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Cuentos de Ultracama Presentan ‘Olfato’ Primera Parte

El Diablo toda su vida había reconocido a las personas por su olor. Podían estar aún a dos metros de él y sabía que se acercaban. Si alguien dejaba el suéter o una bufanda olvidada en su casa, sólo con olerla sabía a quién pertenecía. Amaba y detestaba esa extraña capacidad olfativa. Lo fétido lo era doblemente para él, pero sus aromas favoritos eran disfrutados por cada una de sus neuronas. Desde que descubrió lo que él llama ‘el olor a hembra’, muchas noches para poder dormir trata de recordarlo y arroparse con él, lo relaja.
En la zotehuela que comparte con los otros cuatro departamentos, cuelga la ropa. Cada uno tiene protegido su espacio para el tendedero con una reja, algunos le ponen candado. Nunca ha entendido para qué. ¿Quién querría robarse la ropa andrajosa del esposo de la señora del 101 o sus faldas que parece que compró en el ‘Paris Londres’, o un almacén de los años 70? ¿O los jeans old fashion del tipo del 102 y que se pone debajo de las costillas, siempre con el mismo cinturón? De hecho en ese momento de labores domésticas, el Diablo se pregunta porqué demonios si sólo son cinco departamentos en todo el edificio, un departamento por piso, ¿qué caso tiene ponerle la numeración 101, 102, 103…? ¿No sería más fácil sólo poner departamento uno, dos, tres, etc.? Está por terminar de colocar en el lazo los últimos tres calzones que sacó de la lavadora. Se da cuenta que nunca hay calzones de mujer colgados en los tendederos. ‘Tal vez por eso todas las mujeres los lavan en la regadera, temen que todos sepan qué tipo de ropa interior usan’. Recuerda que no le ha puesto las pinzas de madera a la ropa, puede volarse con el viento. Esa era una de las advertencias continuas de su madre, ‘Hugo, ponle siempre pinzas a la ropa o se puede perder o volar con el aire’. Una de miles de recomendaciones que le hizo el otoño pasado, cuando finalmente el cáncer la venció. Enfermó cuando el Diablo sólo tenía 20, cuatro años después de quimioterapias, radiaciones, herbolaria, acupuntura y hasta un brujo chino, se quedó dormida en su cama. Unas horas antes repasó con su hijo todo lo que debía de hacer cuando ella faltara: ‘Nunca dejar más de tres días el pescado en el congelador, comerlo lo antes posible’. ‘Nunca vayas al súper con hambre o gastarás de más’. ‘No mezcles la ropa por colores, se puede manchar’,  ‘Cambia las sábanas una vez a la semana’, ‘Guarda todo lo que usas’, y otra docena más de consejos. Lo último que dijo antes de que la enfermera le pusiera la última dosis de morfina fue ‘¿Qué vas a hacer sin mí? ¿Quién te va a cuidar?’. Adormilada y vencida por el dolor en el vientre, con las palabras entrecortadas, apretó el dedo pulgar de Hugo y no volvió a hablar.
El Diablo bajó al departamento por las pinzas y colocó más de una a cada prenda. Dijo en voz alta, contestando a la última pregunta de su mamá ‘Sobrevivir, ma y ponerle las pinzas a la ropa’. Sintió un cuerpo detrás de él, seguro de no creer en estupideces de fantasmas volteó con prisa.

-    ¿Con quién hablas?
-    Con nadie. Me asustaste, mensa. ¿Qué onda?
-    ¿Estás solo?
-    ¿Es broma? ¿Con quién iba a estar?
-    Dijiste que tu papá te iba a venir a visitar en estos días.
-    Ya vino, y no unos días, sólo cinco horas. Ya se regresó a Monclova. Dice que el DF le caga.
-    ¿Me invitas un café o un trago en tu casa?

