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El orgasmo no es garantía. Ejercicios para un clímax multidimensional
Ah qué maleducadotes estamos carambas. En realidad no dejaremos de estarlo hasta que en verdad nos cambiemos el chip. La mayoría de las personas miden el éxito de una relación sexual en el logro del orgasmo. Principalmente cuando ambos lo logran. Otros tantos no son precisamente generosos o lo son demasiado y califican de bueno el encuentro sexual aunque sólo ellos o sólo su pareja lo logre. Señores la existencia del orgasmo no es signo de que haya buena química o que realmente estén generando buenas dinámicas eróticas, conociéndose o brindando el placer que desean. El orgasmo es un reflejo y puede surgir de estar ‘duro y dale’ contra un clítoris o un pene. Muchas personas a pesar de que llegan al orgasmo no sienten que sus relaciones les estén dando lo que desean. Uno puede tener siempre el mismo paso a paso al grado de la monotonía, o simplemente dejar que la pareja estimule y a base de insistencia consiga el clímax pero eso no significa que dichos esímulos, caricias, etc, le sean realmente placenteros. Muchas mujeres llegan al orgasmo clitorial acompañado de una sensación ardorosa porque en realidad no disfrutaron el paso a paso. Por enden, al menos en el caso de algunas mujeres el orgasmo no es profundo y extensivo sino corto, súbito, incluso hay quien no sabe a ciencia cierta si llegó o no.
Imaginen el orgasmo como un fuego artificial, cuando es parte de un reflejo obvio ante el ‘duro y dale’ será como la explosión de una ‘brujita’, apenas saca chispas y dura menos de un suspiro. Un orgasmo extensivo es como un fuego artificial complejo, que va explotando en diferentes colores y destellos, y va haciéndose cada vez más vistoso. Hagan de cuenta. Es como volver a un orgasmo multidimensional o vivirlo planito, planito.
Las relacioens sexuales no son una carrera por el orgasmo, si bien como bien dijo el gran sexólogo David Barrios, ‘el orgasmo es de quien lo trabaja’, también hay un enorme peso en ‘cómo se trabaja’. No generen orgasmos reflejo de constantes e incluso dolorosas insistencias sino del proceso del vaivén de sensaciones, caricias profundas, diversas, combinadas. De un descubrimiento de puntos distintos.
El pene puede subdividirse en diversas zonas, incluyendo a los testículos y es placer de cada quien encontrar cuáles de esas mini zonas son más satisfactorias, cuáles les apuran demasiado el orgasmo, cuáles les brindan satisfacción en tanto se van acercando y entonces al sentirse ´más próximos al orgasmo atacar justamente ese que saben que es el que hace el clic total.Lo mismo con el clítoris, no sólo lo dividan en capuchón y glande sino en pequeños cuartos o tercios de su estructura.
Algunos ejercicios para que realmente venga el clímax profundo y difusor.
Peney testículos (y hagan favor señores de no hacerlo con prisas ni se sientan ‘ridículos’.
Con una mano tomen los testículos, como si los acunaran. Y levántenlos levemente. En tanto, con la otra mano o con la lengua, comiencen estimulando desde la base del pene, incluso desde la unión con la pelvis (imaginen un anillo donde ambas pieles se conectan) y ahí masajeen. Vayan subiendo poco a poco. Dando ligeros estímulos en cada punto. Imaginen zonas anulares de dos o tres centímetros cada una. No suban demasiado rápido ni suban y bajen. Ascendentemente. Cuando detecten que hay un punto más placentero a otro, insistan en éste. Así hasta llegar a la corona del glande. Al llegar ahí (a la corona), rodeénla. Aún no suban al glande, denle suspenso. Ahora sí, pero de manera rápida y casi como una muestra pasen los labios por el glande con una rápida succión o, si están estimulando manualmente, masajeen de manera circular con el pulgar y enseguida de nuevo bajan. Recorren los mismos puntos pero ahora de regreso. Al llegar al ‘tope’, o sea a la pelvis de nuevo, dejen de acunar los testículos y con una mano, o bueno uno o dos dedos de esa mano, den caricias circulares en la unión de los testículos y el perineo. O sea, ven que los testículos tienen una línea divisoria en ocasiones y según la pigmentación puede ser más notoria, a veces simplemente se ve una división entre ambos testículos (obvio los están levantando ligeramente) en donde termina esa línea y comienza el perineo (la zona previa al ano). Y ‘pasaándose de largo’ por todo el tronco atquen el glande que por lo regular es la zona de mayor placer [que si detectan una más placentera en su pareja, ataquen esa] En esa unión del perineo, hay grandes terminales nerviosas y si lo estimulan al tiempo que le dan buenos regalos al glande. Bueno, ¿qué les dijo? Gran trabajo.
