24
A mover la pelvis con las penetraciones del Tao, ¡venga señoras!
Un regalazo para sus hombres. Ya basta de tirarse a la cama y dejarle toda la chamba a él. Diversifiquen sus penetraciones. Les cuento, el Tao y por lo tanto sus penetraciones, subdividen a la vagina en secciones a estimular -el Portal de Jade es la entrada de la vagina; el Valle Profundo es la vagina media; el Palacio Celestial es la vagina superior (donde se ubica el punto G) y la Perla Preciosa es el clítoris- las penetraciones, contenidas en el libro ‘El T’ung Hsuan Tsu’, se dividen en profundas y superficiales, lentas y rápidas, directas e inclinadas. Cada una da efectos distintos en cada punto vaginal. Y él, experimentará el roce en distintas zonas de su pene y su glande se extra estimulará. Igualmente, se deben variar las posiciones. Se garantiza hasta el doble de placer acostumbrado.
Recuerda, no le dejes todo a él. El que se llamen ‘penetraciones’, no significa que tú no puedas controlarlas o ejercerlas. Busca posturas que te permitan llevar el movimiento. Puedes comenzar por las que te permiten tomar el control para mostrarle con práctica a qué te refieres con esta nueva técnica.
Por ejemplo, colócate encima de él recostado, montada ya sea de frente o de espaldas y sosteniendo tu peso en tus rodillas. Ambas te permiten ejercer las penetraciones con facilidad. Cuando sientas que comienzas a dominar los movimientos puedes buscar algunas un poco más complejas como sentarlo en una silla y tú penetrarte semi sentada en él y llevando el movimiento con tus manos recargadas en la pared o los brazos de la silla. O bien, prueba estando ambos de pie, él detrás de ti, y tú inclinada hacia delante, moviendo tu cadera y sosteniéndote contra la pared u otra superficie.
A penetrar con el Tao…
1. Golpear a izquierda y derecha como un bravo guerrero que trata de desordenar las filas enemigas.
Mueve la pelvis y permite que él entre sólo hasta el ‘portal de jade’ o la puerta de tu vagina y desliza tu cadera de izquierda a derecha con fuerza, repite permitiéndole penetrarte un poco más adentro, pero no más allá del ‘Valle profundo’.
2. Movimiento ascendentes y descendentes, cual los de un caballo salvaje que corcovea a través de un torrente.
Haz que te penetre o mueve tu cadera para penetrarte en una entrada profunda y una corta (más o menos hasta la mitad de su pene), altérnalas. Aumenta y disminuye la penetración con fuerza, en un sólo movimiento. Haz una y una.
3. Retirarse y empujar como un grupo de gaviotas jugando sobre las olas.
Una vez iniciada la penetración, con el movimiento de tu cadera haz que salga el pene de tu vagina de golpe y por completo. Espera uno o dos segundos y deja que entre de nuevo, espera y repite. Esto les dará sensaciones extremas. Recuerda, para no tener problemas, estar bien lubricada natural o artificialmente con un lubricante con base de agua.
4. Emplear empujes profundos y superficiales atormentadores, alterando la rapidez, como un gorrión que picotea las sobras de arroz en un mortero.
Haz que te penetre apenas en la entrada de la vagina, en una especie de roce varias veces y después permítele una entrada a profundidad y repite. O combina unas tres o cinco penetraciones sólo en la entrada y otras tres o cinco hasta ‘el fondo’. Todo con rapidez.
5. Dar golpes profundos y superficiales en una firme sucesión, como una piedra que se hunde en el mar.
Muy parecida a la anterior pero de manera lenta, casi pausada y sin interrumpir el movimiento. Esto te dará mucho tiempo para llegar al orgasmo.
6. Empujar despacio cual una serpiente que se introduce en un agujero para hibernar.
Muévete de tal modo que su penetrar sea muy lento y mantente inmóvil con él dentro de ti por unos segundos. Después desliza tu pelvis poco a poco hasta que su pene casi salga de tu vagina. Repite.
7. Empujar con rapidez como un ratón asustado que se mete en un agujero.
Para hacerlo más fácil, pídele que te penetre muy rápido por varias veces continuamente. Además, a él le encantará. Utiliza esta casi siempre cuando quieras que el juego esté por terminar ya que lo sobre estimulará.