Elisa era su mejor amiga. Iban en el mismo salón desde segundo de secundaria. Fueron a la misma universidad, estudiaron lo mismo, en el mismo grupo y generación. El Diablo pensaba que Elisa sólo había estudiado sistemas para estar con él. Lo sabía. Y que siempre trataba de acomodar su horario igual al suyo con el pretexto de irse en el mismo coche y evitar el camión. Pero el Diablo, de nuevo, sabía que sólo lo hacía para estar con él. Nunca habían tenido sexo pero ella les había contado a sus amigos que el Diablo la había desvirgado pero que estaba demasiado borracho para recordarlo. Él le hizo el favor de no desmentirla. Finalmente, le convenía; Elisa le parecía a muchos guapa y buena. Pero si algo había de cierto en los relatos de su relación ‘especial’ –como la bautizaba Elisa- era que ella había estado con él encerrada a piedra y lodo los últimos meses de enfermedad de su madre. Le había ayudado hasta a bañarla, se había desvelado con él, preparado las papillas, incluso había vendido un camafeo que su tía le había dado en sus quince años para prestarle dinero para los ensure y pagarle a la enfermera que contrataron la última semana. Y, una de las experiencias más contadas por Elisa, ella lo había abrazado con todas sus fuerzas y prestado su regazo para que el Diablo llorara hasta la mañana siguiente de la noche del funeral. Entonces Elisa sentía que un lazo demasiado valioso los unía. Claramente la llevaba a fantasear con el día en que Hugo -ya no el Diablo, sino Hugo- se diera cuenta de que era la mujer perfecta para él y se casaran. A los 25 años de ambos.
Acostados, como siempre, sobre los tablones de la terraza, se tomaban el último par de cervezas que habían quedado de la fiesta del sábado. De nuevo, discutían sobre bandas de rock y de las películas que todavía no rentaban. El olor de Elisa era muy particular. El Diablo la dejó hablando sola, discutiendo sobre la vida de Jimmy Hendrix, para pensar en su olor. Era como a claveles, a veces era un poco más ácido pero perfecto. Pensaba que ese olor debía encantarle a muchos hombres, menos a él, le recordaba la enfermedad de su mamá. Elisa dejaba impregnada su cama cuando se quedaba a dormir con él para turnarse la vigilancia y las dosis de medicamentos de su madre.

-    Mi papá ya me dijo que soy una huevona, que me tengo que buscar un trabajo.
-    Pinche Elisa, tiene razón. ¿Cuánto llevas sin trabajar? Desde que nos graduamos has trabajado como tres meses.
-    Ya te dije que me des chamba, yo te ayudo con las páginas que estás diseñando.
-    Eso apenas me da para mí. Búscate clientes. Ahorita todo mundo quiere una página, hasta los changarros.
-    Quiero pedirte un favor, un favor muy especial, de súper carnales.
-    ¿Qué?

A Elisa le comenzaron a temblar las manos. Le faltaba saliva. Pensó que si convencía al Diablo, su vida sería un dulce. Una especie de cuento de niños cumplido. Repensó las palabras que iba a usar y súbitamente salió de su pecho.

-    ¿Me puedo venir a vivir aquí?
-    ¿Qué dices?
-    Eso. Ya me harté de mi casa. No hacen más que hacerme sentir una inútil. Mi mamá quiere que todo el día me ponga a hacer quehacer o la comida. Cada que me salgo me dice que ya me voy de vaga a huevonear. Si me mudo aquí, te puedo ayudar con la casa, con los gastos.
-    ¿Cómo? No tienes ni un peso. Además con lo que me dejó mi mamá estoy bien y ya viste que como murió hasta la hipoteca se canceló. Y estoy cobrando bien, no me hace falta.
-    Te juro que me voy a meter a trabajar, pero déjame vivir aquí. Así no estás tan solito. Ya hasta hablas solo, güey.
-    No sé…

A Hugo no le parecía ninguna buena idea. Pero podía sentir cómo el olor de Elisa había cambiado, había sudado. No hacía sol, así que debían ser los nervios. Le dio pena. La imaginó pensando cómo iba a decírselo, angustiada. Pero no le importaba, ‘Ni madres, si esta vieja se viene a vivir aquí, voy a terminar odiándola’, pensó. Pero entonces de nuevo sintió su olor nervioso y vio sus ojos de cachorro cocker spaniel rogándole.

