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Múltiples personas se han hecho esta pregunta. ¿Soy ‘normal’?, ¿Duro lo suficiente? Para empezar, el primer error que cometemos es el de pensar que una relación sexual es exclusivamente el coito, que inicia al momento de la penetración y termina con la eyaculación masculina y la retirada del pene en la vagina. Eso se llama genitalizar las relaciones. No podemos centrarnos y limitarnos de manera tan garrafal en un simple acto que sólo es un porcentaje de toda una relación erótica y sexual. Los juegos previos, las caricias, los besos, el sexo oral, los estímulos manuales, etc., también conforman esta dinámica. Entonces viene la penetración y una vez terminada esta pese a esa sensación (esperemos que así sea) de plenitud, podemos continuar con otros juegos post coito. Es entonces donde el sentido del tiempo es una nimiedad.
Ahora, hay quien dice ‘Yo duro muy poco en la primera relación sexual (refiriéndose al coito) pero ya en el segundo round duro más, ¿esto es normal?’. Es obvio que no son dos relaciones sexuales es una misma, en la cual están integrados dos coitos, pero si no hubo interrupción en la dinámica, si en ese lapso de periodo refractario (en lo que él recobró la erección de una penetración a otra) siguieron recostados con algunas caricias o besos, la relación sexual no se interrumpió. Una relación sexual no es un coito, no lo es.
Por otro lado, están los que se miden en términos de tiempo con respecto al momento de penetración y hasta su eyaculación. Esto, aunque ya vimos que no es lo que dura la relación sexual, sí suele tener una gran importancia, debe observarse desde una óptica muy distinta. Para empezar como ya hemos comentado en los posts sobre eyaculación precoz, no se puede hablar de minutos. Tres, dos o veinte no son medidores. No se es eyaculador precoz cuando el tiempo que duramos nos es el suficiente para sentirnos plenos y hacer sentir plena a la pareja. Así de simple. Si se logra un gran lapso pero se sufre más que un parto de elefante, sí se puede hablar de EP, porque no hay control. Es donde se puede acudir a la terapia farmacológica. Recetada, prescrita y perfectamente monitoreada por el médico.
Luego, hay otro punto crucial. Muchas personas miden su EP con respecto al tiempo que les permite lograr que su mujer tenga un orgasmo. Y nuevamente, terrible error. Repito por enésima vez, el orgasmo de una mujer depende de su clítoris, y rara vez este se estimula durante el coito. Hasta el 70% de las mujeres a nivel mundial no logran el orgasmo con simple penetración. Por lo tanto, tampoco es un medidor. Ya que puedes estar ahí entra-sale, dale y duro media hora pero eso no implica que ella logre el orgasmo. Necesitará estimulación manual directa al clítoris.
Es así que ¿cuánto debe durar el sexo? Lo que deseen, lo que necesiten y les venga bien como pareja, de manera equitativa y llegando a una negociación donde ambos estén de acuerdo. No es tiempo, maten el tiempo, no son minutos, son resultados.
Con seguridad lo primero que están pensando es ‘¿Por qué habría de interesarme un maldito juguete?’ Bueno, de acuerdo a múltiples estudios, entre ellos los de la Dra. Laura Berman, profesora en ginecología, obstetricia y psiquiatría de la Universidad del Noroeste, las mujeres que utilizan artefactos de ‘ayuda’ sexual experimentan mayores niveles de satisfacción y funcionalidad con sus parejas en un 60% comparadas con las no usuarias. Eso incluye mayor deseo, excitación y menor dolor pre y post coital. Esto último ya que ejercitan sus músculos pubococcígeos, pélvicos y vaginales con más efectividad. En correlación directa, reportan gran facilidad para llegar al orgasmo. Pero sobre todo, identifican estas ‘ayudas’ como complementos de su relación, no como sustituto de ésta.
La Dra. Berman, sugiere comenzar a solas, familiarizarte. Afirma ‘Las mujeres que alguna vez han utilizado un juguete sexual, se sienten más cómodas y confiadas al compartirlo con su pareja. Conocer el funcionamiento y las sensaciones que recibirán, les permite crear un ambiente de mayor comprensión para él’. Sí, eso significa masturbarte.
