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Dec
20

Comunicación sexual real y efectiva

‘Tiene derecho a guardar silencio…o todo lo que diga será usado en su contra’. Si hiciéramos un manual sobre cómo muchas parejas evitan conflictos de cama, esa frase sería una de sus máximas. Considerada de mal gusto, pecaminosa o demostrativa de liviandad, la expresión sexual emocional (vamos, decir lo que uno desea sentir eróticamente; entre otros conceptos) por años exigió ser emancipada. No lo ha logrado por completo.

Quizás ahora nos tranquilice que el hacerlo no nos llevará ante un tribunal de la Santa Inquisición pero sí a la silla del inconforme, del verdugo ante su pareja. ¿Cuántos no han terminado arrojándose la loza porque una de las partes atreviose a decir ‘No me gusta cuando me haces tal’ o ‘Quisiera que probáramos algo nuevo’? Son simples expresiones pero se transforman en veneno para el autoestima del otro, en un motor para hacerlo elucubrar terribles fantasías que lo hieren. Entonces la siguiente vez apretamos los labios, no sea que se escape otra petición/ruego.

De acuerdo a La Asociación Mundial de Sexología, en su Declaración de Derechos Sexuales inherentes a todo ser humano, el derecho a la expresión sexual emocional enuncia ‘Todo individuo tiene derecho a expresar su sexualidad a través de la comunicación, el contacto y el amor’. Salvo excepciones, casi siempre nos quedan claros los dos últimos. Sin embargo, ¿la comunicación? ¿La ejercemos como derecho?

En pareja la honestidad completa no siempre es fácil, mucho menos cuando hablamos de sexo; área que se ha vuelto delicada porque nos lo hemos permitido. Tal vez necesitemos comenzar a desarrollar nuestra capacidad de expresarnos sin alterar nuestras vulnerabilidades.

El placer por la boca vive

La sexualidad es una dimensión fundamental del ser humano basada en el sexo. Es el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y espirituales o religiosos. Es necesario solicitar el respeto a cada uno de ellos pero sobre todo promover que cada práctica sea coadyuvante a nuestra satisfacción y disfrute, a la creación del placer. De acuerdo a documentos de la Sociedad de Estudios Científicos sobre Sexualidad, el placer sexual, incluyendo el autoerotismo, es una fuente de bienestar físico, psicológico, intelectual y espiritual. Gin Ogden, terapeuta sexual de la Universidad de Cambridge, afirma que la expresión sexual es la base del placer y la plenitud. No ejercerla, puede provocar falta de compatibilidad sexual en una pareja, disfunciones como la dificultad para alcanzar el orgasmo, la excitación o la respuesta sexual (como la lubricación vaginal o la erección masculina); así como coitos dolorosos, frustración, insatisfacción, enojo, miedo, bloqueos emocionales, indiferencia hacia el contacto sexual y hasta la incapacidad para reproducirse. Todo debido a que no nos sentimos libres de hablar con quien compartimos el colchón.

Desde comentar que el aliento de la pareja nos está triturando las fosas nasales, que ciertas acciones nos extirpan toda líbido; exponer los propios planes reproductivos hasta proponer incluir a un tercero en un encuentro sexual requiere del sutil arte de la diplomacia. Aquí las reglas del amante diplomático.

En el pedir está el dar

>Al inicio de una relación nueva, plantea si no estás dispuesto a tener sexo en un tiempo considerable ya sea por mantenerte virgen o por dar tiempo a que la relación madure. Pero nunca te victimices, bases en viejas experiencias o muestres desconfianza.

>Antes de pasar al ámbito sexual, exige usar un método de protección y anticoncepción. Tienes que sentirte seguro y cómodo con el método que hayan negociado. (Fuera del condón, todo contraceptivo requiere de la recomendación del ginecólogo)

>Reconoce cuando una práctica sexual o el modo en que tu pareja la aplica está comenzando a crearte insatisfacción física y/o emocional.

>Habla con naturalidad y amor, no te muestres miedoso o dudes. Pero recuerda, las solicitudes de cama nunca se hacen en la cama; jamás antes, durante o después del acto sexual.

>Aunque hayas llegado al límite del hartazgo sobre un asunto sexual nunca lo expreses con gritos, majaderías o haciendo referencia a los defectos de la otra parte. Tampoco hagas un tango, llores o pongas ultimátums.

>Ve a tu ritmo. Antes de llegar a cualquier práctica determina si es tu momento y comunícalo con tacto.

>Ábrete. Si recibes solicitudes de integrar nuevos ingredientes a su vida sexual, considéralo; siempre respetando tus valores personales e ideologías. Nunca critiques los del otro, respeta su autonomía.

>Si algo te desagrada como ser estimulado en ciertas zonas usa el lenguaje no verbal, desplaza sus manos o propón otro movimiento. Si el mensaje no es claro, utiliza las palabras.

>Si ya quieres procrear, hazlo saber a la otra parte y planéenlo juntos. Si no comparten la decisión, nunca traigas a la cigüeña sin su consentimiento.

>Ponle su nombre a cada cosa, desde a los genitales hasta a la experiencia. Sé contundente.

>Usa la confianza y el humor. Si comparten la cama, deben tener la capacidad mutua de expresarse hasta con algo de comicidad sin ofender. Es su vida sexual, algo que deben tratar coloquialmente, como cualquier otra área.