-    Está bien güey. Pero vamos a ponerlo a prueba. Si en dos meses nos empezamos a mentar la madre, sin pedos ni pleitos ni que la amistad se joda, te voy a decir ‘Ya es hora’ y te vas.
-    ¿Ya es hora?
-    Sí, sólo esa frase. ‘Ya es hora’, y sin broncas, te mudas a otro lado y nos vemos en unos días sin rencores.
-    Va.

Y así fue como Elisa acomodó su mundo en el departamento que treinta años antes habían encontrado los recién casados padres de Hugo, en las entonces desiertas calles de las colonias del sur de la Ciudad. Casi lo redecoró. Reacomodó la cocina, llenó el refrigerador y la alacena para dos meses, quitó el cochambre y compró juegos de baño y toallas nuevas. Se gastó por completo su primer sueldo de la comercializadora que acababa de contratarla. Sólo le sobró lo suficiente para sus camiones del mes. En sólo tres semanas sentía que llevaba viviendo ahí por años. Y lo que más adoraba era que los vecinos le preguntaran si estaban casados. Incluso, el portero se había referido a ella como ‘la novia del joven’. Saboreaba cada palabra desde sus oídos. Le parecía una vida fascinante: ella se levantaba y dejaba el desayuno listo para Hugo. Tomaba el camión y trabajaba pensando en lo que haría de cenar de vuelta. Llamaba a Hugo para preguntarle cómo iba con su trabajo. Lo imaginaba fumando y estirándose frente a las dos laptops en las que trabajaba. Y cuando volvía en la noche, servía la cena en la terraza. El calor del verano la hacía sentir en el Mediterráneo, aunque nunca había estado en él.
Esa noche Hugo casi lamía el plato de bolognesa que Elisa había cocinado. Su cara de satisfacción la maravillaba. Pensaba que quizás comenzaba a enamorarse o a depender de ella tanto como deseaba. El timbre de la puerta sonó. Elisa, como siempre, se levantó para abrir. Hugo había dejado que ella tomara el puesto de portera, y de telefonista y de colgadora de ropa y de responsable de todas las actividades que le daban pereza a él. Pero algo, como un resorte lo hizo levantarse esa ocasión –tal vez el agradecimiento por la cena- y caminando hacia la puerta se encontró con un olor nuevo, algo parecido al durazno. Abrió y el olor tuvo cara y nombre.

-    Hola, soy tu vecina. Me llamo Regina, acabo de mudarme arriba. De hecho, hoy. Perdón pero no me han puesto el gas y me… me da mucha pena pero… ¿podrías prestarme tu baño? Perdón pero mañana a las siete de la mañana tengo una cita muy importante y estoy sucia, todo el día desempaqué y me acaban de avisar. No puedo ir así y no conozco a nadie en la ciudad. Soy de Jalapa, llegué ayer. Vine a hacer unas pruebas para ser aeromoza en una aerolínea… pero pensé que mis exámenes serían hasta la próxima semana y me llamaron hace media hora para decirme que son mañana… ¡Qué pena! En serio, ¿crees que tu mamá me de permiso de bañarme aquí? No me tardo ni diez minutos.

Hugo no podía creer que una persona pudiera decir tantas cosas en tan pocos segundos. Una historia completa. Sus ojos color avellana parpadeaban demasiado rápido durante las explicaciones. Movía mucho las manos y su piel blanca parecía agitarse. Trenzaba un mechón de su cabello negro mientras parloteaba.

-    No tengo mamá

Fue todo lo que el olor a durazno y la perfecta boca pintada de lila dejaron decir a Hugo. De hecho, en segundos la había recorrido. Pensó que esos jeans sucios y la playera de Tecate que olía a polvo y metal, delineaban perfectamente su cuerpo. Sencillamente, le excitaba hasta a mugre de sus uñas. Mudo, fue movido desde los hombros por Elisa.

-    ¿Quién es?