Luego, propónselo a él o a ella. En pareja, incluir juguetes sexuales, abre una puerta a la necesaria experiencia de compartir e investigar juntos; explorar gustos y darle variabilidad a los encuentros. Muchos de los expertos en terapia de pareja, sugieren los juguetes sexuales como un modo lúdico de recrear situaciones, dar rienda suelta a las fantasías y aprender a manejar la intimidad fuera de la rutina. Existe una gran variedad de formas para expresar el erotismo y disfrutar. Son muchas las prácticas y manifestaciones que abarca nuestra capacidad de dar y recibir placer. Lo importante es aplicar la ‘triple regla de oro’: está bien para mí y no me hago daño, está bien para mi pareja y no le genera daño; y no hacemos daño a otros’.
Claro, la incógnita es ‘¿Cómo le pido a él o a ella que entre al juego?’. No sobrestimes su reacción. Muchos hombres guardan fantasías sobre el uso de juguetes, recuerda que la mayoría crecieron viendo porno. Sin embargo, algunos podrían remilgar. Falsamente los ven como un competidor o lo traducen como ‘no te soy suficiente’. Invítalo a leer esto contigo.
El Dr. Juan Refugio Nevarez del Centro Urológico del Norte, comenta ‘Muchos de los ejercicios de pareja que se sugieren, consisten en utilizar un juguete para estimular a la mujer y así quitarle la carga o el peso al desempeño de los genitales del hombre. Esa ‘mano extra’ les permite relajarse sin tener la presión de una erección o un deseo eyaculatorio que deben controlar. Todo se traduce en eficiencia’.
Proponlo como una experiencia nueva. Remarca que siempre debe haber respeto a los límites de cada uno y por encima de todo, que esta apertura puede retribuirles en una dinámica sana. Quizás lo complejo sea elegir entre la enorme variedad de artículos disponibles. Salgan de compras juntos y encontrarán a su ideal.
Para comenzar, aquí algunos artículos para ‘principiantes’. Una buena idea es comenzar con accesorios.
Jueguen con espumas de chocolate o de frutas, pueden aplicarla en todo el cuerpo y estimular oralmente cada centímetro. También hay aceites para masaje comestibles, mentas que facilitan el sexo oral y hacen fresco el contacto. Los lubricantes con sabor también les darán otra perspectiva.
Prueba
‘Go deep oral sex mints’ que ayudan a relajar tu boca o envuélvanse en ‘Whippin Girl Chocolate Cake’, una espuma para decorar el cuerpo y deleitarse. Los encuentran en las tiendas Erotika.
>Erotismo al tacto
Los aceites de masaje se han convertido en un must. Aplíquenlo en movimientos circulares hacia adentro y descubran sus puntos preferidos. O elijan lubricantes para masajear sus genitales, los hay para exacerbar sensaciones, acelerar orgasmos y más.
Prueben
Las pinturas comestibles para crear sus obras de arte sexual. Prueben Bed of Roses, pétalos de rosa de seda para acariciar y decorar la cama o el Arousal Gel, un gel intensificador para el clítoris.
El Hot Heart Massager contiene una placa interior que al doblarse cristaliza y calienta el gel interno para dar un masaje muy cálido.

>Pura diversión
Los juegos de mesa, o bueno, de cama, están creando nuevas atmósferas en la intimidad. Es una forma divertida de experimentar con posiciones, juegos y retos.
Prueben
Corazón Kama Sutra, con una serie de papelitos con diferentes actividades sexuales a compartir o El Juego del deseo, un ‘Monopolio’ que te hará ganar un mayor acercamiento en pareja.

En otro post, juguetes para intermedios, expertos y más allá.
De nuevo estoy con ustedes mujeres. Pero en esta ocasión por algo que aqueja terriblemente justo a Ellos. Según una encuesta realizada por Pfizer Canadá, los hombres encuentran el orgasmo por masturbación más fuerte que el que consiguen en un coito. No obstante, el segundo les resulta más placentero por el contacto emocional (cuando lo hay). Es decir, un hombre consigue en una paja más intensidad que la que encuentra con una mujer con la que no tiene ningún lazo psicológico.