Dec
19

Fisting, humming, russian. Prácticas sexuales alternativas

Por muchos años, toda actividad o comportamiento sexual que desviara el propósito del coito eran considerados una perversión. Del mismo modo si los fines de estos no contribuían a la procreación, reconocida hoy como un simple porcentaje optativo de la sexualidad. Entonces diversas prácticas que incluso se llevaban a cabo desde tiempos ancestrales fueron exiliadas –en ocasiones sin total convencimiento- del ideal erótico de muchas personas ante el pánico de ser tildadas de pervertidas o enfermas. Sin mencionar que podían hasta ser acusadas religiosa o legalmente.

Algo es seguro, no todas las prácticas eróticas son para todos. Y aunque gran parte de la sexualidad deriva de todo aquello que produzca objeto de deseo, cada uno tenemos nuestras limitantes y debemos adecuarnos a ellas (luego vienen las culpas y las incongruencias). Sin embargo, quizás sea momento de que explores nuevas perspectivas, a tu modo, y respetando la regla de oro: ‘No causo daño físico ni emocional a mi persona, a mi pareja ni a terceros (lo cual incluye menores de edad, discapacitados o animales, claro)’. Y obvio,  con el consentimiento explícito y apertura de tu mujer. Por otro lado, no olvides los cuidados y técnicas específicas. El propósito es proveer a tu cuerpo y al de ella de sensaciones insólitas pero deliciosas. Desacostúmbrate a la preconcepción sensorial, es decir, a esa percepción de que lo que sentirás ya es de lo más conocido. Te aseguro que hay partes de tu cuerpo que ni siquiera están despiertas, tampoco en ella. Además, muchas de estas dinámicas tienen una enorme carga mental y emocional que no sólo resulta lúdica sino que por su naturaleza poco ordinaria origina mayor excitación.

Sensaciones inusitadas y puntos inusitados

Russian Arts
Conocido por los antiguos romanos como coitus inter mammas, es decir estimulación del pene entre dos pechos femeninos. Aunque muchos han observado esta práctica –seguramente en videos porno- pocos saben la técnica adecuada. El pene requiere de lubricación, en ese caso y dado que no habrá penetración -y por ende no usarás condón que pudiera degradarse-  lo óptimo es utilizar aceite (no precisamente de auto). La piel del pecho, que suele sudar, y la fricción que se dará puede generar que un lubricante con base de agua se separe y se formen bolitas, además secará muy pronto. Utiliza aceite de bebé o de masajes y coloca una cantidad no muy grande entre los pechos de ella. De paso, masajea la zona y acaricia sus pezones y areolas con la sustancia. Da ligeros (li-ge-ros) tironcitos a sus pezones y puedes extender el masaje hasta su cuello.
Entonces, pídele que con el aceite vaya estimulando manualmente, tanto pene como testículos; esto con el fin de exacerbar todas las terminales, insistiendo en el glande. La postura más cómoda consiste en pedirle que se recueste con la cabeza ligeramente sostenida en una almohada, móntate en su abdomen (no recargues todo tu peso, no pesas 100 gramos) y coloca tu pene entre sus bubis. Cualquiera de los dos, o incluso ambos, pueden manipular los pechos de ella y presionar con estos el tronco del pene, al tiempo que mueves tus pelvis y permites el roce constante. El movimiento de sus pechos debe ser circular, es decir presionarlos hacia el centro y luego girar las manos hacia fuera para que además el masaje sea intermitente. Este movimiento además le dará sensaciones placenteras a ella, siempre y cuando sea suave y cuidadoso. Presiona tu glande además en la zona de unión de sus costillas (donde duele la gastritis). Y ¡ojo!, la eyaculación debe estar previamente negociada, a pocas les agrada que exploten tus fluidos en su cara. Retírate poco antes de sentir la llegada triunfal.

Fisting
Una de las prácticas que requieren más cuidado y estrategia. No es algo que deba surgir sin previa introducción. Consiste en penetrar la vagina de tu mujer con el puño. Los amantes de esta práctica confiesan que provee verdaderos multiorgasmos. Suena algo peligrosa y claro, puede serlo si no se realiza de un modo adecuado pero sobre todo si no se respetan poco a poco los límites tanto naturales como emocionales de ella. El origen del fisting tiene como fin hacer sentir a la mujer que está completamente ‘llena’ y crear presión en las paredes vaginales lo que profundizará el orgasmo sobre todo si hay estimulación clitorial adjunta. Debes ir paso a paso y es imprescindible que ella se encuentre perfectamente excitada y dispuesta. Debes ir dilatando su vestíbulo vaginal. Esto, además de comenzar con la excitación, consiste en masajear con mucho lubricante con base de agua e hipoalergénico el clítoris, los labios menores,  e ir introduciendo primero un dedo, luego un par (índice y cordial) y con éstos de manera literal acariciar las paredes de su vagina. Irás sintiendo cómo se extiende. Retíralos y si ella no reporta dolor o incomodidad intenta con un tercer dedo. Repite el masaje hasta que puedas -con mucho tiento- meter la mano completa. Quizás las primeras veces le resulte incómodo que ésta esté empuñada. Su vagina tiene la capacidad de extenderse el perímetro craneal de un bebé pero en un parto surge un juego hormonas que lo permiten y en este caso no lo hay, por lo que debes promoverlo con deseo puro y distensión local por masaje. Si ella en cualquier punto se apaga o comienza a sentir miedo, detente. Si se tensa puedes lastimar y lacerar la mucosa vaginal. Si por el contrario se siente de lo más excitada, prueba estimular su clítoris con la otra mano y el orgasmo será extensivo. En todo momento debes ser delicado, aquí el mito del actor porno que parece estar golpeando masa sobre la vagina, no aplica. Tu mujer no está anestesiada como las actrices ni tiene la práctica.