Elisa escuchó de nuevo la historia completa. La mujer frente a ella le parecía simpática, un poco exuberante pero al ver la sonrisa de Hugo viéndola explicarse por la petición del baño, el piso se le movió. Nunca antes, ninguna reacción del Diablo la había perturbado más. Era clara, estaba idiotizado. Y la tal Regina se convirtió en una amenaza, en una plaga asquerosa que había que sacar de ahí en segundos. De pronto en ella nacieron tentáculos y dientes filosos.

-    Claro, no hay problema. Pasa – Contestó Hugo con toda honestidad. La quería ahí dentro, en su casa, en su baño. Sólo para saber quién era.
-    Ay, gracias. Mil gracias. Nada más subo por mis cosas del baño y vengo. De verdad, qué pena. Gracias, no tardo.

Elisa cerró la puerta deseando nunca más abrirla. Hugo seguía con una semi sonrisa boba junto a la puerta. Caminó unos pasos hasta la mesita de la sala y encendió un cigarro. Sentado en el sofá, no dejaba de ver la puerta, esperando escucharla tocar de nuevo.

-    Pinche Diablo, pudiste pedirme mi opinión, ¿no?
-    ¿Cuál es el problema de que se bañe aquí?
-    No sé, no me late, no me gusta que los extraños se bañen en mi baño. Digo, también vivo aquí. Aunque sea tu casa.
-    Así es, es MI casa.
-    Pues yo la limpio y hago la comida y pagué el gas y el teléfono así que tengo opinión, ¿no te parece?
-    ¿Qué te pasa? Sólo se va a bañar.
-    Pues ¿qué tal que… que…
-    Que ¿qué?
-    ¡Que tiene hongos en los pies!
-    No mames…

Nuevamente el timbre sonó. Regina apenada pero contenta de haberse encontrado una pareja de hermanos tan comprensiva por vecinos, entró con un arsenal de productos de baño. Espumas y geles, exfoliante y burbujas. Todas, con olor a durazno. Media hora más tarde seguía dentro de la tina. Tarareando y tomándose su tiempo. Elisa, furiosa, salió por tercera vez a la terraza desde donde Hugo fingía trabajar bajo el viento fresco de la noche. Esperaba impaciente escuchar la puerta del baño abrirse para poder ir a hacerle plática. Tal vez a ofrecerse a ayudarla a terminar de instalarse.

-    ¡Lleva 35 minutos ahí adentro! Lo bueno es que no se tardaba ni diez.
-    Baja la voz, Elisa.
-    Güey, yo pago el gas.
-    ¿Y? ¿Cuál es tu problema? Si quieres este mes lo pago yo. No vaya a ser que suba 2000 pesos porque Regina se bañó aquí.
-    ¿Regina? Te refieres a ella como si la conocieras de toda la vida. ¡Regina! ¡mi amiga Regina!
-    Ya cállate.

