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Nov
30

Posturas y técnicas con más picante (venga caballeros)

Hoy vamos a trabajar con los hombres. Algunas técnicas y posturas con su respectivo toque caliente. Dejen a sus chavas con el aliento entrecortado.

La cortesana o ‘De pie me sale mejor’
Al estar parado, tu cadera está libre de presión y tienes mayor libertad de movimiento. Busca una superficie donde ella pueda sentarse y su vagina quede a la altura de tu pene, como el tocador o una mesa. Penetra lentamente y una vez que estés ‘a tope’, balancea tu pelvis de lado a lado, eso ‘despertará’ sus paredes vaginales. Posteriormente muévete hacia atrás y adelante. Ella deberá rodearte con las piernas y puede masajear tus nalgas con las plantas de sus pies. Mantén un ritmo de penetración: entra profundamente, espera unos segundos y sal de golpe más allá de la mitad de tu pene.

*Ponle más picante
Pídele que arquee su espalda o se recargue hacia atrás y eleve sus piernas para liberar su clítoris. Al tiempo que penetras, podrás masajear este punto, presiona un poco y acaricia en círculos.

Perrito en la orilla
Pídele que se coloque en cuatro puntos (sobre manos y rodillas) en el borde de la cama. De pie, penetra y no salgas. Sólo mueve la pelvis en círculos, insistiendo hacia arriba, así estimularás su punto G. Combina con movimientos rápidos. Procura que esté bien lubricada natural o artificialmente

*Ponle más picante
En vez de sostenerte tomando su cadera, inclínate un poco y toma sus muslos, con los dedos en su entrepierna. Ese roce la excitará más. Puedes hincarte sobre la cama. De vez en cuando dale unas palmaditas en las nalgas, suaves.

El vaivén
Recuéstate con las piernas estiradas y pídele que se monte en ti. Un vez que hayas penetrado ella deberá acostarse hacia tus pies e igualmente estirar las piernas ligeramente abiertas sobre tu pecho. Tómense de las manos y tiren hacia ambas direcciones.  Al jalar hacia ti penetrarás y ella, al tirar hacia sí, permitirá una ligera salida de tu pene. Se crea una palanca movida por ambos y tú ‘trabajarás’ menos.

*Ponle más picante
Cuando te toque halar sus manos, mantenla inmóvil y levanta tu cadera ligeramente, eso le dará una sensación de mayor tamaño de tu miembro en su interior. Hazlo poco a poco, puede ser doloroso para ella, depende de tus dimensiones. Si tus pies son suaves (no te atrevas si tienes callo de piedra pómez), de vez en cuando puedes acariciar con ellos sus pechos.

La estrella
Recuéstala y abre sus piernas dando ligero masaje, pasa una de tus piernas entre las de ella y penetra de costado. Toma de apoyo tu brazo opuesto. Entra con fuerza, tu muslo tocará su clítoris. Es una postura perfecta para besar su boca y pezones.

*Ponle más picante
Durante el movimiento, ve girando su espalda hasta que queden como cucharas, levanta su pierna de arriba y colócala sobre tu cadera. Toca directamente su clítoris con ligeros y rápidos toques, ya estará previamente estimulado gracias a tu muslo.

La varilla
Híncate sobre una superficie cómoda, ella recostada frente a ti. Levanta su pelvis y sostenla con las manos. Pídele que sostenga ambos pies sobre uno de tus hombros. Todo el trabajo está en tus bíceps pero será profunda y ceñida.

*Ponle más picante
Con tus dedos haz círculos hacia adentro en sus nalgas, sobre todo en los isquiones, los huesitos. Relajará su vagina y le permitirá sentir mejor.

Contra la pared
De pie, móntala en tu pelvis y recárgala en la pared. Una vez que hayas penetrado, pídele que deje caer sus piernas hasta quedar casi parada en el aire. Tú sostendrás todo su peso, así que respira. Al relajar sus piernas hay un perfecto roce de ambos pubis. La sensación será muy intensa. Si llegaras a cansarte, pídele que ayude un poco al pegar sus plantas de los pies hacia la pared, tendrá un ligero soporte.