Humming
La reverberación es la clave. Tu boca y la de ella pueden crear vibraciones sobre los genitales y extenderla más allá, incluso hasta la pelvis. El Hum, consiste en emitir continuos sonidos de baja vibración o zumbidos de manera prolongada cuando se da sexo oral, algo así como el mantra Om que recitan los yoghis y tibetanos, pero claro sobre la vulva o con el pene dentro de la boca. Esta práctica es el principio de los juguetes sexuales vibratorios. Las ondas o palpitaciones sonoras exacerban el orgasmo y hacen el proceso mucho más placentero y hasta divertido.
Tú a ella: Más allá del masaje lingual, coloca suavemente tus labios alrededor de su clítoris, vestíbulo vaginal o labios menores, como si les dieras un beso apenas tocándolos y genera el sonido tan bajo –en cuanto a escala de sonido- como puedas. Tú mismo sentirás la vibración en los labios.
Ella a ti: Con la mitad de tu pene en su boca, ella deberá emitir las vibraciones con la boca al tiempo que con una mano sostiene tus testículos y los eleva ligeramente para que la sensación llegue hasta ellos.

Dec
13

Estímulos eróticos para compartir ParteIII

Sigamos con esta cátedra de estímulos eróticos. Acá las siguientes zonas.

La espalda
Una de las áreas más extensas y por lo tanto con grandes posibilidades. Muy sensible y conectada a centros nerviosos. Necesita mucho apapacho para relajarse, suele estar tensa. Es un conjunto de nervios, músculos, huesos, ligamentos y tendones interconectados, los cuales suelen estar adoloridos sin que lo percibamos. Hasta que sentimos otras manos masajearnos.

Sugerencia de Eros
11.    Relaja para excitar. Ya sea sentado o acostado pídele a tu pareja que respire profundo, coloca las manos en su costillar posterior y siente el movimiento de sus inhalaciones, acaricia, cosquillea toda la espalda y observa cómo su piel se va ‘poniendo chinita’, viaja hasta las brazos y los codos. Continúa hasta las axilas. Con algún aceite recorre desde su cóccix hasta la primera vértebra con ambos pulgares a cada lado de la columna. Regresa. Al llegar al cóccix, frota en su terminación e inicio de la línea de las nalgas. Enviarás más sangre a la zona pélvica, la cual necesitará para erectar su pene o clítoris.

Las nalgas
Otras favoritas del erotismo, según algunos especialistas nos fijamos en ellas porque nos recuerdan nuestro pasado primitivo cuando nos apareábamos únicamente en montura de macho sobre hembra, como otros mamíferos. Su piel es más rugosa. A cada lado de la línea divisoria, en ellas están un par de centros que ayudan a relajar el útero. En ellos, los puntos de estimulación que excitan la próstata y la producción de testosterona se sitúan alrededor del cóccix, cerca del ano.

Sugerencia de Eros
12.    Descubre su textura con tu lengua y permítele sentir la rugosidad de ésta y las temperaturas con tu saliva. Haz un masaje lingual circular en el cóccix y sube (no se recomienda lamer el ano, es una zona séptica). Da pequeños mordiscos y succiones con los labios, como si fueran ventosas e irruma; es decir, haz sonidos vibratorios con la boca. No olvides el pliegue que las une con las piernas.

Los dedos y las manos
Las yemas, en especial las del pulgar y el cordial, al ser succionadas con la boca, emulan el fellatio. Hay una conexión sensorial. Las manos siempre están ávidas, por eso las entrelazamos, las tomamos al saludarnos o mostrar cariño, protección unión, o simpatía. Hay que acariciarlas para recordarles su máximo fin: conectarnos.

Sugerencia de eros
13.    Dedos que se besan. Cuando estén haciendo el amor o besándose, en cualquier juego erótico, coloquen sus palmas una frente a otra y que sólo las yemas se toquen muévanlas y entrelacen los dedos, recorre cada una de sus falanges. Puede sonar a un ejercicio ñoño pero surgen grandes sensaciones y crean necesidad de unión.

Abdomen, pelvis y pubis
La zona que nos aproxima a donde hacemos la magia suprema. Desde las costillas, el ombligo hasta la pelvis está cundido de sensibilidad. Por eso sentimos cosquillas que nos pueden reventar de la risa desde niños. La cintura femenina es un punto de atracción, justo al finalizar el costillar, a los lados, hay un punto sensible, prueba presionándolo. Dibuja el ombligo con la boca e hinca tu barbilla presionando el vientre. Verás. Todo conspira para preparar a los genitales. El pubis cubierto de vello guarda un secreto: feromonas. De acuerdo a Ana Cerón “no hay razón para depilarse por completo, es una zona impregnada de nuestro aroma, de poder de atracción”.

Sugerencia de Eros
14.     Masaje pélvico. Coloca ambos pulgares en sus huesos de la pelvis y muévelos hacia abajo con un poco de presión, como si dibujaras con ellos un calzón. Llega hasta el pubis y con el resto de los dedos toca su entrepierna. Blofea con los genitales, no los toques. Aún.