El día siguiente fue largo para Elisa. No podía concentrarse en el trabajo, llamaba una y otra vez al departamento pero nadie contestaba. Sentía que los celos salían disparados desde sus fosas nasales. Recordaba una y otra vez la escenita de tensión sexual que Hugo y la maldita nueva vecina habían tenido en el pasillo. Ella, sólo en bata y pantuflas, con el cabello empapado y escurriendo, agradecía una y otra vez el favor. Desde la cocina Elisa veía la estúpida sonrisa de ambos. Entonces, ella le preguntó cómo llegar a Santa Fe. Su cita era a las siete de la mañana y no tenía idea de dónde pedir un taxi. Entonces, lo que nunca creyó posible, sucedió. Hugo se ofreció a llevarla, ¡a las seis de la mañana! ‘Nunca se ha levantado a darme un aventón al trabajo a mí. A mí, que soy su amiga de toda la vida. Pero, claro, llega esa perra y es capaz de pararse a las cinco de la mañana’, se machacaba una y otra vez la idea en la cabeza. Ya eran más de las dos de la tarde y Hugo no regresaba. Deseaba encontrar un pretexto para llamarle al celular pero no se atrevía. Inventó a su jefe que un dolor de estómago la estaba matando y salió rumbo a su casa. En el camión, de regreso, decidió que usaría la misma mentira con el Diablo, le diría que se sentía enferma; eso le quitaría sospechas. Caminó las tres cuadras desde la parada del bus hasta el departamento rogando encontrar a Hugo trabajando frente a las computadoras. Vio el auto estacionado en la banqueta, había vuelto. Pero al entrar al departamento, no lo encontró. ‘¡Está arriba con ella! ¡Hijo de puta! Seguro le está ayudando a acomodar su casita; mientras aquí ni su cama tiende el cabrón’. El último balazo llegó justo en el momento. Elisa jaló las sábanas de la cama deshecha de Hugo y una de las almohadas se volteó. Debajo de ésta, encontró unos calzones de mujer. No eran suyos, a Regina se le habían caído junto a la tina al salir con todo su bulto de ropa sucia. Y Hugo, al entrar al baño fascinado por el olor que había dejado en el vapor que todavía empañaba el espejo, los había encontrado y atesorado. ‘Durmió oliéndolos el muy pervertido. ¡Puerco!’, gritó. Y decidió que esa sería el arma perfecta para esfumar a su vecina incómoda. ‘A ver qué le parece enterarse de que su vecinito es un fetichista que colecciona calzones de mujeres para olerlos’.

Escaleras arriba, Hugo y Regina comenzaban a vestirse, habían tenido una larga mañana sobre la alfombra recién puesta.

30 Comentarios a “Cuentos de Ultracama Presentan ‘Olfato’ Primera Parte”

  • ELSY:
    Genial, a veces es bendición pero también maldición es de tener una buena nariz.
    Espero la segunda parte.

  • Elsy:

    Suelen encantarme tus cuentos y este no es la excepción.

    Aunque suelen no gustarme tus capítulos finales (no los finales en sí) y espero que ésta sea la excepción.

    Saludos.

  • Elsyta…. Excelente! Me encantan los cuentos de ultracama… Eres genial mujer! Saludos

  • chale algo en esta historia me suena conocido un deja vu XD jajajaja Diablos bien elsy jajajaja

  • Vaya ya era hora del cuento de ultracama. Voy de salida asi que regresando lo leo. saludos

  • Por eso cuando te vas de roommate hay que ver si no pasas de inquilina a chacha…

    Elsy no vaya a salir un final de telenovela feliz: se quedo con la mujer que lo cuido, lo amartelo, lo comprendio y lo perdono, ahhh y termino amando su olor a claveles
    Saludos!!!

  • genial como siempre
    me recordo un poco a la pelicula esta d mmm el perfume??
    muy buena jaja pero tmb la amiga… jeje bueno bye ia espero el sigiente =D

  • Elsy eres brillante para dejarnos colgados. Tengo miles de ideas de como va a terminar esto y la vdd no sé realmente ninguna. Por cierto, no describiste a Hugo físicamente, no es necesario ciertamente pero anudaría a imaginar mejor la historia.
    Besos, un relato estupendo.

  • ELSY SOY DE VEACRUZ, Y LA VERDAD LE ATINASTE CON ESA DE LA XALAPEÑA LA VERDAD SI SON GUAPAS LAS CHAVAS DE AHI, PERO SI LE HUBIERAS PUESTO QUE ERA JAROCHA HUBIERA SIDO SUPER MEJOR, Y NO LO DIGO PPR QUE SOY JAROCHO SI NO QUE LA VERDAD ESTOY ENCANTADO DE A VER NACIDO AQUI JOJO. COMO QUIERA TE QUIERO ELSY AUNQUE SEAS CHILANGAAAAAAAAAAA

  • excelente inicio, yo no tengo tan buena nariz, pero si soy fijada en los olores, me gustó mucho. ¡ah! por cierto el cuento anterior, me pareció genial, y salvo el de tony star, me han gustado los finales de tus cuentos.

  • k bueno empezo este!
    ahora espero q’ no nos hagas esperar mucho para las segunda parte!!