Ahora Clítoris y Vulva.
Es más o menos lo mismo en cuanto a recorrido que el ejercicio del pene pero van a ir dividiendo no en zonas anulares como el pene. Aquí subdividan los labios menores en tercios, y comiencen el estímulo desde el centro y a los lados. Es decir el punto de partida de su lengua o dedos (usen dos separados hacia cada labio menor) será a los laterales, sobre los labios menores a la altura del orificio uretral (sí por donde ella hace pís). No introduzcan dedos o lengua a éste orificio es muy delicado y proclive de pescar bacterias. Es a los lados. Ahí estimulen y bajen hacia el vestíbulo vaginal. De manera lateral, o sea siguiendo el caminito de los labios. Regresen hacia el centro y suban poco a poco hacia la punta del clítoris (que es el homónimo en este caso del glande), ahí den una ligera caricia rápida, generando suspenso y no se estacionen ahí, aunque su chava se retuerza de placer, regresen al centro. Suban de nuevo y den caricias a los laterales del clítoris. Entonces ahora sí trabajen de lleno donde gusten. Good work!
Cuando todos estos estímulos les hayan permitido tener toda esa gama de sensacioens, el orgasmo no será un reflejo vil y simple. Será una experiencia. Si a eso todavía le quieren poner una buena cantidad de felicidad, antes de comenzar el coito colóquense un Kinky Maca y directito a las estrellas. Gracias a la maca peruana, el calor será extensivo, la erección mejorará y toda la respuesta sensitiva que externamente se trabajó sobre la vulva se transmitirá al interior de la vagina, evitando lo que a muchas mujeres les sucede: cuando las estimulan ‘por fuera’ todo va perfecto, pero cuando las penetran se les acaba el chiste. Eso no volverá a pasar con los Kinky Maca. Pruébenlos y ejecuten los ejercicios. Paquete completo. Entonces sí sus orgasmos serán como esos fuegos artificiales que explotan en un primer color, luego se van abriendo en otro y en otro y terminan en un estela que brilla. Se multidimensiona.
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Aprovechando el potencial de un pene pequeño
Demasiado se ha discutido con respecto al tamaño del pene con respecto a su capacidad para ‘satisfacer’ y miren que hay que entrecomillarlo, porque la satisfacción va mucho más allá de la penetración. El cuerpo entero es un órgano sexual, pensar que una simple porción será la responsable de la satisfacción es ilógico. Pero ahí tienen a una enorme porción de la población mundial basando su sexualidad en ello. Pero dando foco al asunto pene-vagina como vehículo de una oleada de placer, hay que aclarar antes que nada a que el asunto del tamaño importaría sólo si tuviéramos el clítoris en el cérvix. Entonces sí necesitaríamos un laaargo miembro para lograr el orgasmo. Por suerte (esta vez no nos la hizo la naturaleza) y lo tenemos externamente. Sin embargo, por cuestiones culturales, estéticas o meramente ‘vendidas’ por el porno y cuanto dime y direte nos ha llegado a los oídos, algunas mujeres siguen creyendo que no habrá satisfacción si el pene de su pareja es de un tamaño menor al promedio. Vale, que lo llegan a creer a tal grado que claro, cuanta más profunda se encuentre esa creencia en nuestra psique, la respuesta sensorial, la confirmará.
