.
El cuero cabelludo
Todo él está cubierto de varias vainas o de folículos pilosos. Cuando el pelo se mueve se debe al músculo horripilador que lo enerva. Bordeando el pelo se encuentran las glándulas sebáceas. Cada parte siente. No por nada casi todos amamos que nos hagan ‘piojito’.
Sugerencia de Eros
2.    Despeina. Ya sea como estímulo único o durante otras labores amatorias (muy bueno durante un fellatio), coloca ambas manos en su nuca y recorre ascendentemente con las yemas de los dedos. Al llegar a la coronilla, presiona un poco y circularmente, con suavidad e intercambia presiones con los huesos de la palma. Da ligeros tirones y acaricia. Reinicia desde la nuca. Crearás un circuito de sensaciones que avivarán la circulación en su cabeza y cara. Los besos se sentirán más, los ojos se obligan a cerrarse y ayudan a la conexión.  Debe ser hacia arriba, ya que el deslizamiento de la coronilla hacia la nuca tiende a relajar, no se te vaya a quedar dormido(a).

Los ojos
Recopilan casi toda la información. Ver es un deleite, en especial cuando la imagen está cargada de sensualidad. Aliméntalos creando un ambiente que te resulte excitante: la iluminación suave o la penumbra, íntimo o a la vista de otros. Observa, date tiempo para descubrir lo que nunca has visto en el cuerpo de tu amante, asómate a lo recóndito. Déjate observar, no juzgues lo que no te gusta de cuerpo, muéstralo y descubre su sensualidad. Sí, en tu barriga también hay sensualidad.

Sugerencia de Eros
3.    Delineador de lengua. Estímulo tierno pero efectivo. Después de una buena sesión de besos y de preferencia recostados besa sus ojos y prosigue pasando la punta de tu lengua por todo el nacimiento de sus pestañas del lagrimal hacia afuera, pocas veces erotizamos los párpados.

La nariz
El sentido del olfato es vital en la erótica, el olor del amante es un ingrediente importantísimo; el propio olor, sabernos con un olor irrepetible: es nuestra marca registrada. Dejar impregnada a la pareja con nuestro olor personal (no a la loción, a ti) es una huella de que nos conectamos. Ana Cerón recomienda, “mientras inhalas sobre una parte del cuerpo de tu amante, te darás cuenta que la lengua está pegada a tu paladar, separa la lengua y verás que no huele igual. La lengua le hace el amor al paladar mientras tú percibes un aroma”. Reconoce cada olor distinto en cada zona. Por otro lado están las feromonas, las cuales percibimos inconscientemente a través del órgano vomeronasal, ellas nos dictan la química de la atracción.

Sugerencia de Eros
4.    El secreto de Cyrano. Acaricia tu nariz con sus genitales. Y claro, sus genitales con tu nariz (tacto-contacto). Un verdadero ejercicio de confianza y que te exige hacer a un lado el pensamiento, siente, quítate esa idea absurda de que ‘ahí’ nos huele mal. Lleva tu nariz a su zona genital y recorre hasta la entrepierna, con ésta roza su clítoris o glande, cierra los ojos y combínalo con algunos juegos de lengua (el olfato y el gusto trabajan juntos). Sobre la vulva o el cuerpo del pene. Respira, percibe, luego coloca la lengua y muévela verticalmente al tiempo que exhalas. Crearás un juego de temperatura: tu saliva fresca y la tibieza de tu exhalación.
Las orejas
Para conectarte, escucha, susurra. Recuéstate sobre su pecho y escucha su corazón mientras se acarician. Las mujeres solemos ser más auditivas, aliméntanos el tímpano, di lo que sientes o lo que te hacemos sentir. Los jadeos, los gemidos, las palabras ‘sucionas’ o picosonas, todo contribuye.Escucha, déjate guiar. Es penoso estar con una piedra, con quien no hace el menor ruido, no sabes si ‘vas bien o mejor te regresas’. Necesitamos oír que estamos teniendo sexo.

Sugerencia de Eros
5.    Un clásico evolucionado. Además de deslizar la lengua por sus orejas (buena idea lanzar la caricia desde el cuello), vas a estimular sus genitales desde ahí. Sí, con reflexología auricular erótica. Ya sea presionando con la punta de la lengua o con los dedos combina el viaje de tus besos con estímulos a los puntos reflexológicos correspondientes al útero, los testículos y  los genitales externos. Sigue el mapa y provócale tanto bienestar como cosquilleo desde aquí hasta allá abajo. ((TE ENVÍO LA IMAGEN CON EL MAPA REFLEXOLÓGICO PARA QUE LO ILUSTREN PORQUE ESTÁ EN CHINO EXPLICAR LOS PUNTOS EXACTOS))
*Buen tip: no abuses de la cantidad de saliva, escuchar que hay una ‘alberca’ ahí suele distraer.