8. Permanecer en equilibrio y luego golpear cual un águila que atrapa a una esquiva liebre.
Pídele que permanezca unos instantes dentro de ti y muevan ambos sus pelvis con rapidez hacia ambos lados y hacia arriba y abajo, sin retirar su pene. Es aparentemente inmóvil porque no hay salida del pene, sólo meneo de las caderas. Tu punto G lo agradecerá.
9. Alzarse y dejarse caer despacio como un gran velero que se enfrenta en temporal.
Estando él dentro de ti, levanta la cadera hasta la mitad de su pene y baja poco a poco hasta que ‘topes’ con su pelvis, sal rápidamente, de nuevo sólo hasta la mitad y déjate ‘caer’ de nuevo lentamente. Repite cuantas veces desees.
Todo se trata de practicar, con el tiempo integrarán a sus encuentros distintas penetraciones y lo harán un hábito. Disfruten.
Este post es presentado por la Píldora de la Libélula . Búscalos en Face facebook.com/libelulaSOS y mantente enterada de sus propuestas e investigaciones. Ya es hora de que todas dominemos la anticoncepción de emergencia. Y si andas en esas emergencias, llama al 01 800 00 MI SOS donde expertas en la salud te sacarán de todas tus dudas, antes y después de haber tomado la Píldora de la Libélula, los cambios posteriores posibles en tu ciclo, desajustes hormonales que pudieron provocarse, todo!
Da clic en la imagen
11
Cunnilingus con masaje de punto G
El cunnilingus es una de las prácticas que más fomentan el erotismo -aunque, claro, genitalizado- pero que permiten que nos ‘depenetricemos’, o sea que generemos dinámicas sexuales no centradas en el clásico embate del pene en la vagina como parte del camino a orgasmar de una mujer. Y aunque la gran llegada del pene no se evite, una buena dosis de caricias orales combinadas con un masaje de punto G dejará de no sólo extasiada sino 100% preparada a una vagina para recibir los embates de pene y continuar orgasmando.
Lo básico que repetiremos sólo por no dejar. El clítoris es un órgano cundido de terminales nerviosas, enre 8000 y 10,000 cuya mayor parte se encuentra en el interior. Lo que observamos cuando una mujer abre sus labios mayores es apenas la quinta parte, el capuchón y el glande recubierto por este. Por dentro cuenta cuerpos cavernosos que se extienden hasta los labios menores y un cuerpo o tallo que se extiende por la zona superior del útero, como si estuviera recostado en la zona superior de éste. Esa unión, estudiada un poco a mayor profundidad en los últimos años, se reconoce como la próstata femenina o punto G. Cuando Gräfenberg lo bautizó de este modo, poco se sabía sobre eyaculación femenina y cuando se profundizó en el estudio de este modo de orgasmar femenino, se le dio el nombre de próstata por su homóloga masculina cuyo fin es -al igual que la femenina- promover el impulso eyaculatorio. Otros autores denominan próstata femenina a las gládulas de Skene, mismas que al presionarse producen la eyaculación femenina, y precisamente recubren al órgano. Otros, afirman que no es lo mismo punto G que próstata femenina pero que sí forman parte de la misma estructura.
El punto es, como pueden ver en los dibujitos de acá abajo, su acceso es a través del vestíbulo vaginal y se sitúa exactamente detrás del hueso púbico, a no más de dos falanges de la entrada y en dirección hacia el ombligo.
Clitoris interno, visto de frente (estructura roja)
Punto G, próstata femenina
Obviamente, al estimular el órgano de manera integral. O sea, masajear lingualmente el clítoris de manera simultánea a un masaje manual, bueno, dactilar al punto G producirá una sensación mucho más profunda tanto del estímulo como del orgasmo. La cosa se pone de dar gritos y gemidos marca “Diosexiste”. Asegurado.
Orgánicamente, el proceso es obvio. Una vez que su chava se siente lista para recibir estímulos genitales (recuerden no caerle encima de inmediato a la vulva sino erotizar el cuerpo completo para generar suficientes hormonas, envío de sangre y demás sustancias que generarán la ansiedad y deseo suficientes), si estimulan tanto labios menores, como clítoris y lo amalgaman con un estímulo estratégico del G, ella podrá ir sintiendo como si se fuera desdoblando paso a paso todo el potencial multidimensional del mismísimo Sr. Clítoris.
