Esta semana se la estamos dedicando a esas confusiones de construcción de género, el feminismo mal entendido (aunque el podcast al respecto estará hasta el lunes). Con feminismo mal entendido o tergiversado, torcido, me refiero a esa confusión en la que muchas mujeres hoy están inmersas y por ende, los hombres. Tanto en aspectos simples como el modo en que se deben o no compartir los gastos, hasta dónde termina la caballerosidad y dónde se ha perdido ese encanto de la conquista, cómo debemos abordar la sexualidad desde la nueva perspectiva. Hechas bolas, hechos, más bien.

Sí, nuestras feministas en lucha desde hace siglos merecen aplausos pero en ocasiones pareciera que su herencia es tomada sólo como una herida que no ha cerrado y que convierte a algunas mujeres en seres a la defensiva, ahí están las feminazis. Justo haciéndole una oda a lo que más dicen odiar: el machismo. Esta vez en contrasentido ahora parecieran querer aniquilar a todo el que posea un pene. Por otro lado hay quienes han logrado la madurez emocional y han adquirido el derecho de la equidad al tiempo de las responsabilidades como la independencia y la justa negociación con el o los hombres de su vida para compartir el concepto de equidad que se ajusta a sus realidades. Y más abajo tenemos a las que tomaron lo que les convino del cambio y evolucionaron ‘a su manera’. Ya saben vengache pa acá papi y págueme todo porque usté es el hombrrrre y yo una dulce princesa que debe ser rescatada en tanto gasto mi sueldo en mis chicles y claro, no te atrevas a sentir poder sobre mí, a querer inmiscuirte en mis decisiones, porque soy libre. Sí, ¡libre! Pero, ¡ah! se me olvidaba, ¿cuándo me das el gasto?’.

Lo cierto es que el concepto se adapta a la realidad de quien lo toma pero también de quien se deja de aquellas que lo toman amoldándolo a su inmadurez emocional, porque no saben ni qué quieren. En fin, sigan echando quejas, no, mejor, soluciones. Es más útil. La única cura es saber quién coño eres y hasta dónde adoptas ‘el feminismo’. Por otro lado, si has elegido un modelo más ‘clásico’ como el de quedarte en casa, eso no implica que vayas en contra de los ideales de la mujer moderna. Tal vez no estás creando un emporio millonario pero sí estás generando seres humanos completos (claro, aquellas que de verdad se informan, estudian y tratan de mejorar como personas, sanándose y evolucionando para ser mejores madres, y no están nada más viendo cómo el internet o el X Box les cría a los hijos). El ama de casa no es obsoleta, son decisiones y hay verdaderas chingonas que no pasan el día neuróticas haciéndole cachitos la autoestima a los hijos que tuvieron porque sus amiguis ya tenían los suyos (o porque se les olvidó la pastilla). Esas que no son mamá de ‘club’. Ahora sí que comprendan su género, sean ustedes y vivan. Ya sabrán cómo negocian en pareja y el tipo de hombres que eligen, esperemos adaptado a esa construcción de sí mismas.

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