Y sí, hay reportes de mujeres que comentan que de acuerdo con su apreciación, no perciben los embates del pene de su canchanchán porque no luce una talla muy copiosa. Bueno, si insisten, hay trucos. Justo lo contrario que se recomienda a las parejas donde el hombre (o uno de ellos, orientaciones, aparte) tiene sendos centímetros de más comparados con la talla promedio. Y, créanme, en ocasiones el tamaño ‘de más’ exije estrategias. Porque la comodidad no está a la mano. En fin.
Recordemos que la longitud del miembro no compromete tanto la capacidad para sentir el ‘poder’ de la penetración como el ancho de éste, ya que la zona más sensible de la vagina está en el primer tercio (3 o 4cm desde la entrada). Lo recomendable es utilizar posturas donde se aproveche todo el potencial de cada centímetro del pene. Prueben colocarse con las piernas cerradas (claro, una vez realizada la penetración). Por ejemplo, ponerse en cuatro puntos o perrito, con las piernas tan juntas como puedan en tanto él se introduce evitando salir demasiado en la ejecución. Igualmente, colocar los pies sobre sus hombros estando de frente y recostada mientras él se hinca y toma su cadera para pegarla a su pelvis lo más posible, ésta es conocida en el kama Sutra como ‘la profunda’. En otras ocasiones recuestense boca abajo totalmente horizontal con las piernas muy pegadas (ábrelas ligeramente sólo para permitirle entrar y luego presiona ambas entrepiernas). Otro, consiste en que él te estimule manualmente con el pulgar masajeando tu vestíbulo vaginal y activando sus terminales nerviosas. Al penetrarte, tu vagina sentirá la diferencia y tamaño y percibirá subjetivamente al pene como más grande.
Otro más, el tamaño estará en dichos términos subjetivos menos ‘comprometido’ si la firmeza del mismo es lo más aducuada posible. Y claro, como hemos comentado acá y en los podcasts, incluso a través de especialistas, la capacidad de erección se sujeta a muchos factores orgánicos, vasodilatación, etc. Pero si ustedes están en perfecta salud y quieren darle aún un mayor empujoncito a sus erecciones, prueben con un condón diseñado para eso, como los Sico Pleasure. Su forma refuerza la firmeza y regalito aparte, está texturizado con líneas y puntos que dan una especie de ligero masajillo a la vagina. Pruébenlos.
Lo importante es que se quiten esos canadados mentales del ‘tamaño’, ¿que si importa? ¿Quién lo dice?
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La corbata como elemento sexual
La mente hace maromas con ciertos accesorios y los convierte en fetiches. En muchas culturas, el cuello se identifica como un punto poderoso de erotismo y admiración. Justo el lugar donde todas, convertidas en ‘vampiresas’, estamos dispuestas a encajar el colmillo. Verlo adornado, es como tener el regalo envuelto. Quizás los hombres no tengan tantos recursos visuales en su ropa como nosotras pero cuentan con un arma mortal: la corbata. Más que un símbolo de urbanidad y protocolo, es el punto focal de muchas tentaciones. Este pedazo de tela cuyo uso debemos a Luis XIV –quien le copió al regimiento Croata un envoltorio que utilizaban para calentar sus cuerdas vocales y al que llamó Cravette- le da al hombre un carácter especial. Como si le creciera el pene, su imagen se ensalza con una anudada a su manzana de Adán. Una simple prenda que guarda muchos simbolismos. Transmite respetabilidad, elegancia, caballerosidad; es imprescindible en un hombre que tiene un ‘trabajo serio’. Las mujeres nos hacíamos pipí cuando nuestro novio adolescente llegaba con corbata y traje, era su forma de decir ‘ya soy un verdadero garañón’ (aunque aún tuviera mostacho de caldo de fríjol).
Hay todo un lenguaje corporal alrededor de ella. Una mujer que toca la corbata de un hombre, traduce coqueteo y confianza; que le arregle el nudo es un mensaje aún más directo. Implica peligrosa cercanía.
