Híjole hay algo que nunca había pensado de la interrupción del embarazo. Siempre he pensado de un modo neutral al respecto, creo que nadie más que la chica o mujer que está embrazada sin desearlo puede tener una opinión si no objetiva al respecto, sí válida. Y cuando veo verdaderas historias asquerosamente horroríficas sobre niños abusados, maltratados y vidas  hechas trizas pienso que en múltiples ocasiones es preferible no llevar a término un embarazo bajo dichas condiciones. Siempre me he pronunciado por la maldita prevención y no me cansaré de recordárselos, y no por el aborto. Pero cuando la situación es inminente sí creo que es menos dañino (nunca más beneficioso) el interrumpir.

No obstante, estoy haciendo mi sección de Conozca Más, investigando sobre los desechos hospitalarios, los desechos patológicos y su tratamiento de acuerdo a la NOM vigente a nivel de seguridad nacional. Y ahí, junto con esos desechos, los fluidos, los miembros amputados, los tumores, tejidos extirpados, van también los restos de los fetos que fueron extraídos del vientre de su madre. Desde esa óptica, mi lógica personal, mi exigencia por ser neutral y no crear juicios de valor comienzan a tambalearse. No quiero imaginar los pedacitos de… mejor ni decirlo, entre todos esos desechos patológicos, a punto de ser incinerados o tirados al basurero. ¡Mierda! Me dejó pensando cosas espantosas. Cuídense carajo, ¡por favor!

Share Button