*Ponle más picante
Para fingir que no has perdido la energía y evitar terminar sudoroso y con la lengua de fuera, cuando estés por sucumbir -sin perder la penetración- llévala hacia la cama y déjate caer sobre ella en una especie de misionero desesperado, pídele que deje las piernas extendidas.

Las Montas
Te toca descansar. Recuéstate y pídele que se monte sobre tu pelvis, una vez que la hayas penetrado, sugiérele variaciones ya sea de manera literal o promueve los movimientos colocándola como desees. Puede acuclillarse, colocar sus pies sobre tu pecho o arquearse sobre sus rodillas. Déjala llevar el movimiento, ínstala con un ‘quiero que hagas que eyacule’ (en tu propio lenguaje). Del mismo modo, puede salir, girar y quedar montada de espaldas a ti. En todas las montas puedes apoyarla un poco moviendo sus nalgas con tus manos.

*Ponle más picante
Encárgate de sus lolas, besa, succiona y masajea. Eso la animará a tener un ritmo más rápido y contínuo.

La unión de la mariposa
Siéntate en la cama con las piernas estiradas y recárgate en la pared o cabecera. Ella deberá sentarse en tu pelvis sostenerse sobre sus pies, arquear las espalda y colocar las manos sobre la cama. Todo el muelleo lo deberá llevar ella y tú tendrás un espectáculo visual perfecto de su vulva y el bamboleo de sus pechos.

*Ponle más picante
Acaricia sus rodillas y entrepiernas, rózalas con las yemas de los dedos. Genera un cosquilleo y elevarás su temperatura.

La balanza
Siéntate en la orilla de la cama, llévala a sentarse sobre ti, de espaldas y con las piernas abiertas. Con los pies en el suelo deberá sostenerse y elevarse para permitir las penetraciones. Acaricia su espalda y apóyala subiendo y bajando su cintura.

*Ponle más picante
Con una mano encárgate de ambos pezones, dando ligeros (li-ge-ros) tironcitos. Haz círculos en la areola con tus yemas y con la otra mano masajea en el mismo sentido su clítoris. Procura que los movimientos en ambas zonas sean idénticos, tanto sus genitales como pezones están conectados y provocan contracciones uterinas.

Ahora, el toque final.

Nada más maravilloso para llegar a los confines del placer que unir un par  de grandes aliados con estas posturas. Un Kinky Maca, del que ya platicamos AQUÍ y un buen lubricante como Soft Lube, ¿cuál les gusta? ¿Qué tal ponerle variedad y unir fuerzas? El Mix, les da una probadita de cada uno, seis sobres para alternar. Les recomiendo comenzar con el Soft Lube Pleaure Plus. Que, como ya les he contado, contiene L-arginina, una enzima de origen natural que fomenta una mayor  microcirculación en las zonas genitales tanto del hombre como de la mujer. Así que entre la maca y el lubricante, nombre, ¡noche de envidia! Pásenla maravilloso, se lo merecen.

Nov
29

Bloqueos sexuales

La sexualidad tiene un enorme papel en el camino de   desbloquearnos y en pocas palabras hacer una obra de arte de nosotros mismos. Claro, el arte es subjetivo así que se trata de autoconsiderarse una obra de arte, no que los demás decidan si lo eres o no.

Suena complejo pero la cosa trata de desbloquearnos sexualmente para que sanados a través de la sexualidad nos desbloqueemos como personas. Puede suceder de manera opuesta, el camino puede ser al revés pero lleva a lo mismo. Partimos de bloqueos, creencias generalizadas y limitantes, aceptadas por todos más por comodidad o miedo que por comprobación.