Ahora, dado que los hombres son mucho más dados a masturbarse que nosotras, encuentran en ésta práctica algo poderoso. Y cuando el foreplay o juego previo incluye que una mujer los estimule manualmente, suelen llevarse una buena dosis de desencanto. Esto ¿por qué?, porque claramente las mujeres tienden a ser muy bruscas al momento de masturbarlos. Es más que sabido que todas tenemos la imagen del hombre masturbándose (en películas desde una porno hasta en ‘Loco por Mary), tirando del pene con fuerza y jalones; lo cual apreciamos como ‘¡ah! eso es lo que les gusta’. Para empezar, aquellos hombres que se masturben de ese modo, lo están haciendo mal. Y no porque haya una ténica pero el asunto es que cuando los hombres lo hacen de ese modo, a lo unico que reducen la práctica es a obtener un orgasmo, cuando el autoerotismo es algo que puede llegar a ser multidimensional. En fin, volviendo al punto, si como mujer sólo tomas su pene y tiras de él que parece que se lo arrancarás, en efecto, puede que él llegue a eyacular pero estás dejando de aprovechar un estímulo que puede alcanza muchas más vertientes.
Para empezar, comiencen por acariciar la zona. No sólo el pene, sino también la pelvis, la entrepierna y los testículos. Esto hará que las terminales nerviosas de toda la zona se activen y se envíe más sangre al pene (imagino que saben cómo funciona, a más sangre enviada a las arterias del pene, mayor sensibilidad y firmeza). Después, toquen el pene con suavidad tómenlo de distintas formas (con los dedos ‘mirando hacia abajo’ y luego giren la mano) y rocen todo el tronco del pene. De preferencia, usen un lubricante para hacerlo más placentero. Si después de dicho juego van a tener relaciones, usen un lubricante con base de agua ya que cualquier otra sustancia puede romper o degradar el condón o al entrar en su cuerpo (como quienes usan una crema batida) la sustancia puede irritar o generar una infección en su vagina. Una vez que hayan dado este roce, con el pulgar estimulen en cículos el glande, dando ligeras presiones. Para ese momento, el guey seguro ya tiene ojo de ‘huevo cocido’. Y entonces pueden comenzar a tirar sua-ve-men-te del miembro pero poco a poco y más que tirar (que es cuando se ve claramente cómo la piel de la base del tronco del pene se estira), hagan el mismo efecto del roce pero a mayor velocidad e intensidad.
De este modo es mucho más placentero para ellos y créanme ustedes se llevarán las palmas. Igualmente, si gusta, pueden combinar los movimientos anterioes con succiones o sea sexo ora.
Espero tengan la paciencia para hacerlo, van a lograr que él tenga una verdadera nueva experiencia y se dará cuenta que ni él sabía masturbarse tan bien. Otro consejo puede ser (siempre y cuando se su pareja, lo conozcan y lo que siempre digo) que justo cuando noten que él está cerca de eyacular, se monten en él para que las penetre. El efecto también será muy satisfactorio. Pruébenlo y ahí me cuentan. Besos

Tenemos un sistema de conexión sensorial íntimamente relacionado con la memoria. Es decir, cuando están en un lugar donde se despide un olor a un perfume o comida, parecido o idéntico a otro percibido en el pasado, de manera automática se trasladan a esa emoción, lugar, persona, etc. Lo mismo podemos hacer con ciertos estímulos sexuales: enlazarlos a caricias que pueden ofrecerse o ejecutarse en cualquier lado; mismas que harán que la pareja piense en sus encuentros sexuales y se encienda.
Por ejemplo, cuando ofrezcan una masturbación a su hombre, señor, chaval, o acaricien su pene, al mismo tiempo y con la otra mano den ligero masaje o ‘cosquillitas’ en el nacimiento de su cabello en la zona de la nuca. Justo donde se hace un huequito, digamos en la base del cerebelo, presionen un poco y hagan cículos con sus dedos. Tiene que ser simultáneo al y muy agradable. Además debe repetirse, es decir siempre o la mayoría de las veces deben conectar ambas caricias para que su cerebro genere la conexión. Y, cuando estén en una reunión, en la calle o hasta en el salón de clase y realicen el estímulo a la nuca (claro, sin el asunto del pene), él se irá derechito al recuerdo de sus maravillosas manos en su miembro. El momento se vuele erótico y genera vínculo y complicidad. Ambos sonreirán con cierta malicia porque sabrán a qué están aludiendo ambos cuando a la vista de los demás sólo hay una cosquillita en la nuca.