El cuello y los hombros
Zonas reconocidas desde siempre como erógenas, de las favoritas en todas las culturas: los kimonos de la geishas se colocan ligeramente echados hacia atrás para descubrir el cuello y el inicio de la espalda, para alborotar a los caballeros. Su movimiento es sensual, en los hombros están un par de chacras sexuales (centros energéticos) por eso los movemos al bailar o al coquetear. El cuello en su unión con las mandíbulas y la clavícula suele percibir más el roce de unos dedos. Colocar la mano completa en la nuca brinda seguridad psicológicamente. Sí, acertaste, porque recuerda cuando nos cargaba nuestra madre.

Sugerencia de Eros
6.    Para él: toma una postura de espaldas a él mientras te penetra, como montada de frente a sus pies. Arquea tu espalda y pídele que lleve el ritmo de la penetración sujetándose de tus hombros. Toma sus manos y recórrelas hasta la clavícula. No se trata de lo que sienten tus hombros sino tu cuerpo cuando él toca tus hombros.
7.    Para ella: hazle el amor de frente, sentado en flor de loto (de chinito) y ella montada ‘abrazándote’ con las piernas. Pídele que te muerda (suavemente) en un hombro sobre todo cuando sienta que estás cerca de eyacular.
8.    Genitales desde la barba. De acuerdo a los mapas reflexológicos del rostro, la barbilla es el punto correspondiente a los genitales. Roza su cuello con tus labios mientras –sutilmente- presionas el centro de su barbilla con el pulgar.

Los pechos
Favoritos de la vista y el tacto. El primer objeto de deseo oral. Voluptuosos, suaves, provocadores de basculcopia, la atracción por su bamboleo cuando nos movemos. Son en gran parte tejido adiposo (grasa) y glándulas por lo que pueden doler si las manipulas con demasiado ímpetu. Cuando los pezones se jalan se merma la lubricación, deben acariciarse o succionarse. Son muy sensibles y están conectadas con el útero: el efecto de succión crea contracciones uterinas. De acuerdo a Ana Cerón, “tenemos hasta más de 26 zonas o puntos en cada seno que pueden activar sensaciones que nos lleven al orgasmo”.
Sugerencia de Eros
9.    Para él: cúmplele una fantasía. Recuéstate boca arriba y pídele que se monte sobre tu abdomen. Acaricia su pene con una buena cantidad de lubricante artificial o aceite hipoalergénico, desde la base y lentamente. Coloca su pene entre tus lolas, no importa si no son ‘grandes’. Sigue acariciando con el pene descansado entre ellas y empuja su cadera hacia atrás para indicarle que debe mover la pelvis para que su pene acaricie tus senos. Retira las manos y deja que ‘se entiendan’. Si te apetece, permítele eyacular (reconciliémonos con los fluidos, no son desechos)

¿Listos para probarlos? En el siguiente post, más ideas. Ya veo la sonrisa en sus caras!

Post presentado por

Dec
5

Erotizando el condón, siente más

No nos hagamos, a una inmensa cantidad de hombres les retuerce ponerse el condón. Lo tildan como un instrumento ‘pus ya qué’, y si no tuvieran la conciencia (afortunada) de que es su única arma contra el contagio de infecciones de transmisión sexual, fácilmente lo suprimirían de sus vidas. Porque en cuanto a protección anticonceptiva, su uso es muy poco frecuente. Son realmente pocas las parejas estables que utilizan el preservativo como método para evitarse un embarazo no planificado. Por el contrario; pocas personas conciben el uso de condón si están dentro de una relación estable (significando ‘estable’ desde perspectivas subjetivamente personales). Es lo primero que botan cuando se agarran ‘confiancita’. El caso es que para muchos hombres es el castigo sexual por antonomasia. Y no deja de ser unamás de las creencias limitantes que se transportan de boca en boca. El uso de condón, me perdonan, pero puede convertirse en una práctica no sólo erótica y sensitiva sino proveedora de beneficios extra como control eyaculatorio y hasta generación de una firmeza más adecuada, juegos previos más eficientes, etc.

A ver, antes que nada señores, se requiere de su colaboración conciente. Porque si comenzamos -como todo en esta vida, abrigados por miedos, ideas, herencias culturales o ideológicas que nos han vendido más allá de la comprobación personal pero que ya las arraigamos a nuestra cabeza, será complejo. En este caso ir de entrada con la mente fija en ‘ponerme el condón me va a restar sensibilidad’, les va a mermar toda la práctica. Yo les aseguro que si nunca nadie (claro, si hubieran vivido aislados en una cueva) les hubiera dicho que ‘con condón no se siente igual’, y hubieran llegado sin esa  idea infiltrada en su mente a una primera ocasión de uso de condón, prácticamente no hubieran sentido diferencia sensitiva. Pero ya con la idea comprada, juraron que lo comprobaron. Nadie dice que no haya diferencia, pero esta se acrecenta por la idea regalada.