En la sexualidad es común vivir bloqueos que se traducen en no poder disfrutar del cuerpo (desde miedo a los propios genitales, fuerte autodrítica al físico o al rendimiento, vergüenza disfrazada de pudor, etc.), hasta imposibiliad para llegar al orgasmo, para expresar los deseos, para decidirse por un método anticonceptivo; incluso sentir, sen-tir, hay quienes están bloqueados sensorialmente y simplemente no sienten (no quieren sentir). Muchos otros inconcientemente creen que no tienen derecho a ser amados o a disfrutar o esperan que el día que bajen de peso o ganen más dinero serán deseados, antes no. O ven el sexo con terror, con angustia, como un medio para contactar un lado humano oscuro y pecaminoso. El placer les genera culpa, porque les enseñaron que la gente debe sentirse mal y tener quejas sobre su vida para encajar en la dinámica social. A nadie le gusta escuchar lo bien que nos sentimos, lo maravillosa que es nuestra vida de pareja. Pero eso sí, no llegues hecho un mar de lágrimas a contar tus infortunios porque te encontrarás con más de cinco pares de orejas dispuestos a escucharte (más que por darte consuelo, por dárselo a sí mismos).

Hacer conciente quienes crearon en nosotros esos bloqueos, quiénes nos convencieron de que el sexo es sucio, de que el cuerpo es feo, de que el amor apesta, de que sentir placer es de putas o de barbajanes, de que no se es lo suficientemente atractivo o que nuestros genitales no son lo suficientemente poderosos, de que la masturbación es un pecado, que respetar la diversidad sexual es de gays, de que darse espacio para encontrarse con el ser sexual es inútil, etc. nos hace encontrar la hebra de esa madreja asquerosa que nos frena y que llega a afectar hasta nuestra salud. Pero sobre todo, que está actuando en detrimento de nuestra plenitud. En serio, piensen hoy que tengan un espacio en esas personas o situaciones que los tienen atados inconcientemente. Se van a encontrar con una de sorpresas ¡! Se los juro. Ahi se los dejo de tarea.

Nov
28

Los 12 anillos vaginales y cómo estimularlos


Por lo regular vemos a la vagina como un órgano enterizo el cual debe sentir ‘harto’ con la entrada y salida del pene a velocidades pornográficas. Pocas veces las mujeres trabajan en zonas específicas cuando se autoerotizan o bien, sus parejas masajean puntos específicos dentro del tracto vaginal.

Pues, en realidad y de acuerdo a diversas disciplinas como el Tao tenemos 12 anillos vaginales y quien realmente se ponga a trabajar en ellos, lo puede testificar. La vagina, se subdivide en 12 zonas, desde el vestíbulo hasta poco antes del cérvix. Imaginen un túnel rosa por el que caminan, cada dos o tres pasos sus paredes tienen ‘calidades’ diferentes. Lo mismo pasa con la vagina, se les llaman anillos por su forma cónica. Al ejercitarse diariamente con Kegels, van desarrollando no sólo fortaleza en el suelo pélvico sino que van aprendiendo a movilizar dichos anillos y usarlos a voluntad. Yo puedo decirles que claramente siento cómo muevo tres de éstos (incluso puedes sentirlo si colocas una mano en el vientre, porque ya están tan fuertes que la contracción es  perceptible al tacto), el primero en casi la entrada, en el segundo tercio y en el siguiente. Obvio los más alejados del vestíbulo son los que requieren mucho entrenamiento. Y esto, la pareja puede sentirlo en el pene, justamente que presionas la base del tronco y dos zonas medias del cuerpo del pene. Este, claro es mi caso pero hay quienes logran desarrollar los 12, y pueden masajear un pene como si tocaran una flauta, en 12 puntos del tronco, hasta el glande. Cosa que algún día lograré (hope so).

Por ejemplo, la erotóloga Ana Cerón, no sólo puede contraer los anillos completitos sino que mueve el tracto vaginal, lo mueve en distintas direcciones. Se los juro, pones una mano es su vientre y puedes sentir cómo -sin que su cuerpo se mueva un ápice- su vagina se mueve, como si trajera un alien adentro jaja. En serio. Claro, ella es sacerdotisa taoísta y lleva más de 20 años entrenando pero de que todas podemos, podemos.