No hay forma de comunicarle a un macho que nuestra entrepierna está disponible que tirar de su corbata para acercar su rostro y llevarlo a donde menos se imagina. Verlo recorrer el nudo es una promesa fácil: se está relajando. Al quitársela, sabemos que tendrá su olor y su tibieza. No por nada, nuestro buen Doctor Freud la denominó un símbolo fálico. Y acertó, algunos calenturientos simbolistas la refieren como una efigie del acto sexual: un largo pene que termina en una V, es decir, una vagina. Tal vez por eso, nuestro cerebro evoque un buen acostón cuando la vemos colgar y sentimos su suave textura. Entonces sabemos que terminaremos en la cama haciendo un verdadero ‘nudo Windsor’ con las piernas.
Dicen que está en periodo de extinción, que la comodidad (o ‘fachosismo’) y el ‘viernes casual’ la están derribando, lo cierto es que no ha llegado un sustitutivo de ella. Nada, ni quitarle el boxer a un hombre nos excitará tanto. Simple, puedes quitarle el boxer a cualquiera, si tienes que deslizar una corbata como parte de la contienda, estás con un ‘niño grande’. Un corbatudo ofrece la posibilidad de despojarlo del rendibú que tiende de su cuello. Así es la mente.
Y no sólo sirve para adornar un cuello, puede ‘aderezar’ muchas otras zonas. Tiene múltiples funciones eróticas. Llévatela a la cama.
Para Él
1. Ponte una corbata de textura suave o satinada y colócala en el cuello de ella, quien deberá estar parada frente a ti. Tómala de un extremo y deslízala rozando sus pezones.
2. Sigue deslizándola por todo su abdomen hacia su pubis y termina en sus piernas. Ahora métela entre sus piernas y colócate detrás de ella. Sube la corbata de manera que un extremo quede de frente y el otro por atrás (como si la montaras en la corbata) y tira suavemente de cada extremo hasta subir a su vagina y masajéala con movimientos lentos y pausados.
3. Haz rollito la corbata y ruédala por su espalda y nuca hasta sus nalgas. Será un masaje muy placentero. Y un buen regalo mientras ella te da sexo oral.
4. Toma una de las puntas de la corbata con los dedos y ‘escribe’ sobre cualquier zona erógena de su cuerpo palabras excitantes y pídele que las adivine. Entre risas, terminarán muy pero muy hornies.
5. Puedes utilizarla para hacer un ‘frotting’ en los senos o las nalgas dependiendo de la posición en que hagan el amor. Si ella está de espaldas a ti, coloca la corbata horizontalmente en sus senos y jala de cada punta de manera intermitente, rozarás ambos pezones mientras la pentras, lo mismo para sus pompis si está frente a ti.
6. Amarre. Móntala sobre tu pelvis y pasa la corbata por ambos lados de su cintura, jálala ayudándote de cada extremo y lleva el ritmo de penetración con cada jalón, ve de menos a más.
7. Enrolla la corbata en ambas piernas de forma espiral y luego tira de ella, la sensación será muy parecida a varias caricias a la vez.
Para Ella
1. Enrolla la corbata por completo en su pene y una vez que tengas la punta, jala de ella, le darás un masaje circular instantáneo.
2. Pasa la corbata por debajo de su perineo y permite que sus testículos queden acunados en la parte más gruesa de ésta. Colócate detrás de él y tira suavemente de la corbata. Cuando el otro extremo toque su perineo, sostenla y presiona en un masaje circular.
3. Átale las manos mientras le das sexo oral, pero átalas a tu cuello, él podrá controlar el nivel de profundidad que le des.
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Moteles de cuatro ruedas. Las 10 mejores posturas para tener sexo en el auto
Un automóvil con vidrios empañados que se bambolea y rechina, es la imagen cliché del sexo adolescente. En el interior, medios encuerados y jadeantes, dos (¿o más?) amantes con la frente perlada, trabajosamente se entregan a la tarea de lograr un orgasmo. Cualquier sitio puede albergar tu motel de ocho cilindros; la oscura esquina, el bosque, el estacionamiento del centro comercial. Es por eso que los antiguos autocinemas se colmaban de humores sexuales con el encanto de la luz violácea que regalaba la pantalla. Un automóvil puede convertirse en el sitio perfecto para la cachondería creativa de cualquier ganoso, sin importar su edad. Cuando la cama o la lavadora son territorios demasiado comunes, el coche ofrece nuevas posibilidades: puntos perfectos de apoyo, espacios diseñados para adquirir la postura ideal para penetrar y ser penetrados, felar, acariciar y encenderlo más que la gasolina. No es necesario terminar con tortícolis o los codos raspados. Hay un hotel de paso en potencia hasta en la carcacha más compacta; libre de tarifas e impuestos ¡Pimp your car!
