Muchas pero muchas mujeres sexonautas han comentado lo mismo en diversas ocasiones: Desde que tomo las pastillas o uso el parche, o cualquier método hormonal anticonceptivo, no tengo deseo sexual. Esto se ha reportado a muchos especialistas y ha generado demasiadas investigaciones. El punto es obvio, ¿para qué tomar entonces los antinconceptivos si provocarán falta de deseo? Si una ya no quiere sexo, ¿para qué cuidarse? Y bueno ahi tienen a miles de estudiosos desde las áreas médicas hasta las humanísticas tratando de encontrar la causa.

Lo cierto es que ningún estudio confirma que el uso de hormonas como progestinas (levonorgestrel y otros) y estrógenos sintéticos bajen el deseo sexual. Incluso, estudios como los publicados en los Archivos Hispanoamericanos de Sexología, los de The Society for the Scientific Study of Sexuality y muchos otros, han encontrado que sucede justo lo contrario, y no sólo en las mujeres. De acuerdo a dichas investigaciones, el 65% de las mujeres y el 68% de los hombres reportan mayor deseo sexual y de encuentro cuando ellas o claro, sus parejas toman dicha dosis que evita que se embarace. Suena psicológicamente muy obvio, la respuesta sexual en ambos es el resultado de un balance hormonal idóneo entre ellos los andrógenos (recuerden que la testosterona es la hormona del deseo) y por otro lado, hay factores emocionales. Entonces dichas personas al saberse libres de traer chamacos al mundo cuando no lo desean, experimentan un incremento en la libido.

Pero sigue el debate porque muchas mujeres dicen, ‘de verdad no me lo estoy inventando, y no ha coincidido con estrés o angustia o problemas en mi vida. Simplemente ya no me dan ganas y sucede desde que tomo el antinconceptivo’. Ahora,  la incógnita hormonal ahí está. Pudiera ser, dicen algunos, que las hormonas sintéticas no son muy amigables con ciertas mujeres y que al incremento de estas viene un desequilibrio y por lo tanto se les escapa el deseo sexual. Pero siguen sin encontrar la causa. Otro que ya dicen tener ‘los pelos de la burra en la mano’, aseveran que sí hay efectos sobre el deseo sexual pero no explican la situación endocrinológica, entonces nos dejan en las mismas.

Lo más factible en estos casos es -así como cuando un método hormonal no le sienta bien a una usuaria- cambiar la fórmula, o sea si ha estado usando estrógenos, cambiarlos por progestinas o la combinación de ambas. Hay muchas variedades por así llamarlas de ambas hormonas sintéticas y en ocasiones la combinación o la no combinación es la respuesta. Hay que platicar con el gine, as usual. ¿Vale?

La procreación es apenas un porcentaje OPTATIVO de la sexualidad entonces resulta un derecho el poder suprimirla con el fin de vivir una sexualidad plena. Procrear no es obligación de nadie, ¿qué otros factores pueden provocar en las mujeres su falta de ganas al saberse libres de procrear? Los más chichos en el asunto endocrinológico dicen: imposible no hay causa orgánica, por el contrario. Pero pasa.

Quéjense, digan, ¿les ha sucedido? ¿Qué tan pronto se presentó esta falta de deseo cuando comenzaron a tomar las pastillas o ponerse el parche, varilla, etc.? ¿Creen que se uno más de los mitos de los antinconceptivos?

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