Pero hay técnica, acá vamos.
Prepara, además del cuerpo completo, ya cerquita de la zona, coloca las manos en el inicio de sus muslos (donde acaba la rodilla) y recorre su piel en movimientos ascendentes hasta su cadera para permitir que la sangre fluya hacia sus genitales, producto de la excitación. Y el punto reflexológico conectado entre la entrepierna y el clítoris haga su labor.
>Comienza por besar sus muslos y entrepierna, eso incrementará la circulación sanguínea. Estimula oralmente la zona como si sólo flirtearas con sus genitales más no llegues a ellos aún. Evita pasar la lengua como si lamieras un helado o la dejarás llena de saliva. Sólo usa la punta y besa realizando pequeñas succiones, sopla y masajea con las manos la zona glútea y sus piernas.
>Ahora sí. Comenzamos. Atentos y tomen nota. Coloca su cadera sobre una almohada para elevarla, ella está obviamente rescostada frente a ti y sobre su espalda. Puedes colocar varias almohada para elevarla más si fuera necesario para darle comodidad a tu cara y tu mano.
> Coloca un poco de lubricante con base de agua en las yemas de tus dedos, de preferencia con sabor para que el cunnilingus sea más disfrutable para ti.
>Lentamente y con ambos dedos pulgares mueve con suavidad sus labios menores para descubrir su vulva. Comienza por emitir leves soplidos para dar una sensación de cambio de temperatura. Y da ligeras caricias con las yemas de tus dedos tanto en la unión de los labios menores y mayores, vestíbulo vaginal (que debes lubricar si no estuviera muy acuoso) y sube a través de sus labios menores. No toques el clítoris, ya que además de que será el órgano a estimular al final, lo llenarás de lubricante y si no es saborizado no será agradable a tu paladar.
>Una vez que percibas que su vagina está lista, introduce un par de falanges del dedo índice o cordial (sólo uno, no abuses), y masajea con cuidado todas las paredes de su vagina como cuando retiras los restos de algún líquido de las paredees de un frasco que está por terminarse.
>Ahora, con la yema del dedo viendo hacia su ombligo, localiza su punto G. Se siente ligeramente más rugoso que el resto de las paredes vaginales. Y justo frente a este está el hueso púbico por lo que se siente una pared dura, presiónalo ligeramente y en círculos para irlo llenando de sangre y dándole mayor potencial de excitabilidad. Es probable que la primera sensación que ella tenga sea la de orinar ya que la vejiga (como también ya vieron en el dibujo de arriba), está muy cerca y al presionarla provoca esta sensación. Pídele que respire y sienta. El placer será inminente en unos segundos.
>Una vez listo, unos minutos, tampoco hay que quedarse ahí media hora, acerca tu cara y con su pelvis aún elevada, acerca tu cara y con la punta de la lengua estimula la punta del capuchón del clítoris. O sea, la punta del mismo que para entonces es más que probable que esté erecto. Combina con masaje lingual en elipses por todo el capuchón en tanto no has dejado de masajear dactilarmente el punto G. La sensación de calor será mucho mayor que cuando se recibe un cunnilingus simple, es más intenso y algunas mujeres cuando ‘salen de su sensación conocida’ pueden estresarse. Hay que permitirse sentir, explorar intensidades, claro, en tanto no haya dolor. Lo cual no es nada probable siempre y cuando haya una lubricación adecuada, las caricias sean sutiles y se haya preparado el cuerpo prevamente. Y obvio no haya inflamación vaginal provocada por algún desbalance de la flora vaginal, o cuadro infeccioso.
Al tener elevada la pelvis, ella, al orgasmar y contraerse como es natural, por obviedad, elavará los muslos y presionará las nalgas, lo cual intensifica aún más el orgasmo y -by the way- las eyaculadoras naturales tendrán una gran posibilidad de llegar al squirt o eyaculación femenina. O bien, claro, es un perfecto paso a paso para experimentarlo si no te ha sucedido antes. Sin embargo, no se presionen con esa idea, si no se logra una eyaculación no habrá menos ni mayor placer. Cada quién.
¿Listos? A trabajar señores!!!