Ahora, en sentido ‘ejecutorio’ por así decirlo, el estar dotadas de dichos anillos nos proveen capacidades para percibir placer de manera gloriosa. Y ojo señores,  la cosa no es entrar y salir de la vagina y empujar frotando porque de este modo lo único que se logra es adormecer las pocas terminales nerviosas que hay ahí (si nos pusieran muchas nos morimos en un parto del dolor). Por desgracia es lo que casi todos hacen: entra-sale-entra-sale-más-más rápido-entra-sale-más- todavía mas rápido-se viene (él claro), y punto. Es como frotar con un dedo a velocidades altas la palma de la mano, se duerme, ¿o no? Bueno pues además de penetrar lentamente, leeento y salir leeento acompañados de giros de tornillo, para que el pene vaya estimulando poco a poco cada zona, hay que trabajarlas de manera independiente.

Los anillos se pueden ir descubriento al penetrar a diversas profundidades, manteniéndose en ese masaje hasta esa distancia, primero (como buen mexicano, nomás la puntita) o sea dejando que el glande masajee el primer anillo tras el vestíbulo, luego ir ligeramente más adentro y seguir entrando sólo hasta ahí, etc. También los pueden combinar, tal cual las penetraciones del Tao que ya habíamos puesto acá. O sea movimientos profundos, luego apenas en el primer tercio vaginal (donde está la mayoría de la sensibilidad, 3 a 6 cm ¿ven que el tamaño no importa?), y luego llegando hasta el fondo. Pero no dejando que todo el pene entre hasta ‘topar pared’ y saliendo y ya.

En los últimos años hay algunos investigadores que juran que están descubriendo el hilo negro porque encuentran zonas de la vagina que en estudios parecen más sensibles -y miren que esto ya lo habían descubierto hace milenios los taoístas- entonces dichos investigadores los denominan punto A, o Punto D, etc. cuando en realidad son estas zonas, los anillos, lo que pasa es que en occidente no se explora la genitalia femenina en términos de placer. La vagina incluso tiene puntos reflexológicos conectados con órganos como el hígado, el bazo, riñones, etc. que se pueden trabajar desde la vagina a través de masajes, pero eso lo dejaremos para después.

Por ahora ya tienen tarea, a solas por ejemplo al introducir un par de dedos o un dildo  a distintas profundidades, contrayendo paraque vean tanto la fuerza de su tracto como en qué puntos dan mayor presión (casi todas tenemos uno o dos anillos más fuertes que otros) y en pareja con diversas penetraciones e incluso masaje manual para ir descubriendo los anillos poco a poco. Venga

Nov
14

Petting. Sin penetración sí hay fiesta

El petting, o mejor conocido en nuestras tierras como ‘faje’, suele comprenderse como una preparación para el sexo coital, ir humedeciendo el camino para la triunfal entrada del pene. No obstante, puede constituir no sólo una parte fundamental del encuentro sexual sino el contacto per se. Padecemos enormes mitos con respecto a los previos. En términos sexológicos se denominan ‘prolegómenos’. Es curioso que se le haya designado este vocablo a tan disfrutables e imprescindibles estímulos puesto que de acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española, prolegómeno significa “Preparación, introducción excesiva o innecesaria de algo”. ¿Innecesaria? Y justo así es como muchos los perciben: una obligación heredada de una cultura neo liberal donde el placer de la mujer es tomado en cuenta. Porque la mayoría de los hombres cree que una vez con el pene erecto el siguiente paso es introducirlo y que ahí yace el placer. La razón clara es nuestra genitalización casi patológica del sexo. Es decir, el creer que todo está en un entra y sale de pene contra vagina y lo demás resulta ‘de a mentis’. Pues, aunque lo dudes, el petting suele requerir de finas estrategias y puede dar nota de la calidad del amante; mucho más que una penetración. Porque insta a crear de todo un estilo amatorio.