En el caso de los hombres, cuando besen sus pezones, por ejemplo (mismo que no pueden hacer frente a los demás), pueden pasar sus dedos ligeramente detrás de su oreja, presionar un poco el lóbulo y deslizar la mano hasta la clavícula. O, igualmente al momento del cunnilingus, con ambas manos presionar sus huesos pélvicos. Cuando repitan esto una y otra vez, habrá creado una señal poderosa.
Ya sabrán ustedes qué conectar con qué, creen su propio lenguaje ’sexual’ a la vista de todos. ¿Qué otros estímulos combinados se les ocurren? La cosa es mezclar una caricia ’sexual’ con una que puedan ejecutar en cualquier lugar y frente a todos.

Aquí las soluciones que tantos hombres me han pedido para evitar que su chamba y horarios les acaben la pasión a los que claro, ya viven juntos. Digo, hay temas para todos mis queridos jovenzuelos. Al rato vengo con algo para ustedes.
1. Horario nocturno
Trabajas de noche y ella de día. El fin de semana estás tan cansado que no le haces el amor a tu mujer.
Estrategia
Al llegar a casa lávate la cara y bebe agua fría, eso te reanimará. Seguro ella estará por despertar así que métete en la cama desnudo y comienza a tocarla. Quizás ella se extrañe y ponga pretextos como el desayuno así que sorpréndela con una entrega inmediata de café y muffins en la cama. Pasa antes a un súper de 24 horas y después de hacerle el amor, compártelos con ella. La enviarás a trabajar con una sonrisa de oreja a oreja.
2. Profesión muy absorbente
Eres médico, periodista, actor o parte de una firma que te exprime y exige un horario interminable. Casi nunca estás en casa y al llegar sólo quieres dormir.
Estrategia
No podrás cambiar tu agenda así que opta por administrar tus energías. Toma descansos breves durante el día, mantente hidratado, controla tu estrés y respira profundo cada que te acuerdes. Eso hará menos pesado tu día. En el camino de regreso a casa, deja atrás tus pendientes y fantasea con situaciones eróticas, imagina escenas candentes, eso te irá encendiendo y relajando. Al llegar no vayas hacia la cama ya que te incitará a dormir. Lleva a tu mujer a la cocina o la sala y ahí mismo cumple tus fantasías.
3. Viajes continuos
Un trabajo que exige dejar a tu mujer sola muchos días casi siempre provoca estragos en su vida sexual e incluso en su comunicación.
Estrategia
Llámala por las noches antes de dormir y tengan sexo telefónico. Envíale e-mails sensuales explicándole todo lo que le harías si estuvieran juntos. Deja ‘escondidos’ por toda la casa recados con frases sexies como ‘Cuando regrese te voy a…’ para que ella los vaya descubriendo durante tu ausencia. Nunca olvides traerle algo del lugar que visites. Si es un negligé o juguete erótico será muy bien recibido. Antes de salir de viaje, siempre pídele que te deje llevar alguna prenda suya y dile que dormirás sintiendo el olor de su perfume y déjale algo que ella también pueda oler. La dejarás ansiosa por tu regreso y muy excitada.
4. Trabajo extenuante
¿Quién no lo tiene? Cada vez se nos exige más. Tú, llegas sin corbata, con los puños de la camisa remangados, de malas, con cara de aburrimiento y quejándote de todo. Ella, claro, no se te acerca ni por casualidad.
Estrategia
No te victimices. Todos nos esforzamos cada día. Mientras más pienses en lo pesado de tu jornada, más te cansarás. Saliendo del trabajo escucha música que te reanime en el auto o el transporte. Sonríe aunque no tengas ganas, eso químicamente obliga a tu cuerpo a reaccionar y sentirse feliz. Lee comics o revistas que te llenen de optimismo como Men’s Health y come un chocolate o bebe una cerveza. La mejor terapia contra la fatiga es un orgasmo. En vez de irte a desparramar al sofá con el control remoto en la mano, toma una ducha con ella, masajéense mutuamente y hagan el amor mientras se relajan bajo el agua.
De acuerdo a reportes del Journal of Men’s Studies, el 76% de las personas que besan a sus parejas al menos una vez al día y tienen sexo una o dos ocasiones a la semana son más eficientes en su trabajo, responden mejor ante las situaciones de estrés y tienen mayor oportunidad de escalar en el organigrama. Así que no dejen que el trabajo me los tumbe.