El pene y los testículos
El pene está subdividido en zonas de poder, podríamos seccionarlo en anillas de dos a tres centímetros. La parte medular está en el glande, el más sensible por eso hay que dejarlo para el final. Hay que estimularlo en espiral, rodeándolo. Presionando levemente para promover su erección. Hay que reeducarlo, enseñarle a sentir porque ya se acostumbró a los tirones y jalones que lo hacen desperdiciar su potencial sensitivo. Así como promover una eyaculación no controlada. Mostrarle que entrar y salir frenéticamente es un desperdicio, debe aprender a recorrer la vagina y dejarse masajear por ella. Los testículos, en su unión con el pene ofrecen un área fascinante así como el perineo que es la vía para estimular a la próstata, para hacerla vibrar y generar un orgasmo no eyaculatorio. Su textura es especial, su piel delgada y rugosa. Explóralos. Solo o en pareja.
Sugerencia de Eros
15.    Juego de contracciones. La mejor manera de mostrarle a un pene nuevas dinámicas es a través del estímulo vaginal. Para ello, debes contar con suficiente fuerza del suelo pélvico ejercitándolo con Kegels. Pídele que te penetre y se quede inmóvil, y presiónalo con tu vagina. Masajea. Cuanta más fuerza tengas más control tendrás e incluso podrás dar estímulo con diferentes ‘anillos vaginales’. Los irás desarrollando. Pídele que salga un poco, a la mitad y gire su pelvis para estimular el glande con las paredes vaginales. Un poco más y de pequeñas embates en el vestíbulo después que entre hasta lo más profundo y combinen en ritmos y profundidades. Intermitentemente presiónalo con la vagina, igualmente, a diferentes ritmos, sostiene y después hazlo rápido; especialmente cuando eyacule. Eso es hacer el amor, entrar y salir como perrito en brama es masturbarse con una vagina.

La vulva y la vagina
Un mundo por descubrir. La vulva con su labios mayores y menores, estos segundos más sensibles e ingurgitables (se hinchan, enrojecen y llenan de sangre), así como el clítoris, órgano eréctil, que al excitarnos, duplica su tamaño. Lo que ves sólo es la quinta parte: el capuchón y el glande. Adentro se extiende por encima de los conductos uretrales y termina en el punto G; el cual puedes tocar desde nuestra vagina. Ahí donde el pene encuentra su lugar, es flexible y suave. Requiere de tiempo y estímulos para humedecerse lo suficiente, para que las glándulas le den acuosidad y pueda recibirte. Según una encuesta realizada en 2010 por el Instituto Mexicano de Sexología, el 80% de las mujeres no están excitadas o listas al momento de ser penetradas. No sólo causa dolor sino dificultad para llegar al orgasmo. Los estímulos fuertes y repetitivos tanto al clítoris como a la vagina ‘queman’ la sensibilidad, adormecen las terminales en vez de despertarlas.  Tiene un potencial multiorgásmico, es capaz de eyacular, tiene muchas sorpresas escondidas si sabes buscarlas.

Sugerencia de Eros
16.    Regalo de venus. Comienza por observarla, deslizar tus dedos por los labios mayores hasta el perineo, sube ahora por los labios menores y detente en el orificio uretral. Repite el recorrido con la lengua, sopla un poco para que perciba temperaturas. Coloca los labios sobre el clítoris, ábrelos poco a poco y deja salir apenas la punta de tu lengua. Muévela en círculos, succiona. Todo es sutil. Tómate tu tiempo. Presiónalo ligeramente con los labios y vuelve a masajear, lingualmente. Conforme sientas que va lubricándose, toma un poco de fluido del vestíbulo vaginal y expándelo por los labios. Asegúrate que esté muy húmeda e introduce el dedo pulgar y el cordial (o el anular y el cordial) con las yemas de los dedos viendo hacia ti, de frente. Apenas un par de falanges, no más. Presiona hacia su ombligo. Da ligeras presiones circulares, encontraste su punto G. Siente cómo va creciendo. Combina con besos y recorridos linguales al clítoris. Y obsérvala disfrutar. Al llegar al orgasmo, repite, con mayor sutileza (ya está estimulada) permítele llegar al clímax tanto como desee.

Un indicativo de la humedad de su vagina está en la boca. Si su boca está seca, la vagina también lo estará. Los besos fomentan la lubricación, debes besarla hasta percibir que su boca es acuosa, hay una conexión. La lengua está activada con nuestro clítoris.
La capacidad para orgasmar tiene que ver con la libertad que sientas para recibir los embates del pene.

La entrepierna y las rodillas
Comprenden circuitos completos de terminales nerviosas interconectadas con el resto del cuerpo. En la entrepierna hay terminales correspondientes al clítoris, acariciarla es activarlo. Las corvas de las rodillas o hueco poplíteo, llenos de venas, pueden generar una mejor circulación a la zona genital. En las rodillas suele haber presión y tensión, hay que relajarlas, quitarles peso con caricias.

Sugerencia de eros
17.    Arañas con las manos. A lo largo de las piernas y sobre las rodillas, coloca los dedos juntos creando una pinza. Súmelos un poco en la piel (cuidado con las uñas), y abre lentamente los dedos hasta que queden tus dedos completamente abiertos y regresa. Cadencioso simulando una araña que camina desde los tobillos hasta la pelvis. De abajo hacia arriba.

Los pies
Dotados de puntos reflexológicos que se conectan con todo el cuerpo, con todos los órganos. Por supuesto con los genitales. Masajearlos puede incluso inducir el orgasmo.

