Su cuerpo es una máquina perfecta. Está diseñado para reaccionar a las decisiones que tomamos sobre él como comer, dormir o ejercitarte. Pero también depende de nuestras emociones. Verán que están culpando a muchos factores cuando la enfermedad y las afecciones sólo provienen de un lugar: de sus pensamientos.

Tengo una prima que vive creyéndose enferma y de tanto repetírselo, en ocasiones lo ha logrado. Y con éxito. Los hospitales le han extendido amplios recibos. En realidad todas esas enfermedades, alergias, dolores, inflamaciones, hasta males desconocidos no son más que una ‘radiografía’ de su interior, eso que es invisible a toda resonancia magnética: la mente. Con seguridad ustedes también han vivido malestares que resultan inexplicables, tratamientos que parecen no funcionar o casualmente (deberíamos aprender a decir ‘causalmente’) tras un periodo de tristeza o estrés; terminan tirados en cama. Todos te dirán ‘bajaron tus defensas’. Algo hay de cierto pero también lo es que puedes evitar que dichas defensas se vayan al suelo.
La conciencia de que el pensamiento es el generador de todo lo bueno y lo malo que llega a nuestra vida, esta revolucionando incluso a la ciencia. Esa apertura mental puede resultar agresiva a algunos y la negarán; pero eso sí, todo el que haya abierto su mente podrá decirte que funciona y que su cuerpo fue el primero en recibir el beneficio del pensamiento positivo y la sanación de las emociones mal canalizadas. Yo misma puedo decirles que me deshice de una gastritis de años que volvía pese a tratamientos constantes al apoyarme en la concepción de que esa enfermedad era mi miedo y mi falta de aceptación. Sí, suena loco pero es real. Y fue a través de Reiki.

El Reiki es una técnica milenaria de sanación a través del flujo de energía por la imposición de manos y consiste en conectar la Energía Universal con los centros de poder energético de cada persona. Tanto ella como muchos otros especialistas en todo el mundo, han comprobado que la mente es la generadora de todo lo que nos sucede. Esta vertiente de conocimientos está cambiando y curando vidas.
Tenemos que comenzar por comprender el proceso de somatización. Tu mente tiene el poder de ordenar cada acción que toma tu organismo, incluso lo que sucede en tu vida. Si tienes pensamientos desequilibrados constantemente, tendrás emociones dañinas. Si sientes miedo, ansiedad, ira, culpa, rechazo, rencor, tu cuerpo se verá en la necesidad de manifestarlo. Conclusión: enfermarás alguna parte de tu cuerpo. Así de cierto. Innumerables estudios científicos lo han comprobado. El poder del pensamiento es absoluto, el motor de las emociones; ambos no son más que energía creadora. La Dra. Carol Ginandes de la Universidad de Harvard, afirma ‘la mente puede influenciar al cuerpo hacia lo curativo’. En uno de sus estudios basado en la hipnosis, descubrió que los pensamientos son capaces hasta de eliminar cicatrices postoperatorias en sus pacientes. El cuerpo nos habla, nos expresa cuando no estamos integrando correctamente un sentimiento. Por lo regular, sucede de manera inconciente. Como tú no tienes la capacidad o no quieres ver ciertas situaciones, tu organismo tendrá que traducirlo en dolor físico y afecciones. Podemos afirmar que todas las enfermedades son psicosomáticas y -doloroso pero cierto- todas, todas (desde una gripe hasta el cáncer) nos las hemos provocado nosotros; a menos que seamos niños. Algunas teorías afirman que una persona que canaliza sus asuntos mentales y emocionales hacia sus hijos, los enferma. Suena cabrón pero así es. Al rato seguimos platicando de esto…

Pero la tarea ya esta dada, cúrense, en serio. Lo crean o no, sean o no afectos a nuevas vertientes de pensamiento, sucede.

Share Button