Este post es presentado por la Píldora de la Libélula . Búscalos en Face facebook.com/libelulaSOS y mantente enterada de sus propuestas e investigaciones. Ya es hora de que todas dominemos la anticoncepción de emergencia. Y si andas en esas emergencias, llama al 01 800 00 MI SOS donde expertas en la salud te sacarán de todas tus dudas, antes y después de haber tomado la Píldora de la Libélula, los cambios posteriores posibles en tu ciclo, desajustes hormonales que pudieron provocarse, todo!
Da clic en la imagen
4
Agua como conductor de orgasmos
Desde el momento en el que te excitas, cuando recibes una caricia que te conecta con el erotismo o percibes una imagen candente, tus neuronas decodifican y procesan información que le avisará a tu organismo que es momento de gozar. Tu sistema deberá responder a los estímulos y generar respuestas sensoriales, endocrinológicas, y más. Dichas células nerviosas trabajan con base en excitabilidad eléctrica; electricidad que necesita un conductor: el agua. La hidratación es un poderoso factor de rendimiento sexual.
Según un estudio del Observatorio de Hidratación y Salud de España (OHS), si no consumes suficiente agua o no repones adecuadamente la que ha perdido tu cuerpo, afectarás diversos grados de rendimiento intelectual y neuronal. La capacidad para conectarnos con nuestro amante- requiere enfoque. En ocasiones lo complejo del acto sexual está en centrarte, porque tu cabeza sigue en el trabajo, la escuela o en tus cien mil pendientes. El estrés e incluso, la depresión y la irritabilidad, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Columbia, se exacerban cuando no hay una correcta sinapsis por la falta de agua y oxígeno. No hay peores asesinos de la pasión que éstos.
En términos de vida sexual, la deshidratación se traducirá en dificultades para:
• Desear. La correcta secreción de hormonas como la testosterona que te provee de deseo y enciende tu libido, se sostienen en una función que depende, entre varios factores, de suficiente oxígeno y agua.
• Vasodilatar. El envío de sangre que ingurgita la vulva y erecta el clítoris y el pene (y los ‘despierta’) se verá mermado porque la hidratación es insustituible para la vasodilatación y la circulación.
• Sentir. Tu capacidad para percibir estímulos a través de cualquiera de tus sentidos es gobernada por el cerebro, tus neuronas necesitan al conductor. Estás cundid@ de terminales nerviosas que dependen de este proceso.
• Lubricar. Sabes lo doloroso que es recibir el embate de un pene ‘en seco’. Tus glándulas de Bartolino, situadas a cada lado de tu vestíbulo vaginal, se encargan de humedecer tus labios menores y vagina para ser penetrada; así como para poder ser masajeada en la vulva sin rozadura. La poca agua que hay en tu cuerpo se utilizará en funciones vitales y tus genitales estarán como el Sahara.
• Besar y salivar. Boca seca, igual a mal aliento y besos poco acuosos. El beso es vital en la conexión con el erotismo y con la respuesta en la vulva. Si la boca está seca, la vagina también lo estará.
• Orgasmar. El orgasmo es un reflejo motivado por los factores anteriores así como una adecuada estimulación de los genitales. El sexo es pura agua.
Miles de fibras musculares se ponen en acción cuando hacemos el amor. El sistema cardiovascular trabaja tanto como si trotaras por 30 minutos. El gasto calórico promedio es de 150 a 250 calorías. La energía que te permite ser una bomba del colchón, se obtiene de una molécula llamada ATP –que proviene de los alimentos- que al romperse forma moléculas de glucosa, fructosa y galactosa. La producción de ATP se ve comprometida si no existe suficiente oxígeno.
Finalmente, el sexo, visto como ejercicio físico, provoca calor corporal y el cuerpo para no sobrecalentarse, aumenta el flujo sanguíneo y transpira. Si estás deshidratad@, se envía la orden de disminuir el volumen sanguíneo y la tasa de transpiración, y se le exige de más al corazón. Toda la temperatura corporal aumenta y se afecta la resistencia física. El agua es un elemento de urgencia para que puedas regular la temperatura de tu cuerpo, transportar oxígeno, formar músculos y tejidos; así como amortiguar las articulaciones. Cientos de éstos se activan en una postura sexual simple. En un beso utilizas 30 músculos faciales.
