Browsing articles in "Técnicas amatorias"
Jan
29

Trucos para cambiar la postura sexual

En un buen encuentro sexual rara vez queremos conservar la misma posición sexual, el mismo movimiento de pentración, la excitación y la comodidad  nos instan a variarle. Esto nos permite explorar sensaciones, estímulos tener distintas vistas del cuerpo de nuestra contraparte, accesibilidad a las caricias en todas las zonas, obvio en los genitales.

Algunas posturas se pueden variar durante el performance per se. Por ejemplo estando él recostado y ella montada sobre su pelvis, de espaldas a él, conocida como ‘El sometido’, es fácil cambiar a la cuchara. Es decir a ambos recostados de manera lateral y la penetración, él está detrás de ella. Simplemente dejan caer su peso de lado y toman una posición casi fetal. No obstante, hay muchas pero muchas posiciones que para tomarlas requieren de movimientos completos, acomodarse, “que si colocar la almohada, que mejor así no, perame tantito. Así está mejor, a ver pérmame como que así me duele un poco”, en fin. En ocasiones esto promueve pérdida de erección o bien, que ya bien acomodados, la entrada del pene sea un poco dolorosa. Entonces ante esa experiencia algunos optan por mejor ni moverle y se quedan en la misma posición perdiéndose de la variabilidad y la diversidad potencial.

Uno de los trucos básicos está en mantener la lubricación. Es obvio que al salir pene para hacer ‘el recambio’, éste se lleve los lubricantes naturales de la vagina producto de la excitación, al contacto con el aire se secan un poco y claro, la vagina ya no está tan húmeda. No hay suficiente tiempo para que la ‘nueva’ excitación promueva una lubricación adecuada, y claro, a la nueva entrada del pene hay cierta molestia, roce en el pene y sensación incómoda en la vulva. Por lo regular aún hay humedad en el interior de la vagina pero el vestíbulo, la vulva se secó y por eso el primer contacto para penetrar duele. Simplemente, hay de dos: o colocan unas gotas de  lubricante de larga duración tanto en el pene como en el vestíbulo vaginal como el Xtreme Lube o bien, y quizás más recomendable es colocar una pequeña cantoidad de Soft Lube en el momento de cambiar la postura. Hay que erotizar esta dinámica, que sea parte del disfrute. Es decir, van a cambiar la postura, ambos toman un poco de lubricante y entre caricias y besos, lo colocan respectivamente en el pene y vestíbulo vaginal masajeando y exacerbando la sensación. La frescura del gel, su acuosidad crean una sensación realmente placentera que se va entibiando al contacto y generando otros panoramas de excitación.

Sólo hay que tenerlo a la mano, no se trata de movimientos mecánicos. Eroticen. El lubricante tiene muchos mitos como ser considerado sólo para mujeres menopáusicas o post menopáusicas que ya no lubrican lo suficiente por los bajos niveles de estrógenos (la producción disminuye). Pero el ‘talento’ del lubricante es bárbaro. Si muchas parejas lo integraran de manera adecuada, esto les rediseñaría las dinámicas. Comenzando por darle ‘saborcito’ y comodidad al cambio postural. Las posturas no únicamente son ‘artes de exploración’, al irlas descubriendo y experimentando aprendemos a detectar cuáles nos proveen más placer, nos elevan la excitación, ayudan a apurar la eyaculación o a retardarla, dan una vista más excitante, dejan ‘a la mano’ zonas favoritas a estimular como los pechos o las nalgas, etc.

Déjense llevar por la imaginación, creen su ‘kama sutra’ y disfruten cada cambio con la humedad necesaria y disfrutable. Venga!

Jan
11

El arte del ooooral

Esta es la guía del perfecto cunnilingus y la felación soñada. Bienvenidas sean las bocas del mundo.