A muchos se les rompe la cabeza tratando de idear una estrategia nueva a integrar en su cama para este 14 de febrero. Todos esperamos que ese día surja especial y sea recordable. Bueno, he aquí una idea inspirada en el filme de Peter Greenway, ‘El libro de cabecera’. Si no la han visto, es una buena oportunidad. El juego consiste en encontrar el placer como lo hacía Nagiko, la protagonista de esta película de culto, es decir, a través de que nuestra pareja escriba sobre nuestro cuerpo.
Pero, aprovechando lo enchocolatado que es el día de San Valentín, en vez de tinta utilizaremos chocolate. Todo un manjar que además contiene feniletilalanina, esa misma sustancia con la que nuestro cerebro se ve inundado cuando nos enamoramos; un aminoácido muy excitante.
Sólo necesitarán un pincel no muy fino (yo he utilizado las brochas viejitas que tengo para sombras de ojo, y funcionan muy bien), barras de chocolate de su preferencia que hayan metido unos minutos antes en un recipiente al microondas para que se derrita (cuidado, que no quede burbujeante porque puede quemar) y el cuerpo desnudo de su pareja.
Con el pincel irán dibujando o escribiendo lo que gusten sobre la espalda, muslos o entrepierna de su pareja. Pueden dibujar o escribir, pedirle que adivine la figura o la palabra y después borrarlo con la lengua, lentamente. Todo acompañado de besos. Para ‘maridar’ esta sensación deliciosa y no terminar empalagados, pueden optar por tener a la mano una copa de vino tinto seco y permitir que su pareja también se deleite con los sabores. Por ejemplo, con el pincel pueden ‘pintarle’ la boca con el chocolate, besarse e instantes después darle un sorbo de vino. Suena perfecto, ¿no creen?
Para cerrar la noche con broche de oro, aprovechando que hasta ese momento los genitales no han entrado al juego… mmmm, aquí el picante: coloquen el anillo vibrador Sico Ring. Este juguetito de lo más romántico está diseñado para colocarse en la base del pene, hasta su pelvis y se enciende justo antes de la penetración. Las reverberaciones que provoca el balín o pastilla con el que viene integrado, masajeará el clítoris de un modo delicado pero profundo . De esa forma, el orgasmo puede intensificarse o facilitarse, sobre todo en aquellas mujeres que encuentran complicado llegar al momento de clímax. Recuerden que la penetración no basta, hay que masajear, estimular el clítoris que es el órgano que se encarga de nuestros orgasmos. Con el anillo podrán utilizar sus manos para otras ‘tareas’ y dejar que éste trabaje para ustedes. Incluso, la vibración puede extenderse hacia la zona del perineo de ambos, que como saben, está cundida de terminales nerviosas que generan placer. La penetración cobrará un sentido distinto, lúdico y más erótico que nunca. Pueden colocar en el anillo, en la zona del pequeño vibrador, unas gotas de Soft Lube para permitir que el masaje sea más placentero. Es importante que no estimulen el clítoris de manera previa con demasiado ahínco ya que pueden sobre excitarlo y al contacto con el vibrador puede ser demasiado intenso.

Ahí se los dejo de tarea. Les deseo los gemidos de San Valentín más profundos y vibrantes.
El gran problema de genitalizar el sexo, es decir de centrar toda la dinámica en la penetración y la estimulación del pene, vagina, clítoris, se encuentra en que la mayoría de las relaciones se vuelven monótonas y regularizadas. Solemos focalizar el placer sólo en esta pequeña –claro poderosa, pero pequeña- zona. De pronto podemos mostrar originalidad en estímulos genitales pero tarde o temprano requeriremos de utilizar el resto del cuerpo para evitar esa sensación de ‘ya lo probamos todo, ¿qué sigue?’. Realmente podemos amarnos con todo el cuerpo, tenemos la piel, muchos, muchos centímetros constituyen al órgano sexual más grande del cuerpo.
Por lo regular le damos un estatus de ‘juego previo’ o ‘faje’ o ‘lo que viene antes de que se ponga la cosa buena’, a la utilización del cuerpo entero como base del erotismo. Por el contrario, cuando sabemos que la verdadera relación sexual está en cada paso y en cada caricia, donde la penetración es sólo la cereza del pastel, cambiarán muchas de nuestras concepciones del sexo. Incluso, se le quitará esa carga –muchas veces insoportable- al pene y su rendimiento. Y claro, los problemas que surgen de ese falocentrismo como el temor por eyacular antes de tiempo, perder la erección, etc.