¡¡¡Hidrátate mijo@!!!! Eso evitará que a los cinco minutos de comenzado el round sexual, te tiemblen las piernas y te sientas cansad@ o te acalambres. Sobre todo, si bebiste alcohol, el cual ‘chupa’ el agua de tus células. No se diga más, es momento de levantar esos vasos y ¡salud sexual!
30
Por qué los hombres se duermen después del sexo
Es bastante común que después de un round sexual el hombre se abandone a los brazos de Morfeo y casi podamos escucharlo roncar en esa sensación post orgasmo en que las mujeres desearíamos más contacto, algo de cercanía. Y claro, muchas los tildan de machistas o de ‘me usó y se geteó’. Realmente un mito. Y eso ha provocado que muchos hombres ante la exigencia estén con el ojo entreabierto haciendo esfuerzos al tiempo que perciben un enorme letargo.
Pues bueno, tranquilizaos ya que la neuropsiquiatra norteamericana Louanne Brizendine, ha descubierto de dónde vienen esas irresistibles ganas de echar la pestaña una vez que los hombres hay llegado a la resolución, ya sea orgasmo o eyaculación o ambas en paquete. Obvio, esto no aplica en aquellos que una vez que acabó el asunto lo que les urge es salir corriendo y quizás no volver a ver a su ligue, ese ya es otro cuento.
Las causas aluden a las características intrínsecas del orgasmo masculino. La fase refractaria del orgasmo masculino –es decir esa conclusión que por lo general provoca una disminución de la erección- termina de una manera más súbita que la femenina, nuestra fase de relajación es más lenta. La vagina y el clítoris pueden tardar entre 10 y 15 minutos en volver a su estado ‘normal’ mientras que en el hombre el cambio es más rápido debido a la abundancia de sangre presente en la zona pélvica durante el acto sexual. Basta pensar en la erección y el endurecimiento y tensión muscular que resulta en el acto. Es decir la sensación fisiológica de relajación que muchas veces implica sueño se debe a dicha intensidad y el ‘bajón’ súbito que lo acompaña.
Dicha especialista además, comenta en su libro‘El cerebro masculino’, que este, en los hombres, libera grandes cantidades de oxitocina, una hormona cuya descarga se produce en el hipotálamo, activando al mismo tiempo el centro de la somnolencia. Por lo tanto, resulta un esfuerzo titánico no comenzar a cabecear una vez que este juego químico se ha dado. Así que si ven a su hombre tumbarse como lirón, relájense. Con una siesta de 10 o 15 minutos estarán de nuevo al ataque. Dejen dormir.
28
Mejora tu rendimiento sexual-Hombres que duran, duran, duran
Seguro estarás cansado de escuchar que tu pene es el centro de tu victoria con las mujeres. Todo se sostiene en sus erecciones, en el tiempo que se controle antes de eyacular como un torpedo. ¿No crees que ya sea hora de que comiences a disfrutar más sin ese enorme pesar, supeditado a cómo se le ocurra reaccionar a ‘tu amigo’? Puedes confiar en él. Prepáralo y cúrate de ese falocentrismo universal.
Te conviertes en todo aquello en lo que piensas. Y, precisamente si llenas tu cabeza de presión y angustia porque tu pene trabaje como un campeón, él parecerá un veterano retirado. Típico, justo cuando estás a punto de ‘colocarte’ sobre la mujer que tantos esfuerzos te costó llevar a tu cama, tu pene parece una babosa hibernando. O, si tu erección luce perfecta, al calor del momento resulta que apenas vas penetrando esa hermosa vagina cuando ya sucedió, fuera semen. No lo puedes creer. ¿Cómo es que hasta masturbándote con prisas duras más que eso? Entonces, no queda más que utilizar la trillada frase ‘Te juro que esto no me había pasado nunca’. Si tuvieras una guillotina en ese momento decapitarías a tu miembro (en ese momento no tan viril).