Sugerencia de Eros.
18.     Orgasmo plantar. Unta tus manos con un aceite aromático, a maderas de preferencia y masajea presionando en pinza con los dedos pulgares y el índice/cordial entre el talón y el tobillo, deslízate y haz presión en el centro del talón. Sube poco a poco en elipses hasta el inicio del arco, al final del metatarso donde encontrarás el primer punto sexual en el centro de la planta. Insiste, creando relajación y excitación. Combínalo al succionar con la boca el dedo pulgar (del pie, obvio). Sigue el recorrido hasta  el inicio del arco lateral debajo del dedo pulgar, repite. Termina deslizando tus manos hasta las rodillas, detente, regresa y repite esta vez hasta la entrepierna. Estará listo para una larga y perfecta acción.

Este post es presentado por la Píldora de la Libélula . Búscalos en Face facebook.com/libelulaSOS y mantente enterada de sus propuestas e investigaciones. Ya es hora de que todas dominemos la anticoncepción de emergencia. Y si andas en esas emergencias, llama al 01 800 00 MI SOS donde expertas en la salud te sacarán de todas tus dudas, antes y después de haber tomado la Píldora de la Libélula, los cambios posteriores posibles en tu ciclo, desajustes hormonales que pudieron provocarse, todo!

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Dec
12

Estímulos eróticos para compartir ParteII

Comencemos con las prácticas para erotizar, como estuvo prometido en el post anterior. Debes iniciar por explorar tu cuerpo (no sólo tu genitalia), tus zonas de goce y después conocer el del género opuesto (si eres heterosexual. Si no, tu pareja tendrá un mapa muy similar al tuyo). Asume “si yo logro distinguir cada sensación, yo comparto con mi pareja; no espero que venga y me descubra. Él/ella puede complementarme y enriquecerme con su técnica pero no me puede enseñar dónde voy a sentir”. O claro, qué es lo que debe y tiene que gustarte. En el caso de las mujeres, nuestro bagaje nos ha llevado a ‘comprarnos’ estímulos que culturalmente nos enseñaron que debíamos disfrutar. Al considerarse inadecuado el que una mujer explore sus genitales, se le insta a esperar a que su compañero sexual llegue a enseñarle. Y si él aprendió –por lo regular viendo porno- que su mujer debía gemir como loca, poner el ojo de huevo cocido y llegar al éxtasis si él la penetraba con fuerza a un mismo ritmo frenético, mientras ella lo que siente es dolor y todo menos un orgasmo, se asumirá que algo funciona mal en ella. Por eso muchas mujeres se creen anorgásmicas. Si se hubiera ‘mapeado’ antes tendría la capacidad de saber cómo debe ser estimulada.

Pero en este nuevo orden donde la erótica es personal y se comparte, donde cada uno es responsable de su placer y enriquece al de su amante ¿te imaginas lo que se puede lograr? Prepara tus sentidos y viajemos de cabeza a pies.

La piel
El más grande órgano sexual  con posibilidades infinitas. Cubre todo lo que somos y al mismo tiempo se subdivide y se adapta a cada parte. Recubierta de vello, cundida de terminales nerviosas, de ramificaciones dispersas en distintas zonas. La piel tiene que erotizarse, descubrir su textura tan diversa, morderla, lamerla, saborearla: no sabe igual la de una rodilla que la del abdomen; sus olores distintos, su sudor, sus durezas, sus adornos como los lunares. La piel quiere que las desnudes, la acaricies en toda su extensión.

Sugerencia de Eros
1.    Patinaje sobre piel. Masajea el cuerpo de tu pareja untándolo de un aceite ligero de olor suave. Cubran ambos sus cuerpos por completo, desde la cara hasta entre los dedos de manos y pies y recuéstense uno sobre el otro intermitentemente. Permitan que sus cuerpos se acaricien, resbalen, tóquense piel con piel, entrelacen las manos. Recorre las piernas de tu amante con los pies. Toca su espalda o su abdomen con los pechos, sus nalgas con la entrepierna. Y siente conscientemente cada caricia, no el todo. Desliza el antebrazo por todos sus bordes. Colóquense espalda con espalda y arquéense sobre el otro, creen un vaivén, que las espaldas se acaricien de un lado a otro. Siente su columna frotar la tuya. No uses las manos, la piel puede acariciar por sí misma.

Buen tip: colóquense sobre una sábana de algodón que después puedan lavar o que no importe si queda manchada con el aceite.
El cuero cabelludo
Todo él está cubierto de varias vainas o de folículos pilosos. Cuando el pelo se mueve se debe al músculo horripilador que lo enerva. Bordeando el pelo se encuentran las glándulas sebáceas. Cada parte siente. No por nada casi todos amamos que nos hagan ‘piojito’.
Sugerencia de Eros
2.    Despeina. Ya sea como estímulo único o durante otras labores amatorias (muy bueno durante un fellatio), coloca ambas manos en su nuca y recorre ascendentemente con las yemas de los dedos. Al llegar a la coronilla, presiona un poco y circularmente, con suavidad e intercambia presiones con los huesos de la palma. Da ligeros tirones y acaricia. Reinicia desde la nuca. Crearás un circuito de sensaciones que avivarán la circulación en su cabeza y cara. Los besos se sentirán más, los ojos se obligan a cerrarse y ayudan a la conexión.  Debe ser hacia arriba, ya que el deslizamiento de la coronilla hacia la nuca tiende a relajar, no se te vaya a quedar dormido(a).

Los ojos
Recopilan casi toda la información. Ver es un deleite, en especial cuando la imagen está cargada de sensualidad. Aliméntalos creando un ambiente que te resulte excitante: la iluminación suave o la penumbra, íntimo o a la vista de otros. Observa, date tiempo para descubrir lo que nunca has visto en el cuerpo de tu amante, asómate a lo recóndito. Déjate observar, no juzgues lo que no te gusta de cuerpo, muéstralo y descubre su sensualidad. Sí, en tu barriga también hay sensualidad.