Cunnilingus de encantamiento

>Coloca las manos en el inicio de sus muslos (donde acaba la rodilla) y recorre su piel en movimientos ascendentes hasta su cadera para permitir que la sangre fluya hacia sus genitales, producto de la excitación.
>Comienza por besar sus muslos y entrepierna, eso incrementará la circulación sanguínea. Estimula oralmente la zona como si sólo flirtearas con sus genitales más no llegues a ellos aún. Evita pasar la lengua como si lamieras un helado o la dejarás llena de saliva. Sólo usa la punta y besa realizando pequeñas succiones, sopla y masajea con las manos la zona glútea y sus piernas.
>Ahora sí. Lentamente y con ambos dedos pulgares mueve con suavidad sus labios mayores para descubrir su vulva. Comienza por emitir leves soplidos para dar una sensación de cambio de temperatura.
>Con la punta de tu lengua recorre de arriba hacia abajo su clítoris y labios menores; al llegar a su vagina arquea un poco la lengua en movimientos verticales y espera un par de segundos, repite la acción esta vez desde la vagina hasta el clítoris.
>Trabaja pausadamente en el clítoris. Haz movimientos elípticos con la parte más delgada de tu lengua y detente después de una serie de movimientos. Repite pero esta vez con movimientos linguales rápidos y horizontales.
>Detente y con los labios succiona (ligeramente) el clítoris. Baja un poco más y haz lo mismo en la unión de sus labios menores (sé cuidadoso ya que ahí está la uretra. Sí, por donde hace pipí).
> Regresa a su clítoris y repite los movimientos, agrégale una secuencia de ochos con la lengua. Entonces detectarás cuál funciona más con ella ya que la percibirás cerca del orgasmo.
>Insiste con ese movimiento y en el punto del clítoris que ella te indique o tú deduzcas, dada su reacción. Una vez localizado, utiliza la parte media de tu lengua (donde se hace un poco más rugosa) y ofrécele un roce más fuerte y algo de succión; todo lentamente. Después sopla y regresa al roce. No repitas, quédate en esa estimulación con la ‘lengua media’, aumentando poco a poco la velocidad y espera el azorado gemido de éxtasis.

¡Ojo! Evita
>Utilizar demasiada saliva o hasta escupir en la zona para lubricar. La sensación puede desagradar.
>Morder o succionar con demasiada fuerza, están ante la zona más sensible del cuerpo humano.
>Si colocas sustancias comestibles como chocolate o caramelo, cuida que éste no entre a su vagina ya que puede provocarle una infección.
>Perder el punto de no regreso, es decir el que notaste que la está llevando al clímax. Si lo cambias de último momento puedes echar a perder todo el proceso.
>Nunca introduzcas tus dedos u objetos con demasiada fuerza, el dolor merma las sensaciones que el oral le está ofreciendo.

El felatio de los dioses

Como buen hombre, es muy visual así que colócate frente a un espejo o en una postura que le permita disfrutar del espectáculo.
>Desnúdalo y no lo dejes tocarte. Besa su pecho y abdomen hasta llegar a su pelvis. Localiza ambos huesos de su cadera. Besa y/o lame toda la zona hasta su pubis. Con ambas manos masajea su cadera y nalgas en movimientos circulares y hacia adentro.
>Pasa tu lengua suavemente desde la base de su pene y recorre el tronco. No toques aún el glande.
>Con una mano masajea el tronco suave y lentamente, utiliza algún lubricante comestible para exacerbar la sensación.
>Haz una ligera succión con la boca sólo en la zona del glande y mueve la lengua lentamente rodeando la circunferencia de este.
>Recorre tu boca y llega hasta una pequeña porción del tronco. Sube y baja a poca velocidad mientras presionas ligerísimamente el tronco y mueves los dedos pausadamente.
>Succiona un poco como si jalaras aire, sólo cuando tu boca esté en la parte del tronco. Regresa hasta el glande y con la parte húmeda de tus labios presiona. Posteriormente, masajéalo con tu lengua. Repite.
> Permite que tu boca baje hasta donde te parezca cómodo (no te lastimes la mandíbula ni te asfixies, no es necesario). Quédate inmóvil y mueve la lengua en círculos. Regresa hasta el glande y aumenta un poco la velocidad. Repite.
>Estimula lingualmente sólo el glande en movimientos rápidos y constantes. Tras unas cuantas secuencias, baja y haz largo el movimiento, abarcando toda la zona que te sea posible.
>Una vez que notes cuál es la zona que lo está excitando más, insiste en ella. Ya no cambies la velocidad ni el movimiento. Y escúchalo gritar de placer.