  • que loco esta padrisimo ni las copas desppues de la boda de mi prima me quitaron las ganas de seguir leyendo esta genial mucho potencial en este cuennto mi correo como siempre para quien qyuera wando_jefe@hotmail.com

  • Muy buen cuento Elsy, espero la continuación del mismo, un saludo.

  • Excelente Historia esperamos ansiosos la segunda parte

  • OYE ELSY, NOMAS QUE TERMINE COMO EN LA VIDA REAL, QUE NO VAYA A SER QUE LA CHAV CELOSA AL FIAL ENCUENTRE A SU PRINCIPE AZUL O DE PERDIS QUE AHORA SE EL HOMBRE EL QUE LA RIEGA Y LE PERDONDAN TODO NO? JEJEJE

  • me gustoooo y me siento identificada con elisa, gracias por seguir con los cuentos elsy :D esperamos la 2da parte

  • esperemos ke sea igual de bueno komo los anteriores

    y no tarden mucho en llegar las nuvas partes

    saludos desde Sonora!!!♥

    y saludos a pochon ;)

  • WOW, que chido el cuento, me encanta todo el relato bien mesurado que le das a la historia, hasta parece que veia a los personajes en las escenas que describes.

    Felicidades…

  • me gustan mucho los cuentos jaja!!
    me entretienen como no tienes idea, esperare las proximas partes.
    Saludos

  • siempre me han dado hueva leer los post largos pero este me entretuvo desde el inicio jojo espero le segunda parte saludos Elsy…

  • WOW muy buena primera parte genial esperare la segunda….
    saludos

  • BUEN INICIO ELSY
    AUNQUE FUE RECORDAR EL DOLOROSO FIN
    DE MI PROPIA MADRE ;( , ES BUENO ENFRENTAR
    DE VEZ EN CUANDO ESA SENSACION DE DOLOR
    RECORDAR EL OLOR A ANTISEPTICO DEL HOSPITAL
    ESA PENETRACION PERMANENTE DE OLOR A MEDICINA
    QUE TRANSPIRAS POR TODO EL CUERPO ES
    FRUSTRANTE Y TE DEPRIME DE MANERA
    QUE SIENTES QUE TE ROBA LA ENERGIA COMO UN
    VORAZ VAMPIRO …..
    UY!! ME SALIO LO MELODRAMATICO (PERO RECORDAR
    ES REVIVIR LOS HECHOS), PERO
    AQUI ESTARE ESPERANDO LA 2a PARTE

    BESOS

  • Jajajaja me identifiqué un poco con la amiga, eso intenté con un amigo, y al igual que ella me convertí en su hermana con olor maternal. Pero aprendí la lección ;) Excelente comienzo…

  • Elsy si te referiste a Xalapa Veracruz (y espero que no sea así)déjame te digo que se escribe Con “X”…XXXalapa y si no te referiste a la capital del estado de Veracruz pues entonces no me interesa como lo escribas…

  • buen inicio ,espero la otra parte .. aaa y plsss esta ocacion q no se ha tan resumido el final . pls pls!

  • Excelente primera parte, espero con ansias la segunda!!!!

  • Elsy me encata tu pagina, me encata lo forma que escribes y explicas, describes y orientas, y este relato esta genial, solo a manera de comentario y en buenisima onda la combinacion cansa mucho al leer el fondo negro con las letras blancas, mmm, ya se que esto no va a aqui pero bueno, me gusta tu pagina ah y tu estas chulisima y buenisima, jeje…

  • buen inicio mi querida elsy.. muy bueno… jeje . me gusta la historia pinta para algo divertido..

    25 ILY!!!

    por cierto…. sigo disfrutando a mi maurita elsy!

    y es tan hermosa!!!

    jajaj

    sludotes chikilla!

  • WOW!!!!!!!!

    ESTA MUY BUENO EL CAPITULO;;;;; ESPERO CON ANCIAS EL SIGUIENTE!!!!

  • K BUEN RELATO !!!
    SALUDOS Y FELICITACIONES POR LA NUEVA PAGINA ESTA GENIAL!!

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