Los prolegómenos son base imprescindible en la terapia sexual para diversas disfunciones y dificultades. Son utilizados como herramienta básica en casos de eyaculación precoz, dispareunia (dolor femenino intenso al momento de la entrada del pene y durante el coito, acompañado de un tensión intensa de los músculos pélvico y vaginales), anorgasmia, falta de deseo sexual, entre muchas. La razón más obvia está en que los sexólogos les enseñan a sus pacientes a amar con todo el cuerpo y a diversificar sus contactos eróticos. Entonces, el instante en que el pene se introduce por la señora vagina se convierte sólo en un complemento. Y, tal cual deduces, la monotonía es menos común en dichas parejas. Aquí las estrategias y juegos que te prometen cambiar tu perspectiva sexual.

Por otro lado, muchas parejas eligen este tipo de técnicas amatorias, cuando aún no se lanzan al ruedo coital, por así decirlo. Apenas están experimentando juntos pero aún no llegan a la penetración. Es buen camino para comenzar. Sin embargo no debemos olvidar que sin el uso de un condón, aunque no haya penetración sí hay posibilidades de contagia de infecciones de transmisión sexual, y en casos poco comunes pero no exentos, embarazos si la eyaculación llegara poco más allá del vestíbulo o puerta de la vagina. Aguas.

El masaje, las caricias y hasta las presiones no deben limitarse a las clásicas zonas que supones erógenas. Tienes un extenso órgano –la piel- para estimular. Tú eliges pero un intercambio de masturbaciones puede darle al momento un toque de verdadero éxtasis. El punto fino consiste en ir despertando poco a poco todas las terminales nerviosas de sus genitales. No te lances enseguida hacia el clítoris ya que es la zona más sensible –de hecho de todo el cuerpo humano- e iniciar en éste ‘quemará’ las sensaciones en el resto de la vulva. Comienza o pídele a tu chavo que comience por acariciar suavemente los bordes de sus labios menores de arriba hacia abajo y detente circularmente en su vestíbulo vaginal. Posteriormente rodea con un dedo la periferia del clítoris, sube poco a poco por el tallo del mismo y finaliza en la punta del capuchón. Si la sensación resulta agradable puedes deslizar ligeramente este y descubrir el glande del clítoris . De ese modo cada centímetro de la vulva explotará de placer.

Enel caso del pene hay que seguir el mismo principio: de inicio, estimular la base del tronco del pene, los testículos (con mucho cuidado) y ve subiendo hasta terminar masajeando con el pulgar y en círculos tu glande. Entonces, podrá comenzar a tirar ligeramente de este. ¿Cómo ejecutarlos? Bueno, también hay posturas para este juego de ‘onanos’. Prueba estas.

Abrazo perruno
Ella deberá colocarse en cuatro puntos (perrito), él detrás y abrazarla. Él debe pegar el pecho a la espalda de ella  y casi recostarse encima. Con una de las manos estimular su clítoris al  tiempo que coloca una cantidad suficiente de lubricante a el pene para rozar su cóccix, ese frotamiento te permitirá masajear el pene al tiempo queella  llega al orgasmo entre sus dedos.

La V invertida
Él debe sentarse en una cama con la espalda recargada en la pared y las piernas estiradas. Ella deberá hincarse con las piernas abiertas sobre su pelvis. Con dicha abertura (en forma de V invertida) podrán estimular manualmente la vulva al tiempo que ella toma con ambas manos tu pene. Puede arquear su espalda para descubrir más su clítoris y al hacer presión en los músculos de las nalgas, exacerbar el orgasmo.

Manipulación con Clittage
El clittage consiste en rozar el pene contra la vulva y permitir que este dé masaje mientras utilizas las manos en otros puntos. Utiliza este par de posturas e inventa las tuyas.