¡Ojo!
>Si comienzas a cansarte o a sentir dolor en la mandíbula, combina con estimulación manual. Eso te ayudará a administrar energías y estarás más dispuesta cuando él esté cerca del orgasmo.
>Nunca jales con fuerza, apenas roza con la palma de tu mano y nunca aprietes la piel demasiado. Tampoco tapes con los dedos el orificio del glande.
>Si no te agrada que eyacule cerca de tu cara, siempre retírate y estimúlalo con las manos cuando notes que esta cerca del clímax. Se trata de que ambos disfruten, no sólo él.

Gran recomendación extra, y completamente ne-ce-sa-rio: la seguridad de que tus genitales están presentables. Totalmente, que el aroma -sobre todo- no va a ser un inhibidor de la pasión. Entonces, dense unos minutitos antes para refrescar la zona con toallas especiales. Adiós olorcitos y de paso, irritación. Las toallas Sex & Clean de Sico son una maravilla, están especialmente diseñadas con este fin, así que ténganlas en la bolsa o a la mano y ahora sí, que venga el oooooral!

Jan
10

Técnicas para sentir y exacerbar sensaciones

Pocas veces nos hacemos concientes de la sensibilidad, de preparar el cuerpo sensitivamente para que en ese despetar de sentidos tenga la capacidad idónea para gozar y percibir más placenteramente los estímulos. En ocasiones tenemos sexo en automático, ejecutando una serie de pasos que obvio, no somos de piedra, proveen placer pero de tal modo nos estamos perdiendo de un enorme porcentaje de posibilidades eróticas y sensitivas que poseemos pero que no activamosAsí pues, mijos chulos, hoy vamos a aplicar diferentes juegos, presiones y estímulos -que a la par de las ejecuciones que comúnmente integramos- nos despierten las adormiladas terminales nerviosas que en ocasiones ni pelamos.

Comencemos por lo no genitalizado por zonas lejanas a genitales, que como ya hemos platicado muchas veces, deben ser las partes que deben atacarse de inicio para no ‘quemar’ las sensaciones. No comiencen por lo más obvio ni se lancen a estimular vulva, clítoris o pene de primera instancia ya que al estar dotados con mayor número de terminales nerviosas, restamos capacidad sensitiva al resto del cuerpo.

Elijan una zona: nuca, mejillas, dedos de las manos o pies, lo más lejos que ‘vean’ de los genitales. Comiencen con caricias de roce, es decir apenas pasen las yemas de los dedos por dichos perímetros. Cosquillen levemente y entonces integren un ingrediente de suavidad, ya sea su lengua, una tira o corbata de seda, las varitas que tienen plumas para masajear, algo que resulte suave. Continúen acariciando. Poco más tarde, impliquen orto tipo de caricia que sea más intensa como succión con la boca o una textura más rugosa. O sea, algo que se sienta más.

Entonces, pasen a otra zona más cerca al centro genital, pueden ser los pezones, las rodillas o la entrepierna. Recuerden que estas zonas, por ejemplo, la entrepierna está conectada con los nervios del clítoris y al estimularlos vamos permitiendo que más sangre irrigue a esta zona y la excitación aumente, del mismo modo, los pezones al ser succionados crean un reflejo directo a las contracciones uterinas. En los  hombres la entrepierna y la zona de los huesos de la pelvis del mismo modo se ‘conectan’ con su pene.

En esta zona más cercana, repitan los estímulos desde sutiles hasta más intensos, cada vez provocando tanto en ustedes como en su pareja que haya ese despertar. En ocasiones el error más común es pensar que este tipo de estímulos nos van a llevar hooooras y que no se podrían aplicar a un encuentro intenso o de una duración normal, que casi casi tienen que apartar cuatro horas de su día para hacer el amor. Y para nada, se trata totalmente de integrar estas mini técnicas a lo que comúnmente hacen, dándole variedad y el encuentro puede ser tan extenso como deseen. Digo, a muchos nos encanta que la cosa dure horas pero no siempre se puede.

