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Cuentos de Ultracama Presenta ‘Olfato’ Tercera Parte
Elisa nunca había tenido tan cerca la cara de una mujer, era un juego, pero la traducción visual la perturbaba. Se imaginaba cómo habrían de verse, tal vez como un par de ‘t.A.T.u’s’ en un video. Pero los ojos cerrados de Regina, peleando por no abrirse en un ligerísimo pestañeo nervioso y su respiración agitada, proclamaban que el juego podía cruzar la línea hacia ese lugar llamado ‘experiencia erótica que surgió de un pasatiempo mal calculado’. Las dos botellas y media de vino tinto y las insinuaciones ensayadas de Elisa la habían llevado poco a poco a acceder a la invitación. ‘¿Nunca has besado a una mujer?’, fue el inicio. Elisa, basándose en suposiciones y relatos de sus amigas gay, abrió ante Regina un abanico de posibilidades placenteras ‘Los labios de una mujer siempre serán más suaves, la piel es tersa, no te encuentras nunca con una barba picuda que te haga estornudar o te raspe… y por encima de todo, son besos más cadenciosos, lentos. La lengua de una mujer es como un masaje dentro de tu boca. Deberías probarlo alguna vez, no quiere decir que te vayas a quedar ahí clavada’.
Regina, a sus casi 28 años, se conmovía de lo poco que había madurado su calidad de influenciable. Una amiga menor que ella, la tentaba como lo hicieran las chicas mayores de la secundaria. Sus mejillas estaban sonrojadas por el efecto del alcohol y sus manos aletargadas sostenían su mandíbula. Aceptó y entre risas Elisa se fue acercando, ambas apenas podían respirar de las carcajadas. Regina siempre solía ponerse ronca cuando reía tanto. Se aclaró la garganta, pasó saliva y aún atacando las ganas de desternillarse de risa, cerró los ojos.
- Vas, dame el beso. ¡Ya!, dámelo antes de que me arrepienta.
Elisa nunca pensó que sería tan fácil, pero eso la llevaba a tener que cumplir, besarla. De alguna manera, podía considerarla casi una amiga. Las últimas dos semanas, después de esa primera visita nocturna a su departamento, habían estado casi viviendo en simbiosis. Juntas para salir al trabajo, a comer, a cenar, de bar, al cine; con la naturalidad de las amigas de años. Elisa la había paseado por la ciudad como una verdadera guía de turistas, planeando cada día nuevos tours, lo más largos posibles; lo más entretenidos y lejanos a Hugo. Lo estaba logrando, Regina no hacía más que ir a sus entrenamientos de sobrecargo y conocer la ciudad de su mano. Pocas veces podía ver a Hugo. Jamás un plan le había salido mejor. Parecía destinada a triunfar, al menos sobre ese par.
Ahora era Hugo quien escuchaba el cuchicheo que bajaba del departamento de Regina. Otra vez estaban ahí, en esas noches de jueves ‘de mujeres’. Elisa había traído a dos o tres compañeras del trabajo con las que aparentemente habían hecho un buen grupo. Las había escuchado dejar el lugar, ahora estaban las dos solas. Ya eran más de las dos de la mañana. Hugo olía la obviedad de las intenciones de Elisa. No le parecía coincidencia que esa última vez, hacía dos semanas, que había quedado con Regina de llevarla al trabajo, sus calzones desaparecieran de debajo de su almohada y su despertador estuviera desenchufado a la mañana siguiente; que Elisa, alegando que él no se había despertado a tiempo, tomara las llaves de su coche y llevara a Regina. El sol lo había hecho despertar, aún amodorrado vio el reloj del celular, poco después de las diez de la mañana. La noche anterior, en la inercia y la urgencia de encontrar los calzones de Regina, que juraba haber guardado debajo de la almohada, jamás escuchó que Elisa (de puntitas y casi sin respirar) subiera a su departamento. Pensó salir a rebuscar entre la ropa sucia del cesto, ya había