Los percheros
Ella debe hincarse con las piernas abiertas y él exactamente igual  detrás de ella, su pecho contra su espalda. Él estimula su clítoris con los dedos de una mano y deslizel pene por encima de su vulva (no penetren aún, sé que es tentador pero aguanten). Satisfacción para ambos.

Frente a frente
Nuevamente hincados pero esta vez cara a cara, peguen sus pechos y permitan que el pene roce la vulva en movimientos constantes al mecer la pelvis. En tanto, masajea con un dedo lubricado su ano. Pídele que haga lo mismo (no te va a pasar nada, no es necesario que introduzca el dedo). El masaje en los músculos radiados del ano -dotado de numerosas terminaciones nerviosas- suele ser muy placentero.

Este post es presentado por la Píldora de la Libélula . Búscalos en Face facebook.com/libelulaSOS y mantente enterada de sus propuestas e investigaciones. Ya es hora de que todas dominemos la anticoncepción de emergencia. Y si andas en esas emergencias, llama al 01 800 00 MI SOS donde expertas en la salud te sacarán de todas tus dudas, antes y después de haber tomado la Píldora de la Libélula, los cambios posteriores posibles en tu ciclo, desajustes hormonales que pudieron provocarse, todo!

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Oct
26

Squirt Room: el paso a paso para lograr una eyaculación femenina


Bienvenidas al lugar donde todas somos potencialmente eyaculadoras. ¿Quieren probarlo? Preparen la cámara.
“Como una cascada, la marea yin surge desde la puerta de jade de la mujer y empapa el rostro de su amante”. Un códice sexual chino alude a lo que hoy conocemos como eyaculación femenina, el squirt que el porno ha hecho tan famoso, y que ha levantando curiosidades e interrogantes. ¿Seremos todas capaces de lanzar tal chisguete?

Nos tomó siglos aceptar que las mujeres tenemos orgasmos, ahora estamos ante el salto avalado por la ciencia donde además, nos admitimos capaces de eyacular. Creíamos que nuestra única forma de vivir el clímax era a través de contracciones uterinas-vaginales y extra lubricación. ¿Entonces qué sucede con aquellas cuyos orgasmos se acompañan de un proyectil eyaculatorio? ¿Se orinan? ¿Tienen ‘una fuga’? En 2001 se reconoció médicamente el término ‘próstata femenina’ y que él ‘chorro’ proviene de ella, pese a que Aristóteles escribió sobre ésta, en el siglo XVII el anatomista Regnier de Graaf diseccionó una y algunas disciplinas milenarias la mencionan. Entonces dichas mujeres dejaron de sentirse freaks para crear la simiente de uno de los últimos descubrimientos de nuestra anatomía: todas podemos eyacular. La cosa es cómo inducirla o ¿debemos esperar a que el hada del squirt se pose sobre nuestra pelvis?

La eyaculación nace en el punto G, la próstata femenina. Ese mismo que pocas saben que no es más que su clítoris. Lo que vemos cuando una mujer abre orondamente sus piernas sólo es el glande y el capuchón, la quinta parte del órgano. Por dentro hay un campo de conductos, cuerpos, tejidos; un ‘pene’ interno (¿Cuál envidia Dr. Freud?) y Mr. G es el cabo de este universo interior.  Si tuviéramos ojos de ultrasonido veríamos detrás del glande del clítoris casi verticalmente esta elongación, encima de la vagina y del canal uretral (el ducto que lleva la orina desde la vejiga).  Nuestra próstata está rodeada por glándulas que producen el líquido eyaculatorio, las glándulas de Skene, que contienen canales que expelen la eyaculación a través de la uretra (sí, el ‘hoyito’ por donde hacemos pipí).

Pero dirás, ¿y a mí qué? Lo que quiero es provocar o provocarme un squirt. Se requiere de arte manual. El códice chino antes citado deja claro que la mujer eyacula en el rostro de su amante, eso no es posible si él está penetrándola. Vamos paso a paso.