En este orden de exacerbar la capacidad sensitiva también pueden integrar no sólo texturas sino vibraciones, ya sea de un anillo con el  Sico Ring (del que ya platicamos aquí (Un anillo de compromiso… pero con el placer) o una bala vibradora, hasta uno de mayor tamaño. A base de vibrar ciertas zonas del cuerpo sin que siquiera sean genitales, del mismo modo creamor mayor capacidad para sentir.

El cuerpo ya está despierto, a un mayor nivel del que está acostumbrado y entonce sí podemos encargarnos de los genitales, darle rienda suelta al estímulo de cada zona, como si la mapearan,  para entonces tendrán verdaderamente idea de lo que se puede sentir, más allá de los orgasmos prontos y las sensaciones intensas (o que creemos intensas) y que duran un suspiro. Cuando entonces estén listos para penetrar o ser penetradas, ¿qué tal un maravilloso Kinky Maca? Ummm, está el cuerpo siendo cuerpo, es decir, percibiendo todo para lo que está diseñado y si a eso le suman un condón que además contiene maca peruana, un exacerbante de sensaciones, y del que ya también platicamos aquí Kinky Maca, el primer condón afrodisíaco , tendrán resultado óptimos.Así es, el lubricante que contiene para permitir una penetración más cómoda, contiene maca y esto hará despertar el interior de la vagina, tienen todo listo para sentir como pocas veces se lo han permitido.

Tan largo como deseen, tan excitante como se permitan. Felices sensaciones.

Jan
3

Los 12 propósitos sexuales de 2011 para el sexonauata

Porque ya  estuvo bueno y es hora y año de vivir una sexualidad plena.

Deseo…

1.    Bajar la guardia. Ya no espero que él o ella se acerque. Me atrevo a seducir, creo estrategias para excitar y hacerme desear. Yo soy el regalo, no tengo que rogar, sólo atraer. Y merezco sentir placer, darlo y ser parte de mi historia sexual, no sólo ser observador(a).

2.    Aceptar mi cuerpo. Trabajo para cambiar lo posible (como el kilo de bacalao que quedó en mi barriga), pero así es y por algo es mío. Y lo respeto, en todas sus morfologías. Mis genitales son únicos, son perfectos como son.

3.    Explorar el potencial de mis genitales. Me autoerotizo con calma, sin culpa ni ansiedad. Es mi derecho independientemente de si tengo o no pareja. Eso me evita abusar de la mano. Educo mi eyaculación, encuentro mi punto G, descubro mil formas para llegar al orgasmo, durar más o menos. Soy mi entrenador(a).

4.    Estar sano. Desecho la idiotez y voy al urólogo o ginecólogo; o especialista que requiera. Sobre todo si no estoy agusto con mis teimpos eyaculatorios, capacidad para llegar al orgasmo, erecciones, o he tenido molestias que ‘me hago que no veo’. Me cercioro de que funcionen bien mis órganos, presión arterial, niveles de colesterol, triglicéridos y demás regalos de los tacos y los tragos. Elimino infecciones. Autoexamino semanalmente mis pechos o testículos. Me atiendo.

5.    Elegir mejor a mis amantes. Tengo derecho a sexo casual con responsabilidad. Uso condón siempre hasta no tener la seguridad de que mi pareja está libre de cualquier ETS. Aprendo a detectar el peligro. No cualquiera se merece mis carnes (y menos ebrias). Desecho las relaciones que secuestran mi paz mental o no me satisfacen. Hay mucha gente dispuesta a amarme y a hacerme gozar hasta gritar. Mi pareja colabora a la salud emocional que merezco.

6.    Salir del clóset. Me atrevo a ser quien quiero sexualmente. Nadie va a venir a vivir mi cuerpo. Soy libre.

7.    Ser una estrella en mi cama. Soy generoso, permito al otro sentirse deseado y colmado de estímulos. Mi placer también es el placer de mi pareja.