Evita la catástrofe
De acuerdo al urólogo Jurgën Sánchez Heinrich, la pérdida de erección acusada por nerviosismo o estrés no se considera disfunción eréctil ni un indicio latente de su desarrollo incipiente. Comenta que “la vasodilatación de la que dependen los cuerpos cavernosos para una firmeza adecuada puede afectarse cuando hay factores emocionales o psicológicos. No hay síntomas qué consultar siempre y cuando no suceda de manera consuetudinaria y no se padezcan afecciones cardiacas, diabetes u otros trastornos”. Del mismo modo, la eyaculación pronta sujeta a una excitación elevada no se considera dentro del campo de la eyaculación precoz. “Sucede en cualquier etapa de la vida sobre todo cuando te sientes demasiado ‘caliente’ y eso se conjunta con un tiempo considerable sin eyacular”, añade. De hecho, como verás más adelante, la masturbación es un gran indicador de tu buen o mal funcionamiento y, si durante dicha práctica no sufres de ningún estrago, lo más seguro es que todo esté en tu cabeza (ejem, en la de arriba).
Aquí algunas estrategias para tener un pene libre de culpa.
No te masturbes, autoerotízate
Entrenar a tu pene puede ser muy lúdico. El autoerotismo es la primera y más importante práctica sexual de cualquier ser humano (también en las mujeres). No desaparece por tener pareja estable o por tener una edad determinada. Sin embargo, aprende a hacerlo con el fin de mejorar tu desempeño sexual. Cuando desde la adolescencia te acostumbras a hacerlo en un dos por tres sin siquiera reconocer las sensaciones, esto actuará en tu detrimento: tu cerebro no identificará si estás solo o con una chica y puedes comprometer la respuesta de eyaculatoria haciéndola pronta.
Por lo tanto, disfrútalo. Masturbarse consiste en manipular los genitales en tanto la autoerotización consiste en estimularse, en distintas zonas, darse el tiempo. Cuando lo hagas, educa tu impulso eyaculatorio. Es decir, cuando sientas que estás cerca, detente, respira, enfócate en otros estímulos, sostén los músculos pélvicos (aprieta tus nalgas y eleva la cadera) y continúa. Hazlo un par de veces hasta que te permitas llegar al orgasmo-eyaculación. Tú mismo irás sintiendo cómo cada vez tienes un record mayor.
Vive sano
Suena difícil. No lo es. Si el fin de semana te das permiso de comer de más y claro, beber, de domingo a jueves asume un régimen. Bájale a las grasas, carnes rojas y los carbohidratos, bebe agua natural (dos litros diarios, y en temporada calurosa o si haces ejercicio, tres litros) y duerme, tanto como tu trabajo te permita. Descansar es una garantía y mantenerte hidratado le da mayor calidad a tu semen, movilidad a los espermatozoides sin contar con que tendrás mejores erecciones. Todo lo que le hace bien a tu corazón, le hace bien a tu pene.
Por otro lado, el rendimiento, es decir el no terminar sudoroso y jadeando o que incluso tengas que interrumpir la acción ya no por problemas de erección o eyaculatorios sino porque ya pides esquina, está sujeto a tu capacidad cardiovascular, tu respiración y tu nivel de hidratación.
Haz ejercicio, al menos camina o usa las escaleras de tu oficina. Mantener una vida sedentaria te da menos años de amante. A ninguna le gusta un hombre pasado de peso, goteando sudor sobre su pecho, enrojecido al grado que parece que le dará un infarto y mucho menos, que se canse a los cinco minutos de la juerga. Ponte en forma.
Respira, aprieta y relaja
Un buen ejercicio que puedes hacer en pareja. Consiste en hacer Kegels ‘avanzados’. Estos tienen como fin darle fuerza al suelo pélvico, al grupo de músculos de los cuales depende todo lo que está puesto ahí. Los músculos pubococcígeos se ponen a trabajar cuando los sostienes al aguantar la orina. Incluso algunos hombres pueden mover su pene cuando los aprietan. Ejercítalos durante el sexo. Aplica penetraciones lentas y profundas. No entres de golpe sino poco a poco. Puedes hasta observar cómo va entrando tu pene a su vagina –lo cual resulta muy excitante- y cuando sientas que has llegado ‘al tope’, aprieta dichos músculos. Pídele a ella que haga lo mismo y sentirás que su vagina aprisiona tu pene (depende de la fortaleza de los de ella). Ambos pueden arquearse para permitir que la sangre fluya hasta allá. Eso les dará además de sensaciones muy placenteras mucha fuerza en dicha zona. Esto se traduce en el corto, mediano y largo plazo en mejores erecciones, eyaculaciones más controladas, sostén a la próstata, evitarás la incontinencia y al tener un buen tono en dichos músculos lograrás un sexo duradero. De hecho, hay hombres que experimentan orgasmos prostáticos (sin eyaculación pero una sensación de clímax intenso) cuando realizan dicha tensión durante el coito.