revuelto su clóset, las sábanas y el edredón, una y otra vez; olfateando con la esperanza de que el aroma lo guiara. Nada. Era claro que Elisa los había encontrado. En esas dos semanas no halló el valor para preguntárselo, para investigar qué había hecho con ellos. Quizás esa era la causa de que Regina pareciera tensa cada que se le acercaba, cada que subía e intentaba besarla y repetir lo de aquella tarde. No lo había logrado. Pero sus evasiones eran coquetas, insinuantes y sólo se justificaba con no querer parecerle demasiado fácil, ya lo había hecho una vez. Hugo sabía esperar pero cada vez tenía menos oportunidades de encontrarla fuera de sus compromisos con sus nuevas amigas. Ya no podía ofrecerse a llevarla por las mañanas, Regina había decidido ser más independiente y salía cada día con Elisa a tomar el camión, a su salida, se encontraban en una estación y no regresaban hasta bastante entrada la noche. Esa madrugada se sintió harto, de una forma u otra haría que Elisa le explicara lo que pretendía. Sus actitudes eran tan inocentes en apariencia que no sería fácil entablar un pretexto para hacerla hablar. ¿De qué? ¿De hacerse amiga de Regina? ¿De llevarla a lugares, de unirla a su grupo? Pero algo olía extraño en todo aquello. Subió las escaleras y tocó la puerta de Regina. Tardó un buen rato en abrir, la encontró agitada, extraña. Elisa apareció detrás.
- Elisa ya se iba. ¿Verdad?
Hugo la vio salir, igualmente extraña. No se había despedido de Regina. Las vio mirarse fijamente sin decirse nada.
- Pasa, ¿quieres una copa de vino?
- Parece que bebieron bastante hoy, huele a…
- No empieces con tus olores, me asustas.
- ¿Se pelearon?
- ¿Quiénes?
- Elisa y tú
- ¡No! ¿Por qué?
Regina recogía de su ya instalada sala las copas y platos con sobras de botanas que la reunión había dejado. El Diablo le ayudó, fue detrás de ella a la cocina, dejó un par de copas y un cenicero lleno de colillas en la barra. Volteó hacia ella, quien le daba la espalda, y vio su cuello, el nacimiento de su cabello en la nuca. Su cabello estaba recogido en un chongo improvisado y toda la piel desnuda dejaba salir su olor a durazno, concentrado, sabía que había sudado aunque lo percibía algo amargo, tal vez porque había bebido y fumado. Acercó su nariz y provocó un escalofrío en Regina, quien pensó que la besaba. Dejó caer hacia atrás su cabeza y la recargó en el hombro derecho del Diablo. A pesar de que no podía oler más su cuello, se contentó con la reacción. Regina tomo ambas manos del Diablo y las colocó sobre sus pechos, movía la cadera rozándola contra la pelvis de él. Giró un poco más su cara y lo besó hasta que el mismo vaivén la llevó a girar su cuerpo y encontrarlo de frente. Se besaron y la ropa comenzó a estorbarles. La dejaron tirada por toda la cocina hasta que encontraron la esquina perfecta junto a las puertas de la alacena, donde el Diablo levantó sus muslos y montó sus piernas sobre él. No pensaba penetrarla, no traía condones, no esperaba necesitarlos; subió sólo con la intención de interrumpir la fiesta. Regina ni siquiera había pensado en los preservativos, sólo esperaba sentir ese entrar y salir de su cuerpo, con urgencia. Con ambas manos animaba la pelvis de Hugo para que lo hiciera, pero él se detenía, sólo frotaba su pubis con ombligo de él. Regina comenzó a desesperarse, Hugo estaba instalado oliéndola de nuevo. Caminó y la desmontó de su cuerpo para sentarla en la mesa de la cocina, continuó oliéndola, su abdomen, su ombligo, su pubis y llegó hasta su vagina. Pensó que el olor de nuevo lo atraparía pero se levantó de golpe. En silencio alzó la mirada, la fijó en los ojos de Regina, desconcertada, sin entender el porqué de la interrupción súbita.
- Tuviste un orgasmo
- ¿Qué?