Sugerencia de Eros
3.    Delineador de lengua. Estímulo tierno pero efectivo. Después de una buena sesión de besos y de preferencia recostados besa sus ojos y prosigue pasando la punta de tu lengua por todo el nacimiento de sus pestañas del lagrimal hacia afuera, pocas veces erotizamos los párpados.

La nariz
El sentido del olfato es vital en la erótica, el olor del amante es un ingrediente importantísimo; el propio olor, sabernos con un olor irrepetible: es nuestra marca registrada. Dejar impregnada a la pareja con nuestro olor personal (no a la loción, a ti) es una huella de que nos conectamos. Ana Cerón recomienda, “mientras inhalas sobre una parte del cuerpo de tu amante, te darás cuenta que la lengua está pegada a tu paladar, separa la lengua y verás que no huele igual. La lengua le hace el amor al paladar mientras tú percibes un aroma”. Reconoce cada olor distinto en cada zona. Por otro lado están las feromonas, las cuales percibimos inconscientemente a través del órgano vomeronasal, ellas nos dictan la química de la atracción.

Sugerencia de Eros
4.    El secreto de Cyrano. Acaricia tu nariz con sus genitales. Y claro, sus genitales con tu nariz (tacto-contacto). Un verdadero ejercicio de confianza y que te exige hacer a un lado el pensamiento, siente, quítate esa idea absurda de que ‘ahí’ nos huele mal. Lleva tu nariz a su zona genital y recorre hasta la entrepierna, con ésta roza su clítoris o glande, cierra los ojos y combínalo con algunos juegos de lengua (el olfato y el gusto trabajan juntos). Sobre la vulva o el cuerpo del pene. Respira, percibe, luego coloca la lengua y muévela verticalmente al tiempo que exhalas. Crearás un juego de temperatura: tu saliva fresca y la tibieza de tu exhalación.
Las orejas
Para conectarte, escucha, susurra. Recuéstate sobre su pecho y escucha su corazón mientras se acarician. Las mujeres solemos ser más auditivas, aliméntanos el tímpano, di lo que sientes o lo que te hacemos sentir. Los jadeos, los gemidos, las palabras ‘sucionas’ o picosonas, todo contribuye.Escucha, déjate guiar. Es penoso estar con una piedra, con quien no hace el menor ruido, no sabes si ‘vas bien o mejor te regresas’. Necesitamos oír que estamos teniendo sexo.

Sugerencia de Eros
5.    Un clásico evolucionado. Además de deslizar la lengua por sus orejas (buena idea lanzar la caricia desde el cuello), vas a estimular sus genitales desde ahí. Sí, con reflexología auricular erótica. Ya sea presionando con la punta de la lengua o con los dedos combina el viaje de tus besos con estímulos a los puntos reflexológicos correspondientes al útero, los testículos y  los genitales externos. Sigue el mapa y provócale tanto bienestar como cosquilleo desde aquí hasta allá abajo. ((TE ENVÍO LA IMAGEN CON EL MAPA REFLEXOLÓGICO PARA QUE LO ILUSTREN PORQUE ESTÁ EN CHINO EXPLICAR LOS PUNTOS EXACTOS))
*Buen tip: no abuses de la cantidad de saliva, escuchar que hay una ‘alberca’ ahí suele distraer.

El cuello y los hombros
Zonas reconocidas desde siempre como erógenas, de las favoritas en todas las culturas: los kimonos de la geishas se colocan ligeramente echados hacia atrás para descubrir el cuello y el inicio de la espalda, para alborotar a los caballeros. Su movimiento es sensual, en los hombros están un par de chacras sexuales (centros energéticos) por eso los movemos al bailar o al coquetear. El cuello en su unión con las mandíbulas y la clavícula suele percibir más el roce de unos dedos. Colocar la mano completa en la nuca brinda seguridad psicológicamente. Sí, acertaste, porque recuerda cuando nos cargaba nuestra madre.

Sugerencia de Eros
6.    Para él: toma una postura de espaldas a él mientras te penetra, como montada de frente a sus pies. Arquea tu espalda y pídele que lleve el ritmo de la penetración sujetándose de tus hombros. Toma sus manos y recórrelas hasta la clavícula. No se trata de lo que sienten tus hombros sino tu cuerpo cuando él toca tus hombros.
7.    Para ella: hazle el amor de frente, sentado en flor de loto (de chinito) y ella montada ‘abrazándote’ con las piernas. Pídele que te muerda (suavemente) en un hombro sobre todo cuando sienta que estás cerca de eyacular.
8.    Genitales desde la barba. De acuerdo a los mapas reflexológicos del rostro, la barbilla es el punto correspondiente a los genitales. Roza su cuello con tus labios mientras –sutilmente- presionas el centro de su barbilla con el pulgar.