Limitarnos a vivir el sexo sólo por presencia de coito es desaprovecharnos en un 70%, al menos. Puntualicemos en nuestras relaciones que ‘lo bueno’ está desde el comienzo, y explotémonos como amantes, todo ese potencial.
Debido a que tenemos ya ese patrón, por así llamarlo, será común que cuando nos decidamos a darle su lugar e importancia a los juegos de dedos y lengua no genitalizados, sintamos –dada la excitación que provocarán los estímulos- urgencia porque esa manita o lengua se vaya hacia nuestra vulva o pene, porque de ese modo estamos acostumbrados a traducir la respuesta sexual. Es normal, ténganse paciencia. Y, cuanto más tiempo le den al toque genital, más intensas serán las sensaciones. No se trata de ‘aguantar’ o sufrirlas sino de enfocarse a sentir, a gozarse en cada pedacito de su cuerpo.
Para este placer pueden utilizar aceites de masaje. El aroma es importante, debe gustarle a ambos. Dedíquense a acariciar, y con esto no sugiero que se imaginen una escena lenta y excesivamente rosa. Hay de caricias a caricias, tóquense al tiempo que se besan y masajean con la lengua y succionan diversas zonas desde los dedos de los pies hasta la nuca. Hay personas que centradas en esas caricias pueden llegar al orgasmo, realmente sentir un éxtasis sin que sus genitales estén en juego.
Cuando sientan que ya es momento de pasar a los otros estímulos, ya sea al sexo oral o a las caricias en genitales, no olviden el lubricante, el Soft Lube que mejor les acomode. En este caso, el aceite de masaje no es nada recomendable. Primeramente porque algunos de éstos contienen sustancias minerales que pueden alterar la flora vaginal, hay casos de alergias, porque recuerden que no es piel, piel son mucosas y en el caso del pene, igualmente puede afectar, quedarse entre los pliegues del prepucio y causar humedad (en el caso de los no circuncisos), sin olvidar que degradará el condón cuando ya estén listos para el coito.
Ahora, si entre caricia y caricia, no pudieron evitar que el aceite con el que se han masajeado llegue a la vulva o al pene, pueden tener a la mano unas Sex & Clean, son toallitas húmedas de Sico, que tienen este propósito particular, además de que son de lo más útiles cuando el momento nos agarra después de un día un poco sudoroso (digo, siempre se agradecen unos genitales limpios sobre todo para las labores orales). Y, además de que retirarán el aceite, evitando dañar el látex del condón, también podrán darle rienda suelta a los estímulos orales sin sentir la lengua oleaginosa ni con sabor a perfume como sucede con otras toallas húmedas.

Pero regresando al punto de los dedos y lengua por toda, todita su anatomía, ¿Qué tal que nos compartimos ideas de zonas nuevas a estimular? Comiencen por ‘Me encantaría (o encanta) que me tocaran, besaran o lamieran…’. Esto nos dará un gran diccionario de zonas.
Mis favoritas, la unión entre un dedo y otro de las manos, el nacimiento del cabello, cóccix, tobillos, ombligo y rodillas. Y que me dibujen con la lengua las líneas de la palma de la mano (ay!).
¿Las de ustedes? Venga, que le pueden cambiar la percepción a muchos con sus recomendaciones.
Parece que el podcast ‘Desmitificando al hombre’, ha causado algunas introspecciones muy interesantes que me han compartido vía mail. Una en particular me llamó mucho la atención. Una mujer de veintiocho años que se sentía hecha un nudo con respecto a la concepción de que cada ser humano debemos responsabilizarnos de nuestro placer y compartir ese disfrute personal con la pateja en la construcción de una relación sexual plena. Me comentaba que le parecía egoísta. Este pensamiento, hay que aclarar, no consiste en convertirnos en unos egoístas verdugos en búsqueda del propio placer por encima del otro, sino de permitirnos conocernos, al tiempo que ejercemos una buena comunicación sexual en donde indiscutiblemente plantearemos nuestro derecho a gozar, a ser respetados en nuestra integridad y a expresar lo que deseamos y lo que no. En tanto nuestra pareja hace lo mismo por él o ella. Es entonces donde surge una verdadera comunión sexual, no hay ‘deberes’ ni ‘obligaciones’.