Las 10 posiciones del Automotel
Copilota extasiada
Recorre el asiento del copiloto hasta atrás y reclínalo lo más posible.
Ella- Recuéstate sobre el asiento o el respaldo del mismo, lo más atrás que puedas, abre tus piernas y recarga tus pies en el tablero.
Él- Híncate en el espacio que quedó en el piso y apóyate de sus caderas. Besa sus muslos y aplica el cunnilingus. Para penetrarla, pídele que suba los pies y los descanse en el parabrisas. Recuéstate sobre ella para hacer el ‘misionero motorizado’.
Mujer respaldada
Empuja el asiento del piloto hasta adelante y coloca el respaldo sobre el volante.
Ella- Acuclíllate en el asiento trasero, deja caer tu espalda en el respaldo del asiento del piloto y elévate hasta que tus muslos hagan una escuadra con respecto a tus pantorrillas. El punto de apoyo de tus manos puede ser la cabecera del respaldo o las manijas laterales.
Él- Siéntate en el sillón trasero. Sostenla de los muslos para que su vagina quede a la altura de tu cara. Dale sexo oral y después mueve su cadera hacia abajo para penetrarla.
Cuchara elevada
Recorre el asiento del copiloto hacia adelante y recarga el respaldo sobre el tablero para que este quede a 45 grados de inclinación.
Ella- Recárgate sobre el respaldo y abrázalo o tómate de la cabecera. Coloca tus pies en la alfombra o en la orilla del asiento trasero.
Él- Ponte detrás de ella, semi- hincado, apoya los pies entre el asiento y el respaldo traseros y abrázala. Tus pies darán todo el impulso.
Tacones a las estrellas
Él- Siéntate en medio del asiento trasero, con las piernas abiertas. Sostén la espalda o cabeza de ella.
Ella- Móntate en él y deja caer tu espalda entre ambos asientos delanteros (puedes poner la ropa que te acaba de quitar para no descalabrarte con el freno de mano). Sube las piernas sobre sus hombros y recarga los pies en el final del respaldo (donde está la luz de stop).
Caminata sobre el techo
Ella- Acuéstate sobre el asiento trasero y coloca tus pantorrillas en los hombros de él y recarga tus antebrazos en el asiento.
Él- Híncate frente a ella. Tómala de la cadera y eleva sus piernas hasta que sus pies toquen el techo del auto y penétrala. Ahora pídele que simule caminar unos pasos hacia delante.
Perrito paseador
Ella- Ponte en ‘cuatro patas’ en el asiento trasero del auto.
Él- Híncate detrás de ella y penétrala. Pídele que de vez en cuando deje caer su pecho sobre el asiento para mayor inclinación del ángulo de penetración.
La clásica
Ella: Acuéstate en el asiento trasero y deja tus piernas al aire, flexionadas.
Él- Acuéstate sobre ella con las piernas dobladas en escuadra y penétrala. Puedes impulsarte jalándote con una mano de la manija del auto.
Claxonazos a ritmo de zamba
Él- Siéntate en el asiento del piloto, recorrido lo más atrás que llegue y puedas estirar un poco las piernas.
Ella- Móntate sobre él y mueve la cadera en ochos a la ‘Tongolele’. Cuidado con la espalda, a menos que quieras un concierto de claxonazos.
La voladora
Esta sí es una hazaña pero con práctica se logra.
Él- Híncate con las piernas abiertas y la espalda vertical en medio del asiento trasero y cárgala de la cintura con fuerza. Tú llevas el ritmo.