Los pechos
Favoritos de la vista y el tacto. El primer objeto de deseo oral. Voluptuosos, suaves, provocadores de basculcopia, la atracción por su bamboleo cuando nos movemos. Son en gran parte tejido adiposo (grasa) y glándulas por lo que pueden doler si las manipulas con demasiado ímpetu. Cuando los pezones se jalan se merma la lubricación, deben acariciarse o succionarse. Son muy sensibles y están conectadas con el útero: el efecto de succión crea contracciones uterinas. De acuerdo a Ana Cerón, “tenemos hasta más de 26 zonas o puntos en cada seno que pueden activar sensaciones que nos lleven al orgasmo”.
Sugerencia de Eros
9.    Para él: cúmplele una fantasía. Recuéstate boca arriba y pídele que se monte sobre tu abdomen. Acaricia su pene con una buena cantidad de lubricante artificial o aceite hipoalergénico, desde la base y lentamente. Coloca su pene entre tus lolas, no importa si no son ‘grandes’. Sigue acariciando con el pene descansado entre ellas y empuja su cadera hacia atrás para indicarle que debe mover la pelvis para que su pene acaricie tus senos. Retira las manos y deja que ‘se entiendan’. Si te apetece, permítele eyacular (reconciliémonos con los fluidos, no son desechos)

¿Listos para probarlos? En el siguiente post, más ideas. Ya veo la sonrisa en sus caras!

Post presentado por

Dec
12

Estímulos eróticos para compartir ParteI

Nuestros sentidos están delicadamente afinados al estímulo pero requieren de nuestra colaboración consciente para conectarnos con ellos, porque hemos olvidado sentir lo que se siente sentir. Todos nacimos con capacidad sensorial ‘pura’ pero nos hemos llenado de miedos, juicios, bloqueos y sobre todo herencias culturales que nos enseñaron que nuestro cuerpo no nos pertenecía. En especial los genitales. ¿Cómo sentir algo que no es tuyo?

La erotóloga y escritora Ana Cerón, puntualiza que “el erotismo y la erótica, son la capacidad para contactar. La erotología es una ciencia que estudia las sensaciones. Más del 90% de lo que pensamos nos es nuestro, así nos dijeron que era, pero las sensaciones son nuestras. Los principios de la erotología están basados en los cinco sentidos pero nos hemos acostumbrado a usarlos desde la parte biológica, nos falta la parte sensorial”. Erotismo no es sexo, el sexo es parte de la erótica. Bien, prepárate porque hoy vas a despertar; a recordar cómo sentir y harás sentir como nunca.

Conciencia no es igual a pensamiento
Suena filosófico pero es práctico, para poder contactar con las sensaciones tienes que dejar de pensar y de juzgarte. La mayoría de la gente tiene sexo pensando: cómo se ve, qué tan grande es su pene, si está cerca o no del orgasmo, qué está pensando el otro, cómo debe colocarse. Por eso se vuelve aburrido y se cree que se ha hecho todo, buscando respuestas externas. Incluso, eso crea la angustia de desempeño, la dificultad para orgasmar, la falta de creatividad. Porque el ruido mental no da paso a la conexión sensorial. La colaboración consciente no consiste en pensar qué estás sintiendo sino en sentir lo que sientes. Con seguridad comenzaste a leer porque quieres convertirte en el o la mega rifa en la cama. Y sí, ese es el objetivo pero no puedes crear erotismo, goce en otro si no logras distinguir tus sensaciones –como bien dice Ana Cerón- “No puede existir una erótica entre amantes si no tienes una erótica de vida, si no sabes disfrutar”. Hay que comenzar ‘para adentro’. Conectar.

Por ejemplo, toca el dorso de tu mano, con las yemas de los dedos. Lo primero que sientes es el roce en la piel del dorso de la mano, ahora siente las yemas de los dedos de la otra. Es otra sensación ¿no es así? Ahora roza con las falanges. Lo que sientes en éstas es otra también. “Es tacto y contacto, dos experiencias sensoriales independientes. Esa es conciencia sensorial. No tuviste que pensar. Eso es lo que vas a aprender a aplicar en el sexo: la erótica.

De acuerdo a publicaciones del Howard Hughes Medical Institute, tradicionalmente pensamos que tenemos sólo cinco sentidos pero hoy, los científicos reconocen que tenemos muchas otras clases de sensaciones adicionales, tales como presión, textura, temperatura, propiocepción, o sea, el sentido que informa al organismo la posición de los músculos. Es la capacidad de sentir la posición relativa de partes corporales contiguas; la sensación muscular y movimiento; pero todas estas son incluidas erróneamente en el sentido del tacto. Las áreas cerebrales involucradas son llamadas somatosensoriales. El punto es aprender a percibirlas por separado. ¿Para qué? Para descubrir lo que es una oleada de placer y provocarla. La sensualidad no está en lo genitalizado, sino en todo el cuerpo.

¿Están listos?

En los siguientes posts les daremos toda una guía para cerrar este año y comenzar el siguiente con grandes, pero grannnndes estímulos esróticos. Enjoy!

Dec
5

Erotizando el condón, siente más

No nos hagamos, a una inmensa cantidad de hombres les retuerce ponerse el condón. Lo tildan como un instrumento ‘pus ya qué’, y si no tuvieran la conciencia (afortunada) de que es su única arma contra el contagio de infecciones de transmisión sexual, fácilmente lo suprimirían de sus vidas. Porque en cuanto a protección anticonceptiva, su uso es muy poco frecuente. Son realmente pocas las parejas estables que utilizan el preservativo como método para evitarse un embarazo no planificado. Por el contrario; pocas personas conciben el uso de condón si están dentro de una relación estable (significando ‘estable’ desde perspectivas subjetivamente personales). Es lo primero que botan cuando se agarran ‘confiancita’. El caso es que para muchos hombres es el castigo sexual por antonomasia. Y no deja de ser unamás de las creencias limitantes que se transportan de boca en boca. El uso de condón, me perdonan, pero puede convertirse en una práctica no sólo erótica y sensitiva sino proveedora de beneficios extra como control eyaculatorio y hasta generación de una firmeza más adecuada, juegos previos más eficientes, etc.