Técnica depurada
Sí, tú tienes tu técnica. Y seguro la has ido mejorando pero implementa las penetraciones del Tao y te garantizo que durarás más y ni hablar del éxtasis. El Tao es una filosofía china con 4000 años de antigüedad que se basa en el supremo estado del ser, un sistema de prácticas dirigidas a aprovechar el potencial humano donde el sexo es fundamental. Abarca nueve penetraciones. Advierto que el lenguaje es metafórico y puede sonar cursi pero el resultado no tiene nada de ñoño. Aquí tres que seguro te encantarán.
1. Retirarse y empujar como un grupo de gaviotas jugando sobre las olas.
Una vez iniciada la penetración, con el movimiento de tu cadera haz que salga el pene de la vagina de golpe y casi por completo. Espera uno o dos segundos y deja que entre de nuevo de manera rápida. Espera y repite.
2. Emplear empujes profundos y superficiales atormentadores, alterando la rapidez, como un gorrión que picotea las sobras de arroz en un mortero.
Penetra apenas en la entrada de la vagina rápidamente, en una especie de roce y varias veces. Entra y sal pero sólo hasta la mitad de tu pene. Después entra lentamente y a profundidad y repite. O combina unas tres o cinco penetraciones sólo en la entrada y otras tres o cinco hasta ‘el fondo’ con lentitud.
3. Permanecer en equilibrio y luego golpear cual un águila que atrapa a una esquiva liebre.
Permanece dentro de la vagina unos instantes y muevan ambos sus pelvis con rapidez hacia ambos lados y hacia arriba y abajo, sin retirar el pene. Es aparentemente inmóvil pero la vibración interna es intensa.
Fantasea y desea
Crea imágenes excitantes y promuévelas con tu mujer. Se fomenta el deseo y se genera una atmósfera más excitante. Mantener activo tu cerebro y autoerotizarte promueve esa conexión con tus genitales, los mantiene despiertos. Pese a que pases una etapa de abstinencia (necesaria u obligada), te costará menos regresar a la práctica y tu rendimiento no se verá disminuido.
Y si además requieren de una herramienta que les permita mantener una erección firme y duradera, ¿qué tal integrar un condón Sico Pleasure? Su forma anatómica les permite exacerbar la firmeza del pene, y claro, el regalito, tiene textura: puntos y líneas protuberantes, o sea texturizadas que brindarán masaje a la vagina de su pareja. ¿Están listos? Venga, hay que aplicarse.
20
Comunicación sexual real y efectiva
‘Tiene derecho a guardar silencio…o todo lo que diga será usado en su contra’. Si hiciéramos un manual sobre cómo muchas parejas evitan conflictos de cama, esa frase sería una de sus máximas. Considerada de mal gusto, pecaminosa o demostrativa de liviandad, la expresión sexual emocional (vamos, decir lo que uno desea sentir eróticamente; entre otros conceptos) por años exigió ser emancipada. No lo ha logrado por completo.
Quizás ahora nos tranquilice que el hacerlo no nos llevará ante un tribunal de la Santa Inquisición pero sí a la silla del inconforme, del verdugo ante su pareja. ¿Cuántos no han terminado arrojándose la loza porque una de las partes atreviose a decir ‘No me gusta cuando me haces tal’ o ‘Quisiera que probáramos algo nuevo’? Son simples expresiones pero se transforman en veneno para el autoestima del otro, en un motor para hacerlo elucubrar terribles fantasías que lo hieren. Entonces la siguiente vez apretamos los labios, no sea que se escape otra petición/ruego.
De acuerdo a La Asociación Mundial de Sexología, en su Declaración de Derechos Sexuales inherentes a todo ser humano, el derecho a la expresión sexual emocional enuncia ‘Todo individuo tiene derecho a expresar su sexualidad a través de la comunicación, el contacto y el amor’. Salvo excepciones, casi siempre nos quedan claros los dos últimos. Sin embargo, ¿la comunicación? ¿La ejercemos como derecho?