Ella- Semi- hincada, colócate de espaldas a él y sostente de ambos respaldos delanteros reclinados hacia delante o de sus cabeceras con fuerza (una mano de cada lado). Elévate hasta que coloques los pies en el respaldo del asiento trasero con las piernas dobladas y ¡vuela!
La cama
Sólo aplica si tu coche tiene la opción de liberar el respaldo del asiento trasero para ampliar la cajuela.
Coloquen una colchoneta y ya tienen cama. Hay suficiente espacio hasta para el 69. Es más, pueden contratar a un chofer voyeurista y hacerlo ¡a toda velocidad!
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Señoras: apodérense del anillo y ¡a gozar!
Integrar artículos o juguetes eróticos es una fantasía muy común pero que para muchos implica dificultad para plateárselo a su pareja. En general, proponer nuevas dinámicas o expresar fantasías, nos vulnera, nos sentimos frenados por una sensación -muy heredada de nuestra cultura sexofóbica- de ser tildados de ‘pervertidos’ o de enfermotes. En especial los hombres. Incluso, dan por hecho que su pareja se negará ante cualquier diversificación que deseen aplicar a sus encuentros sexuales. Este año, a través de la revista Men’s Health, lancé una encuesta sobre muchos aspectos de las relaciones, obviamente con un gran apartado sexual. Justo estoy sacando las conclusiones (por cierto, no se pierdan el artículo de octubre donde se analizarán dichos resultados), y me estoy encontrando con -entre muchas otras- increíbles dificultades masculinas para expresarse sexualmente con su pareja VS esta capacidad de empoderamiento femenino cada vez más frecuente. Ellas sienten, en su mayoría, que pueden proponerle a su hombre casi cualquier cosa, en tanto ellos temen pedir porque juran que se negarán o que la imagen que provocarán será negativa. Porque a muchos los tienen fritos con frases típicas como ‘Es que sólo piensas en sexo’, ‘Estás enfermo’, ‘Todo es coger para ti’, etc.
Bueno, para aquellas parejas que se encuentran más o menos equilibradas y esperemos que cada vez las haya más, aprovechen esta capacidad femenina de ‘sin querer, queriendo’ integrar nuevos ingredientes a la cama. Para nadie es un secreto que hoy se ha creado una gran curiosidad por experimentar con las vibraciones; por sentir en piel propia, clítoris propio, las bondades de varias vibraciones por segundo como estímulo ideal para llegar al orgasmo de una manera certera y casi matemática. Una no puede dejar de pensar, ‘Claro, si unos dedos o lengua hábiles pueden llevarme a las estrellas y más allá del Nirvana, tengo que saber lo que haría un artefacto que multiplique el efecto’. Y, en efecto, el resultado será muy placentero. Vaya, acá la cosa es que muchos, pero muchos hombres aún se sienten en competencia con un dildo vibrador, sobre todo si tiene forma fálica. Y aunque se ha explicado estadística y científicamente que una mujer rara vez cambiará a su pareja por un vibrador o le parecerá que él es un pésimo amante, comparado con su Mr.Vibrator, pervive la angustia. Por el contrario, nada más excitante que precisamente compartir el juguete, utilizarlo juntos. Y bueno, no se confundan no quiero decir con esto que -a menos que así lo deseen y enjoy!- ella vaya a ponerse a penetrarlos con el dildo, no. Hay que ser inteligentes, lo que se comparte es la vibración, se puede colocar y ponerse el acción en cualquier zona del cuerpo. No proque algo tenga cierta forma debe ser introducido. Por Dios.