- Tuviste un orgasmo
- ¿Cómo crees? ¿Tan rápido? Si ni siquiera me has tocado.
- No, no conmigo, no ahorita. Hace rato.
- ¿Estás loco?
- La vez pasada, te olí. El cuerpo de todas las mujeres cambia después de un orgasmo, ahí huele diferente. Y la otra tarde conocí tu olor, antes y después del orgasmo. Acabas de tener un orgasmo, ¡antes de que yo llegara!
- Hugo…
El Diablo, furioso, buscó su ropa en el piso de la cocina y apenas vestido bajó como un bólido a su departamento. Buscó a Elisa, no estaba en la cocina, ni en la terraza. Entró a su cuarto sin tocar, azotando la puerta. Elisa con una completa cara de interrogación, estaba recostada en la cama tratando de reconstruir lo que había pasado durante la noche. El Diablo tomó su muñeca como amenazándola. Elisa pensó que la asiría por la fuerza con la que la tomó pero sólo se llevó sus dedos a la nariz. La miró.
- Ya es hora.
- ¿Ya es hora de qué?
- Te dije que cuando quisiera que te fueras, sólo te diría ‘ya es hora’ y sin pedos ni dramas, agarrarías tus cosas y te largarías.
- Pero, ¿por qué? ¿Qué te hice? ¿Estás enfermo? Son casi las cuatro de la mañana, ¿a dónde voy a ir?
- Me vale madres.
- ¿Por qué quieres que me vaya?
- ¿Hace cuanto andan? Esas mañas no te las conocía.
- ¿Qué?
- ¡Que te huelen las manos a… a Regina! ¿Se manosean? ¿Qué pedo contigo? ¿La estás pervirtiendo?
- Ella ya está grandecita para saber lo que hace. ¡No es tu novia! Sólo porque un día te la fajaste, ¿ya crees que es tu novia?
- ¿Eres lesbiana? ¿Andan tú y Regina?
- ¡No!, sólo fue hoy.
Hugo entró a su cuarto, tomó una de las raquetas con las que adornaba la pared y la aventó, partiendo en mil pedazos la pecera vacía sobre su cómoda. Ahora entendía todo, sólo no se explicaba porqué Regina se había mostrado nuevamente dispuesta con él, casi había provocado la situación y estuvieron a punto de acostarse cuando unos minutos antes estaba con Elisa haciendo quién sabe qué cosas. Nunca antes había estado en medio de una situación tan extraña.
Como acordaron en la madrugada, Elisa sacó todas sus cosas por la tarde. Era viernes y su jefe la había dejado salirse a medio día. Hugo seguía encerrado en su recámara cuando la mudanza llegó a cargar con su cama y los muebles de su recámara. Elisa tuvo pavor al cruzar la puerta, sentía que nunca más vería a Hugo, al mejor amigo de su vida, al tipo del que había vivido enamorada por más de diez años. Dejó las llaves sobre la consola del comedor y cerró la puerta, sin saber si debía subir a despedirse de Regina o no. En cuanto Hugo escuchó la puerta cerrarse, salió. La culpa comenzó, había corrido a su mejor amiga, a quien le había ayudado a cuidar a su madre sus últimos días, por celos; por otra mujer a quien apenas conocía. Pensaba en ella sin tener a donde ir. Supuso que regresaría con su madre pero no lo tenía seguro y se hacía mil historias en la cabeza con Elisa pasando frío, viviendo en cuartuchos de azotea. Tocaron el timbre y en una especie de descanso, el Diablo quiso pensar que Elisa había vuelto por algo olvidado, quizás le pediría que se quedara. Pero era Regina.
