Méndigas mujeres, a veces somos bien listas y eso en ocasiones se traduce en aprovechamiento y mala leche. De que tenemos lo nuestro, lo tenemos. Una mujer puede convertir en un malabarista a un hombre en aras de ganarse su hermoso trasero. Y claro, como la canción ‘le dice que sí, pero no le dice cuándo’. Y ya que está pero de lo más mansito el maextro, le hace toda clase de solicitudes antes de entregarle sus partes privadas. Me acuerdo que una temporada de mi años mozos, me pasé varios meses trayendo del tingo al tango a un pubertezco novio que me gustaba mucho pero con el cual no estaba segura de tener sexo. Entonces cada que la cosa se ponía candente y aquel comenzaba a sufrir del síndrome del testículo azul amoratado de tanto aguantarse, yo le decía, ‘Ok. Hagámoslo, pero hoy no. Hay que planearlo bien’. Y cada que salía al tema que si sí iba yo a querer (y miren que no me presionaba mala onda, sólo pues ya le urgía pero nunca fue irrespetuso), yo le decía ‘Sí, pero ya mañana será otro día. Lo pensaré’. La cosa es que así continuamos y un día nos peleamos por otras razones, y terminamos. Nunca se culminó la misión. Unos meses después, anduve con otro tipo que por cosas del destino lo conocía. Nos encontramos en una casa en Cuernavaca donde un amigo en común organizó su cumpleaños un fin de semana. ¡Y que lo voy viendo! Pues me hice bien mensa y yo con el tipo este nuevo pues ya había tenido mis…mis… encuentros sensualones. Entonces, llegando el amigo nos dio una recámara para los dos solos (que si mi madre se hubiera enterado, me habría ido a sacar de las greñas). Y pues ¡no había escapatoria! era obvio que ya no andábamos exactamente de mano sudada. Y al otro día en que vio que dormimos juntos y no dudo que hasta haya ido a espiar, estábamos en la alberca y mi ex ya se había echado sus buenas cervecillas y me gritó en frente de todos ‘¡Porqué con él sí y conmigo no!’. ¡Bolas!, yo me paralicé. Ahorita me daría mucha risa pero en ese entonces, juraba que todos me iban a linchar. Armó un tango de aquellos y pues quedó muy claro a todos los de la fiestecita esta que pues yo nunca había querido tener relaciones con él (al menos no quedé tan mal). Pero debo reconocer que sí me pasé un muy buen rato torturándolo con ‘sí quiero pero no sé cuando, luego te digo’. No cabe duda que del dicho al lecho, hay mucho…trabajo por hacer’. Eso no se hace niñas. Mejor ser honestas ‘No estoy lista’ y si no le late al mai, pues muy su purrún.

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