8.    Evito embarazos no deseados. Se acabó contar días, atiborrarme de pastillas de emergencia y pasar las de Caín cada mes. Elijo de la mano de mi ginecólogo un método anticonceptivo adecuado a mi estilo de vida. Y(si soy hombre) fomento información para que mi pareja elija un método que la deje tranquila y nos permita respirar.

9.     Expreso y soy compasivo. Sé escuchar y hablar sobre mis dudas, anhelos, solicitudes y comprendo. Todos tenemos derecho a la expresión sexual, a ser más creativos y yo merezco que sucedan en mi cama lo que deseo, mi pareja es mi cómplice. Respeto sus decisiones y límites al tiempo que fomento su apertura dentro de sus concepciones de plenitud. (Compasión no es igual a lástima, es compartir).

10.     Soy honesto. Vivo la sexualidad que deseo, me atrevo a vivir mis fantasías, mi orientación sexual, todos mis deseos con la responsabilidad de cuidar de mi cuerpo, mis emociones y los ajenos.

11.     Respeto la Diversidad tanto en orientaciones sexuales como en conductas y prácticas. Soy responsable de mis actos sexuales, respeto los ajenos teniendo como base que toda expresión de la sexualidad es válida siempre y cuando “no me hago daño (físico o emocional) a mí mismo, no hago daño a mi pareja. No hago daño a terceros (principalmente menores de edad, grupos vulnerables o animales)”. Integro y respeto, todos somos la diversidad y parte de un universo de diferencias y coincidencias.

12.    Venirme, venirme y venirme. Nunca tuve más energía para buscar lo que quiero. Mi sonrisa y seguridad lo dicen todo.

¿Cuáles más agregarían? Descósanse, échenlos.

Dec
28

‘Dogging’, un estilo de sexo grupal

El término ‘dogging’ es un eufemismo británico para nombrar al sexo en un lugar público o semipúblico. Como aquello de encontrar excitante el sexo en un parque, el cine, la famosa biblioteca de la universidad (uy, qué tiempo aquellos jajaja). No obstante pese a que múltiples personas lejanas a padecer una parafilia lo encuentran excitante, el dogging como práctica de subcultura llega mucho más allá. En dichos ‘extremos’, con frecuencia se cuenta con la presencia  —tan sólo mirando o participando activamente— de más de dos personas. De hecho, puede generarse una situación de sexo grupal. La práctica del ‘dogging’ en algunas ocasiones se traduce al castellano como ‘cancaneo’. Y alude —directa e indirectamente— a la práctica del exhibicionismo y del voyeurismo.

Un punto complejo de los encuentros de ‘dogging’ es que a menudo se convocan a través de Internet y se arma la ‘horchata’ u ‘orchata’ con todos los riesgos que esta implica.

Originalmente, el término ‘dogging’, mismo que surgió en Gran Bretaña, se usaba para referirse a la práctica o actividad en la que alguien espiaba sin ser advertido a parejas que se encontraban realizando actividades sexuales en el coche o en algún otro lugar público. Es decir, el término se empleaba para referirse concretamente a una conducta voyeurista. Recordemos que una parte esencial del voyeurismo tradicional es la excitación que les supone mirar prácticas sexuales sin ser vistos. En el ‘dogging’ las personas miran y se exhiben abiertamente. En ese sentido se puede considerar una extensión de la práctica del ‘swinging’ o intercambio de parejas con el ‘toque’ de que además, se realiza en público.

La legislación en el Reino Unido es bastante peculiar en este respecto. Estipula que si todos los participantes en la escena de ‘dogging’ son adultos, están ahí voluntariamente, y no pasa por ahí ninguna persona ajena a la práctica, entonces no existe delito. Queda claro que esto no ofrece ninguna garantía a los practicantes. Y muchos otros es falta a la moral y merece detención.

Miren que hay prácticas para todos y para darle imagen a este post decidí poner la siguiente foto de publicidad de Calvin Klein Jeans.