Así como no debemos –sobre todo en el caso de las mujeres- cargar de toda la responsabilidad de MI placer a la pareja, esperando que me ‘enseñe’, me dé gusto, me haga sentir, tampoco podemos -ninguno de los dos géneros independientemente de orientaciones- permitirle al otro que ‘en su búsqueda de placer’ nos lastime ya sea física o emocionalmente. Porque nunca falta quien ‘responsabilizado de su disfrute’, promueve alguna práctica que al otro le resulta dolorosa. Un ejemplo recurrente es el del sexo anal: mientras él está pero que hasta gime, a ella no le queda más que morder la almohada y lagrimear, porque sabe que si le dice a él que le duele le dirá que es una ‘apretada’ (y miren que queda al dedo este adjetivo), o bien, que le pedirá casi cariñosamente ‘Aguántate tantito nena, ya casi termino’.
En ocasiones llegar al justo medio o al equilibrio como cada pareja lo concibe es todo un arte. Porque podemos saltar al otro lado de la raya, donde pretextando la demanda de respeto tampoco nos abrimos a experimentar. Muchas personas no encuentran el modo de que su pareja acceda a alguna nueva experiencia no sólo inofensiva sino que podría ofrecerles todo un abanico de nuevas posibilidades juntos. Es fácil a sabiendas de esto disfrazar el miedo a descubrir, incluso a sentir placer con una solicitud de respeto. Complejos solemos ser.
Ahora, otro mail con respecto al mismo tema decía algo como ‘Los hombres son unos conchudos, y si encima se les dice que nosotras somos responsables de nuestro placer, menos harán porque la pasemos bien’. Comentaba que todas las parejas sexuales en su haber, habían sido poco delicados y desinteresados en que ella estuviera desde cómoda hasta excitada, en sus palabras ‘Nomás con tal de meterlo cuando se les antoja’. Volvemos a lo mismo. En definitiva, nosotros no estamos para ‘educarlos’ como amantes, sin embargo, si una persona decide quedarse con alguien que en ningún momento procura su bienestar en cualquier sentido –no se diga en el sexual- sí está fomentando que crea que esa es la dinámica, que es lo común y que sus derechos pueden estar encima de los ajenos. Se le está maleducando.
La fórmula de ‘responsabilizarse del propio placer’ implica por obviedad el promover que el otro disfrute, es un proceso de dar pero sin espejismos como ‘él me tiene que enseñar’, ‘ella tiene que estar dispuesta cuando a mí se me pare’, etc. Si se toma en sentido puro entonces únicamente nos reuniríamos a masturbarnos en la presencia del otro. ¿No creen?
¿Les ha sucedido? ¿Han tenido parejas (hombres o mujeres) que han aplicado el ‘pos mientras yo tenga un orgasmo, el otro que reviente’?
El agua provee sensaciones maravillosas al cuerpo. Las terminales nerviosas despiertan y se envían señales placenteras a cada espacio. De hecho, muchos de los Spa’s utilizan las terapias de relajación en agua porque nos trasladamos al vientre materno, esa sensación de protección y seguridad nos relaja. Pero lo mágico del agua es que además puede despertarnos, energetizarnos y recrear todo tipo de fantasías. Integrar algo de humedad en los juegos sexuales, es garantía de una sesión verdaderamente memorable. De esas en las que nos gustaría tomarnos una foto y ponerla en el portarretratos de la sala para que todos, al entrar a la casa, se enteren de nuestra increíble proeza sexual.
Así que preparémonos para un juego muy mojado. No es necesario que tengan un enorme jacuzzi en casa, con la regadera basta. Y bueno, los que aún no tienen su rincón de privacidad, pueden acudir a un lindo moteluco.
El juego consiste en enfocarnos a todas las áreas posibles salvo los genitales. Ellos tendrán su apartado especial. Dejen correr el agua a una temperarura más tibia que caliente, ya que el exceso de calor puede adormilarlos. Abracénse y sientan cada gota recorrer su cuerpo, se trata de erotismo, no de correr a la penetradera arrebatadora. Bésense, y pasen sus manos por cada parte de su anatomía. No coloquen ninguna sustancia, nada jabonoso ni aceitoso, sientan el agua.
