Existen tres factores que pueden confundirnos para evitar acatar nuestra responsabilidad de habernos provocado una enfermedad. Sin embargo, al analizarlos llegamos a la conclusión de que aún así el pensamiento desequilibrado los generó.

> Circunstancial. Incluye contagios, epidemias, ingesta de alimentos descompuestos o medicamentos mal preescritos. Cuando nos encontramos inestables, esa emoción baja hace más fácil el camino para bacterias, virus u hongos. ¿Te has preguntado cómo hay gente que no se enferma aunque haya pasado horas en un medio de contagio? Simple, sus pensamientos correctos evadieron dicha contaminación de manera conciente o inconciente.

> Genético. Todos nacemos con predisposición en nuestro ADN pero también con libre albedrío. Se ha descubierto que muchas enfermedades familiares prosperan porque también heredamos los mismos patrones de pensamiento y reacción. Cuando rompemos un modelo de conciencia y eliminamos el miedo a padecer esos males, nos liberamos de perpetuarlos.

> Historial de cultura y educación. Es fácil que un niño enfermizo sea hijo de una mujer hipocondríaca o que al ser miembro de una familia disociada, vivas enferma. Todo es energía creadora.

Todo lo que creas en tu cabeza y que por lo tanto surge en tu vida está determinado por el poder creativo del miedo o el amor. Comenzando por tu amor propio. Cada decisión que tomas está basada en cualquiera de esos dos sentimientos. Ahora, ¿cómo atacar la negatividad que ya se materializó en una enfermedad? ¿O cómo prevenirla? Ese es un proceso que requiere de que te conozcas a ti misma y resuelvas el origen, la raíz de tus padecimientos.

No crean que todo médico se quedará sin trabajo a partir de ahora, esto no está peleado con la medicina alópata; es un medio de apoyo y prevención. No obstante, podemos sufrir de algún padecimiento y curarlo a través de tratamientos médicos porque éstos atacan los síntomas pero si la emoción que los provocó sigue vigente, ésta volverá a manifestarse en otra enfermedad física o emocional. Surgen mecanismos de defensa, formación reactiva, proyección y transferencia. Una vez que encontramos la raíz, la relación de nuestros malestares, nos damos cuenta de la sincronía tan increíble que se da.

Ahora, tanto para prevenir como curar. La próxima vez que llegue un pensamiento a ti, hazte esta pregunta ‘¿Es un pensamiento de amor hacia mí o hacia otro?’. Si no es así, posiblemente estén generando un trastorno a futuro en su cuerpo. Cambiar nuestra estructura mental es un proceso que toma tiempo y que requiere de tu convicción pero los resultados son impresionantes. Todo se basa en la ‘Ley de Atracción’, es decir que todo se traduce en lo que nos enfocamos: si le damos foco a la enfermedad, el malestar; hablamos todo el día de lo mal que nos va, de lo dura que es la vida y lo complicado que nos resulta algo ¿qué creen que va a llegarnos? Más de esa dosis de putrefacción que alimentamos en todo momento. Tenemos la capacidad de dar poder. La teoría de los placebos lo prueba: cuando un paciente es medicado con placebos pero él cree con total confianza que está tomando el medicamento de última tecnología, se cura ¿qué es lo que lo está curando? La fuerza de su convicción.
Uno de los mejores ejercicios consiste en las afirmaciones. Toda afirmación positiva que se repite con plena conciencia logra cambiar nuestros patrones cognitivos. Si el pensamiento es poderoso, la afirmación lo es más. Es donde el pensamiento cobra vida; así que ten cuidado con lo que dices de ti misma y de los demás. Analiza qué emociones negativas acuden a ti repetidamente como rencor, preocupación, inseguridad. Repítete ‘yo soy perdón’, ‘yo soy seguridad’, ‘yo soy paz’; y créelo desde el fondo de tu corazón. Toda afirmación debe hacerse en presente y en positivo ya que al decir por ejemplo ‘yo no soy celoso’, estás manteniendo la idea de los celos.
Cuando no tengas la capacidad para dilucidar por ustedes mismos qué es lo que sienten, pidan ayuda profesional confiable. Por desgracia, muchos charlatanes están surgiendo tras esta ola de búsqueda de vivir mejor por lo que debes evitar acercarte a ‘brujos’, logias o pseudoreligiones que prometen cambiarte la vida. Tengan cuidado. Como todo proceso, deben llevar un seguimiento y saber que se requiere de un cambio profundo y de trabajo. No es instantáneo.

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