En pareja la honestidad completa no siempre es fácil, mucho menos cuando hablamos de sexo; área que se ha vuelto delicada porque nos lo hemos permitido. Tal vez necesitemos comenzar a desarrollar nuestra capacidad de expresarnos sin alterar nuestras vulnerabilidades.
El placer por la boca vive
La sexualidad es una dimensión fundamental del ser humano basada en el sexo. Es el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y espirituales o religiosos. Es necesario solicitar el respeto a cada uno de ellos pero sobre todo promover que cada práctica sea coadyuvante a nuestra satisfacción y disfrute, a la creación del placer. De acuerdo a documentos de la Sociedad de Estudios Científicos sobre Sexualidad, el placer sexual, incluyendo el autoerotismo, es una fuente de bienestar físico, psicológico, intelectual y espiritual. Gin Ogden, terapeuta sexual de la Universidad de Cambridge, afirma que la expresión sexual es la base del placer y la plenitud. No ejercerla, puede provocar falta de compatibilidad sexual en una pareja, disfunciones como la dificultad para alcanzar el orgasmo, la excitación o la respuesta sexual (como la lubricación vaginal o la erección masculina); así como coitos dolorosos, frustración, insatisfacción, enojo, miedo, bloqueos emocionales, indiferencia hacia el contacto sexual y hasta la incapacidad para reproducirse. Todo debido a que no nos sentimos libres de hablar con quien compartimos el colchón.
Desde comentar que el aliento de la pareja nos está triturando las fosas nasales, que ciertas acciones nos extirpan toda líbido; exponer los propios planes reproductivos hasta proponer incluir a un tercero en un encuentro sexual requiere del sutil arte de la diplomacia. Aquí las reglas del amante diplomático.
En el pedir está el dar
>Al inicio de una relación nueva, plantea si no estás dispuesto a tener sexo en un tiempo considerable ya sea por mantenerte virgen o por dar tiempo a que la relación madure. Pero nunca te victimices, bases en viejas experiencias o muestres desconfianza.
>Antes de pasar al ámbito sexual, exige usar un método de protección y anticoncepción. Tienes que sentirte seguro y cómodo con el método que hayan negociado. (Fuera del condón, todo contraceptivo requiere de la recomendación del ginecólogo)
>Reconoce cuando una práctica sexual o el modo en que tu pareja la aplica está comenzando a crearte insatisfacción física y/o emocional.
>Habla con naturalidad y amor, no te muestres miedoso o dudes. Pero recuerda, las solicitudes de cama nunca se hacen en la cama; jamás antes, durante o después del acto sexual.
>Aunque hayas llegado al límite del hartazgo sobre un asunto sexual nunca lo expreses con gritos, majaderías o haciendo referencia a los defectos de la otra parte. Tampoco hagas un tango, llores o pongas ultimátums.
>Ve a tu ritmo. Antes de llegar a cualquier práctica determina si es tu momento y comunícalo con tacto.
>Ábrete. Si recibes solicitudes de integrar nuevos ingredientes a su vida sexual, considéralo; siempre respetando tus valores personales e ideologías. Nunca critiques los del otro, respeta su autonomía.
>Si algo te desagrada como ser estimulado en ciertas zonas usa el lenguaje no verbal, desplaza sus manos o propón otro movimiento. Si el mensaje no es claro, utiliza las palabras.
>Si ya quieres procrear, hazlo saber a la otra parte y planéenlo juntos. Si no comparten la decisión, nunca traigas a la cigüeña sin su consentimiento.
>Ponle su nombre a cada cosa, desde a los genitales hasta a la experiencia. Sé contundente.
>Usa la confianza y el humor. Si comparten la cama, deben tener la capacidad mutua de expresarse hasta con algo de comicidad sin ofender. Es su vida sexual, algo que deben tratar coloquialmente, como cualquier otra área.
Comentarios Recientes
- Ricardo on Píldora de emergencia y sangrados inadveridos
- Maryfer on El Paladar de Eros con Maryfer Reyes Crema de Papa con Tocino
- sylvannas on El Paladar de Eros con Maryfer Reyes Crema de Papa con Tocino
- anonimous on Pápulas perladas extirpadas por error
- anonimous on Pápulas perladas extirpadas por error


