Ahora, estimúlense oralmente, como si bebieran el agua deslizándose por el cuerpo de su pareja, bésense mucho y succionen las gotas de agua, sobre todo en las partes estratégicas, cada quien conoce o irá descubriendo las zonas erógenas de su pareja. Pueden succionar los dedos de las manos, los lóbulos de las orejas. Cosa de que prueben.El agua en la lengua se siente muy rico.
Ahora sí, salgan de la regadera, tina o cosa donde juguetearon. Y recuéstense, procederemos al masaje genital. Éste, igualmente requiere de agua, pero dado que la piel y mucosas de los genitales requieren de extra suavidad y mayor duración de la sensación húmeda, necesitaremos un lubricante con base de agua, un Soft Lube, el de su preferencia. Pero, ya que estaremos ahí un buen rato y hay que ponerle más picante que nunca, les recomiendo Soft Lube Pleasure Plus que está diseñado particularmente para exacerbar las sensaciones y como ya vienen saliditos del agua muy erotizados, la cosa se pondrá de premio mayor.

Tomen una pequeña cantidad de lubricante cada uno, y comiencen a explorar la zona genital de su pareja. El uso del Soft Lube es imprescindible ya que no se logrará el mismo efecto sin él, sin importar si la lubricación natural es la aecuada, esto es un plus inolvidable. Recuerden ser cuidadosos al tiempo que se muestran originales. Los hombres suelen agradecer, por no decir que les encanta, que deslicen las yemas de sus dedos a través del tronco de todo su pene, hagan ligeras (li-ge-ras) presiones desde la base hasta el incio del glande y una vez llegando a éste, es muy buena idea acariciarlo con los dedos índice, cordial y pulgar (como si tomaran una pizca de azúcar de un bote) y luego con el pulgar, diseñen círculos por todo el cuerpo del glande. No olviden los testículos, acariciarlos suavemente impacta enormemente. En el caso de las mujeres ya saben que amamos el masaje clitorial, que deslicen sus dedos hacia los labios menores, insistiendo en los bordes, hasta el vestíbulo vaginal. Y dada la buena cantidad de lubricación, sin problema, pueden introducir uno o dos dedos suavemente en busca del punto G. Ya hemos hablado de él por acá así que ya saben cómo localizarlo y presionarlo.
Una vez que se sientan inundados de placer, de manera literal, incluso se den chance de llegar al orgasmo, pueden proceder a penetrar. Precisamente el haber usado Soft Lube, les permitirá no degradar el condón y no arriesgar su efectividad. Únicamente, chequen que el pene no esté demasiado embadurnado como para que el condón pudiera no quedar bien fijo. Y listo, a aplicar la postura que deseen. Que créanme, para esas alturas la penetración ya sólo es la cereza del pastel.
Enjoy!

De acuerdo a diversas encuestas en sexología como las de la Universidad de Utah, cerca de un 50% de las parejas heterosexuales han probado alguna vez prácticas anales. Ya sea penetración, masajes o rimming −masaje oral en la zona del ano−.
Sin embargo, y de acuerdo a dichos datos, el 90% de las ocasiones el ano que recibe las caricias o penetraciones es el de la mujer. Ningún secreto que la mayoría de los hombres heterosexuales (alimentados claramente por el tabú de que si te gusta la estimulación anal, eres homosexual), no se permitirían ser explorados. Definitivamente se niegan a la oportunidad de un intenso placer. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, el ano cuenta con múltiples terminales nerviosas y a diferencia de las mujeres, el recto de los hombres sí está conectado directamente con una zona proclive a producir orgasmos: su glándula prostática. Es así que si, por ejemplo, manualmente se estimula-con harto lubricante y masaje que permita a los músculos radiados del ano irse dilatando- pueden llegar al orgasmo, un orgasmo intenso en el que comúnmente no hay eyaculación pero sí una extensa onda de clímax. Se requiere de penetración, de un dedo o juguete. Aún a sabiendas de esto, la mayoría de los hombres heteros o ‘bugas’ dicen ‘nomás no, y ni te le acerques a mi señor ano’.
¿Alguno de ustedes se daría permiso de explorar dichas sensaciones?