28 Comentarios a “Cuentos de Ultracama Presenta ‘Olfato’ Tercera Parte”
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haaaaaaaaaaaaay y luegoooooo?
nada mas nos dejas con la duda Elsy, ya quiero saber que sigueeeeeeeee
guau q genial me atrapaste eres genial Elsy te amo y amo tu escritura sigue asi todos nacemos con un don y una fortaleza tu don es escribir y tu fortaleza es ser persistente toma esas dos cosas y lleva tu vida adelante besos Elsy
Te soy sincero, ningun escrito tipo cuento me hacia seguirlo y llevarle continuidad pero tus cuentos de ultracama son muy adictivos. Sabes que pienso? que quizas no has alcanzado tu maximo como actriz pero que tal si tu maximo es escribir historia para que las actuen otros actores. Piensalo, quizas tu futuro esta en ser escritora de obras o alguna excelente serie.
no es por ser grosero.. pero creo k esto de escribir historias de esas no es lo tuyo
jejeje, cornudo y por una mina… esta rebuena la historia…
Saludos!!!
El wero
Elsy es columnista, no es escritora de lectura erotica..
Super bien Elsy ahora si me quede con la duda de que paso, esperare la continuación, gracias y saludos Elsy.
Y el wero, si no te gusta pues no los leás, digo como verás en los comentarios a muchos de los que entramos si nos gusta lo que escribe.
OMG!!!!
esto en ascuas!!
OOOOOOOOOOOOOkkkkkkkkk……………. Veamos a donde va a parar esta historia………. jajajajajajaja
Muy buen cuento de ultracama, muy bueno….
Chale, yo no entiendo porqué se sulfuran Abccatira y ngchavez, todos sabemos que esto es elsyreyes.com, pero eso no significa que Elsy sea una especie de tótem intocable e incriticable, el wero está en su derecho de decir lo que quiera, yo no coincido con papichulo de que escribir sea el don de Elsy, yo creo que su opinión y la de muchos otros, se debe a la poca cultura literaria que tenemos y que “nos” hace fascinarnos con cuentos que en sustancia son buenos, pero que resultan bastante perfectibles por decirlo de algún modo, si supiéramos algo de creación literaria, les aseguro que nos daríamos cuenta que esta escritura es bastante simple, pero, como lo dije antes, sustanciosa.
Nunca ha sido mi afán ofender a Elsy o alguno de las personas que aquí comentan, soy un fanático de la lectura, de todo tipo, pero eso no me hace adular a cualquiera que escriba algo, seamos críticos y dejémonos de estúpidas pasiones sin sentido, que a lo único que nos llevan a descalificarnos unos a otros. Si te gustan los cuentos de la “venus mexicana”, los lees y comentas lo mucho que te agradan; si no te simpatizan, también estás en tu derecho de manifestar qué no te pareció y en aras de mejorar, qué podría haber sido mejor.
En resumen, me gusten o no me gusten los cuentos, estaré leyéndolos para comentar detalles súblimes o ridículos, y como Voltaire, defenderé el derecho de cualquiera a decir lo que piense (a menos que me baneen, jejeje).
P.D. Citando de nuevo al filósofo francés: “La Escritura es la pintura de la voz, pero una palabra mal colocada estropea el más bello pensamiento”
Me perdí un poco al principio, pero leyéndolo de nuevo ya entendí qué había pasado. Va muuuuuy bien.
JAJAJA ESTE SI ME ESTA GUSTANDO ELSY, JAJAJAJA NO MANCHES
Wow!
me dejaste super picada, Elsy! Esperamos la siguente parte!!!
ELSY Y TE AWITAS POR ESO DE LA ACTUACION, NO MIJA TANTO TALENTO QUE TIENES UNOS POST PASADOS UN TAL GATONEJO (TENGO MUY PRESENTE SU COMENTARIO) TE DIJO QUE POR QUE NO PENSABAS EN HACER UN PROGRAMA QUE TRATE SOBRE LA SEXUALIDAD NO SE SI LE HAYAS CONTESTADO PARTICULARMENTE A EL, PERO A MI ME PARECIO MUY BUENA IDEA, IMAGINATE CON JERRY DE COMPAÑERO LA VERDAD SERIA UN PROGRAMA CON MUY BUEN PORCENTAJE DE RAITING, SI LEISTE ESE COMENTARIO DINOS QUE PENSASTE RESPECTO A EL SI NO PUES BUSCALO Y VERAS CHAO ELSE BESOS!!!!!!!
