En los últimos años ha habido un debate amplio sobre la posibilidad de considerar más géneros; es decir no sólo limitarnos a dos sexos: masculino y femenino. Todo esto debido al trabajo de científicos, donde sugieren una nueva política del género. Parten de la intersexualidad.

Vamos por partes. Si se están preguntando qué demonios es la intersexualidad pues aquí la wikipedia nos lo explica; dice: es la condición de una persona que presenta de forma simultánea características sexuales masculinas y femeninas, en grados variables. Puede poseer una obertura vaginal la cual puede estar parcialmente fusionada, un órgano eréctil (pene o clítoris) más o menos desarrollado y ovarios o testículos, los cuales suelen ser internos.

Comprendido lo anterior prosigamos. Una entrevista que realizó Michael Bonski a la Maestra en Biología Molecular Anne Fausto-Sterling, quien es una de las principales teóricas sobre sexualidad y género; describe que el mundo debería comenzar a comprender que no sólo existen dos sexos si no cinco. Y que deberíamos optar por no sexualizar el cuerpo. Basada en las hormonas sexuales (no sólo en la existencia de individuos que nacieron con ambos órganos sexuales NI EN LAS PREFERENCIAS), debate el asunto de que el estrógeno y la testosterona se consideran como “femenino” y “masculino” respectivamente, cuando tanto mujeres como hombres poseemos ambas hormonas.

El estudio es muy amplio y recrimina el hecho de exigir a un ser humano definir su sexo. Obvio, critica las operaciones quirúrgicas que se les realizan a los niños intersexuales con el fin de definirlos estéticamente y en gran medida afectando su sexualidad y el funcionamiento de sus órganos.
Esta mujer, Fausto-Sterling, lleva desde 1986 tratando de exponer su teoría y publicando diversos libros. Apenas podemos decir que comienza a ‘hacer ruido’. Pero así comenzaron todos los movimientos. Tal vez con el tiempo, nuestros nietos aprendan en el kinder a diferenciar a las personas distinto a nosotros, a quienes siempre nos dijeron: sólo hay niño o niña. Por otro lado, la comunidad gay no será más necesaria. Serán integrados (como debía de ser hace siglos) a la sociedad con la naturalidad de un heterosexual. Es más, esta teoría apoya también el hecho de que todos somos bisexuales por naturaleza; por lo que se hará común que cualquier persona tenga relaciones con gente de ambos sexos sin que sean tildados de ‘raritos’ ya que será una práctica tan coloquial como una relación de hombre-mujer. ¿Verán nuestros ojos que esto suceda? Ustedes ¿qué piensan?

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