Y… no quiero oírme o leerme como mamá pero no pude dejar de pensar en el mensaje. ¿Esto es cool? Digo a mí me parece una escena erótica bien producida, iluminada y me queda claro su objetivo pero un chamaco recién despertado en el erotismo, ¿cómo lo traduce? Las prácticas de tríos o grupales son -y lo he reiterado mil veces- respetables y válidas, expresiones de la sexualidad, conductas específicas inherentes a los derechos sexuales, pero es un hecho que NO son para todos, y creo (con temor a que me tilden de ñoña) que esto sólo está fomentando una ideología donde el sexo hoy por hoy ya no es más que un tirarse a la carne con quien se deje y esté a la mano, participando de manera grupal cuando ni siquiera se tiene claro quién se es y qué se desea de la sexualidad.

¿Qué opinan ustedes? Porque no es lo mismo experimentar cuando se tienen claros los objetivos que aventarse sólo porque la publi del jean caro-nice y los amigochos dicen que es lo cool y lo in. Honestamente, ¡qué hueva que el sexo tenga que ser así para sentirse! Hay que ver pa dentro no para afuera, muchos no quiere decir mejores orgasmos o experiencia más excitante. Es falta de huevos, perdón, de coraje para autoconocerse y verse como un vehículo infinito de posibilidades y para eso no necesitas más de una persona ¿Tons? ¿No están fomentando un concepto de la sexualidad algo complejo para la bola de mensos adolescentes? Porque cada quien hace con su ‘rabo’ lo que guste pero siempre y cuando tenga la capacidad para asumir la responsabilidad que conlleva. Y ¡muchos!, no tienen ni idea de lo que esa palabra significa.

Dec
10

Cómo sobrevivir a esta temporada

Durante algunos años solía odiar esta temporada de fiestas, pachangas y alcoholizas brutales porque tenía una relación de pareja con un hombre verdaderamente… ¿cómo les diré?… amante de la botella; y su grupo de amigos bueno, le ganaban –todos- a José José en los 70. Para cuando llegaba el 24 ya habíamos peleado cincuenta veces y si en una de esas yo también traía mis copetines encima, la cosa era dinamita pura y de la mala. También se acrecentaba con las salidas a la compradera en los centros comerciales y el estrés llegaba a tope. Recuerdo muy en especial el año en que me gradué, nos graduamos juntos. Yo trabajaba como asistente de dirección de mercadotecnia para L’oreal, en la división de productos de lujo (Armani, Helena Rubinstein, Ralph Lauren, etc.) y diciembre es ‘laaa temporada’. No saben la carga de chamba, estaba en exámenes finales, a punto de graduarme, con unos gastos de horror entre vestido, boletos de la fiesta, viaje, atuendo para la firma de título, para la foto, para no sé qué tanta madre. Y además, decidida a dedicarme a la actuación, por lo tanto planeando mi renuncia a mi jefa en L’oreal que se portó siempre conmigo por demás maravillosa. Por otro lado, pues el cambio radical sí me daba miedito: ya no tendría un sueldo fijo ni prestaciones y tendría que empezar a hacerme camino en un ámbito completamente nuevo y donde no conocía absolutamente a nadie, na-die; hasta entonces sólo había actuado en la compañía semi profesional del Tec. Pues si a eso le suman que mi entonces galanazo se ‘me perdía’ por días en sus copiosas fiestas y reuniones, y que cuando lo veía, si no estaba pedo, estaba crudo pueeeees pasé una temporada complejísima. Y hace un par de años, cuando Jorge Pedro, mi ex editor de Men’s Health (ahora es Yisus), me pidió una ‘Lista del Macho Alfa’ sobre cómo evitar truenes y jodederas en las épocas decembrinas, me basé en ese diciembre de 2002 (¡madres! Hace ya mucho). Aquí retomo algunos de los puntos y se los comparto para que los tomen en cuenta. Estoy segura que si yo los hubiera aplicado, hubiera terminado con menos gastritis y más sonrisas. Ahora las tengo presentes y salgo con saldo blanco

1.    Organízate. Todos nos atiborramos de cenas, brindis y posadas. Ya sean de trabajo o con los amigos. En la búsqueda de quedar bien con todos, se arma la hecatombe con tu pareja. Trata de avisarle con tiempo sobre tu apretada agenda. Asimismo, inclúyela lo más posible y ten en cuenta querrá que la acompañes a sus compromisos. No cambies los planes de último momento.