DAM …………….
jajajaj… que chingón…. nos dejaste con la cara de ¿? !!!
Orale
a los que no les gusto… a la próxima escriban uno ustedes… haber si es tan fácil… y traten de no hacerlo simple como ustedes dicen que es este cuento…
y no defiendo a elsy, si no que se me hace una falta de respeto decirle a alguien lo que no puede hacer, cada quien hace lo que puede con lo que tiene y con lo que sabe… y no por que no sea lo mejor en eso.. lo va a dejar de hacer.. nadie le puede decir a nadie que es lo suyo y que no…
OMG
ese amante de mujeres, tal vez no leas este comentario porque ya se pasó el tiempo. Si yo puse mi comentario es precisamente porque yo a esto de la escritura me dedico, no precisamente literaria, pero sí tengo un par de historias sin editorial, jejeje. Aclaro, que yo nunca he dicho que Elsy debe dejar de hacer esto, ni tampoco que no es lo suyo, de hecho he halagado sus aciertos, pero también he apuntado algunas cosas que no son tan atinadas. La crítica constructiva la confunden con ataques, me gusta la sustancia de este cuento, no me agrada el uso excesivo e innecesario de palabras en inglés (recurso que se usa únicamente cuando no existe palabra en nuestro idioma que conceptualice la idea) y otras cosas más. Deberías leer mis demás comentarios en todos los cuentos y te darás cuenta de lo que hablo.
Saludos, y sí cuando quieras te invento un cuento sobre un tipo con complejo de Giacomo
pues va escribelo y lo sometemos a critica aquí en el blog.. haber que opinan.. y la verdad tu comentario anterior si se me hace ofensivo para los demás lectores Abccatira y ngchavez, y a los demás tachándonos de incultos y de que no leemos… que seas culto y que sepas escribir cuentos no te da el derecho de decir que los demás seamos incultos.. y como te digo escribe tu cuento y veamos que piensan los demás…
Pd: el citar a personajes famosos no te hace parecer mas culto..
orale que buena historia es bastante atractiva para la leerla en serio que me agrada bastante y espero que sigas asi en tu sitio que esta muy “chido” y suerte esperamos la cuarta parte “la culpa” o “el arrepentimiento”
jeje bye besos
Jajaja, yo nunca dije que yo fuera culto, si te das cuenta yo siempre dije “Nos”, porque de verdad “nos” falta mucho, y si cito a voltaire, no es por parecer culto, lo que pasa es que la gente se la pasa diciendo lo que otros pensaron durante muchos años, sin darles el crédito que merecen, a mí no me gusta decir lo que otro dijo a título mío, siempre que quiero mencionar alguna frase, siempre (cuando me acuerdo) trato de decir quien fue el que lo dijo.
Jajaja, por cierto lo del cuento no sé si te diste cuenta que era una indirecta por tu nick…
De ngchavez y catita no dije nada, sólo dije que no ataquen a quien no le gusta tal o cual historia, les pedí tolerancia, nada más. Debes leer más a fondo, y por cierto, te lo digo, la cultura no hace mejor o peor persona a alguien, sólo la hace más interesante.
Esta frase, según recuerdo no la he visto en ningún lado, así que me la atribuyo.
P.D. ¿Cuando te dio Elsy la atribución de decir que se publica en el blog?
Saludos, y gracias por tomarte la molestia de leer un comentario en un post atrasado. Espero que hagas lo mismo con este.
zas!!
a romperse la medias!!
y todo por la culpa de esas chicas!
jajajajajjajaj
bueno historia.. sabia que pintaba para ese punto.. ((ella con ella)… esperemos lo demas. pork ya no puedo tantear lo que sigue.. jeje. pero bunea historia elsy
Excelente historia, se abren puerta que nadien imaginaba, sera, no creo solo quiso experimentar, cuando eres gay naces no te haces o empieza un despertar bisexesual?
no manches jaguar negro, ya habíamos quedado que no se nace gay, no manches, qué onda
wow buenisimo ya quiero massssssss..