A ver, antes que nada señores, se requiere de su colaboración conciente. Porque si comenzamos -como todo en esta vida, abrigados por miedos, ideas, herencias culturales o ideológicas que nos han vendido más allá de la comprobación personal pero que ya las arraigamos a nuestra cabeza, será complejo. En este caso ir de entrada con la mente fija en ‘ponerme el condón me va a restar sensibilidad’, les va a mermar toda la práctica. Yo les aseguro que si nunca nadie (claro, si hubieran vivido aislados en una cueva) les hubiera dicho que ‘con condón no se siente igual’, y hubieran llegado sin esa  idea infiltrada en su mente a una primera ocasión de uso de condón, prácticamente no hubieran sentido diferencia sensitiva. Pero ya con la idea comprada, juraron que lo comprobaron. Nadie dice que no haya diferencia, pero esta se acrecenta por la idea regalada.

Ok, digamos que el glande al ser la zona más sensible, con una mayor concentración de terminales nerviosas, sufre una presión dentro del látex que lo puede, digamos, comprimir, y por lo tanto comprometer sus terminales nerviosas. Más no suprimirlas. Entonces el secreto va a estar en ‘revivir’ eso que se pudo disminuir. Ok? Vamos paso a paso.

La colocación del condón se convertirá en el juego, en la dinámica lúdica pero con un propósito de reencerder las terminales nerviosas. Necesitan comenzar por masajear la zona pélvica masculina. Supongo que no tengo que recordarles la importancia de erotizar, estimular todo el cuerpo como un órgano sexual integral sin sostenerse en la genitalización. Bueno, una vez que ya direccionen los estímulos a los genitales, comiencen por rozar con las yemas de los dedos desde la entrepierna hasta la unión de la misma con los pliegues naturales que surgen entre ésta y los testículos. Suben acariciando poco a poco hasta el monte pubiano donde masajearán con ligeras presiones. Formen una especie de triángulo con ambas manos, donde sus pulgarares se encuentran acariciando de arriba a abajo las ingles y bordes de los testículos y sus dedos índices se unen junto con el resto de los dedos en el monte pubiano. O sea el pene queda en medio de ese triángulo y aún no es tocado. No lo toquen, aún.

Esta erotización de la circunvalación del pene permite que se genere ansiedad, deseo por recibir caricias directas en el pene y eleva el potencial sensitivo por ende. Ahora sí, procedan a dar caricias ya sean manuales u orales desde  el nacimiento del tronco del pene y hasta la mitad del mismo (claro, se agradece que la zona esté algo recortada del vello, señores). Si lo hacen de manera manual, utilicen unas gotas de Soft Lube de su preferencia. Esto, porque si no aplican humedad y lubricación, el estímulo será menos efectivo. Y además, la frescura que se percibe al contacto con el lubricante también estimula. Las caricias deben ser ascendentes y, repito, no más allá de la mitad del tronco del pene. Háganlo tan duradero, como sea posible. Nuevamente crearán ansiedad y deseo por recibir caricias pero esta vez en la zona más sensible, o sea el glande. En este caso deben utilizar una cantidad muy pequeña de lubricante con el fin de no dejar muchos restos en la piel que pudieran hacer que el condón se deslice hacia afuera posteriormente.

Ahora sí, estimulen manual u oralmente el glande pero no se instalen, que sea prácticamente ‘de paso’, ‘de pasadita’. Y ahora sí, procedan a colocar el condón. Supongo que saben, y si no les recuerdo, que deben colocarlo sobre el glande, presionando el reservorio del condón (la punta del mismo) con los dedos índice y pulgar para impedir que quede aire y pueda generarse una burbuja que provoque que se rompa por presión. Entonces una vez que hayan desenrollado la mitad del mismo y por lo tanto ya se encuentre fijo, coloquen en sus dedos otra pequeña cantidad de Soft Lube y comiencen a estimular el glande. O sea, el mismo que ya está dentro del condón obviamente, debe recibir caricias y presiones sobre el camino que naturalmente marca la corona del glande. Circularmente y con bastante lubricante ya que el que contienen los condones no será suficiente y pueden lastimar o romper el látex si no lo extra lubrican. Usen el condón que deseen, Sico tienen una amplia gama para todos los gustos y necesidades. El punto es extra lubricarlo, cuidando que en la piel, en la parte que aín no cubren con el condón, no queden restos ya que pueden provocar que, repito,  el condón se resbale y salga quedando dentro de la vagina durante la posterior penetración.

Presionando y acariciando el glande con lubricación extra, ‘revivirán’ la posible sensibilidad que pudiera perderse por la presión dentro del condón y crearán sensaciones muy placenteras, que precisamente se permiten por la textura del látex y la humedad adicionada. Entonces, y aprovechando que sus dedos siguen algo lubricados terminen de deslizar el condón hasta la base, hasta topar con pelvis. Y sigan estimulando a lo largo de todo el pene ta cubierto por el condón. Sigan insistiendo en la corona del glande. Todo con mucho cuidado y sin utilizar las uñas o romperán el preservativo. Y cuando gusten, pueden dar paso a la penetración.

Después de esto, bien aplicado, que a mí no me vengan con que no se puede disfrutar de una buena puesta de condón y que no se recobra prácticamente en su totalidad la supuesta sensibilidad perdida. Pruébenlo. Lo van a amar.

 
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