Entonces, si ya tienen esa cosquillita y saben que merecen experimentar estas sensaciones que ultra despiertan las terminales y fibras nerviosas clitoridianas, en este preciso momento pueden ir a cualquier farmacia o tienda de autoservicio y adquieran un anillo vibrador. Un Sico Ring. Justo, ideal para iniciarse como aprendiz de vibraciones placenteras. La forma es de lo más amable y no tienen nada más que:
Antes que nada, no se anuncien, no lleguen con el galán y digan ‘Mira lo que traje cariño’. No. Sorprendan. Una vez que ya hubo bastatente beso, caricias, prolegómenos, (esperemos) o sea que ya están pasando a las artes penetrativas, ustedes chavas, móntense en él. Simple, él acostado ustedes montadas sobre su pelvis y una vez que han comenzado los embates del pene, saquen el Sico Ring, lo lubrican muy bien con el Soft Lube que más les guste, enciéndanlo, sólo deben mover, deslizar el botoncito que está integrado en la bala vibradora y masajeénse, ustedes mismas, sí, a sí mismas (quítense esas ideas retrógradas de la cabeza, es su cuerpo, su derecho). Comiencen desde los labios menores, recorran la tableta o bala (que es lo que vibra), hacia la pelvis y genitales de él, al ritmo de los embates de su pene. O sea, cuando el pene sale ligeramente en el vaiven, estimulen con el vibrador esa porción del tronco. Cuando viene de regreso, o sea, penetra, esa vibración por obviedad llegará a su clítoris. Y después de repetir esto cuantas veces gusten, déjenlo simplemente ahí, en el clítoris. Perciban las vibraciones y -si él no está demasiado sorprendido- dénselo para que él las masajee con el Sico Ring. ¿Qué más quieren? Obviamente, no todo es genitalización, pueden masajear con el anillo otras zonas como pezones, cuello, abdomen, etc. Y gran punto que ya les he recomendado muchas veces: literal, gran punto. La zona exacta en donde los testículo o bolsas escrotales se unen con la base del tronco del pene. Justo donde termina la rayita divisoria. es muy sensible. Así que sólo tomen el anillo, pasen la mano por detrás de sus caderas (las de ustedes), levanten ligeramente la pelvis y colóquenlo ahí, un buen ratito. No les quiero contar lo bien que lo van a pasar. Así, simplemente, de pronto y con algo que consiguen en dos minutos en el súpero pueden generar una noche de locura.
Prueben, ya verán. Simple y explosivo.
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15 factores cruciales para escoger a la persona ideal
Usa tus neuronas para elegir a tu media naranja y evita unirte a las filas de parejas disfuncionales y relaciones de terror.
1. Hazle caso a tu sexto sentido. Cuando a primera instancia algo no te ‘cuadra’ sobre el comportamiento o las aficiones alguien, sé analítico y no te dejes llevar por su hermoso trasero o los lujuriosos ojos con que el resto la ven. Si nos supiéramos escuchar más a menudo, nos evitaríamos muchas tragedias.
2. Establece prioridades. ¿Qué tipo de relación deseas y cuánto estás dispuesto a dar con responsabilidad? Tal vez ahora tus estudios o trabajo consumen 18 horas de tu día o estás demasiado contento con tu horda de amigos solteros y fiesteros. No te enroles en un noviazgo que te traerá discusiones y donde alguien saldrá lastimado (con seguridad, esa persona). Debemos ser concientes de nuestros actos, cuando éstos pueden afectar la vida de otros.
3. Determina tu estilo de vida. ¿Cómo te describes? ¿Sabes lo que quieres? El conocerte a ti mismo te dará un claro panorama de cómo sería tu pareja ideal (o lo más adaptable a ti). Pero en ocasiones sueles ‘acomodarte’ con la primera persona disponible y cuando la fase de enamoramiento pasa, vienen los ‘sombrerazos’.
4. Ensaya. Sí, muchas relaciones son a prueba y error. Es parte del conocimiento del mundo en pareja. No vayas lastimando gente a tu paso pero date la oportunidad de conocer bien a alguien, de tener varias citas hasta tomar una decisión. Sólo, por favor, no las hagas crearse falsas expectativas si aún no te aseguras. Cuando actúas demasiado rápido y te vas a la cama con ellas al minuto -para terminar por decir ‘te quiero como amiga(o)’- dejas una imagen asquerosa de ti.
5. Determina si podrán recorrer el camino juntos. Hazte acompañar de una persona con la que tengas metas en común. Sería complicado pasar tus días con quien desea embarazarse en los próximos dos años mientras tú planeas hacer una maestría fuera del país o de alguien cuyo trabajo exige que cambie de ciudad cada seis meses mientras tú quieres una relación de constante contacto.