Ok, digamos que el glande al ser la zona más sensible, con una mayor concentración de terminales nerviosas, sufre una presión dentro del látex que lo puede, digamos, comprimir, y por lo tanto comprometer sus terminales nerviosas. Más no suprimirlas. Entonces el secreto va a estar en ‘revivir’ eso que se pudo disminuir. Ok? Vamos paso a paso.

La colocación del condón se convertirá en el juego, en la dinámica lúdica pero con un propósito de reencerder las terminales nerviosas. Necesitan comenzar por masajear la zona pélvica masculina. Supongo que no tengo que recordarles la importancia de erotizar, estimular todo el cuerpo como un órgano sexual integral sin sostenerse en la genitalización. Bueno, una vez que ya direccionen los estímulos a los genitales, comiencen por rozar con las yemas de los dedos desde la entrepierna hasta la unión de la misma con los pliegues naturales que surgen entre ésta y los testículos. Suben acariciando poco a poco hasta el monte pubiano donde masajearán con ligeras presiones. Formen una especie de triángulo con ambas manos, donde sus pulgarares se encuentran acariciando de arriba a abajo las ingles y bordes de los testículos y sus dedos índices se unen junto con el resto de los dedos en el monte pubiano. O sea el pene queda en medio de ese triángulo y aún no es tocado. No lo toquen, aún.

Esta erotización de la circunvalación del pene permite que se genere ansiedad, deseo por recibir caricias directas en el pene y eleva el potencial sensitivo por ende. Ahora sí, procedan a dar caricias ya sean manuales u orales desde  el nacimiento del tronco del pene y hasta la mitad del mismo (claro, se agradece que la zona esté algo recortada del vello, señores). Si lo hacen de manera manual, utilicen unas gotas de Soft Lube de su preferencia. Esto, porque si no aplican humedad y lubricación, el estímulo será menos efectivo. Y además, la frescura que se percibe al contacto con el lubricante también estimula. Las caricias deben ser ascendentes y, repito, no más allá de la mitad del tronco del pene. Háganlo tan duradero, como sea posible. Nuevamente crearán ansiedad y deseo por recibir caricias pero esta vez en la zona más sensible, o sea el glande. En este caso deben utilizar una cantidad muy pequeña de lubricante con el fin de no dejar muchos restos en la piel que pudieran hacer que el condón se deslice hacia afuera posteriormente.

Ahora sí, estimulen manual u oralmente el glande pero no se instalen, que sea prácticamente ‘de paso’, ‘de pasadita’. Y ahora sí, procedan a colocar el condón. Supongo que saben, y si no les recuerdo, que deben colocarlo sobre el glande, presionando el reservorio del condón (la punta del mismo) con los dedos índice y pulgar para impedir que quede aire y pueda generarse una burbuja que provoque que se rompa por presión. Entonces una vez que hayan desenrollado la mitad del mismo y por lo tanto ya se encuentre fijo, coloquen en sus dedos otra pequeña cantidad de Soft Lube y comiencen a estimular el glande. O sea, el mismo que ya está dentro del condón obviamente, debe recibir caricias y presiones sobre el camino que naturalmente marca la corona del glande. Circularmente y con bastante lubricante ya que el que contienen los condones no será suficiente y pueden lastimar o romper el látex si no lo extra lubrican. Usen el condón que deseen, Sico tienen una amplia gama para todos los gustos y necesidades. El punto es extra lubricarlo, cuidando que en la piel, en la parte que aín no cubren con el condón, no queden restos ya que pueden provocar que, repito,  el condón se resbale y salga quedando dentro de la vagina durante la posterior penetración.

Presionando y acariciando el glande con lubricación extra, ‘revivirán’ la posible sensibilidad que pudiera perderse por la presión dentro del condón y crearán sensaciones muy placenteras, que precisamente se permiten por la textura del látex y la humedad adicionada. Entonces, y aprovechando que sus dedos siguen algo lubricados terminen de deslizar el condón hasta la base, hasta topar con pelvis. Y sigan estimulando a lo largo de todo el pene ta cubierto por el condón. Sigan insistiendo en la corona del glande. Todo con mucho cuidado y sin utilizar las uñas o romperán el preservativo. Y cuando gusten, pueden dar paso a la penetración.

Después de esto, bien aplicado, que a mí no me vengan con que no se puede disfrutar de una buena puesta de condón y que no se recobra prácticamente en su totalidad la supuesta sensibilidad perdida. Pruébenlo. Lo van a amar.

 
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