1.    Localiza el Punto G
La gran mayoría de las mujeres vírgenes y no, tienen entumido el punto G por falta de estimulación. Esa es la causa de que sólo unas cuantas (que son biológicamente sensibles de esta zona) eyaculen.

Coloca una muy buena cantidad de lubricante con base de agua en tus dedos. Comienza por estimular el clítoris por fuera, éste se llenará de sangre y pondrá erecto y por ende el Punto G será más palpable. Introduce el dedo medio con la palma de la mano viendo hacia el ombligo, no busques demasiado adentro, está a unos centímetros de la entrada vaginal, hacia arriba, exactamente detrás del hueso púbico. Mueve el dedo hacia el frente y siente una zona rugosa, acanalada, como una nuez. Al presionarlo sientes la dureza del hueso que está más adelante. La sensación es parecida a la de ganas de orinar.

2.    Masajea
Para entrar al Squirt Room hay que ejercitar el Punto G de manera frecuente. Mueve el dedo de manera circular, presionando un poco, da toques rápidos, detente y empuja ligera y extensamente. Estás entrenándolo, sensibilizándolo.
Esto hará que se hinche más y más, la sensación de inicio puede ser extraña pero dale unos minutos y se abrirán las puertas del Nirvana. Es posible que llegues al orgasmo sin eyacular.

3.    El ‘bautizo’
Aprender a eyacular requiere preparación, movimientos básicos, cadencia, ritmo y duraciones.
Esta es una combinación de técnicas personales con las de Alice K. Ladas, terapeuta sexual e investigadora; Annie Sprinkle estrella porno; y Deborah Sundahl, la gurú de la eyaculación, cuyos cursos y libros han llevado a la emanación del torrente femenino a miles.
>De preferencia sobre las rodillas en una superficie cómoda (y que puedas lavar), aplica los masajes anteriores al Punto G, insiste hasta que percibas con claridad que su tamaño ha aumentado; siente que todo lo que rodea es esponjoso. Ahora, combínalos con Kegels, o sea contrae intermitentemente los músculos pubococcígeos o PC (mismos que sostienes cuando aguantas la orina). Irás activando el nervio pélvico, responsable del orgasmo por Punto G (cuando el orgasmo proviene del clítoris, el nervio pudendo es quien responde y a eso vienen las contracciones y la lubricación abundante en la vagina, y no hay eyaculación vía uretra).
>Continúa, frota el punto G, rota el dedo, presiona y conforme te excites, recuéstate sin dejar de estimular, levanta las caderas presionando las nalgas. Sigue y repite los movimientos.
>Ahora, saca el dedo con rapidez y puja (o pídele que puje). ¡Puja!, contrae las nalgas con la cadera elevada y presiona por fuera haciendo círculos con la mano sobre los labios mayores que casi cubren el clítoris. Si sientes que la sensación inminente se escapa, repite. Concéntrate en sentir, va a venir, va a llegar.
>Y ¡viola! Surge la marea.
*Si no sucede a la primera, no te angusties, repite el proceso esa y otras ocasiones; es cuestión de entrenamiento. Tus músculos PC deben estar débiles y tu Punto G sigue dormido. Ejercita y estimula.

El torrente
No es orina, créeme. El punto G al hincharse presionó las glándulas de Skene contenidas en la esponja uretral y éstas expulsaron su producción eyaculatoria. La sensación no es igual a la de hacer pipí, el líquido es blanquecino, más espeso y huele distinto. Químicamente es básicamente glucosa, su PH es mayor, contiene menos urea y creatinina que la orina, además del llamado antígeno específico prostático PSA presente también en la eyaculación masculina (es la sustancia que se busca en el cuerpo de una mujer para comprobar un caso de violación).

La cantidad depende de factores hormonales, en qué momento del ciclo menstrual se está y que tan fuertes están los músculos pélvicos para poder lanzar un chorro modesto o una gran cascada.