6. Piensa en el aquí y el ahora. No futurées demasiado. Si hoy su vida no se adapta no creas que si en dos años (siempre y cuando ganes la lotería o te promuevan cinco puestos) sus vidas serán compatibles y entonces se unirán como en los cuentos de hadas. La vida, por fortuna, cambia. Su función máxima es hacernos mover en pensamiento y ejecución.
7. Analiza tu economía. Ruth Hyden en su libro ‘For Richer, Nor Poorer: The Money Book for Couples’ afirma ‘…muchos estudios han demostrado que el dinero es el tema principal de las peleas de pareja’. Con seguridad te han tocado mujeres que se exasperan porque no puedes invitarlas a cenar cada fin de semana o que no trabajan y pretenden que las mantengas. Sé más selectivo y si sabes que necesitarás compartir gastos para vivir con decoro, no busques una ‘Cenicienta’ o prepara el ring desde ahora.
8. Busca compatibilidad. Una canción pregona ‘la costumbre es más fuerte que el amor’. Y no hablo de la monotonía, sino de los hábitos y usos de cada quien. Muchas cosas se descubren hasta que compartes el mismo techo pero si desde ahora no toleras por ejemplo, su manera de enfrentar un problema o cómo se dirige a la gente, no creas que eso desaparecerá sólo por decirte ‘acepto’.
9. Salvaguarda tu profesión. Si eres, por ejemplo, médico o doctora, actor, actriz, torero, cineasta, atleta o tienes un empleo donde no tienes una agenda precisa, tu presencia es indispensable en cualquier momento y tus deadlines se vuelven urgentes de un instante a otro; emparéjate con alguienque se adapte a esto, lo comprenda o cuya profesión sea similar.
10. Medita sus afinidades. Si es cierto que una pareja debe complementarse y que sus diferencias los hacen funcionar, también es innegable que cuando no tienen mucho que compartir se crea una brecha. Procura que tu pareja y tú tengan algunas actividades o preferencias conexas o que despierten en el otro el interés y el gusto por integrarse a ellas.
11. Crea un vínculo amistoso. Termine o no siendo tu novia (o), comienza siempre por generar un ambiente de confianza. No te instales en la pose del ‘Macho alfa que todas desean’ o ‘La última chela del estadio’ o sólo lograrás que esa persona también adopte un papel para impresionarte. De ese modo, la conocerás con mayor honestidad, te sentirás más cómodo y serás más tú. No olvides que también está deliberando.
12. Tantea su terreno. Antes de proponerle formalizar, conoce sus ‘dominios’; su familia, amigos, colegas, y todo aquel que influya en su vida. Sueles darle nula importancia a esto pero recuerda que no podrás apartarla de su entorno (ni debes, a menos que seas un celoso obsesivo) y muchas parejas terminan porque no soportan la convivencia con la parentela del otro. Suelen haber grandes pleitos porque por encima de todo (hasta de la pareja) nuestro instinto es defender a los nuestros.
13. Comunícale tus proyectos. También una forma de conocer es medir sus reacciones. Si estás decidido a dejar tu empleo para buscar suerte en un negocio o no deseas tener hijos nunca, cuéntaselo. Será mejor que tomarla por sorpresa cuando ya sean novios. Además, su reacción y opiniones te hablarán si es la adecuada.
14. Dale un giro a tiempo. No huyas como un pusilánime. Si notas que por más que te guste, no es la persona para ti; no desaparezcas o pongas pretextos míticos. Dile con todas sus letras que no crees que sean el uno para el otro y pídele su amistad. Siempre agradeceremos la honestidad (aunque nos duela).
15. No te holgues demasiado. Se trata de ser práctico, inteligente y realista. Tampoco estás haciendo una auditoría ni es tu empleado a prueba. No te tomes más de un par de meses para decidirte. No la hagas perder su tiempo. En general, en unas tres citas tenemos un panorama mediano. No sea que por lento, otro te ‘coma el mandado’.