2.    Anota. Lleva una lista y subraya aquellos compromisos que no puedes dejar. Establece prioridades y equilibra. Si tienes cinco fiestas a las que irás solo, al menos acompaña a tu pareja a dos de las. Si no tiene alguna celebración, invítala(o) a cenar antes de irte y déjala(o) tranquila llamándola de vez en cuando. Así te evitarás que comience a llamarte cada cinco minutos y peleen.

3.    Mídete. Es la temporada perfecta para beber y comer de más. Evita ambos. En primera porque no conozco persona que ame ver llegar a casa o estar en una fiesta con alguien ebrio y porque justo en diciembre aumentan en 30 por ciento los accidentes y enfermedades por excesos en la bebida y la comida.

4.    Administra. Date gusto y dale gusto a los que quieres pero no te olvides que la poderosa mercadotecnia decembrina suele embaucarnos y gastamos más de lo que tenemos. Evítate discusiones financieras de año nuevo.

5.    Escoge con tiempo. Sí, todos amamos los regalos y sabemos que los hombres odian ir de compras; pero es inevitable. Haz sentir especial a tu pareja con algo que notoriamente elegiste con tiempo y cuidado. Cuando saliste a comprar algo nada más por cumplir y con prisas, lo notamos. Piensa en algo que realmente le hace falta (que no sea la plancha porque se quemó) y que la haría sentir mejor o le ayudaría en su trabajo/escuela. ¿Qué tal un fin de semana fuera?, en enero cuando todas las playas están desiertas.

6.    Sé un hijo y un yerno/nuera de ensueño. Es la época en que la familia se vuelve demandante. La de ambos. Comienzan las discusiones sobre con cuál pasar las fiestas. Platíquenlo con tiempo y pídele que sean parejos. Haz el esfuerzo por no discutir o pelear por los miembros de su ‘clan’ que te son non gratos. Si van a ir con su familia, pórtate como quieres que ella sea con la tuya y dale su tiempo e importancia a cada círculo familiar. Si no llegan a un acuerdo, tomen una decisión madura y sin resentimientos a futuro. Pasen cada uno la navidad con su familia y reúnanse más tarde. Pero sin pleitos.

7.    Ayuda con su estrés. Se crea una neurosis colectiva en las calles, los centros comerciales, los restaurantes, etc. Tienden a pelear porque ambos están alterados y hay mucho que hacer y qué comprar. Relájate y respira (recuerda, toma aire por diez segundos y sácalo en otras diez cuentas, verás cómo ayuda). Y cuando veas que está al borde de la histeria, toma su cintura y masajea su espalda en forma circular, acaricia su cabeza y dale un beso. Pregúntale ‘¿Crees que vale la pena ponerse así? Esta época es para estar bien’ y si están en casa pídele que se tome tiempo para sentarse contigo a tomar un café o una copa de vino.

8.    Dale una mano en Nochebuena. Si ella tiene que cocinar, envolver los regalos, poner la mesa, ir a comprar el vino y el pan, arreglarse y además te ve sentado viendo televisión, no esperes encontrarla de buen humor. Ayúdale en la cocina, pon la mesa o ve a hacer las compras. Si ella siente que participas y la apoyas, no habrá motivos para gritos y caras largas.

9.    Sorpréndela. Numerosos estudios revelan que, sobre todo las mujeres, tendemos a deprimirnos en diciembre. En general hay un sentimiento por revaluar lo que se hizo en el año. Hazle un regalo diferente. Enlista en una hoja todos los logros que crees que ella realizó este año y regálasela.

10.    Cumple. Haz memoria sobre algo que dijeron que harían juntos y no pudieron. Algo simple, como ver cierta película o ir a algún lugar. Dile que como eres ‘de palabra’, no quieres que termine el año sin hacer eso.

 
Escucha Sexbox en iTunes
Visita mi galería

Suscríbete al newsletter

Recibe las últimas noticias de Elsy Reyes