Ya has eyaculado y no lo sabes
De acuerdo a los estudios del doctor Francisco Santamaría Cabello cuando la eyaculación es arrojada desde la próstata femenina puede tomar dos rumbos: ir hacia la abertura uretral y ser notoria, o retrógrada y depositarse en la vejiga. Analizó la orina de 24 mujeres antes y después del orgasmo y encontró antígeno específico prostático (PSA) en la de todas las que no habían eyaculado aparentemente.

¿De qué sirve eyacular?
Además de placer puro, de acuerdo al profesor de medicina patológica y forense de la Universidad de Bratislava, Milan Zaviacic, la próstata femenina tiene dos funciones: exocrina, manufacturar, almacenar y emitir el fluido eyaculatorio; y neuroendócrina, producir hormonas y serotonina.
Otros estudios de la Universidad de York en Toronto afirman que su propósito es evolutivo: la uretra y la vagina comparten una pared virtual, el piso del canal uretral es el techo de la vagina, por lo tanto la glucosa de la eyaculación es absorbida por la vagina y crea un ambiente de soporte para el esperma, la reproducción.
Al final, lo que todos quieren es la sensación y el show. Eso sí, el orgasmo eyaculatorio no es más intenso, sólo es más ‘espectacular’.

Veremos…

Este post es presentado por la Píldora de la Libélula . Búscalos en Face facebook.com/libelulaSOS y mantente enterada de sus propuestas e investigaciones. Ya es hora de que todas dominemos la anticoncepción de emergencia. Y si andas en esas emergencias, llama al 01 800 00 MI SOS donde expertas en la salud te sacarán de todas tus dudas, antes y después de haber tomado la Píldora de la Libélula, los cambios posteriores posibles en tu ciclo, desajustes hormonales que pudieron provocarse, todo!

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Oct
20

Marcas ‘eyaculatorias’

Aquello de eyacular sobre el cuerpo de la pareja, además de ser una fantasía, en gran parte heredada del porno, pudiera implicar otras formas conductuales. Entre ellas, una demostración de poder, superioridad hasta humillación. Dentro de las prácticas consensuadas en pareja puede crear un ingrediente erótico y con tintes muy excitantes; siempre y cuando  agrade a ambos o fomente un modo de expresión sexual placentera. Sin embargo, de acuerdo con estudios y encuestas como los de la Universidad de Columbia, son pocos las mujeres y hombre gay  que disfruten en ser eyaculadors. Nuestra, digamos ‘lógico’ asquito  por el semen (por su viscosidad, posible aroma intenso) tiene la explicación -en gran parte porque desde niños nos fomentaron cierta aversión por los fluidos- y obviamente por el contexto humillante que se pudiera detectar. No obstante, muchos lo disfrutan, suguieren y hasta celebran. Todo un cumplimiento de fantasía mutua.

El sexólogo Miguel Espinosa del Instituto Mexicano de Sexología comenta que “para algunos hombres ‘venirse’ en los pechos, las nalgas, la boca o la cara de su pareja sexual, desde un aspecto sexual pero más psicológico puede representar de manera consciente o inconsciente una forma de ‘marcar’ el territorio en el cuerpo de la otra persona, por supuesto de manera simbólica. Con ello algunos hombres adquieren cierta sensación de seguridad”.

Válido y disfrutable para algunos pero ciertamente debe pre negociarse. En especial cuando la relación es incipiente. De pronto recibir sin previo aviso la carga eyaculatoria en la boca durante un fellatio o en cualquier zona en prácticas estilo coitus interruptus o en contactos masturbatorios en pareja… pues puede no resultar muy agradable.

Precisamente hay prácticas que incluyen ciertas expresiones comportamentales como el BDSM (bondage, dominación, sumisión, masoquismo)   para quienes sí aman esta lluvia lechosa, por ejemplo, el Bukkake es una  práctica de origen oriental que consiste en formar un grupo de hombres que se masturban y eyaculan sobre una misma persona. Venga, que para el que le gusta, esto debe ser un festín.

¿Qué dicen? ¿Fantasean o disfrutan eyacular/ser eyaculad@s por su pareja?

 
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